Protagonistas de Ayer y de Hoy

Vino para quedarse

Publicado el 09/02/2012
por Leonor Kuhn
Nota publicada en la revista impresa SPR septiembre 2011

Audelino Ledesma

En la colonia San Alberto, promediando la avenida Carlos Hillebrand, en medio de un paisaje espléndido se encuentra una hermosa casa, cuyo único ocupante, don Audelino Ledesma, paraguayo de origen y misionero por elección,  desgrana sus vivencias en medio de un ambiente poblado de bellos objetos, cada uno con su historia propia, silenciosos testigos de la variada trayectoria del dueño de casa.

Como tantos otros habitantes de nuestra región, don Audelino Ledesma forma parte de una legión de ciudadanos paraguayos que en las décadas de 1940,  1950 y 1960, debieron optar por el exilio, dada la complicada situación de la política interna de Paraguay, signada por la intolerancia de aquellos tiempos. (más…)

José María Suanno

Publicado el 01/10/2011
por Leonor Kuhn

Primer intendente electo

 

Con apenas 20 años cumplidos el joven José María Suanno, hijo de Igidio Suanno, inmigrante italiano radicado en Buenos Aires, se larga a la aventura de viajar al interior, allá por 1932.

Llega a Eldorado, una de las localidades más progresista aquel entonces en el Alto Paraná misionero. Allí permanece poco tiempo y por esas cosas del destino, arriba a Puerto Rico. En San Alberto (en las proximidades del actual barrio San Francisco) instala un hotel y un bar que pronto se convirtió en  una pista de baile donde además había una cancha de Bowling. El local se llamaba “25 de mayo”.

Mas tarde tuvo la oportunidad de alquilar un localcito a la familia Krindges en el nuevo centro en desarrollo, donde instaló un pequeño bar (anteriormente ocupado por una panadería)  la “Pensión Argentina”.

Progresó rápidamente gracias a su jovialidad y el “don de gentes”, tal es así que pudo comprar el  local y terreno circundante donde edificó el “Suanno Hotel”. Suanno tenía la virtud de prodigar un trato amable a todo tipo de gente: funcionarios, empleados, peones, colonos, transeúntes, clientes, invariablemente eran bien atendidos, y a la recíproca, él, despertaba confianza y simpatía.

Pronto sus condiciones personales, sumado a la habilidad para manejar el negocio hizo de “Suanno Hotel” el punto obligado de reuniones sociales, especialmente para el sector céntrico del nuevo núcleo urbano en desarrollo. Gendarmes, bancarios, comerciantes, empleados públicos, eran los que frecuentaban el salón en amenas veladas. También se hacían frecuentes peñas folclóricas.

Forasteros o recién llegados al pueblo encontraban allí la información que necesitaban. Don Leocadio Wisner, un reconocido sastre que tuvo Puerto Rico, cuando era recién llegado de Paraguay, sin alguien que lo conozca, Suanno le ofreció una pieza al lado del hotel, para que pudiera instalarse y comenzar a trabajar en su profesión. Ya jubilado, don Wisner recordaba con gratitud aquel gesto de nobleza: “me aguantó dos meses” hasta que pudo generar sus primeros ingresos.

El lugar también despertó la curiosidad de los colectiveros, que antes paraban frente al hotel “Tehler” y comenzaron a parar para almorzar o cenar en lo de Suanno, que supo ofrecer toda clase de menús, de tal forma que se convirtió en la parada de colectivos de nuestra ciudad, hasta la mudanza a la terminal  actual.

Un servicio que puso a disposición de quien lo necesitara en el pueblo, era una cabina de teléfono público para llamadas de larga distancia,  instalada por ENTEL, anterior a otras  prestaciones  de ese tipo en Puerto Rico.

Su hija María Ester lo recuerda como una persona solidaria, permanentemente ocupada, con muchísimos conocidos con quienes mantenía trato a diario y como suele suceder en estos casos, con poco tiempo para la familia.

Estaba casado con Silvia Prieto, con la que tuvo sus hijas María Ester, Silvia Elena, y un hijo adoptivo, Tony.

 

Era muy aficionado al fútbol y fanático de Boca Juniors. Hay quienes recuerdan que decoraba su salón con las banderas de Boca durante los partidos transmitidos por radio.

En nuestra ciudad fue socio fundador del club 25 de Mayo, al que dedicó muchas horas de trabajo y ayuda monetaria. También integró la comisión promotora de la Escuela Normal, así como la presidencia de la cooperadora de dicha escuela.

La gran cantidad de relaciones que supo generar pronto lo hicieron poseedor de experiencia y conocimiento de la gente de la zona,  a la vez que  despertó en él,  el deseo de incursionar en la política.

Cabe recordar que  Misiones fue Territorio Nacional desde 1881 hasta 1953, año en que adquiere rango de provincia. Como Territorio Nacional, el gobernador era designado por el Ejecutivo Nacional, y los Intendentes a su vez eran designados por el Gobernador. A partir de la ley de provincialización (Ley nº 14.294), promulgada el 22 de diciembre de 1953, comienza un proceso de organización institucional y como parte importante del mismo, la provincia participa por primera vez de elecciones en 1958. En nuestra localidad y colonias  se pudo vivenciar  una contienda electoral inédita,  con todo ese agite previo a las elecciones, con pegatina de carteles, afiches y propaganda en audio con parlantes montados sobre un vehículo, que recorría las calles del pueblo y de la colonia.

Suanno, había instalado su comité en una casita de madera, bien en frente del hotel, sobre una barranca de la ahora avenida San Martín. A nivel local los dos grupos mayoritarios fueron la Unión Cívica Radical,   cuyo candidato era Suanno, y  la Democracia Cristiana.

Suanno ganó las elecciones, constituyéndose así en el PRIMER INTENDENTE ELECTO POR EL PUEBLO en la historia de Puerto Rico.

En esa oportunidad fue elegido presidente de la  Nación, el Dr. Arturo Frondizi, en tanto que el gobernador electo  el  Dr. César Napoleón Ayrault.

Como destacado en su gestión se puede señalar el primer intento de urbanización con la traza de las quintas en cuadras, la apertura del terreno para la Plaza 9 de Julio, en el remanente del loteo de la chacra de Bertoldo Vier.  En esos años se realizó la primera gran Exposición Agro Industrial de Puerto Rico, justamente en el predio destinado a la Plaza 9 de Julio.

Su mandato fue interrumpido por un golpe militar en agosto de 1962, pero en las elecciones siguientes accede a un lugar como concejal, durante la gestión del intendente Dante Zamora en 1965. En el año  1975, logra una banca como diputado provincial para la UCR, mandato que fue interrumpido, como es conocido, en marzo de 1976.

Como no podía ser de otro modo, una calle de la ciudad lo perpetúa en la memoria. Está ubicada entre la Avda. 9 de Julio,  por las Mz  164 – 167 y 162 – 172  hasta la calle Florencio Varela.

En este año 2011, donde nuevamente vivenciamos la efervescencia de un nuevo ambiente pre electoral, quisimos recordar a este pionero en las lides políticas locales, que además protagonizó una rápida trayectoria de desconocido forastero a jefe comunal, respetado y querido.

Artículo publicado en Somos impreso, marzo 2011

En pocos días se volverá a editar en nuestra ciudad una nueva entrega de insumos a instituciones educativas por parte de Peugeot a través de la Concesionaria Sewald y Cía.

Apostando a la calidad educativa

Aportes significativos de PSA Peugeot Citroen Argentina,  a través de su concesionaria Seewald y Cía., a escuelas de la región.

3 de diciembre de 2010. Los ocasionales transeúntes de la avenida San Martín, podían observar  un inusual movimiento en el flamante local de la Concesionaria Peugeot de Seewald y Cía.

No era para menos, se estaba preparando el acto en el marco de un esmerado protocolo durante el cual se iba a materializar la entrega de cuatro motores 0 km., a diferentes escuelas técnicas de Misiones, y una Peugeot Partner 0 km para uso pedagógico al instituto Juan Pablo II, modalidad Jóvenes y Adultos, de nuestra ciudad.

El evento no tuvo precedentes en la región y vino de la mano de un empresario creativo y

preocupado por la preparación poco satisfactoria de los jóvenes egresados  de escuelas de la zona, aspirantes a puestos de trabajo en el taller de la empresa familiar.

Tito Seewald, actual presidente  de la concesionaria Seewald y Cía, reflexiona sobre su trayectoria en la empresa y de qué manera su propia experiencia lo motivó a impulsar la gestión de los novedosos recursos para las escuelas.

“La pasión por la mecánica viene de lejos. Mi abuelo fue uno de los primeros mecánicos de Puerto Rico, mi padre fue un enamorado de la mecánica y ejerció la profesión toda su vida. Luego de estar a punto de recibirme en Ingeniería Mecánica, me integré al taller de mi padre. Tantos años trabajando ahí, siempre me tocó recibir a chicos que incorporábamos, muchas veces con nulos conocimientos de mecánica. Había que enseñarles todo, desde cero, a reconocer herramientas, máquinas, en fin, perdíamos mucho tiempo…  A eso hay que agregar el rápido desarrollo de la electrónica en la industria automotriz, que aumentaba aún más esas falencias. Siempre pensé, hay que hacer algo para que  las escuelas técnicas puedan capacitar aunque sea medianamente a sus egresados.

El posicionamiento a nivel regional de esta concesionaria, y que en buena medida ha posibilitado los vínculos para una gestión exitosa en cuanto a los recursos obtenidos, no es un hecho casual.

“Paralelamente al taller, también nos dedicábamos a la venta de autos (de lo que se ocupaba mi padre). Como encargado del taller y ante la velocidad de las innovaciones, permanentemente tuve que viajar para capacitarme. La empresa creció, se consolidó, y después de mucho luchar y hacer méritos, conseguimos constituirnos en el servicio técnico autorizado para atender las garantías de las firmas Fiat, Peugeot y Chevrolet (en ese momento Sevel Argentina )

Llegó el momento en que se reestructuró la empresa familiar y me toca gerenciar  la venta de autos. Por supuesto, tuve que dejar el taller y enfrentarme a un desafío totalmente nuevo para mí ¡Jamás había vendido un auto! ¡Nunca supe de la administración de una empresa! Pero tuve la suerte de contar con la ayuda de un equipo de personas muy capaces y apasionadas con lo que hacen (entre ellas mi esposa y mi hermana), lo que facilitó mi rápida inserción en las nuevas funciones. Una vez afirmado  frente a la concesionaria, se fue fortaleciendo el vínculo con los referentes de la empresa Peugeot y fui ganando un lugar de reconocimiento con ellos.”

El proceso de gestión de los motores llevó su tiempo y tuvo también sus altibajos.

“Me puse en contacto con el sr. César Olivera, Director de Enseñanza Técnica de la provincia, para coordinar la acción y asesorarme sobre las prioridades y destinatarios de los elementos que estábamos gestionando. De allí surgió entonces que las escuelas beneficiarias serían: EPET 10 de nuestra ciudad, EPET  8 de Aristóbulo del Valle, EPET  26 de Bernardo de Irigoyen y el Instituto Arnoldo Jansen de Posadas.

En realidad hacía bastante tiempo que veníamos conversando con los directivos de Peugeot, sobre este tema, y la buena disposición, finalmente dio sus frutos con la obtención de cuatro motores 0 km de última generación. Quiero destacar que siempre fui muy bien recibido y agradezco los buenos oficios de  Paula Planta Mura de Peugeot, quien tomó como propio el objetivo de la gestión”.

Entrega de las llaves al director Gustavo Maydana

Si bien inicialmente el proyecto contemplaba la donación de motores a escuelas técnicas, el Instituto Juan Pablo II, modalidad Jóvenes  y Adultos, que tiene el curso de Mecánica del Automotor, hacía tiempo venía solicitando materiales didácticos afines, a la empresa Seewald y Cía., también fue contemplado en esta oportunidad con un regalo totalmente inesperado: un vehículo Partner Confort 0 km.

“La gestión del auto tuvo sus imprevistos  no exentos de nervios y emociones, dado que tratamos  que fuera una absoluta sorpresa para la gente del Juan Pablo II. Tuve que ingeniarme con una estrategia para garantizar la presencia del director y su delegación en el acto de entrega.

Hasta último momento no estábamos seguros de contar con la presencia del auto por una cuestión de transporte, parecía que no llegaría a tiempo. Además debí acudir a mis contactos en Gendarmería Nacional, para que permitan pasar sin problemas por los controles de la Ruta 14, ya que la unidad venía con el n° de motor borrado, dada su finalidad pedagógica.”

Allanados  los obstáculos, directivos y empleados de la empresa ponen el máximo empeño en diagramar un evento de entrega que hoy es modelo de Peugeot  en otros lugares del país. Evento que contó con la presencia del ministro de Educación de la provincia, Luis Jacobo, el director de Enseñanza Técnica de la provincia, César Olivera, el intendente José Dieminger, el gerente de Formación y Desarrollo de PSA Peugeot Citroen, Marcelo De Simone además de autoridades provinciales, municipales y de localidades vecinas, invitados especiales, directivos y docentes de las escuelas beneficiarias. No faltó la emoción especialmente cuando fue anunciada la donación del utilitario Partner  Confort  0 km para el curso de Mecánica del Instituto Juan Pablo II, donde su director Gustavo Maydana atónito y conmovido no podía creer lo que estaba pasando.

A seis meses de aquel momento, Ricardo Vier, profesor del curso de Mecánica en el Instituto Juan Pablo II, conversa con SPR sobre lo que significa para él y sus alumnos el moderno material didáctico recibido:

El furgón sobre la fosa en el taller del Instituto Juan Pablo II

“Hasta ahora siempre tuvimos elementos en desuso, piezas de autos modelos   67, 69,75, etc, modelos viejos, pero como práctica sirven. Cada alumno desarma y vuelve a armar esos motores antiguos, en forma rotativa, pero, como faltan piezas, nunca podían comprobar el correcto funcionamiento. En cambio ahora están trabajando con aquella caja, la del Partner, nueva, absolutamente. Si bien los principios de funcionamiento son parecidos, no es lo mismo, trabajar con una caja nueva, no hay piezas gastadas, todo encaja perfecto, hasta a uno le da un poco de miedo  desarmar una caja nueva, pero está para eso…

Para nosotros fue una sorpresa enorme, para los alumnos también. Ahora están más entusiasmados porque se dan cuenta del privilegio que tienen al poder trabajar con elementos concretos, reales y de última generación. Experimentar que desarman un motor, lo arman de nuevo y funciona, es algo increíble”.

Aprovechando el vínculo auspicioso con la empresa Seewald y Cía., el grupo de alumnos del curso de Mecánica recibe una vez por semana la visita de don Eugenio Seewald, fundador de la empresa, que vuelca su experiencia y pasión por la mecánica a los aprendices que lo escuchan maravillado.

Don Eugenio Seewald con los alumnos del curso de Mecánica del automotor

“Todos le prestan mucha atención, Seewald tiene más cancha, más práctica y ellos entonces relacionan lo que alguna vez vieron en teoría y ahora reciben de un mecánico afamado,” comenta el profesor Vier.

Consultado sobre las condiciones generales del trabajo áulico y en relación al uso del nuevo material didáctico, dijo: “el equipamiento del taller es muy básico. Algunos alumnos traen herramientas de su casa, pero en realidad nos hacen falta más  y principalmente, equipamiento para el desarmado, para trabajar más cómodo. Por ejemplo, para sacar el motor se necesita un guinche, una pluma, tenemos un aparejo eléctrico, pero no es tan versátil como para hacer todos los movimientos necesarios, tiene limitaciones. También nos faltan instrumentos de medición de precisión, por ejemplo al desarmar un cigüeñal, yo les enseño la teoría, pero nada reemplaza la experiencia de manipular el instrumento.”

En ese sentido, según explicaciones del director Gustavo Maydana, están muy entusiasmados al haber sido incorporados  al programa “Plan de Mejoras” donde presentaron un proyecto que fue aprobado, para cuya ejecución van a recibir un stock de herramientas nuevas y equipamiento acorde a las necesidades y así optimizar el uso de la unidad Partner como herramienta pedagógica.

El impacto que genera la introducción de estos modernos elementos didácticos en las escuelas de nuestra región, se podrá evaluar más adelante, cuando los beneficiarios ingresen al mercado laboral, pero mientras tanto, la motivación por el estudio ya es un logro destacado.

Y como dijera De Simone durante el acto de entrega “estas donaciones forman parte de una política constante de PSA Peugeot Citroen, pero surgieron muy especialmente a partir de la insistencia de Tito Seewald en beneficiar a su comunidad y a otras de esta tan hermosa provincia”

Prueba de ello es que a partir de este año PSA Peugeot Citroën, implementó el programa “Guardianes de la Educación” en el marco de las acciones de  Responsabilidad Social Empresaria, con el objetivo de llegar a muchas escuelas técnicas del país a través de los representantes oficiales Peugeot y Citroën y realizar donaciones de material de estudio para enriquecer los contenidos prácticos de las materias/cátedras.

Artículo publicado en la edición impresa de SPR del mes de agosto 2011

Mario González “Lorito”

Publicado el 23/09/2011
por Leonor Kuhn

Pionero de los medios de comunicación locales

Cuentan que en una época no muy lejana se podía escuchar, transitando la avenida San Martín en Puerto Rico, una voz muy particular.

Era una voz vendedora que salía desde un parlante, sistema que se usaba en los pueblos chicos carentes de emisoras radiofónicas. Esto permitía dar informaciones prácticas y transmitir música y publicidad.

No sólo a los habitantes locales. También los gringos y criollos que venían desde las chacras vecinas, para aprovistarse y/o vender sus producciones, podían obtener informaciones necesarias para resolver sus problemas cotidianos.

Pero volvamos a la dueña de la voz: no era la de “PINKY”, la famosa locutora porteña.

No, esa era la de la otra “Pinky”, la de aquí, la nuestra, la de una señora cuyo esposo, el muy apreciado y siempre recordado Mario González, gustaba llamar ( fiel a su chispeante estilo) con el mismo apodo.

Y le quedó.

La llamativa personalidad de Mario González, siempre de buen humor,  haciendo gala de su poco común plurilingüismo, proviene  de una interesante mezcla étnica. Su padre correntino, su madre miembro de una familia brasileña instalada en Santo Tomé, donde la abuela materna de Mario, llegó a vivir 113 años. Mario nació en Santo Tomé, Corrientes, el 22 de julio de 1927. Se crió en un ambiente fronterizo, hablando portuñol  partícipe de los vaivenes propios  de la gente de ambas orillas.

A los 18 años le tocó el servicio militar en Paso de los Libres. Rápidamente se ganó la confianza de sus superiores, al punto que, gracias a sus conocimientos del idioma portugués, hizo de traductor de la correspondencia entre su jefe y la novia brasileña de éste..

Después de cumplir con el servicio militar, viaja a Jardín América en 1953 donde conoce a Romilda Sauer, una linda  peluquera hija de un mecánico, con quien inicia un romance que desemboca en casamiento.

La joven pareja instala un negocio de publicidad oral “Iguazú” en los altos de la ruta 12  con “…un equipo UCOA a lámparas, dos bocinas LEA, un micrófono RANSER, varios discos de carbón, un gramojón o victrola, un tocadiscos WINCO y muchos metros de cable”..(Norma González), transmitiendo desde una habitación de la familia Sauer, trabajando con Wilibaldo Klauk y Domínguez.

Tiempo después, el inquieto Mario, intenta nuevos horizontes en Puerto Rico, donde trae a su señora e hijas Carmen (Katy) y Norma, en  febrero de 1963, instalando  la PUBLICIDAD “PUERTO RICO”, primer medio de comunicación local

Las bocinas de la “propaladora” se distribuían a través de un cableado en cinco puntos diferentes por la avda San Martín, cuando ésta no era más que una calle de tierra.

No todo se dio natural y fácil para la familia González. Llegaron a Puerto Rico en tiempos del párroco Rvdo. P. José Puhl, que al escuchar la programación que abría la agenda diaria de música, comunicados y publicidad, con la cortina musical “Capivarí”, marcha militar argentina, presentó una queja formal a las autoridades, en desacuerdo con dicha música que según él, no respondía a la idiosincrasia de la población, en su mayoría de ascendencia germánica. El Comandante Cruz de Gendarmería Nacional, hizo notar al sacerdote, la importancia de difundir la música nacional, como marchas militares, folklore y tango, y ordenó que siga la difusión. Tal vez la simpatía, el don de gentes o la espontaneidad de don Mario, ganaron el corazón del P. Puhl, que no sólo le dio la razón, sino que mantuvo una gran amistad con él, aun después de su traslado a Jardín América.

Doña Pinki se concentra en desandar su historia y nos comenta que su primer albergue fue una pieza debajo del Cine Ipiranga, de la familia Krindges, donde también estaban los equipos de transmisión.

Varias mudanzas debió afrontar la familia hasta poder ubicarse en su terreno propio. Estuvieron con sus estudios en el Club Juventud donde además de la publicidad atendían la cantina, en La Casa de la Cultura (después propiedad  de Abdón Vier), Mercado Neumann (local Reichert, calle Posadas y Av. San Martín), donde un incendio destruyó la totalidad de los equipos. En esa oportunidad, la respuesta solidaria de la gente, y  créditos que obtuvo Mario de los bancos Nación e Iguazú, permitieron reanudar el trabajo después de cuatro días de silencio.

Por algunos años, Katy, la hija mayor se  hizo cargo de una nueva publicidad en Jardín América, ya que se había formado en la escuela de la experiencia de sus padres.

La familia siguió creciendo con la llegada de Mario Oscar, Juan Alberto (Titi), y Adela Vanesa. Desde pequeños, todos manifestaron sus dotes artísticas con el canto y la actuación. Los dos varones fueron muy conocidos en nuestro medio cuando formaron el conjunto “Los Cambá Pororó”. También Mario y Pinki integraron un duo de canto que recorrió ciudades y pueblos fronterizos de Brasil, en la década del 60.

Simultáneamente al quehacer publicitario, la  capacidad creadora de Mario encontró en la formación de comparsas un canal de expresión que animó muchos carnavales en Puerto Rico. Ya en su tierra natal formó la comparsa “Marabú” mientras que en Jardín América organiza la comparsa “Los Americanos”. En nuestra ciudad comienza con la comparsa “Yarará” en el club Juventud, muy apoyado por don Andrés Salguero, dirigente por muchos años. A partir de 1980 está al frente de la comparsa “Copacabana” donde centenares de niños y jóvenes  pudieron experimentar la disciplina de los ensayos y la satisfacción del protagonismo de un buen espectáculo

Después de adquirir el terreno de la calle Florencio Varela y construir su casa, se inicia la última etapa de la publicidad Puerto Rico, que fue cerrada definitivamente en 1992 ante la queja de algunos vecinos y la presunción que molestaría a la nueva radio municipal.

¡Cuánta habrá sido la tristeza de don Mario, cuando de pronto tuvo que silenciar su desbordante necesidad  comunicativa, a la vez, su principal medio de vida!

El espíritu inquieto de Mario, no estaba hecho para llorar sobre la leche derramada y quedar de brazos cruzados ante la adversidad, no era su estilo. Entonces, siguió trabajando los fines de semana en el ámbito de los encuentros de fútbol, con sus equipos pasando publicidad y música.

La vida de Mario González se apagó de pronto, sin previo aviso, el 22 de junio de 2000, eñ mismo día que cumplía los 75 años. Así, desestructurado, como era él  siempre, nos tomó a todos por sorpresa.

Desde “Somos Puerto Rico” quisimos recordar la vida sencilla y fecunda  de ese pionero en el oficio de “pasar publicidad” para que permanezca por mucho tiempo en la memoria  de nuestra gente.

Y no encontramos mejor manera de cerrar esta nota que transcribir algunos párrafos que escribiera magistralmente desde el afecto, Claudio Salvador, en la revista Cocú nº 6.

MARIO NO DEJES DE ALEGRARLO A DIOS

“…broncas de ausencias, silencios, recuerdos. De homenajes que llegan tarde, como esta vez.”

“…con que palabras intentaríamos resucitar su alegría y remediar el llanto de veredas vacías que no reciben ya la caricia permanente de sus pasos, su saludo hablando en cien idiomas, su charla prodigando mil chistes, su gracia derramando entusiasmo hasta colmar las calles de coloridas comparsas, desbordantes, clamorosas.”

“Aunque con tanta tarea triste que le da este mundo ingrato, buena falta le hace –angá, al Altísimo- un correntino de ley, como Mario, a su lado. Sacándote el sombrero en su presencia, no te olvides chamigo de relatarle a Dios aquel partido de fútbol y de remedar las publicidades radiales del Paraguay, nombrando uno por uno en lúcido guaraní los frutos de esta selva tuya, casi perdida.”

“(Me parece estar oyendo las divinas carcajadas a través de un parlante callejero, como los que instaló ayer tu esfuerzo en las esquinas del centro)…

 

 

DENISSE SEEWALD , inteligencia y belleza de alta performance

Publicado el 24/08/2011
por Leonor Kuhn

El 4 de julio de este año, los medios informaban sobre los pormenores de la elección Miss Universo Argentina, llevada a cabo en Buenos Aires. Despertó alegría y satisfacción en Misiones, particularmente en nuestra ciudad la noticia del meritorio lugar de Primera Princesa, obtenido por Denisse Gabriela Seewald,joven oriunda de Puerto Rico, en el máximo certamen de belleza del país.

SPR se complace en compartirla trayectoria de esta chicaque nos enorgullece, para que nuestros lectores la conozcan un poco más de lo que revelan las espléndidas fotografías.

Nacida en esta ciudad hace 24 años, transcurrió su infancia y adolescencia como tantas niñas del interior misionero,

entre juegos, estudio y amistades en el tranquilo marco de una ciudad provinciana. Guarda los más lindos recuerdos de sus compañeros de primaria y secundaria (egresó del Instituto San Alberto Magno de esta ciudad).

Cuando llega el       momento de plantearse la elección de una carrera, se decide por abogacía, actualmente cursa el 5° año de esa carrera, en Posadas.

Su belleza no pasó desapercibida, en el año 2007 fue electa Reina Nacional del Inmigrante representando en esa oportunidad a la colectividad alemana. Con respecto al último certamen que lanzó su figura con más contundencia a la escena nacional, nos comenta las circunstancias de su participación:
Fue por casualidad, el año pasado me había inscripto, pero no recibí respuesta. Éste año no tuve muchas expectativas, principalmente por la edad y ya me estaba olvidando del asunto cuando llamaron y me comunicaron que había quedado seleccionada, yo no podía creer y dije que lo iba a pensar. Hablé con mis papás y decidí que no participaría, más que nada porque ya estaba en otra etapa de mi vida y por cursar el último año de mi carrera. Así lo comuniqué al encargado del concurso de la zona Litoral, pero después de unas 3 semanas vuelve a llamar y dijo que todavía esperaba que cambie de opinión. Vuelvo a rechazar hasta que me llama la directora general del concurso de Buenos Aires, y de común acuerdo con mis padres, decidimos la participación. Eso fue un mes antes de la elección.”

El vestido de fiesta que luce Denisse en su última pasada es una creación del joven diseñador Alejandro Uset

Esta experiencia, privilegio de pocas, además de representar un gran esfuerzo y disciplina en la preparación, el cuidado de muchos detalles, genera una verdadera mezcla de vivencias no exenta de miedos y preocupaciones. La verdad que estaba preocupada por cómo sería nuestra relación con las demás chicas, es difícil sentirse bien con gente que compite con uno,más que nada porque tuve algunas malas experiencias en la Fiesta del Inmigrante, pero realmente me sorprendió la calidez de la mayoría de mis compañeras. Es más, seguimos en contacto con las representantes de San Luis, Chaco, Corrientes,Bs As,Salta, Catamarca,La Rioja. Tenemos la intención de encontrarnos en Buenos Aires. Me encantaría que nos sigamos viendo, porque realmente son chicas espectaculares en todo sentido.”

Tener un cuerpo esbelto, generalmente implica una dieta estricta y mucha gimnasia. No es el caso de Denisse. “No tuve que privarme de mis comidas habituales, pero sí comencé a ir al gimnasio, porque la verdad, siempre fui vaga para los ejercicios físicos y el deporte”

La nueva coyuntura en la vida de Denisse seguramente abre un abanico de tentadoras posibilidades, pero ella remarca sus prioridades: mi intención es terminar mis estudios, que es lo que verdaderamente va a darme réditos en la vida.”

Formada en un entorno familiar de afecto y sanas costumbres, reconoce cuánto modelaron su forma de ser y de pensar: “Creo que hoy soy lo que soy gracias a mis padres y les voy a agradecer de por vida, los valores que me enseñaron como la honestidad, el decir la verdad, la responsabilidad. (En realidad los adopté naturalmente porque veía que ellos eran así) Ellos me dieron todo: amor, enseñanza, también me pusieron límites cuando era necesario, lo cual siempre estaré agradecida.”

En otro orden de cosas y coincidente con su apertura al conocimiento, habla inglés, un poco de alemán y portugués. Le agrada la lectura, más que nada soy de leer las novelas de misterio, de aventuras, fantásticas y de viajes, de ciencia ficción y también las épicas.


No escapa a sus reflexiones el tema de las redes sociales, que hoy atraviesan la vida de gran parte de la sociedad. “Son avancesmuy buenos pero usándolos con precaución, porque también pueden generar mucho daño. No me parece bien que la juventud y todos los usuarios, divulguen cada cosa que piensan y cada cosa que hacen. ¿Dónde quedó la privacidad? ¿La intimidad? “

La forja de su personalidad también lleva la impronta de quienes admira y ve como modelo a seguir. “Sueño ser como mi mamá, la admiro muchísimo, también a mi papá que es excelente en todo. Admiro además a mi abuela Esther, ¡que es mi mejor amiga! También a mi Abuelo y a mi Bisabuela Santita de los cuales desearía heredar el espíritu que los caracteriza y porsupuesto,a mi Apa Eugenio y a mi Ama Gertrudis de quienes tengo muchas cualidades”.

Para tantas chicas que tienen la ilusión de ser partícipes de experiencias inolvidables que suponen los certámenes de belleza de alto nivel, tal vez sirva la opinión de quien ya estuvo ahí. “Hay que ser muy fuerte, tener convicciones,y “bancarse” muchas cosas, que por ahí no son todascolor de rosa, pero si una se conoce y sabe que ese mundo no va a afectarla, hay que seguir para adelante. Ir con actitud positiva y seguridad en sí misma.”

Son muchas las virtudes que adornan aún más a esta belleza misionera, una, es la gratitud por cuanto recibe. “Estoy profundamente agradecida en primer lugar a mis padres, mi hermana, tíos y abuelos, muy especialmente a mi novio Alejandro, a todas las personas que me acompañaron y me dieron fuerza, a la gente que se comunicó conmigo, felicitándome, en fin, estoy agradecida a la vida por las oportunidades que me brinda,”

El glamoroso mundo de laspasarelas, con frecuenciaasociado a la frivolidad y falta de contenidos, tiene sin embargo ejemplos que desmitifican ese prejuicio. Jóvenes bellas e inteligentes, que estudian o trabajan, tienen ideales, talentoy criterio, son protagonistas de su tiempo. Denisse, indudablemente ya es parte.

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Publicado el 01/02/2011
por Leonor Kuhn

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Raíces alemanas, sudor argentino

Publicado el 31/01/2011
por Leonor Kuhn

Guillermo Deukels

12 de noviembre de 1969. La población de Puerto Rico movilizada con gran expectativa, prepara los festejos del cincuentenario de su fundación. Una ingrata noticia conmueve a los vecinos de la ciudad: “falleció el sr. Guillermo Deukels”  El sentimiento de consternación  tenía su explicación. En pleno trabajo en su comercio, y en medio de una vida llena de realizaciones y trabajo comunitario, se apagaba la vida de un ciudadano comprometido con su pueblo.

¿Quién era Guillermo Deukels? ¿Cómo se relaciona esta historia particular con aquella que el pueblo se aprestaba a conmemorar en aquel noviembre de 1969?

A casi 40 años de ese episodio, la sra. Irmgard Deukels de Weigmann, hija de don Guillermo, residente desde hace muchos años en Colonia (Alemania) cuenta la historia familiar, y nos permite conocer y recrear la rica trayectoria  de su padre.

“Guillermo Deukels nació en Homberg, Alemania, el 13 de agosto de 1906. Sus padres fueron Huberto Deukels y Margarethe Caspary. La familia pasó los difíciles años de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) Alemania estaba derrotada y en una situación muy precaria, lo que motivó la emigración de muchas familias alemanas a la América del Sur y Norte.

Corría la voz que la Argentina era un país de porvenir, de manera que el matrimonio Deukels, con sus hijos  Guillermo (20 años), Juan (18 años) y Elfriede (6 años), se juntaron a la gran ola de emigrantes alemanes. Llegaron a Buenos Aires en 1926, siguiendo hasta Misiones donde habían comprado un terreno.

Es de suponer que la familia no tenía idea precisa que Misiones era una tierra de pioneros. Mi abuelo Huberto era pintor, oficio imposible en un lugar donde se requiere fuerza pionera para transformar la selva en cultivos. Mis abuelos trataron de adaptarse y con los consejos útiles de vecinos alemán-brasileros, en especial de la familia de Willi Alles, lograron cultivar una chacra con plantaciones y animales.

Guillermo ayudó a sus padres en lo que podía, pero Juan no estaba dispuesto a quedarse en Misiones, de manera que dejó a la familia, radicándose definitivamente en Brasil donde veía más perspectivas.

A pedido de muchos colonos mi padre fundó ya en 1927 una escuela alemana en Mbopicuá. En ocasión del 40 aniversario de la Escuela Nacional nº 170 de Mbopicuá Guillermo Deukels recibió un diploma mencionándole “Colaborador desde la fundación de este establecimiento”. Una vez en marcha la mencionada escuela, sigue Guillermo en Puerto Rico con la fundación de una escuela alemana, autorizada también por la Embajada de Alemania en Buenos Aires.


Mbopicuá

Hasta hoy tengo la impresión que mi padre trabajó con gran idealismo, porque si faltaban los medios para pagar la contribución mensual, a veces se pagaba con productos de la chacra. Las clases eran paralelas a las de la Escuela Nacional argentina, o sea que los alumnos hacían un gran esfuerzo para visitar en el mismo día a continuación, la escuela alemana. Mi padre siempre hablaba con gran entusiasmo de sus ex-alumnos.

En 1935 contrajo matrimonio con Elizabeth Vier, hija de Jacobo Vier y Tecla Weber. Se habían conocido en el coro de cantores, dirigido por mi padre por algún tiempo. Mi madre y un hermano de ella eran miembros de ese coro.

Uno de los hobbys de mi padre era la fotografía. De aquel tiempo existen muchas fotografías de la colonia y sus habitantes. El mismo revelaba sus películas. Aquellas fotos en blanco y negro aun conservan buena calidad. Amaba la música, especialmente el canto.

Yo nací en Puerto Rico en 1938, cuando mi padre ya tenía serios conflictos con la escuela alemana en Puerto Rico. Como ya he mencionado, esa escuela estaba bajo la supervisión de la Embajada Alemana en Buenos Aires. De esa institución se enviaron banderas a todas las escuelas alemanas de la Argentina, con la orden de izar la misma en la escuela al lado de la bandera argentina. La bandera alemana en aquel tiempo tenía el símbolo del “Hackenkreutrz”, emblema de los nacional socialistas partidarios de Hitler. Es muy comprensible que muchos colonos no querían mandar a sus hijos a una escuela con tal ideología.

Mi padre tenía que tomar una decisión, pues se encontraba por una parte con la orden de izar la bandera alemana y por la otra con la desaprobación de muchos padres. Mientras tanto también se estaba concretando la fundación del Colegio San Alberto Magno  con posibilidad de enseñanza religiosa, un gran atractivo para muchos padres. En consecuencia mi padre decidió cerrar la escuela alemana en Puerto Rico.

Para mi abuelo Huberto Deukels los años en Puerto Rico no han sido muy felices. ¿Qué hace un pintor en una colonia de pioneros, donde no existe el deseo ni el dinero para encargar un cuadro al óleo? Trabajó en su chacra lo que pudo, pero una vez que pudieron vender la chacra adquirida en 1926, volvieron con su hija Elfriede a Alemania en 1938.

En 1939 mis padres emprendieron un viaje a Alemania. Pero desgraciadamente mi padre no tenía informaciones verídicas de la situación política de Alemania bajo el régimen de Hitler. Así viajó sin reparos, y después de visitar a los parientes y registrando la situación política quería volver a la Argentina, pero como ciudadano alemán, además de encontrarse en una edad factible de ser reclutado, ya no permitieron más su salida y la “visita” había llegado a su fin.

Meses después, septiembre de 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial, la cual aguantamos con todas sus consecuencias. En 1941 nació mi hermana Gisela en Dusseldorf, y en 1944 mi padre también fue llamado a las armas. El desastre de Alemania fue indescriptible, aún años después de finalizar la guerra en 1945.  Igual que después de la Primera Guerra Mundial, se repitió la ola de emigrantes alemanes, que ya no veían más futuro en su patria.

Pero normalmente pasaban años hasta poder conseguir los documentos necesarios. En nuestro caso, gracias a mi nacionalidad argentina nos fue posible salir de Alemania a través de un programa de “repatriación” de argentinos. (Mi madre había nacido en Brasil)

Así volvimos a ese país generoso y mi padre reanudó sus actividades en Puerto Rico, no como maestro, sino como comerciante, e interesado en actividades sociales.

Vidriera de “Casa Deukels”

Se dedicó con gran entusiasmo al Club Social y Deportivo Victoria, especialmente al proyecto de construcción de un local propio. Ya en 1937 había formado parte activa en la fundación del Club.

En 1963 organizó el 6º Encuentro Internacional de Coros Alemanes del Alto Paraná en las instalaciones del Club Victoria, con la participación de coros de Misiones, Paraguay y Brasil.

Estaba siempre en contacto con la Embajada Alemana y con los Consulados alemanes de Posadas y Eldorado, siendo posible así la organización de presentaciones culturales en Puerto Rico para alemanes o sus descendientes y la comunicación de ellos con sus respectivos consulados en Argentina.

De la vida familiar queda en mi memoria un padre que nos ha enseñado muchísimo, porque quizás nunca olvidó su gusto de ser maestro. Teníamos en casa una pequeña biblioteca de literatura de autores clásicos alemanes y más tarde también de escritores españoles. He visitado el Colegio Santa María en Posadas, al cual recuerdo con cariño,  pero lo enseñado en familia me ha ayudado a echar raíces en Alemania y encontrar allí una base de vida.

Aprecio la generosidad de mi padre de permitirnos  en 1961 a mi hermana y a mi visitar a nuestra tía Elfriede en Alemania, con el permiso de permanecer allí por algún tiempo. Mandar a sus únicas hijas a un país tan lejano, no habiendo ni teléfono en Puerto Rico en aquel tiempo, creo que requiere un gran corazón de los padres.

¿Pero quién puede saber lo que nos ofrece el destino?

Las dos encontramos tan buenas posibilidades de trabajo, o sea de mantenernos mismas, de manera que nos quedamos más tiempo del previsto. En 1966 tanto mi hermana como yo nos casamos en Alemania e hicimos nuestro viaje de bodas a la Argentina, para presentar nuestros maridos a nuestros padres.

Creo que esto ha sido una gran alegría para mi padre, uno de los momentos más hermosos de su vida .Se llevaba muy bien con mi esposo y quedamos tres meses en Puerto Rico. Ya se hicieron planes para que nuestros padres nos visiten en Alemania…

El repentino fallecimiento de mi esposo en 1968 fue un golpe fatal para mi padre. Seis meses antes había nacido mi hijo Harald. Entonces mi padre me ofreció quedar con el bebé por algún tiempo en la Argentina y vivir en su casa. Así viajé con mi hijo a Puerto Rico, quedando allí más de un año, y para mis  padres fue un gran consuelo ver a su primer nieto.

Durante mi estadía, el 12 de noviembre de 1969, falleció mi padre repentinamente en pleno trabajo en su negocio. Yo estaba sola con mi madre, ya que mi hermana y su marido vivían en Alemania. Nunca olvidaré la multitud de gente que nos visitó durante aquel día y la cantidad de vecinos que permanecieron durante toda la noche, antes del sepelio, en el patio de nuestra casa. Se podían escuchar cantos en alemán de ex alumnos de mi padre, que después de tantos años se acordaron de él como su maestro, cantando canciones aprendidas de él. En el sepelio al día siguiente nos acompañó mucha gente al cementerio. Días después se festejó el Cincuentenario de Puerto Rico.

Recuerdo a mi padre con gran cariño que ha sido su segunda patria.  Aunque a veces hacía mención de su país natal, amaba la tierra colorada, amaba Misiones y al país que ha sido su segunda patria.

Las veces que he visitado después Puerto Rico, he procurado mantener la tumba de mi padre, pero desde  lejos no siempre me es posible en la forma deseada. En 1996 he visto la tumba bastante abandonada, lo que me llenó de tristeza. Pero él sigue viviendo en mi corazón y en el de mi hijo, quien conoce la historia de su abuelo como parte de nuestra historia familiar.

Hasta aquí el elocuente testimonio de primera mano, de la señora Irmgard, hija de don Guillermo.

Cabe agregar que en nuestro medio mucha gente aún recuerda el comercio de “ramos generales” ubicado en la intersección de las actuales calles Línea Paraná y avda. San Martín, exactamente donde hoy se encuentra una conocida agencia de venta de automóviles, pero básicamente su dueño es recordado como un patrón muy exigente y a la vez muy justo en las retribuciones, brindándose sin mezquindad para el crecimiento personal de sus empleados.

La rectitud y un irrenunciable  sentido del deber marcaron el carácter de este hombre que supo reconocer la hospitalidad de nuestro país hacia los inmigrantes, abonando con su esfuerzo el progreso de nuestra ciudad.

 

Don Leocadio Wisner

Publicado el 28/01/2011
por Leonor Kuhn

La  prestancia de un “buen traje”

Texto elaborado en base a la entrevista realizada en su domicilio por Stella Maris Guibaudo y Leonor Kuhn el 19/07/06

Diez de agosto del año 1946. Por el recodo del río,  se recortaba la silueta del barco de pasajeros “Cruz de Malta”, que remontando el Paraná llevaba mercaderías, correspondencia, pasajeros…En medio de la maniobra de rutina en el puerto, desembarca un joven mozo, elegante él, que junto a su equipaje además traía una mesa, un catre, un colchón de lana, mesa de planchar, plancha de hierro, máquina de coser a pedal y varios elementos más, afines a su profesión. Claro, era sastre, y nos referimos a Leocadio Wisner, que en ese momento viajaba procedente de Corpus, dispuesto a hacer “algo de plata”, ya que un paisano suyo, refiriéndose a Puerto Rico le comenta “lindo lugar para trabajar”.

Nació el 9 de diciembre de 1914, en  ÿpayeré, Paraguay, y según sus propias palabras desciende de un bisabuelo de “sangre distinguida”. Y no es para menos, ya que se trata del Coronel Wisner de Morgestern, militar e ingeniero austro-húngaro, que fuera contratado por Francisco Solano López para diseñar los planos de la moderna ciudad de Asunción, como también las vías férreas para unir esta ciudad con Buenos Aires. En relación a esto, don Leocadio vislumbra entre sus recuerdos un lugar que oyó nombrar muchas veces “Hierro Punta”, en Yety, donde presumiblemente terminaban aquellas vías.

A los 18 años fue reclutado como soldado, y comparte con tantos otros compatriotas contemporáneos suyos, la dramática experiencia de la guerra en el Chaco Paraguayo. A los 25 años consigue la baja del ejército y estudia el oficio de sastre en Asunción. Una profunda crisis política y económica se desató en el Paraguay de la post guerra. Muchos  no vieron más posibilidad que el desarraigo de su pobre tierra, y fue así que don Leocadio cruza a la Argentina, en Corpus donde reside dos años,  desempeñándose  en su profesión.

Al llegar a Puerto Rico, tuvo que trepar la empinada barranca en busca de alguien que transporte sus pertenencias,  hasta que dio con don Scheifler, que  hizo el flete con su camioncito.

Como la mayoría de los recién llegados al pueblo, se presentó en el bar y hotel “Suanno”, que era el punto neurálgico del lugar, emplazado en el nuevo “centro” en pleno proceso de consolidación. Funcionaba también como “terminal de ómnibus”, es decir, era el centro de toda  la información necesaria. Habló con don José María Suanno, el dueño del lugar que  acondicionó un salón al lado del hotel (sobre la actual avenida San Martín) donde instaló su primera sastrería. Recuerda con afecto el buen trato de don Suanno, que “me aguantó dos meses” hasta que recibió el primer pedido de telas de Buenos Aires.

Consultado sobre la manera de desenvolverse en la profesión, dijo que se manejaba con muestrarios de telas con excelentes tejidos como el “casimir inglés”, hacía los pedidos a comercios de Buenos Aires, que mandaban la mercadería por barco con el sistema de “contra reembolso”. Comenta que para confeccionar un traje compuesto de saco, pantalón y chaleco, demandaba 3 metros de tela y otros complementos para el forro y bolsillos. Los modelos de traje con mayor aceptación en ese tiempo eran el “saco pucú” (saco largo) y el saco mbyqü (saco corto) Todavía conserva uno de sus cuadernos donde apuntaba con la hermosa caligrafía de “los de antes”, los nombres y medidas de sus clientes. Otras reliquias que conserva son sobres impresos con los nombres y direcciones de las casas comerciales que le proveían de telas como Casa Ruybal S.R.L. de Santa Fe, Gaye & Cia  y Casa Galarraga S.R.L. de Buenos Aires. Con orgullo nos refiere que hizo el traje de casamiento, como tantos otros, de don José Kuhn, que fue una de las primeras bodas celebradas en el templo San Alberto Magno recién terminado.

En una fotografía del álbum familiar, aparece sentado frente a su casa, en plena tarea de hilvanar prendas, en compañía de sus ayudantes, en este caso los señores Regino Caballero y Garay, y su cuñado, don Juan Guillemo Núñez, tods inmigrantes.

Pronto se llenó de trabajo “no había tiempo para salir”, y entre telas, moldes,  puntadas e hilos, fue tejiendo también su propio destino que compartió con doña Pabla Silva Báez, con afinidad incluso en el oficio, ya que era modista, también paraguaya, a quien conoció en Corpus, emigrada en 1947, escapando de una cruenta revolución interna. Se casaron en 1948. El destino los unió, lejos de su patria.

Doña Pabla, comentaba a sus hijas, que en realidad ya le había “echado el ojo” a don Leocadio, allá en el Paraguay, cuando en alguna oportunidad lo vio vestido de impecable traje blanco, con sombrero, muy buen mozo y dijo “éste va ser para mí”; y el destino quiso que así fuera ya que ella, también se alojaba en el Hotel Suanno.

Se casaron  un tiempo después, instalándose en una vieja casa de madera, a pocas cuadras del hotel, en el fondo de la propiedad de don Hosel, también cerca de la calle principal del pueblo (hoy avenida San Martín).

Tuvieron dos hijas: Betriz y Rosa. Pero, con anterioridad,  como ocurría en el Paraguay de aquella época, con una gran escasez de varones, población diezmada en las guerras de la Triple Alianza y del Chaco,  muchos jóvenes mozos tenían hijos con varias mujeres en su vida, (situación naturalizada en la sociedad de su tiempo), don Leocadio también los tuvo, sin eludir tal responsabilidad.

Y volviendo a los duros comienzos de su actividad en los primeros tiempos, (¡quién sabe qué escenas recorren los senderos de su memoria!), entre pensativo y nostálgico recupera algunas de ellas y nos dice: “Puerto Rico era un pueblo próspero, con perspectivas de crecimiento. Estaba el Banco Nación, Fank, Johann, ferretería de Alejo Rauber, Brandt, Fank y Scherf, panadería Victoria, despensa Schmidt.”

El arduo trabajo emprendido por la joven pareja, pronto dio sus frutos y les permitió comprar un terreno sobre la actual calle Paraguay  donde uno de sus cuñados, que para ese entonces trabajaba en el obraje Avellaneda, le construyó una confortable casa de madera, rodeada de plantas y una parralera. Ese sitio rápidamente se convirtió en el lugar de referencia de muchos compatriotas que seguían llegando con la angustia del desarraigo pero cargados de esperanzas de paz y progreso. En la casa de don Leocadio, encontraban contención, solidaridad, y muchas veces comida y albergue hasta poder desenvolverse por su cuenta. También fue escenario de muchas reuniones festivas de la comunidad paraguaya como la finalización de la Guerra del Chaco, casamientos, cumpleaños…Esas reuniones eran la más viva expresión de los sentimientos de pertenencia a un grupo, materializado permanentemente en los ritos y celebraciones propias de su cultura,  acendrados por la nostalgia del terruño y la injusticia del exilio.

Desgranando recuerdos, no precisamente en orden cronológico, don Wisner alude a varias personas amigas y referentes de la comunidad paraguaya, como el dr. Regúnega, don Zarza, Bareiro, Buenaventura Benítez,  Juan Guillermo Núñez y muchos más, que organizaron el Centro Paraguayo; y mientras se fue construyendo, se reunían en la casa del dr. Regúnega. También apoyó permanentemente al club Social y Deportivo 25 de Mayo, donde fue tesorero durante un período.

Y el trabajo en la sastrería era cada vez más reconocido en el pueblo convirtiéndose en el “centro de la moda”, donde tuvo mucho que ver  doña Pabla, con su buen gusto y sus habilidades para la “alta costura”, que se encargaba de trajes de fiesta y vestía a las novias desde el tocado hasta el forrado de los zapatos en tela, haciendo juego con el vestido.

El negocio tenía una vasta clientela, tanto señores de la colonia que mandaban hacer sus trajes domingueros, infaltables para ir a la Misa, un casamiento, entierro, o para un trámite en oficinas públicas o del banco, como los del pueblo, un poco más habituados a ese tipo de indumentaria, por sus trabajos en el sector servicios que imponía una presencia impecable, siendo el “traje” el atuendo indispensable.

Después de haber ejercido durante más de medio siglo la profesión, cansado ya del esfuerzo que implica complacer los variados gustos de tanta gente con un  oficio casi artesanal, se  jubila, guardando para siempre en el baúl, tijeras, hilos, botones…

Y no solo se cierra una etapa en la vida de un sastre muy apreciado, sino que los  vertiginosos cambios tecnológicos, traen nuevas pautas de consumo, irrumpe  la cultura de lo desechable, desplazando definitivamente las confecciones “a medida”.

Al momento de escribir esta historia, don Leocadio, con 92 años a cuestas, con una lucidez envidiable y a 10 años de la partida de su esposa, conserva la presencia de ánimo suficiente para compartir sus vivencias, que también suman, a la hora de recrear el pasado y presente de nuestro pueblo.

Leo Caspari, genio de la construcción

Publicado el 10/01/2011
por Leonor Kuhn

Don Leo durante la construcción del Polideportivo del ISAM

Un joven de unos 14 años va detrás de su yunta de bueyes, Gaúcho y Alegre, arando la chacra de sus padres en San Alberto. El primero de los animales estaba con tos y se trancó con la vara del arado. El muchacho se agacha para solucionar el problema y recibe la peor de las sorpresas: un bombardeo de excrementos sobre su cabeza, pésima afrenta a su dignidad. “Ahí no más me fui a casa, y nunca más” … Así explica don Leo Caspari, la circunstancia que lo alejó definitivamente del trabajo de agricultor, que  fue la tradición familiar por generaciones, para volcarse de lleno al oficio de albañil que llegó a dominar con verdadera maestría.


Leo Caspari es hijo de José Alberto Kaspari, inmigrante llegado a esta zona desde Bom Principio, Brasil, y su madre fue Lina Hillebrand. Nació en San Alberto, Misiones, el 2 de marzo de 1932. De su infancia recuerda  sus primeros y escasos años de escuela, en el Colegio San Alberto Magno. “Siempre era el primero en llegar a la mañana. Tenía que traer la leche muy temprano, para las hermanas que tenían las pupilas” Si bien le gustaban las Matemáticas, en general, no le gustaba estudiar. Hizo sólo hasta 3er grado y después trabajó en la chacra. A los 14 años, cuando vivió el desagradable episodio con los bueyes, decidió que la chacra no era para él. Se ofreció con su vecino Krindges, que estaba por levantar una cocina nueva,  “yo te voy a hacer la cocina” le dijo, a lo que su vecino respondió: ¿qué sabés vos de eso? Sí, yo  la voy a hacer, insistió. Entonces, pidió un poco de plata a su papá, para comprarse algunas herramientas básicas. Hizo la compra en la ferretería ¨Maili¨y comenzó la primera de una larguísima lista de obras, cada vez más más grandes y complejas. Después de su debut como albañil, con la cocina de 7m x 5m, que fue muy satisfactorio, encontró trabajo  con la empresa Moure y Garrazino  de Garuhapé, junto a un tío para la construcción de seis casas de madera con la técnica “Fachwerk” (preparación de la estructura de tirantes y posterior traslado y armado en el lugar definitivo). Nunca antes había trabajado levantando paredes ni en construcción de casas de madera, sin embargo las pudieron terminar en 17 días. Recuerda que en esa oportunidad ganaba 0,50 ctvs. por día.

Siendo muy joven todavía, con la misma edad que tienen hoy nuestros jóvenes que finalizan el secundario,  Leo Caspari participó de trabajos sumamente importantes, con renombrados albañiles como Juan Reiser y Aloisio Hippler. Por ejemplo, a los 17 años integró el equipo de constructores de la iglesia San Alberto Magno, y como era el más joven del grupo,  le tocaba trabajar en las alturas. Es así que tuvo que armar el último tramo de la torre, armar la base de la cruz, y revocar el pináculo, trabajo que hizo junto con Leo Seidel. Como testigo directo del proceso de construcción del templo, señala un detalle pintoresco: dentro de la base de hormigón de 1 m. de altura que sostiene la cruz,  fue colocada una botella de vidrio con papeles donde consta entre otros datos, la fecha, lugar y nómina de los constructores de la iglesia. Una vez terminada la torre, participó en la construcción de la Casa Parroquial y después del comedor de la casa de las hermanas del Colegio. Allí se construyó un enorme aljibe de 11 m. de largo y apenas terminado vino una tormenta y la descarga eléctrica de un rayo, rompió todo el revoque recién terminado.


En 1952 realizó su primer trabajo solo, que fue la casa de don Bertoldo Vier, al norte del club 25 de Mayo, entre la avda. 9 de julio y Nahuel Huapi, edificio que aun se mantiene en pie.
En ese momento sobreviene un paréntesis en la historia laboral de Leo, ya que, como todos los jóvenes con 18 años cumplidos, tuvo que hacer el servicio militar, en su caso en el Regimiento 12 de Monte, de Apóstoles. Al regresar de la colimba, lo convocan para  revocar la bóveda del interior del templo en 1954.


En el vasto repertorio de trabajos realizados por don Leo Caspari, que da una fisonomía característica a Puerto Rico, se encuentran: el Salón Parroquial, el edificio de la Municipalidad, La escuela Prov. Nº 177, la escuela Prov. Nº 126, La fábrica de almidón de la Cooperativa San Alberto, parte del local comercial de la Cooperativa San Alberto, El edificio del ISAM, secundaria, Hogar de Ancianos “San Antonio”,el club Victoria, el Cine San Martín, Silo de la Cantera Nedel planta baja del comercio Di-Ya-Hogar,  varias partes del complejo constructivo del Instituto Línea Cuchilla  (tambo, salón de usos múltiples) además de numerosas viviendas particulares. También tiene en su haber la construcción de varias capillas: la nueva capilla San Roque de San Alberto, cap. San Nicolás de Línea Cuchilla, Iglesia Evangélica de Puerto Rico y la Iglesia Católica de Monte Carlo. Construyó además la casa del Obispado  de Iguazú y la vivienda de las religiosas del mismo lugar.


El gran salto creativo en la vida profesional de Leo, se produce de manera casual, cuando el dr. Cleto Rauber le encomienda la construcción del Hotel “Caravan” y solicita  que deje una pared con ladrillos “a la vista” en cada una de las 23 habitaciones que tendría el edificio. Pensando cómo podría concentrar la atención de los turistas hacia los ladrillos, producto que caracteriza a nuestra región, se le ocurre armar diseños geométricos decorativos, aprovechando las diferentes tonalidades de los ladrillos, según el proceso de cocción. Hizo una prueba preliminar acomodando los ladrillos en el piso, y dando rienda a su creatividad, fueron surgiendo distintos motivos ornamentales, que luego los trasladó a las paredes. A partir de entonces, siguió ensayando esa técnica en diferentes construcciones públicas y particulares, que hoy son una marca única y distintiva en la arquitectura de nuestra ciudad.


Muchas otras obras se sucedieron, pronto fue el albañil de más prestigio de la ciudad. Levantó el nuevo Edificio Municipal encima de las ruinas de un antiguo Hospital. Al iniciarse la década de 1980, llega a Puerto Rico la Hna Javierina como directora del ISAM. Al poco tiempo advierte que falta infraestructura para los deportes en nuestra ciudad y planifica el monumental polideportivo “San Alberto Magno” Para concretar ese sueño, convoca a un equipo interdisciplinario. Como constructor contrata a don Leo que fue el responsable de dirigir la construcción. Muchas horas de desvelo y otros tantos madrugones fueron invertidos en esa obra. Desde muy temprano se lo vehía a don Leo, recorrer e inspeccionar cada detalle de la obra. Al levantar las paredes interiores, aplicó su técnica de armar diseños geométricos, de gran calidad estética, siempre admirado por los visitantes. Es notable el trabajo en los cielorrasos, que genera toda clase de conjeturas sobre el cómo lo habrá hecho.


Su obra más reciente, la clínica de los doctores Vecchia, es otro de sus grandes logros. Desde lejos se aprecia uno de sus diseños en una alta pared que sostiene la cornisa. Fue en el transcurso de este trabajo que don Leo sufre una caída, que lo dejó postrado en silla de ruedas, no obstante, tiene tanta ilusión de ponerse bien que comenta “tengo que terminar la cornisa de la clínica”.

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