Protagonistas de Ayer y de Hoy

14 de Mayo independencia de Paraguay

Publicado el 13/05/2017
por spr

En nuestra ciudad y zonas vecinas se instalaron centeneres de familias paraguayas a lo largo de nuestra historia casi centenaria. Aún antes de la etapa fundacional de la colonia ya había obrajeros paraguayos trabajando en estas tierras.

Sus aportes al desarrollo socioeconómico y cultural son innegables y contribuyen a la formación de nuestro perfil multiétnico actual. Somos Puerto Rico  celebra junto a nuestros inmigrantes paraguayos y sus descendientes la magna fecha que en este día se conmemora.

Como homenaje a todos ellos compartimos la historia de un vecino paraguayo de destacada actuación en nuestro medio:

Don Silvio Aquino

Amigo de los colonos

A mediados de la década de 1960, llega a Puerto Rico una de tantas familias paraguayas con la esperanza de un nuevo horizonte de paz y progreso. Progreso que efectivamente supo conquistar Don Silvio Aquino, conocido y recordado especialmente al frente de la Agencia de  Extención del INTA en nuestra ciudad.

Nació en  Acahay, Departamento de Paraguarí, Paraguay, un 31 de julio de 1923. Sus recuerdos muy claros de una infancia intensamente vivida en contacto con la naturaleza prístina de su amado Acahay pintan un maravilloso paisaje que nos transporta con la imaginación: “En mi zona hay un cerro del mismo nombre que el pueblo,  uno de los más altos de Paraguay. Del lado del pueblo se podía subir a pie hasta la cumbre, pero del otro lado era inaccesible. Allí había un monte natural de ivapurú, una fruta que sale por todo el tallo (yabuticaba). Nosotros vivíamos en un ángulo formado por dos arroyos: El arroyo Verde y el Itapitacuá. Lindos, de agua limpia y cristalina, rodeados de monte donde teníamos un piquete de 30 hectáreas que papá hizo alambrar.”

No es de extrañar entonces el amor y el conocimiento sobre plantas y animales que desde chico se fue desarrollando en Don Aquino,  que después lo inclinaría hacia esa dirección.

 “En  el potrero de casa paraban los troperos que eran los que conducían el ganado vacuno para los carniceros. Esos pobres  se iban a caballo y a veces les agarraba lluvia en el camino, se mojaban todo y  papá hizo un galpón exclusivamente para ellos;  y una piecita al costado. En la parte abierta cuando llegaban los troperos siempre  había leña. Papá era muy bueno con el hacha y ahí llegaban, hacían el fuego, su mate, cocinaban y  dormían. Después papá hizo esos catres tramados con cuero, no se conocía las carpas como se usa hoy en día. En casa paraba toda esa gente que era  muy buena. También estaba  el acopiador que le decíamos” itapucú”,  un señor enorme,  alzaba a los chicos en el caballo  y ahí en el piquete nomás  sacaba su maleta y sobre el recado contaba su plata,  nunca pasó nada. Gente de palabra era.”

Con gran admiración y respeto hacia los docentes, recuerda su tránsito por la escuela: “Hice la escuela primaria hasta 5° grado, me iba 1 km y medio más o menos hasta el pueblo. Teníamos una escuela muy buena. Yo siempre  rindo mi admiración a esa directora que teníamos ¡muy buena! En 4° y 5° grado mi maestra fue una señorita chiquita pero profesora normal, era una maravilla para enseñar.

Papá trabajaba de gerente en el negocio de un turco que era acopiador de los “frutos del país”, tenía muchísima plata porque mi pueblo era muy agrícola. Esa casa compraba tabaco, algodón, maíz, almidón, poroto, ¡lo que raye!  Papá era contador, y ese turco árabe tenía su casa en Asunción,  donde vivía su señora e hijos donde fui a quedar  para continuar estudios. Yo era el de los mandados. A todas partes me iba y volvía rápido rindiendo hasta el último centavo. Me querían mucho.

En realidad mis padres me mandaron a Asunción para hacer la secundaria en el Colegio Nacional. Pero cuando fue la señora a anotarme, no había más lugar. Como se sintió responsable de no haberse apurado con el trámite, me anotó en el Colegio San José, haciéndose cargo de las cuotas.

El San José es palabra mayor. Yo hasta ahora me acuerdo de los que fueron mis profesores. Hace poco tiempo se jubiló un cura que se llama Alonso Banderas, era doctor en Gramática Castellana,  vino de España, y él era nuestro profesor. Yo en el 39/ 40 hice primero y segundo curso.

 En el 1941 presté mi servicio militar obligatorio, un año nomás porque era estudiante. Cuando me presenté al distrito militar n° 18 de Kití,  tenía un jefe  que  se llamaba David Laguardia, era un lisiado de la Guerra del Chaco. La Guerra del Chaco había terminado recién en Paraguay, mucha gente quedó, algunos paralíticos, otros muertos. Los que quedaron mutilados seguían luchando.

El jefe me dijo “usted me viene como anillo al dedo”. Yo necesito un muchacho que me haga las inscripciones de los reclutas. Te voy a mandar a Acahay, a tu casa y te venís al cuartel todas las mañanas.”

Cuando terminó el servicio militar en su pueblo se trasladó a San Lorenzo, a la Escuela Nacional de Agronomía “Mariscal Estigarribia”. En ese tiempo no había Facultad de Agronomía en Paraguay, pero esta escuela tenía un programa de alta calidad académica con un plantel de docentes, casi todos ingenieros, que brindaba una base sólida a los futuros agrónomos.

“Para los exámenes finales ¡había que estudiar! No es como ahora que los estudiantes se arreglan con fotocopias e información que bajan de internet, imprimen y listo. Nosotros elaborábamos nuestros apuntes. Yo era el encargado de copiar Álgebra y Trigonometría. Cuando llegaba el examen pedíamos a la dirección que nos considere las clases, de día y de noche estudiábamos para el examen.

En 1946  me recibí y enseguida hicimos un cursillo de 4 meses   en el Instituto Agronómico de Caá Cupé, teórico y práctico, para la formación de agentes de extensión rural para el CAD A (similar al INTA nuestro).En ese lugar se hacían ensayos experimentales de cultivos. Yo estuve un tiempo ahí para hacer pasantía. En aquel tiempo, cosa que admiro mucho ahora, las enseñanzas profesionales eran teórico prácticos. Uno tenía que ensuciarse las manos.”

Once años después, mi escuela pasó a ser la Facultad de Agronomía .El  Instituto Nacional de Agronomía  fue creado por el gobierno y apoyado por el servicio técnico Interamericano de Cooperación Agrícola (ICA). A caballo vinieron de Caazapá dos días de viaje, a  invitarme para ir a la nueva facultad, pero yo ya no vivía en Asunción, estaba casado, ya tenía hijos y trabajo.”

 Se recibió de Agente de Extensión Rural  y de inmediato  inicia su vida laboral. Bien pronto supo ganarse la confianza de sus superiores: “los jefes me apreciaban porque  tenía una capacidad especial para conversar con los campesinos. Mi papá era maestro de escuela, y él me enseñó mucho para tratar con la gente.”

Trabajé y después vino la política, lamentablemente. Mi papá era liberal, y cuando no le parecían bien las cosas lo decía. Yo nunca me metí en política, sólo me interesaba mi trabajo, pero igual, con esos antecedentes familiares, las cosas se complicaron y decidimos buscar nuevos horizontes en Argentina. A mí me dolió mucho tener que dejar  Paraguay.

Llegamos a  Posadas con algo de plata y armé un ranchito en el barrio Tacurú, y empecé a buscar trabajo. Para entrar al  INTA  un amigo me presentó al entonces director,  el ingeniero agrónomo Santiago Ricardo Laserre,  un francés, casado con  una francesa también y los dos hicieron prácticamente el INTA en Misiones. Él estaba instalado en la Estación Experimental del INTA en Cerro Azul.  Fui citado  un lunes a la 1 de la tarde, en el Zaimán, una institución también del INTA. Llevé todos los papeles que tenía y me aceptó de inmediato. Tenía la ventaja  de hablar en guaraní.”

Después de trabajar y aprende varios años junto al ingeniero Laserre,  Don Aquino se inscribe en  1969  en el concurso para ocupar la jefatura de la Agencia de Extensión Rural  Puerto Rico del INTA. Se presentaron muchos,  yo tenía un poco de miedo por los títulos universitarios, hay gente de mucha capacidad y el director Laserre me dijo: Aquino no se preocupe, el que va a decidir soy yo,  yo a usted lo conozco.”

Así fue que aparece Don Aquino en nuestra ciudad,  en ese momento con la misión de mejorar  la calidad y productividad del tabaco “Criollo Misionero”, especialmente para los pequeños productores.

Con su don de gentes y carácter afable, muy pronto tuvo una buena aceptación con los colonos. “Nuestros colonos son muy buena gente, pero son muy cerrados, desconfiados”, comenta.

Lo que más le gustaba era visitar las chacras y conversar con la gente, brindando todo tipo de asesoramiento, fruto de su gran experiencia.  Su trabajo de oficina consistía básicamente en organizar las carpetas para las solicitudes de créditos para el cultivo de tabaco. En ese aspecto, supo lograr la captación de numerosos créditos para pequeños productores.

También tuvo un rol importante en la experimentación del cultivo de mandioca para la Cooperativa Agrícola Industrial San Alberto, haciéndose cargo del control de una plantación de 10 variedades de mandioca, donde al cabo de cuatro años elevó un detallado informe con la  descripción de cada variedad, sus características y rendimiento. Con esa información, los directivos de CAISA, pudieron decidir qué variedades de mandioca  recomendar a los socios.

Don Silvio Aquino no sólo se dedicaba a su trabajo específico, sino que colaboraba como ciudadano en otras instituciones en beneficio del desarrollo de la zona. Por ejemplo, integró el Consejo de la Cooperativa Aguas Puras, de los primeros tiempos en la función de secretario de actas. De esa época  rescata el recuerdo del Sr. Juan Martín Tadín. “Tenía un conocimiento muy vasto y  fuerte de la importancia del agua potabilizada para una ciudad. Y el luchó mucho para que el proyecto se concrete. Recuerdo que un día varios de la comisión nos trasladamos a la Gendarmería donde había una pérdida de agua.   Formamos la fila ahí al lado de la Gendarmería y Don Tadín lo llevó al jefe  del brazo al patio donde  el agua estaba chorreando, y¡ hacía  tiempo! haciendo el reclamo de forma imperativa.”

Para entender el perfil sensible y humano de Don Aquino mencionamos las dos cosas que según él, fueron los que más dolor le causaron en la vida: Primero, la muerte de su hijo primogénito, de 19 años, que se había trasladado a Buenos Aires a trabajar y falleció al poco tiempo en un accidente.  Después, la pérdida de sus amados libros. Luego de jubilarse se trasladó un tiempo a Paraguay, dejando su casa del Barrio Mirador en alquiler. Esa casa sufrió un incendio, destrozando totalmente su biblioteca con verdaderos tesoros  científicos y literarios que con gran esfuerzo logró reunir a lo largo de su vida. Eran su fuente permanente de consulta o lectura placentera.

 Al momento de realizar la entrevista (agosto de  2012) cuenta con 89 años, casado hace 63 años con Doña Justina Sosa Reyes, oriunda de Itá, Paraguay, con la que tuvo 7 hijos.

Reconoce que fue muy grande el sufrimiento por el desarraigo, pero está profundamente agradecido a este país que le dio trabajo, posibilidades de crecimiento y hoy siente que su conducta marcada por la honradez y el respeto le devuelve como un boomerang el afecto y reconocimiento de la gente.

Entrevista: Stella Maris Guibaudo, Leonor kuhn. Agosto de 2012.

Redacción: Leonor Kuhn

 

 

100_0599Recibimos la noticia del fallecimiento del Sr. Antonio Vestilleiro, quien fuera Director de nuestra Banda Infanto-Juvenil durante 14 años, conquistándose el respeto y cariño de la población de Puerto Rico.

SPR comparte su homenaje con una nota sobre su trayectoria de vida, oportunamente publicada en la revista Somos Puerto Rico:

MI VIDA EN LA MUSICA:

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                         Comienza a los doce años de edad, cuando ingreso a la colonia Ricardo Gutiérrez, colegio donde doy los primeros pasos para aprender y estudiar música. Comienzo tomando conocimientos de TEORIA de la música, SOLFEO rezado o hablado, el PICOLO EN LABEMOL, CLARINETE PEQUEÑO y. SAXOFON ALTO. Luego paso a formar parte de la BANDA INFANTO JUVENIL, recuerdo que mi primera presentación fue en la cancha de Boca en una exhibición gimnástica intercolegial, donde estuvieron presentes las máximas autoridades de la Nación de aquella época.

Desde 1947 a 1963 paso a formar parte de cuatro Bandas del ejército argentino, tres de ellas en la provincia de Buenos Aires, y una en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.

Estando en la Banda de Villa Martelli, ejecuté el CLARINETE en si bemol, teoría y solfeo con el método BONA. Para el perfeccionamiento de dicho instrumento estudié con el profesor LAVECHIA, solista de clarinete de la Banda Sinfónica de la Municipalidad de capital federal, padre de BUBY LAVECHIA, director de la Orquesta estable de canal 7, para dar más referencias, esposo de Ambar LAFOX, madre de Reina Rich.

En esta banda ejecutábamos música CLASICA, POPULAR y otras, la que más recuerdo es la QUINTA SINFONIA de BEETHOVEN, la cual me gusta con el alma.

En el año 1953 pasé a formar parte de la Banda de Río Gallegos, como solista, ejecutando el clarinete. Los domingos después de la misa dábamos un concierto en el BOCIN CLUB, música clásica como CAVALLERIA LIGERA de VON SUPE, EL BARBERO de SEVILLA de ROSSINI y tantas otras.

Recuerdo también y no quiero pasar por alto, la presentación del 3 de diciembre, día de SANTA BARBARA, patrona de los mineros; viajamos al lugar, con el tren de vía angosta, tenía solo algunos vagones para pasajeros porque era el transporte del carbón de piedra que se trasladaba de Río Turbio a Río Gallegos, algo inolvidable!, viajando con la música!.

Ejecuté también el clarinete con una orquesta formada con un piano, acordeón, una trompeta y batería. Y en la parte típica, dos bandoneones. En ésta tocábamos los días viernes, sábados y domingos en el Centro Gallego.

Forme un trío, dos guitarras, y yo con el clarinete, trabajamos en el club SAN LORENZO durante tres meses ejecutando tangos, milongas y vals. También estuvimos en radio FM LU 12  Y El Túnel. Volví a Buenos Aires, también en esta Banda ejecutábamos música clásica, popular, religiosa, y marchas.

Paralelamente a esta banda, tocaba el SAXO ALTO con un grupo de cumbia, chachachá y otros temas en varias localidades.

Después del año1963 formé parte de la Banda Municipal de Ramos Mejía y en la Banda Municipal de Quilmes como primer CLARINETE.

Trabajé tres meses como 3º SAXO ALTO en  la orquesta del circo Norteamericano.

Con respecto a mi preparación profesional: estudié ARMONIA con el Tratado de Ruberts, con el maestro Echepare de la provincia de Entre Ríos.

Continué estudiando con el maestro Garuti, el unísono de los

Instrumentos e instrumentación con el tratado de Natola.

Formé parte como PRIMER CLARINETE en Bandas particulares, interpretando música religiosa en las procesiones, música clásica y popular, ejecutando en parroquias católicas en festejos patronales.

En 1966 ingreso en la Banda de Prefectura Nacional Marítima, también ejecutando el Clarinete en Sib., con el maestro PAZOS  Y ZANIER. Entre tantas presentaciones, recuerdo la del TEATRO ARGENTINO de la PLATA en una función de gala, interpretando MALAMBO de LOMBARDO. Como así también el desfile en ROSARIO frente al monumento de la bandera.

Posteriormente se forma la Banda en la Escuela de Cadetes MATIAS de YRIGOYEN y soy trasladado a la localidad de TIGRE con el maestro ZANIER.

En ese momento, además de ejercer la música, dedico media jornada a trabajar de VISITADOR MEDICO en el laboratorio EXA.

Más adelante trasladan la escuela y la banda a Zárate.

Tuve la oportunidad de dirigir la Banda de Río Gallegos y también la de la Escuela de Cadetes en el Tigre, ensayos y música folclórica, el Himno Nacional Argentino y un Andante religioso.

Yo ejecutaba el CLARINETE, y en la orquesta de la banda tocaba el SAXOFON ALTO y CLARINETE, tocábamos en el comedor de cadetes una vez por semana, y la dirigía mi amigo DIAZ, excelente trompetista. La banda estaba formada por tres saxos alto y un tenor, dos trompetas, un trombón a vara, batería y contrabajo.

Recuerdo que un año, cuando se recibían los cadetes, tocamos en la fiesta realizada en la confitería del Teatro General San Martín, en la calle Corrientes.

En 1972 me fui de la Banda de Prefectura y seguí trabajando full time de Visitador Médico.

En Junio de 1992 me mudé a Puerto Rico, Misiones a raíz que mis dos hijos Adrian y Patricia Vestilleiro y mi nuera Elisa Vidal, junto con mis nietos estaban viviendo y trabajando en esa hermosa ciudad.

En una de las fiestas que organizaba el CLUB de LEONES, a la cual asistí y me encontraba observando un stand que tenía la EPET nº 10; conversando con la señora de Taira, que estaba al frente de dicho stand, le comentaba que era músico y que había estado en varias bandas de música, y es entonces cuando me dice… que lindo sería que Puerto Rico tuviera una banda y me sugirió que me reúna con la directora de cultura Susana Chemes. Al poco tiempo me decidí y fui a verla, presentando el proyecto de formar una Banda Infanto Juvenil. La Sra. Susana Chemes me comentó que dicho proyecto estaba en curso, debo destacar que fui muy bien atendido, conversamos mucho, la asesoré sobre el instrumental, métodos de estudio para clarinetes, saxofones, trompetas, barítonos, tuba y cañas. Y todo lo que se necesitaba para formar la banda.

En 1994 el Intendente José Lorenzo Dieminger anunció que la banda se concretaba, se comenzó enseñando Teoría y Solfeo y se creó el Taller de Música. En Mayo de 1994 comienzo a dar clases, la cual tuvo mucha aceptación, en ese momento había 45 alumnos. Más adelante agregamos Flauta Dulce y Punteado en guitarra.003

Mientras tanto, cuando vino a actuar Fabiana Cantilo en el Polideportivo Municipal, nosotros, un grupo que se formó con guitarra y canto y algunos chicos con flauta dulce, le hicimos el soporte, yo toqué en saxo alto: El Vagabundo, El Choclo, entre otros temas. También con la profesora Susana Chemes, salíamos a los barrios a tocar con flauta dulce, guitarra y yo con el saxo alto.  En una oportunidad, Tita Guimaraes nos invitó a tocar en la Escuela Especial, ejecutando el órgano Fabio Guimaraes  y yo saxo alto.

En la inauguración de una muestra de una pintora suiza, ejecuté el saxo alto con los temas O´SOLE MIO y FEELING que fue realizado en el MUSEO RAICES, donde se encontraba el intendente José Dieminger y otras autoridades.

El Taller de Música pasó del Salón de Cultura al Museo Raíces continuando con trabajos en cuadernos pentagramados para el conocimiento de las notas, tomaba y seguía enseñando solfeo con el método BONA, también TEORIA de Alberto Williams.

En 1996 estuvo enseñando el profesor Daniel Ruiz y se presentó la Banda el 15 de noviembre de ese mismo año.

En enero de 1997 continúo trabajando yo con la Banda, trabajé mucho, porque recién comenzábamos y tuvimos una invitación en CAPIOVI, el primer encuentro de BANDAS INFANTOJUVENIL de la provincia, estuvieron las siguientes BANDAS: PUERTO RICO, MONTECARLO, BANDA HELLER dirigida por el Maestro RIVERO, GENTILLINI del colegio SAN JOSE, DON CASIMIRO, dirección el Maestro BRITEZ, BANDA INFANTO JUVENIL de la POLICIA de la provincia, y la BANDA de CAPIOVI, DIRECTOR MAESTRO  Daniel Ruiz, y tal evento fue realizado el 22 de noviembre de 1997.

Continué trabajando y agregando temas en base a muchos ensayos y estudio.

También trabajaba en el Taller de Música enseñando flauta dulce, pero siempre preparándolos para ingresar al Semillero de la Banda, también los órganos y las guitarras, que los preparaba con los temas que serían ejecutados por la BANDA INFANTO JUVENIL.

El Semillero se creó porque los chicos se iban, ya sea porque terminaban la secundaria o porque no podían hacer las dos cosas; le presente este problema a la Directora de Cultura Susana Chemes y pensando cómo podríamos resolver esto, y es ahí cuando nació el Semillero.

Así, trabajaba con la BANDA, el SEMILLERO y el TALLER de MUSICA.

En el Semillero trabajaba con cuadernos pentagramados, TEORIA y SOLFEO, como así también el INSTRUMENTO que elegían.

Con la BANDA tocábamos en todos los actos patrios, el HIMNO NACIONAL ARGENTINO, AURORA, MISIONERITA Y  antes del acto música popular.

En Puerto Rico nos presentamos en escuelas, club Victoria, fuimos varias veces invitados; en una oportunidad tocamos para la Colectividad Alemana estando presente el Cónsul Alemán, ejecutamos el HIMNO ALEMAN y otros temas del mismo origen.

Tocamos en el 50 ANIVERSARIO del COLEGIO de las MONJAS en su POLIDEPORTIVO.

También lo hicimos en el 50 ANIVERSARIO de la COOPERATIVA de LUZ  y FUERZA, en ese entonces estaba de Gerente la recordada MELITA quien me pidió que tocara el HIMNO DE LAS COOPERATIVAS, ella misma me consiguió la partitura de piano y realicé un arreglo para la BANDA, y por primera vez escuchaban este tema.

Otro 50 ANIVERSARIO fue el de RUIZ de MONTOYA en la COOPERATIVA de YERBA, cuyo presidente era el señor KALLUS, donde ejecutamos toda clase de música.

Puedo asegurar que en PUERTO RICO tocamos en todos lados incluyendo la PARROQUIA SAN ALBERTO MAGNO, cuyo Párroco el Padre CARLOS CHATELAIN nos invitó. También tocamos en la Iglesia del Pastor TORRES.

Recorrimos casi toda la provincia desde Cataratas, Libertad, Wanda, El Dorado, Montecarlo, Garuhapé, Capioví, Ruiz de Montoya, Jardín América, Aristóbulo del Valle, Cerro Azul, Oro Verde, San Ignacio, Dos de Mayo.

De San Ignacio vino a visitarnos una banda INFANTO JUVENIL de Gendarmería proveniente de Mendoza,  ejecutamos las dos bandas frente a la Municipalidad de Puerto Rico.

Corpus, Posadas, en ésta ejecutamos en el centro y también en la COSTANERA. Estando la Directora de Cultura SILVIA HEUER, realizamos un encuentro de BANDAS, se invitó a la BANDA HELLER de Montecarlo, cuyo Director es el Maestro RIVERO. Se llevó a cabo en el AUDITORIO de la COOPERATIVA  de LUZ Y FUERZA.

Después de haber pasado un tiempo, Banda Heller nos invita a ejecutar en una cena donde había 300 comensales, tocamos las dos bandas, fue todo un éxito. Tal es así, que volvieron a invitarnos a otra cena que programaron. Los integrantes que tocaron solos, un tema cada uno, fueron los siguientes: Pedro Loch, trompeta; Leo Loch trompeta; Graciela Kaspary, saxo alto que ejecuto LA PANTERA ROSA; Griselda Kamper, saxo tenor; Sebastián Werle, clarinete; Yoni Krein, saxo alto ejecutó POSADEÑA LINDA, Ricardo Pfeifer, barítono y otros que en este momento no recuerdo.

Uno de los mejores clarinetes que tuve fue FERNANDO WOLIN, que también tocaba el saxo tenor, en cuanto a Solfeo llegó a hacer todo el Método Bona en la clave de SOL y también en FA en cuarta línea; otros que aprendieron las dos claves fueron LUIS ANDRES ACEVEDO, JONI KREIN y solfeaban muy bien. Entre los que pasaron por la banda fueron: LORENA KLEINUBING hoy profesora de música recibida en Oberá, conservatorio dependiente de la UNaM, en la banda tocaba el primer saxo alto en Mí, también MARCIA SIMON tocaba el clarinete y estudió en el mismo conservatorio, la cual ya debe ser profesora, tenía muchas condiciones.

Yony Krein en este momento está estudiando armonía y dirección orquestal en BS AS, y otros tocan en orquestas locales.

Daniela Werle también fue solista de saxo alto, entró en la Marina como Infante pero no abandonó la música ya que se compró un saxo alto; Gustavo Sotelo fue trompetista en la banda municipal y está dedicado a la música. Si me olvido de alguien pido disculpas.

Agradezco al creador de la BANDA MUNICIPAL INFANTO JUVENIL, Intendente Municipal JOSE LORENZO DIEMINGER y a la Directora de Cultura SUSANA CHEMES, el haber permitido ejercer mi profesión que fue siempre mi vida.

Ahora tienen que mantenerla a través del taller de música y el semillero, para esto hay que trabajar duro, ya que no es nada fácil.

Mis mejores deseos de felicidad a la querida comunidad de PUERTO RICO, hermosa ciudad de MISIONES.

Que Dios los bendiga a través del padre CARLOS y pastores evangelistas.

Trabajé para la BANDA desde 1994 a diciembre de 2008.

                                      Antonio Ventura Vestilleiro

Ex Director de la Banda de Puerto Rico.

 

                         

                       

Blanca Sosa de Sarasúa

La partida de Doña Blanca amerita recordar el aporte tan importante que dejó en nuestra comunidad, brindando a centenares de personas las herramientas para desenvolverse en tareas administrativas:

Blanca Sosa de Sarasúa

 Academia de Dactilografía

El tecleo incesante de las máquinas de escribir llenaba todos los rincones del local de la calle Paraná, a pasitos de la avenida San Martín, donde funcionó la primera Academia de Dactilografía de nuestra ciudad.    Imaginar ese martilleo nos lleva a otra época, cuando las computadoras eran aún proyectos ultra secretos de las superpotencias, y no parte de nuestra vida cotidiana. Tiempos en que la formación integral de los jóvenes incluía la habilidad de escribir a máquina, sin mirar el teclado y a una velocidad aceptable.

Evocar ese tiempo nos lleva derecho a la figura de una dama distinguida, de mucho carácter, tenaz y decidida  a que aun las manos y dedos más torpes irían a dominar a fuerza de repetición y disciplina,  los misterios de la dactilografía.

Blanca Sosa nació en Puerto Mineral y siendo pequeña sus padres se mudaron a Santo Tomé, Corrientes donde  fue anotada en el  Registro Civil. Su padre Ramón Sosa, era carnicero y tropero, que guiaba  el ganado desde Corrientes por las picadas del monte hacia distintos puntos del   interior de Misiones. Cuando Blanca  tuvo edad suficiente, su padre la internó como pupila en el colegio San Alberto Magno de Puerto Rico, donde culminó su escolaridad primaria. De esa época evoca algunos nombres de  compañeras y sus travesuras “yo era retobada” comenta, que generaban respuestas severas de las Hermanas. De su vida como interna recuerda que le encantaba salir a comprar pan, tarea que hacían en grupo yendo a la panadería “Bair” con grandes canastones.

En 1956, comenzó la escuela secundaria en el Colegio Nacional de Posadas. Luego ingresó al Liceo Profesional CIMA de la ciudad de Corrientes, especializado en  diversas disciplinas contables. Allí obtuvo los títulos de Contador Práctico, Taquígrafa y Dactilógrafa, con altas calificaciones, tal es así que al segundo año ya enseñaba en el Liceo.

Después de los 4 años de estudio en el mencionado Liceo, emprende su formación de enfermera en el Hospital de Corrientes. Cuando regresa a nuestra zona (Puerto Mineral) trabaja un año en el Hospital de Puerto Rico que en ese entonces, dirigido por el Dr. Vaas, era apenas un humilde dispensario. De allí fue derivada a la sala de Primeros Auxilios en la colonia Luján, prestando servicios a los inmigrantes japoneses. Lógicamente la dificultad más grande fue el idioma, pero por suerte, había una traductora, una chica de ascendencia japonesa nacida en Buenos Aires, que allanó las dificultades en la comunicación.

La estancia en la colonia Luján fue el ardid del destino para conocer al que luego sería su esposo: “A 500 metros de donde trabajábamos pasaba la ruta y a veces llovía y no venía el colectivo. En una oportunidad así, paramos un camión que nos llevó hasta Puerto Rico. El camionero era Miguel Sarasúa, ahí empezó la historia. A los dos años de conocernos, nos casamos. Durante muchos años don Miguel Sarasúa fue muy conocido en nuestro medio como transportista de YPF llevando combustible desde Barranqueras, Chaco, a distintos puntos de nuestra provincia.

La academia

Con la gracia y espontaneidad como se expresa doña Blanca, relata el comienzo de su actividad como docente en nuestra ciudad: “Me fui a la Municipalidad a inscribirme para  pagar los impuestos. Y salió el intendente Efren Rauber y dijo: primera vez que hay algo para el pueblo que sirve, porque si no es bar, es quilombo”.

Esta oferta de formación despertó mucho interés en la población. Si bien es cierto, que ya las Hermanas del Colegio San Alberto Magno habían introducido un curso de “Secretariado Comercial” (Década de 1950), donde la Dactilografía era una materia central, el mismo estaba limitado únicamente para señoritas.                                 También el secundario de Perito Mercantil del ISAM preparaba a sus alumnos en el manejo de máquinas de escribir, pero a nivel general, la Academia de doña Blanca fue la primera específica destinada a cubrir las necesidades más variadas de formación.

Pronto se armaron grupos de interesados, por ejemplo, la empresa Papel Misionero mandaba a su personal a capacitarse en 10 días de clases intensivas, para el área administrativa. Los días sábado daba clases de apoyo a los alumnos del secundario,  rezagados en la materia.

Blanca Sosa, permanece en la memoria de sus ex alumnos como una profesora exigente, estricta, apasionada por transmitir sus conocimientos buscando la manera de que el alumno/a aprenda como sea: “Yo insistía mucho en que aprendan sin mirar el teclado. No tapaba las teclas, simplemente, el que miraba, tenía que escribir 100 veces “no debo mirar las teclas cuando escribo” y con ese ejercicio aprendían o aprendían” Incluso sus hijos fueron sus alumnos, tratados con idéntico rigor y además debían abonar la cuota como cualquiera.

Tuvo muchísimos alumnos hoy reconocidos profesionales en distintos ámbitos de la ciudad. Recuerda con gran satisfacción a su mejor alumna, Bety Vier que superó en velocidad a su maestra, logrando el récord de 68 palabras por minuto.

Así pasaron 30 años de fructífera tarea,  hasta que en el año 2000 se impusieron cada vez más las nuevas tecnologías venidas del futuro que en poco tiempo aniquilarían con todo un mundo de  teclas plagadas de cintas de tinta roja y negra que recibían golpe a golpe la embestida de las palabras.

Entrevista: Leonor Kuhn y Stella Maris Guibaudo

Redacción: Leonor Kuhn

Nota publicada en la revista impresa Somos Puerto Rico en marzo de 2014

 

 

 

 

 

 

 

Adiós a un pionero

Publicado el 22/04/2016
por spr

Benno Reckziegel

Falleció el Sr. Benno Reckziegel a la edad de 95 años. Llegó como inmigrante  desde Paraguay con su famila teniendo dos años de edad. Es un ex Intendente de nuestra ciudad, empresario, muy activo desarrollando diferentes roles como dirigente en  variados ámbitos. Pasará a la historia como autor del primer libro escrito sobre Puerto Rico.

A modo de homenaje, compartimos su historia, contada por él en 2008:

Benno Reckziegel

Primera imprenta

Una impactante construcción con la fachada totalmente revestida de lajas californianas, formada por la vivienda familiar, un comercio y un taller donde funcionó la primera imprenta de Puerto Rico, fue lo más llamativo que el visitante podía encontrar ingresando al pueblo por la ruta nacional 12, a poco de transitar la “zona urbanizada”  en la década de 1950.

Hoy en día, aunque a puertas cerradas, sigue mostrando su antiguo esplendor, y continúa siendo el hogar de Don Benno Recksiegel y su señora, Doña Olivia María Rambo.

El dueño de casa nació el 11 de enero de 1921 en Bella Vista, Paraguay, donde su familia había llegado el año anterior y a los dos años de edad, llega a Puerto Rico, destino definitivo de los Reckziegel, después de varias penosas mudanzas. Justamente, esas circunstancias de sucesivos cambios de domicilio en tan poco tiempo, hacen decir al protagonista de esta historia “soy ciudadano de tres naciones: fui concebido en Brasil, nací en Paraguay y me crié en la Argentina” y como en esta última echó profundas raíces, la considera su patria verdadera, más allá de que en 1951, logra la carta de ciudadanía argentina.

Sus padres, Alfonso Reckziegel, y Ana Loch, ambos descendientes de alemanes, forman parte de aquella legión de pioneros que sentaron las bases del desarrollo de Puerto Rico. El trabajo en el campo a través de sus múltiples faenas, fue el medio que posibilitó a esos padres criar a sus 14 hijos.

Fue ese hogar tradicional y sencillo, donde se respiraba la religiosidad característica de nuestra colonia en sus orígenes, el ambiente que modeló el alma de Benno.

De su infancia en la colonia recuerda con mucha admiración a un gran maestro: el Padre Federico Vormann, cura párroco de la iglesia San Alberto Magno, hoy capilla San Miguel. En un manuscrito inédito, don Benno expresa :”además de enseñarnos la Religión, nos dictaba clases de lectura, escritura, aritmética y canto, tanto religiosos como populares; eso sí, todo en idioma alemán. Al padre Vormann le encantaba el canto y sabía interpretar gran cantidad de canciones religiosas y populares de buen ritmo y sentido alegre”

Otro evento que destaca especialmente es el de su Confirmación, hecho de gran relevancia si se tiene en cuenta que en aquella época eran muy esporádicas las visitas de algún obispo, ya que todo el Territorio Nacional de Misiones correspondía a  la Diócesis de Corrientes, y las distancias y caminos precarios dificultaban la comunicación. Su confirmación realizada el 7 de noviembre de 1930, coincide con la primera visita de un obispo a la colonia, que en este caso fue Monseñor Pedro Dionocio Tibiletti.

Con apenas 11 años, como muchos otros jovencitos de la zona, ingresó al seminario para seguir la formación religiosa, aspirando al sacerdocio. Esto fue en el año 1932, y el primer escalón de la carrera lo realizó en el seminario menor “San José” de Azara (SVD) El pasaje por el seminario impactó profundamente en la vida de Benno. Tiene los mejores recuerdos de sus compañeros y profesores.

El espíritu de aventura, el buen humor y la capacidad de disfrutar de las cosas simples de la vida, que son algunas de las cualidades que caracterizan a don Benno desde la infancia, se reflejan claramente en una de las tantas anécdotas, que él mismo escribió:

“Coraje, capricho, orgullo, imprudencia… todo puede resumirse en esta aventura. Los días jueves de cada semana teníamos el día libre, sin clases. Si el tiempo era lindo solíamos hacer un paseo al arroyo Chimiray, distante unos cinco kilómetros del colegio, y que separa Misiones de Corrientes: un hermoso y bastante caudaloso arroyo con aguas limpias y en ciertos lugares de bastante profundidad.

En sus costados un frondoso bosque natural prodigaba buena y refrescante sombra en la que solíamos preparar un sabroso guiso para el almuerzo del medio día, en una olla redonda y gigante de hierro fundido negra y pesada con patas.

El arroz y demás ingredientes del guiso revolvíamos con una espátula de madera hecha ex profeso, de unos 60 cm.  de largo en total, de una sola pieza incluida la parte inferior chata de 20 cm. de largo por 10 de ancho.

Terminado el almuerzo y después de lavarla la colocábamos en una horqueta de un árbol del bosque.

En una noche de estos jueves de paseo al arroyo, después de la cena de este día por demás caluroso pasamos nuestro tiempo libre en el patio junto y alrededor del Padre Juan Lambrecht, nuestro rector y maestro, y estaba relampagueando en todo el firmamento, pero a distancia, es decir, sin truenos, alumbrando la densa y espesa oscuridad de la noche sin luna.

En un momento de la conversación y comentarios sobre nuestro paseo el P. Juan dijo así bromeando: “¡aque ahora nadie se anima a ir al Chimiray!” Yo capté la expresión y me dije: “yo le voy a demostrar si tengo o no coraje para eso.” Sin decir nada a nadie desaparecí del grupo y me largué hacia el Chimiray… Era tan oscuro que no podía divisar el camino de tierra, o mejor dicho, las dos huellas del camino porque en el medio y los costados había un pasto bastante alto entremezclado con pequeños pajonales típicos de la zona. Sólo podía avanzar corriendo a la luz de los relámpagos; si éstos cesaban un momento, tenía que esperar hasta nuevos reflejos. Cuando me encontré más o menos en la mitad del camino me dije:” y cómo puedo demostrar que estuve realmente en el Chimiray, traer una piedra era poco y un dudoso comprobante, podía haberla extraído de un pequeño arroyuelo  que tenía que vadear cerca del colegio” Y así fue que me acordé de nuestra espátula, allá, arriba entre los gajos de un .árbol, sería la mejor prueba de mi hazaña. Seguí avanzando y ahí pienso ”y cómo voy a encontrar la espátula en la oscuridad del monte?”…Y ya tengo la solución: a unos 800 mts. del arroyo vivía un colono de apellido Yagas, pariente del Rvdo. P. Juan Yagas y allegado a nuestro colegio, lo que me inspiró ánimo y confianza de llegar hasta su casa distante unos 50 m.del camino. Me saludó con cierto asombro al ver a un niño de doce años a estas horas y con semejante tiempo… Simulando que me había olvidado algo muy importante a orillas del arroyo le pedí que me prestara un farol que se lo devolvería a mi regreso.. Me lo facilitó y además quería acompañarme a buscar e objeto de referencia; me negué diciéndole que sólo me faltaría un poco de luz y así pude ir solo… Por suerte no tardé en divisar la tan ansiada espátula, allá arriba en el árbol. Paré con cuidado el farol al costado y trepé al árbol bajando la espátula y… raudamente y medio triunfante tomé el camino de regreso. Llegué a la casa del señor Yagas a devolver el farol, quiso que me lo llevara junto para tener luz y no errar el camino. Le agradecí su buena voluntad, pero prescindí del farol.

Recogí la espátula que había dejado a un costado del camino para que el Sr. Yagas no la viera y así a corridas y paradas, según la frecuencia e intensidad de los rayos, volví al Colegio pensando en los elogios que iba a recibir por este acto de valentía, llegando más o menos después de dos horas de ausencia.

Por suerte el portón del cerco de alambre tejido que rodeaba el Colegio y sus amplios patios estaba sin llave.

Entré… reinaba un silencio total, todos se hallaban en un profundo sueño después de un día agitado, agravado por la pesadez del tiempo, y me dirigí directamente a la pieza del P. Juan, contigua al dormitorio de los internos. Triunfante golpeé la puerta…¿qué pasa? Me dijo desde la cama. “Soy yo, Benno, y aquí estoy de vuelta del Chimiray” Y al abrir la puerta le muestro sonriente la espátula. Creo que en mi vida no escuché un reto como el que recibí esta vez y…pensándolo bien, creo que fue merecido, a pesar de mi “hazaña” teniendo en cuenta mi edad y los peligros de que pude haber sido víctima, como picadura de serpiente u otras alimañas venenosas que circulan por estos pastizales,

Sin embargo, al final pensé: “tuviste el coraje y asumiste el desafío”  que en realidad sólo era una inocente broma.

Puedo decir con sinceridad que no sentí miedo en ningún momento en esta necia aventura. En ese sentido creo que siempre fui una persona demasiado confiada, sin prevenir peligro en lo que realizo. Llama la atención que ni el P. Juan o un compañero se dieran cuenta de mi ausencia, ni en la capilla en la oración de la noche, ni en el dormitorio donde una cama se encontraba al lado de la otra; al menos, nadie hizo un comentario al respecto.”

En 1934 ingresó en el seminario “San Javier” de Villa Calzada Bs. As. donde junto a varios jóvenes de la región recibió además de la formación religiosa específica, sólidos conocimientos humanísticos, enciclopedistas, propios de la época y de la institución en particular. Esta formación le permitió desenvolverse con holgura en todas las actividades que se le fueron presentando en la vida. Tiene un especial reconocimiento hacia sus profesores y guías espirituales, y aunque no culminó la vocación sacerdotal, manifiesta que su paso por el seminario, le dio la oportunidad de profundizar su fe cristiana. Egresó del seminario en 1939, y como no le interesó seguir otra carrera, decidió trabajar con sus padres en la chacra. Considera que la dedicación tardía a esos menesteres, requirió de una sobre dosis de esfuerzo, por la falta de experiencia, que los niños  adquirían gradualmente desde pequeños, acompañando a sus padres.

Y así se fue adaptando a la vida y costumbres habituales de los jóvenes de la colonia, como por ejemplo ir a los bailes con sus hermanos y hermanas. Durante la fiesta de casamiento de su hermano Edwino con Filomena Neis, animada por la “Orquesta Colonial”, integrada por los músicos: Jacobo y Leopoldo Seewald, Emilio Diesel, Edmundo Reichert, Edmundo y Alfonso Rambo, tuvo oportunidad de demostrar sus cualidades histriónicas, animando la fiesta con sus ocurrencias. Fue atentamente observado por  Alfonso Rambo, uno de los músicos, quien se lo recomendó a su hermana Olivia María. Todavía no se conocían personalmente, pero la ocasión se presentó en octubre de 1940, durante un baile en Mbopicuá, donde nuevamente Alfonso Rambo hace de intermediario, bailan juntos y  ese día fue el inicio de una relación  que duraría toda la vida. De esa noche, recuerda con especial cariño, un “chotis”, que no sabía bailar, pero Olivia María con paciencia supo enseñarle, de tal forma que fue el ritmo preferido de la pareja en todas las fiestas y bailes.  Benno visitaba frecuentemente la casa de los Rambo que vivían bastante retirados, casi en el límite entre Mbopicuá y Capioviciño, debiendo atravesar campos y picadas de difícil acceso. El noviazgo culminó con una boda el 11 de noviembre de 1941.

Unos meses antes, Benno, con la ayuda económica de sus padres,  compró una chacra de 20 hectáreas que había pertenecido a don Ignacio Rockenbach, y que ya contaba con las instalaciones mínimas necesarias para un colono: una vivienda de madera, un galpón con establo, un horno de barro para el pan, un pozo de agua y un potrero por donde corre el arroyo León. En ese escenario pasó la pareja sus primeros años de casados, con mucho esfuerzo tratando de llevar adelante la pequeña hacienda, tarea para la que no estaban bien preparados. De todo el variado repertorio de trabajos en una chacra, lo que probablemente mayor esfuerzo demandó a esta joven pareja, fue la producción de tabaco según manifiesta Benno.

Durante su estancia en la chacra, que duró cuatro años, nacieron sus tres primeros hijos: Lori Ana, Rubén Ángel y Nelsi Otilia. La llegada de los niños, fue una gran alegría para sus padres, pero también aumentaron las necesidades y multiplicaron los esfuerzos que debían realizar. Sumado a eso, sufrieron los efectos de lluvias excesivas y sequías prolongadas, que arruinaron más de una vez los cultivos instalados con tanto sacrificio.

Un día sin embargo, ocurre un hecho fortuito, inesperado, que cambia por completo la vida de esta joven familia.  Benno es requerido para acompañar a  Don José Stockmanns a realizar un viaje a Eldorado, para oficiar de intérprete durante un trámite que el primero debía realizar con las autoridades de Prefectura, para poder explotar el yacimiento de arena, en la costa del Paraná, lindante con su propiedad. (El Sr. Stockmanns, no hablaba castellano) Realizaron el viaje, y en su tiempo libre, pasearon por el centro de la ciudad de Eldorado. El destino quiso que allí Benno se encuentre con un ex compañero seminarista de Puerto Aguirre (actualmente Iguazú), que era tipógrafo, empleado de los señores Guimaraes y Olivera  de la imprenta “Alto Paraná” que también editaba un periódico del mismo nombre.

Después de una larga y detallada charla, el amigo le propone una sociedad para instalar una segunda imprenta en Eldorado , y según manifiesta Benno “yo no tenía ni la más mínima idea ni conocimiento de lo que era el manejo  del arte tipográfico” A pesar de ello, tal  vez avizorando una salida a su angustiante situación en la chacra “no dudé en aceptar la propuesta”…”fue como tirarse al abismo de lo desconocido sin saber cómo y dónde aterrizar” Fue así que pone en venta su chacra, la que consigue vender a don Jacobo Reis, de Cuñapirú y se traslada a Eldorado con su familia, a vivir en una precaria casita de madera en el Km 5. Con el nuevo socio, Arístides Cardozo, deciden terasladarse a Rosario, para comprar el equipamiento necesario. Benno, no resistía viajar en colectivo, por lo que deciden hacerlo en barco.  Pero resulta que el barco de línea no paró en Puerto Rico, por la bajante del Paraná. Se van en colectivo hasta Posadas para alcanzarlo, y al llegar al puerto recién había partido. Les dicen que podían alcanzarlo en Ituzaingó y allá van. Nuevamente se les escapó el barco. Deciden pernoctar y al día siguiente  se trasladan a Resistencia donde toman el tren. Una vez en Rosario se contactan con el Sr. Pignolo, empresario que les aconseja y con gran confianza les otorga plazos para pagar los insumos que estaban necesitando.

Una vez en Eldorado con el equipamiento mínimo, alquilan una pequeña casa de madera en el km. 8, donde instalan su empresa que comienza a funcionar poco tiempo después. El Sr. Arístides Cardozo, enseguida supo atraer muchos clientes que  lo conocían de su trabajo como tipógrafo. También se les unió don Gumersindo  Esquivel, ex seminarista que se dedicaba a recorrer las calles, haciendo propaganda con un “alto parlante”. Les propuso reabrir el periódico “Hogar y Selva” y así formaron una nueva sociedad donde Gumersindo Esquivel era el director y redactor, Benno Reckziegel vice director y escritor y Arístides Cardozo, tesorero. El nuevo giro que había dado a su vida, comenzaba a dar sus frutos. Allí pudo poner en juego todas sus capacidades y preparación recibidas en su paso por el Seminario, y además mejorar  en el plano económico. Pronto el periódico “Hogar y Selva” tuvo una gran cantidad de suscriptores, que generaban buenos ingresos con la publicidad. Esto permitió que Benno pueda comprar un terreno cercano a la imprenta, donde mandó construir una casa amplia y confortable, donde nace su hija Beatriz Elvira.

En su nuevo trabajo tuvo oportunidad de relacionarse con muchas personas. Así es que conoció al sr. Carlos Soffner, primer administrador de la Compañía Arriazu Moure y Garrasino S.R.L., dueños de las tierras que hoy conforman las colonias de Garuhapé y Garuhapé Mi, quien se acerca para encargar una página entera dedicada a la publicidad de venta de los lotes. Don Benno le propone una publicidad por tiempo indeterminado, a cambio de un lote de tierra a elección,  lo que se concreta el 15 de marzo de 1948, siendo así el primer comprador de terreno en la naciente colonia Garuhapé.

En 1947 regresa a Puerto Rico e instala su propio negocio de imprenta y librería “Luján”, que pasa a ser la primera imprenta de Puerto Rico, con una excelente ubicación, prácticamente a la entrada del pueblo, muy próximo al templo, parroquia y colegio “San Alberto Magno” En este lugar nacen sus otros hijos: Tarcicio José,  Nélida María y Dorotea Rosa.

Además de dedicarse de lleno a la imprenta, Benno siempre tuvo inquietudes comunitarias que lo llevaron a desenvolverse en numerosas instituciones de nuestro medio. Por ejemplo  en 1964 fue electo presidente del Club Social y Deportivo Victoria, cargo desempeñado tres años consecutivos. También tuvo militancia política en el partido Demócrata Cristiano,  y en 1972, fue designado Intendente Municipal en reemplazo del sr. Efrén Rauber, hasta la finalización del mandato de éste.

Pero lo que  permanecerá en la memoria colectiva de la ciudad es el mérito indiscutible que ostenta don Benno Reckziegel: haber sido el primer autor de un libro dedicado a la historia de Puerto Rico. En efecto, en 1999, sale a la luz Memorias de Puerto Rico, que como él mismo explica no pretende ser una obra erudita, sino un sencillo relato de los hechos y sucesos sobresalientes del devenir de nuestro pueblo, contados desde su visión como protagonista. Es un esfuerzo muy válido, y más allá de las críticas que pudiera generar, siempre será la fuente de consulta indispensable para todos los que en el futuro quieran seguir investigando.

La vida en sus variados matices, no escatimó cuotas de dolor en la vida de Benno. En el año 2000, fallece su hijo Rubén, víctima de una cruel enfermedad. Y desde hace unos años tiene postrada en silla de ruedas a su compañera, doña Olivia María, que hasta entonces seguía al frente de su comercio de mercería.

En 1991 celebran sus Bodas de Oro, y en 2001, las de Diamante, rodeados de sus hijos, 22 nietos y 25 bisnietos.

Julio de 2008

Entrevista: Stella Maris Guibaudo  –  Leonor Kuhn

Redacción: Leonor Kuhn

 

 

 

 

 

 

 

Don Emilio Ántola, un corazón al volante

Publicado el 11/03/2015
por Leonor Kuhn

A través de las redes sociales nos enteramos de la partida de un vecino que caló muy hondo en nuestros corazones.

SPR publicó su historia en el nº 13 de la revista impresa, que hoy reproducimos en éste medio a modo de homenaje.

Antola003 Emilio Antola año 2002

 

Don Emilio nació en Génova, Alta Italia, el 28 de noviembre de 1920, estando el país bajo la dirección del monarca Vittorio Emmanuelle III. Su familia estaba constituida por su padre, comerciante, que de niño emigró hacia la Argentina, y siendo joven en un viaje a Italia, conoce a la que sería su esposa, con la que contrae matrimonio y se queda a vivir en ese país. Su  madre era ama de casa.

 Su infancia sencilla y tranquila, compartida con una hermana, transcurrió en su ciudad natal, donde fue a la escuela primaria y secundaria. Recuerda con simpatía aquellos juegos, simples y divertidos como el trompo,  el fútbol, y las carreras con aros, construidos con los de bicicleta, reciclados.  Como detalle significativo, rememora la Génova de aquel entonces, de espíritu portuario, como un lugar de mucho tránsito de migrantes, ya que era la terminal de ferrocarril, de tantos viajeros centroeuropeos que desde allí, embarcaban en busca de nuevos horizontes hacia América.

Siendo joven recién egresado de la secundaria, tramita su Carnet Nacional de Conductor, al que se refiere con verdadero orgullo, hecho que marcó  su vocación de transportista, que no abandonó hasta su retiro a avanzada edad.  Tenía 19 años cuando fue convocado para prestar servicio  en el ejército italiano, durante la II Guerra Mundial. Cuando sus superiores advirtieron la tenencia del Carnet Nacional, inmediatamente lo destinaron como conductor, dándole un trato preferencial. Según las propias palabras de Don Emilio “eso me salvó de la muerte en más de una oportunidad.” Cuenta que debía conducir los pesados camiones y pertrechos de guerra en frecuentes viajes a la frontera, hacia la francesa; y luego a Grecia, donde en una oportunidad se metió siempre bajando por estrechos caminos entre altos paredones y  precipicios, hasta avanzar al fondo de un valle profundo, y ante la imposibilidad de continuar, debió retroceder lentamente en marcha atrás, logrando una hazaña casi imposible, fruto de su habilidad e ingenio para conducir.

Como protagonista directo de una guerra tiene muchas e interesantes anécdotas, y como las cuenta don Emilio, con la fuerza del que estuvo ahí,   nos dan una  idea más aproximada de la vida cotidiana en un escenario bélico. Por ejemplo cuando relata un campamento a orillas de un lago helado, cubierto de nieve, donde calzaban zapatos con clavos y aún así se agarraban de una rama para meterse al agua, pero no podían lavarse con semejante frío y al cabo de un mes y medio sin poder higienizarse ni cambiarse de ropa, los soldados se llenaron de piojos (sarna) y de fiebre. Ante ese panorama los enviaron de vuelta al puerto cerca de San Remo, próximo a la frontera francesa donde fueron sometidos a una desinfección completa,  quemando absolutamente todo lo que había estado en contacto con ellos como ropa, calzados, pañuelos, etc. Como corolario de este episodio, concluye que gracias a él, se salvaron de regresar al frente, y además en ese momento comenzó el problema del combustible lo que a su vez condujo a otra situación donde Don Emilio nuevamente pudo poner en juego su creatividad y ganarse el aprecio de sus superiores. Comenta que debían llenar los tanques de los camiones con combustible y guardarlos en grupos de cinco bajo los árboles de olivo. Esto produjo conflicto con los campesinos y a don Emilio se le ocurrió agrupar dos camiones, uno detrás de otro, a ambos lados de la planta, extender la carpa entre los mismos para que caigan allí las frutas, lo que permitiría juntar las aceitunas en las carpas sin que se rajen o lastimen, y luego las recogerían con canastas, siendo una solución para los productores, que aceptaron muy bien la propuesta. Esa situación de vivir entre los árboles y dormir en la carrocería sin más calefacción que una improvisada lamparita hecha con una lata cargada de arena y gasolina, duró un año y medio, hasta que finalizó la guerra en el 45. Nuevamente atribuye al azar (la falta de combustible), el haberse salvado quizás la vida misma al eximirse de estar en el frente.

De los tiempos difíciles de la Italia fascista recuerda un episodio en relación a Musolini;  éste, para reforzar el respaldo en oro de la Lira pide a todas las madres del país, que entreguen su alianza matrimonial. A su padre molestó muchísimo esa actitud, al punto que ideó una estrategia para zafar de la situación: fue al joyero y compró un anillo de mediana calidad, mandó hacer las mismas inscripciones de la joya original para ser entregada el día de la recolección. De hecho que este acontecimiento incidió negativamente en la estima hacia el líder italiano.

Antola001 Emilio Antola Abril de 1946 recién venido de Europa

Terminada la II Guerra Mundial, el joven Emilio decide emigrar a la Argentina donde desde años antes residía su padre. Ingresa a nuestro país el 29 de mayo de 1946 y casi enseguida estando en Buenos Aires acude al llamado de un ingeniero que estaba reclutando operarios para la construcción de una extensa ruta que uniría la capital con Tierra del Fuego. Ya en Constitución, a punto de emprender el viaje al sur, se le ocurre preguntar por el clima del lugar de destino. Alguien le dijo ¡Ah sí! ¡Es un hermoso lugar con nieve y todo! a lo que reaccionó enseguida ¡Ah no! ¡A ese lugar no voy! ¡Si hace frío,no voy! Tomó su valija, saludó a todos y regresó. Al poco tiempo una señora le ofreció un puesto de trabajo en Puerto Leoni, Misiones. Sólo tuvieron que decirle que en ese sitio hacía calor, para que aceptara inmediatamente. Fue así como llega Don Emilio a nuestra zona, desempeñándose en diversas tareas para la familia Leoni, también italianos originarios de Parma, norte de Italia. Ahí conoció a su esposa Ignacia Willams, nieta de inmigrantes irlandeses venidos de Paraguay, con la que tuvo 4 hijas: Lina Graciela, Gina Susana Beatriz, Fanny Ángela Elizabeth y Anabella Lorena.

Después vino a Puerto Rico, donde se considera uno de los primeros italianos. Pronto se puso en contacto con las familias Vecchia y Cazzaro sus compatriotas.

Lo que mejor describe a Don Emilio, su esencia, es el ser camionero. Entonces nos cuenta con entusiasmo y legítimo orgullo, cómo fue adquiriendo su medio de trabajo más importante: el camión. Tuvo tres camiones en su vida; el primero un Chevrolet de la década del 30. (Foto 2) El segundo, un Ford que compró en Brasil. Pero el último, que todavía conserva,  con el que cada tanto se hace algunas escapaditas a los alrededores del barrio, es su fiel compañero, su amigo, su casa rodante desde hace 44 años.  Se trata de un Ford 900 modelo 58, adquirido en Rosario el cual ya tuvo tres cambios de motores.

De sus tiempos de camionero en nuestra provincia puede contar interminables episodios. Fue testigo de la vieja ruta 12, que sólo estaba asfaltada de Posadas hasta la “Garita”y después hasta San Ignacio, donde transitar en días de lluvia o las periódicas crecientes de arroyos con precarios puentes de madera, fueron aventuras dignas de un libro de cuentos. Recuerda que viajar con el camión a Posadas desde Puerto Rico demandaba  9 hs, al día siguiente se procedía a las operaciones de descarga y carga y recién al tercer día, si todo iba bien podía emprender el regreso.  Él cumplía servicios de transporte para los comercios locales, yendo a buscar mercaderías  al por mayor a Posadas, y también llevando productos hacia allá especialmente maderas. Refiere que tuvo mucha suerte, que nunca le pasó nada malo con su transporte, con excepción de un asalto, donde le robaron 27 pares de zapatos, que luego tuvo que pagar. Comenta que los tramos más peligrosos en este sentido eran las subidas empinadas como la del Yabebiry donde el camión con carga remontaba en “primera”, muy despacio, lo que a veces era aprovechado por los mal vivientes para asaltar la unidad.

En el año 1984 tuvo oportunidad a volver a su Génova natal donde aun vivía la familia de su hermana. Como es lógico suponer, después de tantos años, poco quedaba de la vieja ciudad portuaria de la década del 40 y don Emilio lo observa y manifiesta en una enigmática frase: “me sentí oprimido” y es sorprendente cuando revela el significado:

miraba por la ventana y veía esa calle tan estrecha, con mucho tráfico y pensaba… ¿cómo va a maniobrar un camión ahí?”.

Estos últimos años un imprevisto problema de salud, fue la excusa perfecta que encontraron sus familiares para convencerlo que no podía seguir trabajando, de manera que desde entonces, goza de un merecido  descanso. Sin embargo aprovechó ese tiempo para gestionar en el servicio de video cable local, la incorporación de la RAI, un canal de habla italiana, cuya recepción lo gratifica, en tanto lo conecta con su lejana Italia, como una manera de canalizar ese indescriptible sentimiento que sólo comprenden los migrantes  como él, inevitables  ciudadanos de dos mundos.

Hoy, con simpatía y buen humor comparte sus recuerdos y lo vemos como una persona  con gran serenidad de espíritu fruto de tantos años dedicados al trabajo con pasión y responsabilidad.

 

Texto: Leonor Kuhn. Entrevista realizada el día 25/01/06  por Stella Maris Guibaudo y Leonor Kuhn

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lepoldo Osvaldo Brandt

Publicado el 05/01/2013
por Leonor Kuhn


Comerciante de pura cepa

 

En 1914,  año tristemente célebre en  la memoria colectiva del mundo occidental, en Montenegro un  pequeño pueblo de Río Grande Do Sul, Brasil, vino al mundo don Leopoldo Osvaldo Brandt, en el hogar formado por Pedro Brandt y María Schu y otros seis hijos. Esta familia como tantas otras se ve forzada a buscar mejores posibilidades de desarrollo y emigra a Paraguay.

En Cambyretá, colonia cercana a Encarnación transcurre la infancia de Osvaldo, donde seguramente nace su pasión por el fútbol que lo acompañó toda la vida. En una entrevista que le realizara el periodista Daniel Monges, comenta que años más tarde, viviendo en Encarnación, jugaba a la pelota con Alfredo Stroessner, luego presidente de Paraguay.

Desconocemos cómo fue su escolaridad, pero presumiblemente no llegó a culminar el nivel primario, hecho que le agrega más mérito a su persona, dadas las excepcionales habilidades matemáticas, especialmente el cálculo, demostradas en el ejercicio de su profesión. Desde muy joven ya trabaja en un comercio de  Encarnación, Paraguay, y mas tarde   en el almacén de ramos generales que establece la familia Brandt en Puerto Rico, negocio que finalmente compró a su padre y hermano, cuando éstos se mudaron a Posadas y Brasil respectivamente.

Pero antes, otro acontecimiento marcó profundamente el destino del joven Osvaldo: fue reclutado contra su voluntad, para la Guerra del Chaco, de donde se escapó en la primera oportunidad que tuvo. Fue así que llegó a nuestro país  donde forjó su destino palmo a palmo a puro esfuerzo y formó parte de una nutrida comunidad de descendientes de alemanes que provenientes de Brasil emigran a Paraguay y por último, después de una larga diáspora,  encuentran en nuestra zona, ese lugar del mundo donde arraigar y construir un futuro en paz.

Se casó con Melida Diesel, nacida en Hohenau, Paraguay, con la que tuvo cuatro hijas: Beatriz, Esther, Delia Guillermina y Elina Adelia a las que supo educar con la severidad y firmeza propias de la época, imprimiendo en ellas los valores que adornan a las personas de bien.

Los que lo conocieron, desde sus allegados más cercanos, hasta los que tenían  relaciones laborales o simples vecinos del pueblo, lo recuerdan como una persona que podía mostrarse muy alegre y divertida en ocasiones festivas, como serio, exigente o irascible cuando algo fuera de lugar lo impacientaba.

Desde la década del 40 aproximadamente se hace cargo del almacén de ramos generales que como otros de su especie respondían a la tipología de “Tienda, Ferretería, Depósito de Bebidas, Acopio de Frutos del País”. Este negocio es una de las construcciones de aquel entonces que aún mantiene su estructura edilicia original, si bien fue reciclado por los actuales dueños, conserva  su esencia. Su ubicación (Hoy avda. San Martin y Culmey) fue uno de los puntos más estratégicos en su momento, ya que se encontraba equidistante al puerto y del acceso a la ruta nacional 12 (abierta en 1938), y en el cruce del camino a San Alberto (ahora avda. Culmey).

Esa casa comercial fue el centro neurálgico de la vida de Osvaldo, el espacio físico donde transcurrió la mayor parte de su existencia. Muchas personas de nuestro medio trabajaron  en aquel lugar y todos recuerdan a un patrón exigente pero muy honesto y estricto en el cumplimiento de sus compromisos.  Además de dedicarse a la venta de todo tipo de productos, realizaba acopio de cítricos y tabaco. Al respecto, su hija Delia recuerda comentarios de la mamá donde contaba que en esos tiempos venía muchísima gente de la colonia para realizar las tareas de descarga, clasificación y entrega del producto, y ella cocinaba para el almuerzo de todos ellos. También fue representante de la agencia de la “West Indian Oil, Co. S.A.PA, con expendio de combustible  ESSO, con un surtidor manual ubicado delante del negocio. Otro rubro atendido fue la representación exclusiva de la firma Coca Cola por muchos años.

Pero además de ser un comerciante de ley, don Osvaldo desarrollaba una activa vida social en variados ámbitos, lo que amerita el rescate de su figura para la posteridad. Fue partícipe en la gestación y desarrollo de instituciones muy caras al sentir de la población de Puerto Rico. Por ejemplo, fue socio fundador del club Victoria siendo el  secretario de la primera comisión directiva. Sin lugar a dudas esa institución fue uno de sus grandes amores. Hechos que hemos podido constatar y muchos otros, que no podemos precisar, pero que intuimos, así lo demuestran. Justamente la idea de constituir el club, nace de la necesidad de contar con un ámbito de recreación que se manifiesta en el grupo venido del Paraguay, al que hiciéramos referencia. Don Osvaldo pudo canalizar su pasión por el fútbol a través de la creación de dos divisiones de ese deporte, siendo él, capitán de primera. Acompañó al club Victoria por muchos años en todo tipo de actividades, tanto con su presencia como con apoyo económico. Numerosos diplomas y menciones le fueron ofrecidos, especialmente en los aniversarios, que atestiguan su alto grado de entrega y felizmente, el reconocimiento que seguramente lo habrá reconfortado. Entre los recuerdos que atesoran sus familiares podemos observar fotografías, donde invariablemente aparece en el centro de las reuniones, compartiendo trofeos, apadrinando eventos, cuya traducción debe leerse “colaboración en efectivo”.

Si indagamos el lado sensible de su personalidad, debemos decir que tenía un entrañable gusto por la música paraguaya, especialmente las guaranias, tanto es así que en ocasiones cuando había algún espectáculo musical de ese estilo en el club, se quedaba hasta el final, y mientras los encargados se dedicaban a ordenar el salón, él, pagaba a los músicos para que ejecuten algunas unos temas  para el solo.

Pero el mundo de don Osvaldo no  terminaba en el negocio y el club Victoria. También se hacía de tiempo para colaborar en la gestión de otras instituciones. Fue socio fundador del Club de Pesca, la Cooperativa Luz y Fuerza Libertador General San Martín, tuvo relación con las firmas  Cainguás  y MAPURI. También las cooperadoras escolares encontraban en él un gran colaborador.

En el período institucional que vivió nuestro país en 1959 cuando asumió la presidencia Arturo Frondizi y como  gobernador de Misiones César Napoleón Ayrault, en Puerto Rico ganó la UCR, quedando José María Suanno como jefe comunal, en tanto Osvaldo Brandt integra el gobierno municipal como concejal.

Con total fundamento manifiesta una de sus hijas “no sé de donde sacaba tanta energía”, al referirse a las múltiples actividades que realizaba, sin perder de vista su trabajo principal, el negocio. Porque además de todo lo mencionado, también le gustaba la pesca y la caza. Participaba de un grupo de amigos que compartían esa pasión, y no había frío, calor o  lluvia que los detuviera cuando la época era propicia para internarse en el monte, armar campamento e ir detrás de las presas corriendo aventuras increíbles, que después eran relatadas de manera superlativa.

Y así fueron pasando los años, fructíferos  en realizaciones personales y en servicios a la comunidad hasta que el tiempo, inexorable, fue dando paso a grandes transformaciones tecnológicas cuyo ritmo ya no tenía sentido sostener en un modo de actividad tan tradicional como siempre lo había hecho don Osvaldo. Por otra parte, sentía que ya había dado .lo suyo al progreso de Puerto Rico, por lo tanto, cerró las puertas de su negocio en…….., permaneciendo en su hogar en compañía de su esposa, cultivando su huerta, pero sin abandonar del todo sus actividades sociales. Por varios años más iba con un grupo de amigos a jugar a la “canasta” al club.

 En 1996, pierde a su compañera  y se refugia  en la intimidad del hogar, donde se dedica aun más a la lectura  (leía perfectamente en alemán), y mira televisión que satisface su natural curiosidad de conocimientos e información, alimentando su inagotable capacidad de asombro.

Se fue de este mundo en un invierno misionero inusualmente frío, el 14 de julio del año 2000, a los 86 años de edad, dejando sin embargo un cálido recuerdo de un gran trabajador para si y para el pueblo, que lo vio llegar como inmigrante sin otra cosa que su voluntad de hacer, y lo vio partir como un ciudadano con la tarea ampliamente cumplida.

Entrevista realizada a su hija Delia Brandt el 3/05/07 por Leonor Kuhn

Otras fuentes consultadas:

–        Acta fundacional de la Cooperativa de Electricidad Libertador General San Martín

–        Album fotográfico perteneciente a la sra. Delia Brandt

–        Un facturero del negocio de Leopoldo Osvaldo Brandt, del año 1945

–        Monges Daniel, “Historias de mi pueblo” grabación en CD de un programa periodístico,

–        Rekziegel Benno,  “Memorias de Puerto Rico”. Municipalidad de Puerto Rico. 1999

–        Salvador Claudio Gustavo,”Fundadores en Tierra Colorada”. Editorial Universitaria de Misiones UNAM.  Posadas 2004

Adiós a un vecino

Publicado el 20/05/2012
por Leonor Kuhn

Se fue Don Werner Neumann, padre de Bernardo, el pintor que nos enorgullece como misioneros, y Emilio, el querido profe. En  la revista SPR n° 12 fue publicada su historia que compartimos en este medio a modo de reconocimiento:

Gringo montaraz

Werner Neumann

Tres hermanos entre ocho y doce años vuelven de la escuela, distante a 7 km. El camino es apenas un angosto sendero de tierra colorada con dos huellas de  carro, que atraviesa chacras y montes. En la mayoría del recorrido, monte de ambos lados. De pronto, un coro de gruñidos aterradores, los paraliza de miedo. Aparece una enorme piara de chanchos de monte (tatetos o pecaríes), centenares, se les atraviesan listos para el ataque. Rápidamente corren al primer árbol a su alcance y trepan con la fuerza que les imprime el instinto de supervivencia. Los chanchos de monte, quedan a la espera. Los niños, muertos de miedo y con hambre, (más…)

Vino para quedarse

Publicado el 09/02/2012
por Leonor Kuhn
Nota publicada en la revista impresa SPR septiembre 2011

Audelino Ledesma

En la colonia San Alberto, promediando la avenida Carlos Hillebrand, en medio de un paisaje espléndido se encuentra una hermosa casa, cuyo único ocupante, don Audelino Ledesma, paraguayo de origen y misionero por elección,  desgrana sus vivencias en medio de un ambiente poblado de bellos objetos, cada uno con su historia propia, silenciosos testigos de la variada trayectoria del dueño de casa.

Como tantos otros habitantes de nuestra región, don Audelino Ledesma forma parte de una legión de ciudadanos paraguayos que en las décadas de 1940,  1950 y 1960, debieron optar por el exilio, dada la complicada situación de la política interna de Paraguay, signada por la intolerancia de aquellos tiempos. (más…)

José María Suanno

Publicado el 01/10/2011
por Leonor Kuhn

Primer intendente electo

 

Con apenas 20 años cumplidos el joven José María Suanno, hijo de Igidio Suanno, inmigrante italiano radicado en Buenos Aires, se larga a la aventura de viajar al interior, allá por 1932.

Llega a Eldorado, una de las localidades más progresista aquel entonces en el Alto Paraná misionero. Allí permanece poco tiempo y por esas cosas del destino, arriba a Puerto Rico. En San Alberto (en las proximidades del actual barrio San Francisco) instala un hotel y un bar que pronto se convirtió en  una pista de baile donde además había una cancha de Bowling. El local se llamaba “25 de mayo”.

Mas tarde tuvo la oportunidad de alquilar un localcito a la familia Krindges en el nuevo centro en desarrollo, donde instaló un pequeño bar (anteriormente ocupado por una panadería)  la “Pensión Argentina”.

Progresó rápidamente gracias a su jovialidad y el “don de gentes”, tal es así que pudo comprar el  local y terreno circundante donde edificó el “Suanno Hotel”. Suanno tenía la virtud de prodigar un trato amable a todo tipo de gente: funcionarios, empleados, peones, colonos, transeúntes, clientes, invariablemente eran bien atendidos, y a la recíproca, él, despertaba confianza y simpatía.

Pronto sus condiciones personales, sumado a la habilidad para manejar el negocio hizo de “Suanno Hotel” el punto obligado de reuniones sociales, especialmente para el sector céntrico del nuevo núcleo urbano en desarrollo. Gendarmes, bancarios, comerciantes, empleados públicos, eran los que frecuentaban el salón en amenas veladas. También se hacían frecuentes peñas folclóricas.

Forasteros o recién llegados al pueblo encontraban allí la información que necesitaban. Don Leocadio Wisner, un reconocido sastre que tuvo Puerto Rico, cuando era recién llegado de Paraguay, sin alguien que lo conozca, Suanno le ofreció una pieza al lado del hotel, para que pudiera instalarse y comenzar a trabajar en su profesión. Ya jubilado, don Wisner recordaba con gratitud aquel gesto de nobleza: “me aguantó dos meses” hasta que pudo generar sus primeros ingresos.

El lugar también despertó la curiosidad de los colectiveros, que antes paraban frente al hotel “Tehler” y comenzaron a parar para almorzar o cenar en lo de Suanno, que supo ofrecer toda clase de menús, de tal forma que se convirtió en la parada de colectivos de nuestra ciudad, hasta la mudanza a la terminal  actual.

Un servicio que puso a disposición de quien lo necesitara en el pueblo, era una cabina de teléfono público para llamadas de larga distancia,  instalada por ENTEL, anterior a otras  prestaciones  de ese tipo en Puerto Rico.

Su hija María Ester lo recuerda como una persona solidaria, permanentemente ocupada, con muchísimos conocidos con quienes mantenía trato a diario y como suele suceder en estos casos, con poco tiempo para la familia.

Estaba casado con Silvia Prieto, con la que tuvo sus hijas María Ester, Silvia Elena, y un hijo adoptivo, Tony.

 

Era muy aficionado al fútbol y fanático de Boca Juniors. Hay quienes recuerdan que decoraba su salón con las banderas de Boca durante los partidos transmitidos por radio.

En nuestra ciudad fue socio fundador del club 25 de Mayo, al que dedicó muchas horas de trabajo y ayuda monetaria. También integró la comisión promotora de la Escuela Normal, así como la presidencia de la cooperadora de dicha escuela.

La gran cantidad de relaciones que supo generar pronto lo hicieron poseedor de experiencia y conocimiento de la gente de la zona,  a la vez que  despertó en él,  el deseo de incursionar en la política.

Cabe recordar que  Misiones fue Territorio Nacional desde 1881 hasta 1953, año en que adquiere rango de provincia. Como Territorio Nacional, el gobernador era designado por el Ejecutivo Nacional, y los Intendentes a su vez eran designados por el Gobernador. A partir de la ley de provincialización (Ley nº 14.294), promulgada el 22 de diciembre de 1953, comienza un proceso de organización institucional y como parte importante del mismo, la provincia participa por primera vez de elecciones en 1958. En nuestra localidad y colonias  se pudo vivenciar  una contienda electoral inédita,  con todo ese agite previo a las elecciones, con pegatina de carteles, afiches y propaganda en audio con parlantes montados sobre un vehículo, que recorría las calles del pueblo y de la colonia.

Suanno, había instalado su comité en una casita de madera, bien en frente del hotel, sobre una barranca de la ahora avenida San Martín. A nivel local los dos grupos mayoritarios fueron la Unión Cívica Radical,   cuyo candidato era Suanno, y  la Democracia Cristiana.

Suanno ganó las elecciones, constituyéndose así en el PRIMER INTENDENTE ELECTO POR EL PUEBLO en la historia de Puerto Rico.

En esa oportunidad fue elegido presidente de la  Nación, el Dr. Arturo Frondizi, en tanto que el gobernador electo  el  Dr. César Napoleón Ayrault.

Como destacado en su gestión se puede señalar el primer intento de urbanización con la traza de las quintas en cuadras, la apertura del terreno para la Plaza 9 de Julio, en el remanente del loteo de la chacra de Bertoldo Vier.  En esos años se realizó la primera gran Exposición Agro Industrial de Puerto Rico, justamente en el predio destinado a la Plaza 9 de Julio.

Su mandato fue interrumpido por un golpe militar en agosto de 1962, pero en las elecciones siguientes accede a un lugar como concejal, durante la gestión del intendente Dante Zamora en 1965. En el año  1975, logra una banca como diputado provincial para la UCR, mandato que fue interrumpido, como es conocido, en marzo de 1976.

Como no podía ser de otro modo, una calle de la ciudad lo perpetúa en la memoria. Está ubicada entre la Avda. 9 de Julio,  por las Mz  164 – 167 y 162 – 172  hasta la calle Florencio Varela.

En este año 2011, donde nuevamente vivenciamos la efervescencia de un nuevo ambiente pre electoral, quisimos recordar a este pionero en las lides políticas locales, que además protagonizó una rápida trayectoria de desconocido forastero a jefe comunal, respetado y querido.

Artículo publicado en Somos impreso, marzo 2011

En pocos días se volverá a editar en nuestra ciudad una nueva entrega de insumos a instituciones educativas por parte de Peugeot a través de la Concesionaria Sewald y Cía.

Apostando a la calidad educativa

Aportes significativos de PSA Peugeot Citroen Argentina,  a través de su concesionaria Seewald y Cía., a escuelas de la región.

3 de diciembre de 2010. Los ocasionales transeúntes de la avenida San Martín, podían observar  un inusual movimiento en el flamante local de la Concesionaria Peugeot de Seewald y Cía.

No era para menos, se estaba preparando el acto en el marco de un esmerado protocolo durante el cual se iba a materializar la entrega de cuatro motores 0 km., a diferentes escuelas técnicas de Misiones, y una Peugeot Partner 0 km para uso pedagógico al instituto Juan Pablo II, modalidad Jóvenes y Adultos, de nuestra ciudad.

El evento no tuvo precedentes en la región y vino de la mano de un empresario creativo y

preocupado por la preparación poco satisfactoria de los jóvenes egresados  de escuelas de la zona, aspirantes a puestos de trabajo en el taller de la empresa familiar.

Tito Seewald, actual presidente  de la concesionaria Seewald y Cía, reflexiona sobre su trayectoria en la empresa y de qué manera su propia experiencia lo motivó a impulsar la gestión de los novedosos recursos para las escuelas.

“La pasión por la mecánica viene de lejos. Mi abuelo fue uno de los primeros mecánicos de Puerto Rico, mi padre fue un enamorado de la mecánica y ejerció la profesión toda su vida. Luego de estar a punto de recibirme en Ingeniería Mecánica, me integré al taller de mi padre. Tantos años trabajando ahí, siempre me tocó recibir a chicos que incorporábamos, muchas veces con nulos conocimientos de mecánica. Había que enseñarles todo, desde cero, a reconocer herramientas, máquinas, en fin, perdíamos mucho tiempo…  A eso hay que agregar el rápido desarrollo de la electrónica en la industria automotriz, que aumentaba aún más esas falencias. Siempre pensé, hay que hacer algo para que  las escuelas técnicas puedan capacitar aunque sea medianamente a sus egresados.

El posicionamiento a nivel regional de esta concesionaria, y que en buena medida ha posibilitado los vínculos para una gestión exitosa en cuanto a los recursos obtenidos, no es un hecho casual.

“Paralelamente al taller, también nos dedicábamos a la venta de autos (de lo que se ocupaba mi padre). Como encargado del taller y ante la velocidad de las innovaciones, permanentemente tuve que viajar para capacitarme. La empresa creció, se consolidó, y después de mucho luchar y hacer méritos, conseguimos constituirnos en el servicio técnico autorizado para atender las garantías de las firmas Fiat, Peugeot y Chevrolet (en ese momento Sevel Argentina )

Llegó el momento en que se reestructuró la empresa familiar y me toca gerenciar  la venta de autos. Por supuesto, tuve que dejar el taller y enfrentarme a un desafío totalmente nuevo para mí ¡Jamás había vendido un auto! ¡Nunca supe de la administración de una empresa! Pero tuve la suerte de contar con la ayuda de un equipo de personas muy capaces y apasionadas con lo que hacen (entre ellas mi esposa y mi hermana), lo que facilitó mi rápida inserción en las nuevas funciones. Una vez afirmado  frente a la concesionaria, se fue fortaleciendo el vínculo con los referentes de la empresa Peugeot y fui ganando un lugar de reconocimiento con ellos.”

El proceso de gestión de los motores llevó su tiempo y tuvo también sus altibajos.

“Me puse en contacto con el sr. César Olivera, Director de Enseñanza Técnica de la provincia, para coordinar la acción y asesorarme sobre las prioridades y destinatarios de los elementos que estábamos gestionando. De allí surgió entonces que las escuelas beneficiarias serían: EPET 10 de nuestra ciudad, EPET  8 de Aristóbulo del Valle, EPET  26 de Bernardo de Irigoyen y el Instituto Arnoldo Jansen de Posadas.

En realidad hacía bastante tiempo que veníamos conversando con los directivos de Peugeot, sobre este tema, y la buena disposición, finalmente dio sus frutos con la obtención de cuatro motores 0 km de última generación. Quiero destacar que siempre fui muy bien recibido y agradezco los buenos oficios de  Paula Planta Mura de Peugeot, quien tomó como propio el objetivo de la gestión”.

Entrega de las llaves al director Gustavo Maydana

Si bien inicialmente el proyecto contemplaba la donación de motores a escuelas técnicas, el Instituto Juan Pablo II, modalidad Jóvenes  y Adultos, que tiene el curso de Mecánica del Automotor, hacía tiempo venía solicitando materiales didácticos afines, a la empresa Seewald y Cía., también fue contemplado en esta oportunidad con un regalo totalmente inesperado: un vehículo Partner Confort 0 km.

“La gestión del auto tuvo sus imprevistos  no exentos de nervios y emociones, dado que tratamos  que fuera una absoluta sorpresa para la gente del Juan Pablo II. Tuve que ingeniarme con una estrategia para garantizar la presencia del director y su delegación en el acto de entrega.

Hasta último momento no estábamos seguros de contar con la presencia del auto por una cuestión de transporte, parecía que no llegaría a tiempo. Además debí acudir a mis contactos en Gendarmería Nacional, para que permitan pasar sin problemas por los controles de la Ruta 14, ya que la unidad venía con el n° de motor borrado, dada su finalidad pedagógica.”

Allanados  los obstáculos, directivos y empleados de la empresa ponen el máximo empeño en diagramar un evento de entrega que hoy es modelo de Peugeot  en otros lugares del país. Evento que contó con la presencia del ministro de Educación de la provincia, Luis Jacobo, el director de Enseñanza Técnica de la provincia, César Olivera, el intendente José Dieminger, el gerente de Formación y Desarrollo de PSA Peugeot Citroen, Marcelo De Simone además de autoridades provinciales, municipales y de localidades vecinas, invitados especiales, directivos y docentes de las escuelas beneficiarias. No faltó la emoción especialmente cuando fue anunciada la donación del utilitario Partner  Confort  0 km para el curso de Mecánica del Instituto Juan Pablo II, donde su director Gustavo Maydana atónito y conmovido no podía creer lo que estaba pasando.

A seis meses de aquel momento, Ricardo Vier, profesor del curso de Mecánica en el Instituto Juan Pablo II, conversa con SPR sobre lo que significa para él y sus alumnos el moderno material didáctico recibido:

El furgón sobre la fosa en el taller del Instituto Juan Pablo II

“Hasta ahora siempre tuvimos elementos en desuso, piezas de autos modelos   67, 69,75, etc, modelos viejos, pero como práctica sirven. Cada alumno desarma y vuelve a armar esos motores antiguos, en forma rotativa, pero, como faltan piezas, nunca podían comprobar el correcto funcionamiento. En cambio ahora están trabajando con aquella caja, la del Partner, nueva, absolutamente. Si bien los principios de funcionamiento son parecidos, no es lo mismo, trabajar con una caja nueva, no hay piezas gastadas, todo encaja perfecto, hasta a uno le da un poco de miedo  desarmar una caja nueva, pero está para eso…

Para nosotros fue una sorpresa enorme, para los alumnos también. Ahora están más entusiasmados porque se dan cuenta del privilegio que tienen al poder trabajar con elementos concretos, reales y de última generación. Experimentar que desarman un motor, lo arman de nuevo y funciona, es algo increíble”.

Aprovechando el vínculo auspicioso con la empresa Seewald y Cía., el grupo de alumnos del curso de Mecánica recibe una vez por semana la visita de don Eugenio Seewald, fundador de la empresa, que vuelca su experiencia y pasión por la mecánica a los aprendices que lo escuchan maravillado.

Don Eugenio Seewald con los alumnos del curso de Mecánica del automotor

“Todos le prestan mucha atención, Seewald tiene más cancha, más práctica y ellos entonces relacionan lo que alguna vez vieron en teoría y ahora reciben de un mecánico afamado,” comenta el profesor Vier.

Consultado sobre las condiciones generales del trabajo áulico y en relación al uso del nuevo material didáctico, dijo: “el equipamiento del taller es muy básico. Algunos alumnos traen herramientas de su casa, pero en realidad nos hacen falta más  y principalmente, equipamiento para el desarmado, para trabajar más cómodo. Por ejemplo, para sacar el motor se necesita un guinche, una pluma, tenemos un aparejo eléctrico, pero no es tan versátil como para hacer todos los movimientos necesarios, tiene limitaciones. También nos faltan instrumentos de medición de precisión, por ejemplo al desarmar un cigüeñal, yo les enseño la teoría, pero nada reemplaza la experiencia de manipular el instrumento.”

En ese sentido, según explicaciones del director Gustavo Maydana, están muy entusiasmados al haber sido incorporados  al programa “Plan de Mejoras” donde presentaron un proyecto que fue aprobado, para cuya ejecución van a recibir un stock de herramientas nuevas y equipamiento acorde a las necesidades y así optimizar el uso de la unidad Partner como herramienta pedagógica.

El impacto que genera la introducción de estos modernos elementos didácticos en las escuelas de nuestra región, se podrá evaluar más adelante, cuando los beneficiarios ingresen al mercado laboral, pero mientras tanto, la motivación por el estudio ya es un logro destacado.

Y como dijera De Simone durante el acto de entrega “estas donaciones forman parte de una política constante de PSA Peugeot Citroen, pero surgieron muy especialmente a partir de la insistencia de Tito Seewald en beneficiar a su comunidad y a otras de esta tan hermosa provincia”

Prueba de ello es que a partir de este año PSA Peugeot Citroën, implementó el programa “Guardianes de la Educación” en el marco de las acciones de  Responsabilidad Social Empresaria, con el objetivo de llegar a muchas escuelas técnicas del país a través de los representantes oficiales Peugeot y Citroën y realizar donaciones de material de estudio para enriquecer los contenidos prácticos de las materias/cátedras.

Artículo publicado en la edición impresa de SPR del mes de agosto 2011
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