Historia y Geografía Regional

Homenaje a la Colectividad Paraguaya

Publicado el 14/05/2015
por Leonor Kuhn

Hoy, día de la fiesta patria de nuestro vecino país, Paraguay y teniendo en cuenta  la gran cantidad de sangre paraguaya que fluye en los habitantes de nuestra ciudad, SPR rinde un sentido homenaje, a través de esta historia, de una ciudadana paraguaya, que vivió muchos años entre nosotros, dejando profundas huellas de solidaridad.

Doña Loly

Una vida hecha oración

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1º de septiembre de 2005. Mientras las últimas flores de lapacho tapizaban de rosa y amarillo las veredas de Puerto Rico, en la iglesia San Alberto Magno, repleta de gente, se celebraba una Misa sumamente especial. Era la despedida de doña Loly, fallecida esa misma madrugada en Posadas, quién de “cuerpo presente”,  recibía en  ese lugar tan significativo en su vida, el merecido homenaje y adiós de familiares, amigos y conocidos.

Esta historia tan singular tiene su inicio en San Pedro del Paraná, Paraguay, el 28 de marzo de 1925. Quedó huérfana de muy joven, pero la personalidad de su madre fue sin duda muy marcada, ya que constantemente se refería a ella, repetía sus enseñanzas y se las transmitía a sus hijos. Hasta hoy las hijas recuerdan los comentarios de doña Loly: “era una doctora, sabía curar todo tipo de enfermedades con medicinas naturales” Al respecto recuerdan una anécdota “… cuando mamá tenía nueve años, se le cayó un gajo de un árbol encima quedando medio cuerpo paralizado. La abuela le preparó remedios naturales y ella se recuperó totalmente en pocos meses, sin quedarle secuelas de ningún tipo, solo con yuyos la curó”.

Su madre también supo inculcar en ella una profunda fe en Dios que llevó a la práctica durante toda su vida. Es sorprendente escuchar el relato transmitido a las hijas y amigos de un suceso ocurrido durante su infancia, interpretado por ella, como un milagro: “cruzaba a caballo un arroyo. De pronto vino una gran correntada, el caballo se asustó y me tiró al agua. Fui arrastrada por la corriente, me sentí morir. Me encomendé a María y misteriosamente “alguien”, un “ángel” me salvó la vida.

Estudió magisterio y ejerció la docencia en su país. Se conoció con Juan Bareiro, un joven hijo de un estanciero de aquella zona, con el que formó su familia.

Años bravos de intolerancia política azotaron al Paraguay en las décadas del 40, 50 y más, por lo que muchos no tuvieron otra salida que escaparse hacia la Argentina, teniendo que abandonar sus propiedades, casas, pertenencias, familias… Los Bareiro no fueron la excepción. Es así que llegan a nuestro país en 1947. Don Juan consigue trabajo en un obraje de colonia Victoria. Aquí nacen sus hijas: Berna, Gladis, Celia. Una nena, fallecida, había nacido en Paraguay. Regresan un tiempo a su patria, pero ven que no mejoran las condiciones; se les hacía muy difícil trabajar y vivir en paz, por lo que deciden regresar, lo que acontece en 1956, y desde entonces se radican definitivamente en Puerto Rico. Aquí nacen los demás hijos: Manuela, Juan Carlos, Julio, Miguel y Carmen Beatriz. Comentan sus hijas que en realidad hubo 13 hijos, contando los bebés fallecidos.

Durante su permanencia en el obraje Victoria, la empresa le propone enseñar a los niños del lugar, y así doña Loly crea la primera escuela que años más tarde es re-fundada como escuela nacional.

Para radicarse de manera permanente, en Puerto Rico, compraron la casa de don Andino, ubicada en la calle Méjico: sencilla, espaciosa, tan grande como la generosidad de doña Loly, que no sólo albergaba a su numerosa familia sino que en muchas oportunidades cobijaba y daba de comer a los familiares de enfermos que venían de lejos al hospital, donde la mayoría de las veces no había lugar. Las enfermeras ya ni consultaban, daban por sentado que siempre había un lugarcito en la casa de doña Loly, y le enviaban las personas necesitadas. También en esa casa iban chicos de los alrededores a recibir apoyo escolar para las tareas. Ella, con firmeza pero con mucho amor les enseñaba, y no faltaban las ocasiones donde les invitaba chipa amasada o reviro.

En 1969, a pocos días de recibir el título de maestras, sus hijas Berna Gladis y Celia,  don Juan sufre una picadura de serpiente en Paraguay, donde por falta de medios y atención oportuna, no sobrelleva la situación y fallece al día siguiente, dejando a doña Loly, sola con nueve hijos a cargo, con la más chiquita de apenas dos años de edad.

Tiempos duros, de mucho sacrificio, siguieron para esta familia. Pero la firmeza de carácter sumado a la fe de doña Loly, fueron salvando uno a uno todos los obstáculos. Hacía maravillas con el escaso presupuesto, cultivaba una huerta, plantaba maíz, recuerdan las hijas que siempre tuvieron la producción más temprana de choclos en el vecindario. Durante mucho tiempo, iba a buscar leche a la colonia, a caballo, que luego los chicos distribuían a domicilio en las casas del centro. Una de ellas recuerda otra de las actividades que hacían para mantenerse: ”cuando iba a la secundaria, nos levantábamos muy temprano, mamá siempre se levantaba temprano, haga frío, calor, lluvia, verano, invierno, siempre se levantaba a las cinco de la mañana, y hacíamos empanadas para vender”

El día de su despedida en la iglesia, la bioquímica Griselda Oberti, su ahijada de confirmación, leyó un emotivo texto, que traza perfectamente el ser de doña Loly: “… Cada día entregaba su familia a Dios, pidiendo y agradeciendo por ellos.

Los tiempos importantes eran: oración personal, de intersección, lectura y meditación de la palabra de Dios, rezo del Santo Rosario.

Desde el amanecer hasta la noche, en cualquier lugar: en la casa, la huerta, con sus animales, con las plantas, los vecinos, amigos, la familia…cuando iba caminando por las calles…o iba a pie o a caballo a buscar y repartir la leche…rezaba, rezaba, cantaba, servía…amaba…

Se integró a la Iglesia, participando de la Legión de María, el grupo AMES, la Renovación Carismática de la que fue integrante de la Coordinadora Diocesana.

Recorría el pueblo casa por casa, llevando la imagen de María Santísima, compartiendo la palabra de Dios, rezando el Santo Rosario. Visitaba familias, ancianos, enfermos, necesitados…

Tenía también el carisma de la hospitalidad, ofreciendo una sombra, una silla, un vaso de agua fresca, unos mates…hasta un techo para pasar la noche, al que venía de lejos…””…Les cuento que ella, después de la primera operación que tuve, durante años, cada día, con  frío, calor, viento o lluvia me traía a casa y compartía su poca o mucha comida. Era riquísima, y la preparaba con mucho amor. Lo hacía sin ningún interés, ni esperaba recompensa…”

Como éste, muchos otros testimonios dan cuenta del respeto y admiración que provoca  su recuerdo entre los que la conocieron, que no fueron pocos. A unas semanas de su partida, la periodista Norma Traid le dedica un espacio en su programa “Ser Mujer”, del canal de TV. local, presentando una hermosa reseña de su vida, como homenaje y ejemplo a imitar.

Uno de los grandes logros, difíciles de entender, dadas las privaciones que debió sobrellevar esta mujer en su vida,  es el hecho que  sus hijos accedieron  a la educación secundaria, terciaria, y hasta universitaria, logrando los títulos que hoy los habilita a desempeñarse en diferentes profesiones.

Cuentan sus hijas, que en más de una oportunidad intentaron ofrecerle una mejor calidad de vida, ubicándola en viviendas más confortables, mejor equipadas, pero ella, finalmente decidía regresar a su antigua casa, grande y sencilla con su jardín, su huerta, donde había lugar  para su numerosa familia, alegre y festiva, que no dejaba pasar ningún evento para celebrar en su compañía.

Nunca dejó de trabajar y rezar. Siempre había alguien necesitado,  destinatario de sus oraciones. La gente del barrio la recuerda llevando la imagen de la Virgen María de casa en casa, liderando las oraciones y cantos. Tanta fe debió calar indudablemente en sus familiares. Una hermosa herencia, que adoptaron sus hijas, es reunirse una vez por semana y rezar el rosario.

Los últimos meses de vida, debió pasarlos en silla de ruedas; sin embargo, su carácter fuerte no se debilitó. Sus nietos coinciden que siempre cuando la visitaban, les aconsejaba y con amor, pero con firmeza, les advertía cuando se equivocaban.

Doña Loly ya pasó a la historia de Puerto Rico. Nunca firmó cheques, tampoco fue funcionaria, ni ostentó cargos. Pero su figura se agiganta en el recuerdo desde la sencillez, la grandeza de espíritu, la generosidad y la fe. Todos estos atributos perdurarán en la memoria de quienes la conocimos, y se proyectarán sin duda, a las generaciones venideras.

Texto elaborado en base a una entrevista realizada a sus hijas por Stella Maris Guibaudo y Leonor Kuhn el 16/05/07, y publicado en la revista Somos Puerto Rico nº 8.

 

 

Antecedentes del Escudo de Puerto Rico

Publicado el 30/04/2015
por Leonor Kuhn

 

 

En 1969, Puerto Rico se disponía a celebrar el Cincuentenario de su fundación. El entonces intendente de la ciudad Don Efren Rauber convoca a dirigentes de instituciones, empresas, comercios, y fuerzas vivas para encarar la organización de actividades alusivas. Fue así que se conforma un organigrama con varias subcomisiones de trabajo: Espectáculos, Deportes, Cultura, etc. En el seno de estas subcomisiones surgen diferentes propuestas afines a su perfil, que a lo largo del año del Cincuentenario, ponen de relieve la capacidad creadora de la población local.

Hasta ese momento, la ciudad carecía de Himno y Escudo.

Fue tarea de la subcomisión de Cultura organizar el  concurso correspondiente para dotar a Puerto Rico de sus símbolos representativos aprovechando la motivación generada por tan importante evento.

En forma simultánea aparece el concurso para el escudo. Las bases fueron muy amplias en cuanto a las posibilidades de participación. No hubo prácticamente límite de edad y cada concursante podía presentar más de un trabajo. De hecho, se presentaron varios jóvenes y personas mayores. El trabajo seleccionado fue de otro alumno de la Escuela Normal, Víctor Kuhn de 17 años de edad.

Arnoldo Hillebrand 003

Momento en que el ganador del concurso recibe el premio (medalla de oro y diploma), de manos del intendente Efren Rauber. A su lado, el autor de la letra del Himno a Puerto Rico, el joven Benicio Szymula. 1969. Gentileza Arnoldo Hillebrand

El mismo había presentado dos modelos, uno de los cuales fue seleccionado pero con una observación de parte de algunos miembros del jurado, a quienes no les convenció el símbolo de la cruz en el ángulo superior derecho, sugiriendo un cambio al autor.

El diseño elegido por el jurado fue descubierto en el marco del acto central de festejos del Cincuentenario. Al igual que el himno, el escudo fue olvidado con el paso del tiempo hasta que en 1986, el Intendente Carlos Koth pide autorización al Concejo Deliberante  para realizar un concurso público  para la creación de una bandera y modificar el escudo existente, lo que genera la Ordenanza nº 22/86. Ignoramos los motivos pero esta ordenanza nunca fue ejecutada.

En octubre del año 2008 por la Declaración nº 42/08, firmada por el Dr. Jorge Mario Vercelli, el H.C.D realiza un reconocimiento al autor del escudo.

Víctor Kuhn hace añosresidente en Eldorado, al observar el escudo que se encuentra actualmente en la Plaza del Colono, varias veces retocado manifiesta: “ese no es mi escudo”. Fue así que le pedimos que nos comente detalles del concurso y una re-creación de los modelos presentados:

Meses antes del cincuentenario, 15 de noviembre de 1969, se llamó a concurso para proveer de escudo a nuestra ciudad.

Decidí participar con dos modelos, no había límites en este sentido. Ahora bien, faltando un par de semanas para el cierre del concurso y tras unas reflexiones, llegué a la conclusión que debía intentar otra idea: pensé en el hecho de que la población pionera era casi totalmente extranjera; o brasileña (alemán brasileña) o paraguaya, algunos alemanes y suizos, y en menor número, argentinos, la patria anfitriona.

Esa población sentía un profundo respeto hacia la patria adoptiva. Esto se podía constatar hasta bien entrados los años sesentas, al pasar frente a un edificio público al momento de izar o arriar la bandera, estas personas se paraban y de llevar puesto un sombrero, se lo quitaban, además de  forma masiva  concurrían a las fiestas cívicas, munidos de los colores de su país de origen junto a la celeste y blanca.

 Y es en ese sentido que pensé que rodeando la parte principal del símbolo debía haber una cinta nacional que refiera al sentido de pertenencia.

Otro aspecto que ocupó mis pensamientos era el lugar físico en el que se asentó la población, topografía ondulada, vegetación exuberante, suelo feraz. Por lo tanto dividí el plano principal en dos campos por medio de una franja de selva nativa, arriba el firmamento, abajo el suelo recién roturado.

Desde mi infancia había visto cómo en el seno de muchas familias la gente trataba de adquirir conocimiento, principalmente a través de la lectura de diarios, almanaque del Alto Paraná, libros específicos sobre oficios, etc., es decir la búsqueda del conocimiento a través de la lectura, hábito que nuestros mayores nos supieron inculcar con su ejemplo.

Por eso, en el ángulo superior izquierdo ubiqué un libro abierto, alumbrado por una antorcha que significa el conocimiento iluminado por la libertad.

A medida que dibujaba y reflexionaba, penetraba más en la idiosincrasia portorriqueña y por supuesto no fue difícil percibir claramente a la fe como rasgo local. Si no¿cómo explicar la fuerza requerida para superar las situaciones de infortunio? Aún desde una postura agnóstica hay que reconocer este hecho; como mínimo la fe actuó y sigue actuando como  efecto disparador de la fuerza de voluntadque hizo y sigue haciendo falta para superar muchas dificultades. Por eso, en el ángulo superior derecho, la cruz.

En mi deambular mental pensaba en el enorme problema logístico que era proveerse de alimentos en los orígenes. La solución permanente más inmediata fueron los cultivos anuales, que también generaron los primeros ingresos. Es ahí donde la mandioca cumplió y sigue cumpliendo un rol importante, porque se transformó en materia prima de una próspera industria local. Por lo tanto, en el medio del campo inferior, una planta de mandiocaa raíz descubierta como representación doble de alimento y materia prima.

Todos estos pensamientos me fueron llevando a la virtud portorriqueña por excelencia: ¡La cultura del trabajo productivo! De ahí el arado de madera. Cuando niño me fascinaba ver arar a los agricultores y bastante pronto me percaté del enorme esfuerzo físico que requiere esa tarea. Y si alguna actividad merece llamarse “trabajo productivo” es arar. Por esa razón  creí quelo que mejor representaba esa virtud, casi estigma local “el trabajo productivo”, era el arado.

Para completar el símbolo faltaba la actividad económica más importante, la industria, graficada por la rueda dentada en la esquina inferior izquierda.

Y aquí la aclaración más importante: el trabajo ganador fue el arriba descripto.

Cuando me comunicaron que se había optado por ese trabajo, me sugirieron sustituir la cruz por algún otro emblema que reforzara el carácter industrial. Ubiqué entonces en el lugar de la cruz una naranja precedida por una silueta diente de sierra y chimenea en representación de la agroindustria.

Al saberlo la profesora de dibujo de la escuela me manifestó “estoy orgullosa de que haya ganado, pero un autor no claudica en sus principios”

¡Es verdad! Desde ese mismo momento y por 44años lamenté ese abandono. Sería bueno que alguien recoja el guante y  vuelva a la idea original, creo que representa mejor el “espíritu de Puerto Rico”.”

 

Víctor Kuhn

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 Modelo seleccionado por el jurado

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Modelo retocado con el remplazo de la cruz

Parte del texto publicado en el libro Historias Inéditas de Puerto Rico I, de Guido Rauber y Leonor Kuhn. 2013
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Profesora Alicia Stempel y sus alumnos preparando un mural artístico conmemorativo del evento

Medio siglo al servicio de la Formación Docente

En el mes del Cincuentenario del Departamento de Aplicación, su comunidad educativa está desarrollando diversas actividades alusivas con el siguiente programa:

08/04/-10/04-Pinto Mi Escuela 4º-5º
18/04- Misa acción de Gracias 19:30hs
23/04- Exposición “Historia del Jardín”
23/04- Exposición de fotos 6º”A”,”B” y “C”
23/04- Presentación del Mural
23/04-Acto Aniversario 20hs.
24/04-Intercambio “Copa aniversario”-Complejo Municipal (6º-7º)
24/04- Festejamos el cumple de la Escuela Primer ciclo.
27/04- 28/04- 29/04 – Programa Radial 5º 6ºy 7º
30/04 Cena Show Club Victoria -22hs

Algo de su fecunda historia

 

El 1º de abril de 1965 comienza a funcionar el Departamento de Aplicación de la entonces Escuela Normal nº3 de nuestra ciudad. Foto 3

Primer grupo de docentes de la institución

Para entender la necesidad del momento y la proyección que fue tomando este centro educativo en la comunidad local, debemos remitirnos al contexto político-institucional-social de la época.

En ese sentido, nos ubicamos en los tiempos en que Misiones se constituye en provincia.

Luego de 72 años de vida territorial bajo la égida de la Nación, el Congreso sanciona la Ley 14.294, que en 1953 provincializa Misiones. Esto produce una serie de transformaciones de gran impacto en distintas áreas, incluida la educación.

Para dar cumplimiento a la citada ley se organiza la Asamblea Constituyente que da a la provincia su primera Constitución. (1954).

Se convoca a elecciones de gobernador y vice, y diputados para la naciente Legislatura.

Se consagra la fórmula de Claudio Arrechea y Francisco de Haro del Partido Peronista.

Su mandato es muy breve ya que a nivel país, una revolución militar derriba el gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón, quien es reemplazado por el General Eduardo Lonardi y el Contraalmirante Isaac Rojas, como Vicepresidente.

En Misiones asume como Interventor Federal el ingeniero civil Adolfo Pomar (1956-58). Entre sus gestiones cabe destacar la convocatoria a elecciones constituyentes (1957) para dictar una nueva Constitución en remplazo de la anterior, derogada. Y en el ámbito que nos interesa, crea la Dirección General de Educación, Cultura y Deportes de la Provincia.

Luego del fallecimiento del ingeniero Pomar, se suceden todavía varios cambios de mandatarios hasta que el 15 de marzo de 1959, el Presidente Dr. Arturo Frondizi designa como Interventor en Misiones, al Dr. César Napoleón Ayrault, medida bien recibida por la población, por tratarse de un ciudadano misionero.

Éste, un tiempo antes de las elecciones de 1960, renuncia para presentarse como candidato a gobernador por la Unión Cívica Radical Intransigente, que triunfa en los comicios, es decir, queda como gobernador el Dr. Ayrault y su compañero de fórmula, Dr. Atilio César  Errecaborde, quienes asumen el 1º de mayo de 1960.

El gobernador Ayrault, en el mensaje que pronuncia ante la Honorable Cámara de Representantes al asumir sus funciones manifiesta en cuanto al área  educativo:…”que desde la Intervención Federal ha puesto su acción al servicio de la ampliación de la cultura de todos los misioneros…”.

Pero, a pesar de este reconocimiento del gobierno, la empresa no era sencilla: la mayoría de las escuelas seguía bajo la administración de la Nación. La joven provincia continuaría sufriendo los efectos de muchos años de aislamiento.

¿Qué pasaba en Puerto Rico en ese momento?

En esa época, nuestra ciudad, cuyo nombre original fue modificado en virtud del Año Sanmartiniano, estaba en pleno despegue económico y camino a una mayor apertura en lo social, por la persistente llegada desde otras localidades y provincias, de personas portadoras de diferentes estilos de vida, costumbres e idiosincrasia: docentes, profesionales, comerciantes, empresarios, dando paso a un mayor pluralismo en su seno.

En l959 el pueblo asiste a un verdadero hito de progreso: la construcción de una usina generadora de electricidad, fruto del esfuerzo de los vecinos asociados a una cooperativa.

En ese momento ejerce el cargo de intendente el Sr. José María Suanno, quien logra cambiar la fisonomía del pueblo al trazar las primeras cuadras del casco urbano.

La pequeña ciudad y colonia dan muestras de evolución en todos los órdenes. Surgen importantes industrias como  Citrex, Óleo Tung, Laminadora, además de las ya existentes fábricas de almidón de mandioca, olerías y aserraderos.

En lo social y deportivo la actividad se reparte entre los clubes Victoria, 25 de Mayo, y el recién creado Club de Pesca.

En el aspecto religioso, sobresale la parroquia San Alberto Magno que congrega a un importante sector de la población.

Los habitantes de este lugar se mantienen informados a través del diario “El Territorio” que a veces llega con días de retraso por el mal estado de los caminos.                También es muy popular escuchar radio, con receptores a pila o batería, con elevadas antenas para captar las ondas. Durante el día se podía escuchar LT4, ZP5 Radio Encarnación de Paraguay o alguna  emisora brasileña. Todas en AM.  De noche se recibían buenas señales de emisoras de Bs As como Radio El Mundo, Splendid o Excelsior, además de emisoras transcontinentales en onda corta.

Otra manifestación cultural de la época  era el cine Ipiranga, (hoy Cine Teatro San Martín), donde semanalmente se “pasaban” películas mejicanas o de otra procedencia, en blanco y negro. Antes de la proyección o en su intermedio se podía ver una suerte de documentales: el noticiero nacional, antecedente de los actuales noticieros televisivos.

En lo educativo, dos establecimientos atienden la demanda de la población. La Escuela Nacional 114 y el Colegio San Alberto Magno. Ambos con nivel primario hasta sexto grado.

La Escuela Normal Provincial nº3 (era la tercera creada en la joven provincia después de las de Alem y Montecarlo,  de ahí su número) cursaba su sexto año de funcionamiento y estaba abocada a formar maestros. Las chicas/os ingresaban a Primer Año y hasta Tercero cursaban el Ciclo Básico, un programa uniforme en todo el país. A partir de Cuarto Año, además de las materias convencionales,  comenzaba la formación específica de Magisterio, con la incorporación de asignaturas como Pedagogía, Didáctica, Filosofía, Psicología, etc. En Cuarto Año los alumnos/as comenzaban a hacer observaciones de clases en el turno opuesto del cursado y en Quinto Año, se hacían las prácticas con los niños en los distintos grados inclusive en Jardín de Infantes. Y así  se recibían de “Maestros Normales” con la finalización de la escuela secundaria.

En nuestro país, la escuela base del normalismo argentino, fue la Escuela Normal creada en la ciudad de Paraná, E. Ríos, en 1870, por el entonces Presidente de la Nación, Domingo F. Sarmiento y su Ministro Nicolás Avellaneda.

El decreto de creación establece que la institución tiene el designio de formar maestros competentes para las escuelas comunes  y se constituye  sobre la base de un curso en el que se aprende el arte de enseñar y de “una escuela modelo de aplicación que servirá para dar la instrucción primaria graduada a niños de ambos sexos y para amaestrar a los alumnos del Curso Normal en la práctica de los buenos métodos de enseñanza y en el manejo de las escuelas”.

Así surge, organizadamente en nuestro país, el llamado Departamento de Aplicación de las Escuelas Normales, que es básicamente una escuela primaria común anexa al ciclo del magisterio y que cumple dentro de la estructura del establecimiento donde actúa, una doble finalidad: por un lado imparte la enseñanza primaria completa y por otro sirve de campo de estudio y experimentación psicopedagógica a los alumnos que aspiran egresar como maestros.

El Departamento de Aplicación de la Escuela Normal 3 se creó por Resolución 600/63 del Consejo General de Educación, e inicia sus actividades el 1º de abril de 1965, en el mismo edificio de madera que ocupaba el Nivel Medio.

Inicialmente contó con siete secciones de grado.

Su primer Regente fue el Escribano Luis Angel Ripoll, que se desempeñaba como profesor en el Nivel Medio.

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                                        Escribano Luis Ángel Ripoll, primer regente

Más tarde, por Resolución 304/75 se creó el cargo de Subregente y se desempeñó como tal la Sra. Elva T Neumann de Pereira Da Silva.

Los primeros maestros del Departamento de Aplicación fueron: Elva T. Neumann de Pereira Silva, Elvia Sosa de Kraupl, Ercilia Rodríguez  de Ojeda, Marina Olga Vásquez  de Casco, Nidia M. de Lamarque, Lucía Johann y Julio Lovera. (Foto 3)

A partir de 1966 se incorporan las materias “especiales” con los siguientes docentes:

Música: María Teresa B. de Rodríguez

Educación Física: Víctor Ángel Pierotti

Actividades Prácticas: Roberto Luis Toresani

Y también funciona por primera vez el Jardín de Infantes con la maestra Beatriz Reyes de Mecking.

Desde el comienzo y como un destino que pareciera estar marcado para la mayoría de nuestras escuelas, la falta de espacio fue uno de los escollos más difíciles de resolver. La matrícula del Nivel Medio había crecido notablemente y el  edificio de madera, ni siquiera tan antiguo, construido con  una concepción de la distribución espacial de avanzada, sin embargo las condiciones climáticas de nuestro medio, produjeron su rápido deterioro.

Al sumarse de pronto siete divisiones de grado, además la falta de bancos, se produjo una situación tal que en un solo salón funcionaba la dirección del nivel medio, la biblioteca, secretaría, sala de profesores, regencia, mapoteca, etc

Fueron años donde el personal trabajó en condiciones de extrema precariedad, y en 1971 el problema de falta de bancos y espacio era tan alarmante que se trató de paliar la situación con la implementación de tres turnos, uno matutino hasta las 11h., otro intermedio de 11,30 a 14,30 hs. (Departamento de Aplicación) y el vespertino hasta las 18 hs.

Mientras se estaba construyendo el edificio actual de la Escuela Normal, los cursos secundarios y grados del Departamento de Aplicación, fueron ubicados en diferentes dependencias: el bloque de aulas antiguas de techo parabólico, otro grupo de aulas nuevas construidas en el sector Este del predio, en la escuelita 177 de madera, con acceso desde la actual calle Uruguay, un galpón de la firma Johann y Cía. ubicado entre Estrada y Avellaneda y el salón del Museo del Sr. Abdón Vier, ex Casa de la Cultura “Benito Quinquela Martín”.

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     Alumnos frente a una de las aulas de techo parabólico. Maestra Elva Neumann de Pereyra Da Silva

Este caótico estado de situación fue sobrellevado estoicamente por alumnos, docentes y padres hasta la anhelada inauguración del nuevo edificio en 1978.

El gran mérito de esta escuela es que siempre tuvo que ser pedagógicamente un modelo donde centenares de maestros egresados de la Escuela Normal tuvieron la oportunidad de aproximarse  a la realidad del aula, antes de emprender la carrera docente. (Foto 5)

Comunidad educativa del Departamento de Aplicación

Estamos acostumbrados a identificar las escuelas o lugares de enseñanza con la imagen que proyecta su edificio. Sin embargo, lo que les otorga verdadero sentido, su esencia,  son las personas, en este caso, los alumnos, docentes, administrativos, personal de maestranza.

Un rol protagónico en el sistema les cabe a los directivos. En el Departamento de Aplicación, esa figura recae en el “regente” y “subregente”. Los que desempeñaron esa función, en orden cronológico son: escribano Luis Ángel Ripoll, regente fundador, Marina Olga Vázquez de Casco, Susana Castellano, Beatriz Vaianella, Clorinda Cáceres, y Zulema Scherf.

Son miles los alumnos que pasaron por esta escuela singular, que fue creada a nivel país como campo de práctica para los estudiantes-docentes. Pero aquellos alumnos que comenzaron su trayectoria escolar desde el inicio, por siempre serán recordados como “fundadores”. Los que cursaron el Primer Grado en 1965 fueron:

Apodaca Manuel Antonio, Bareiro Julio César, Barrios Alberto, Barrios Felipe Oscar, Basler Doris Luisa,  Bindschadler Juan José, Bizzózzero Catalino, Cabañas Faustino, Cabañas Yolanda, Cabral Luis Alberto, Cabral Pedro Roque, Careaga María Agustina Chatic Héctor Ramón, Chatich Elina Graciela, Cuba Susana, De La Cruz Graciela, Dornelles Carlos Alberto, Figueredo Ramón A., González Oscar, Hillebrand Ana de J., Hillebrand José, Hillebrand María D., Kleinubing María Ester, Loffler Gladys Ester, López maría del C., López Osvaldo Benigno, Melgarejo Neri Rubén, Núñez julio Ignacio, Ortellado Olga Beatriz, Pereira Da Silva Enrique A., Pereira Da Silva Rita Elva, Ramírez María Ester, Ramos Anildo, Ramos Bromilda, Ramos Logildo, Ríos Norma Irene, Rodríguez Ramón Jorge, Valdéz María Florencia y Vier Camilo Alfredo,

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Uno de los primeros jardineritos

Panorama actual

El festejo del Cincuentenario del Departamento de Aplicación encuentra a la escuela nuevamente con una incómoda situación de falta de espacio, mientras se espera la concreción de las nuevas aulas en pleno proceso de construcción. El crecimiento de matrícula en  los últimos años empujó la creación de nuevas divisiones tal que actualmente hay 3 divisiones de cada grado y Nivel Inicial.

Sin entrar en mayores detalles queremos dejar constancia de los docentes que formaron parte del Departamento de Aplicación, en los últimos años. Algunos de ellos, hoy ya están jubilados.

Regente: Zulema Carmen Scherf.

Subregente: Clorinda Elizabeth Cáceres,  Miriam Quintana,

Docentes de los diferentes grados:  Juana Valdéz, Teresita Seidel, Brodo María Beatríz, Mercedes Bogado, Norma Oviedo, Liliab Raquel Melo, Ana María Ezpeleta, Érica Cristina Seidel, Mariela Analía Gini, Norma Graciela Seidel, Blanca Estela Esteche, Hursola Widmann, Clara Angélica Casales, Inés Scherf, Sonia Mabel Vera, Irma Cuba, Angélica Maschke, Carmen Noemí Valenzuela, María Isabel Reiser, Juana Silvina Villar, María Celia Lezcano, Claudia Beatriz Franco, Silvestre Elva Eve, Ramón Villamayor, Úrsula Heymann,  Mirta Graciela Camacho, Adelia Zulema Viera, Nidia Elena Gallardo, Ema Mabel Zimmerli,.

Informática: Lucía Raquel Casales y Maximiliano Cuba.

Tecnología: Juan Riedmaier,  Perla Sandra Leites y Selva Eliana López.

 Expresión artística música: Susana Chemes, Lorena Kleinübing y Silvia Beatríz X. Expresión Artística Plástica: Alicia Eugenia Stempel,

Educación Física: Noelia Portillo, Mónica Liliana Marchi, Ebertz Marisabel, Daniel Esteban Insfrain, Celso Luis Paniagua.

Inglés: Lilian Miérez

 Directora de Jardín de Infantes: Alejandra María Koth

Docentes actuales Departamento de Aplicación

                                                      Plantel docente actual

Profesoras Jardineras y de Nivel Inicial: Mirtha Gladis Aguilar, Susana Patricia Engler, Paula Mariana Griss, Bibiana Rosanela Rhode y  Ramona Graciela Molina.

Es posible que haya alguna omisión involuntaria, pero es lo que encontramos al escribir la presente nota.

Medio siglo de permanencia en las más difíciles y variadas condiciones no fueron obstáculo para que miles de alumnos y centenares de docentes  hayan elegido esta escuela como su espacio de formación o de trabajo y hoy pueden compartir con orgullo esta celebración tan relevante.

¡Feliz Aniversario de Oro Departamento de Aplicación!

Leonor Kuhn

SPR agradece a:
Kunka Molet de Pierotti por haber activado su memoria privilegiada esclareciendo dudas.
Mirtha Camacho por cedernos el fruto de su minucioso trabajo de archivo y base de datos.
Docentes del Nivel Medio y Departamento de Aplicación por los distintos aportes realizados.

Parte del artículo publicado en la versión impresa de la revista Somos Puerto Rico, marzo – abril 2015

 

 

 

 

 

 

 

Asociación Astronómica de Capioví

Publicado el 18/04/2015
por Leonor Kuhn

Explorando el Cosmos

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¿Quién no disfrutó alguna vez de un magnífico cielo estrellado en las claras noches otoñales, inundado de asombro y  sensación de pequeñez ante la inmensidad del Universo?

Hay un grupo de personas sensibles, curiosas, apasionadas por descubrir algo más de lo que el ojo humano observa a simple vista, de ese Cosmos lleno de fascinación y misterio. Hace más de 20 años se vienen juntando y armaron con paciencia, dedicación y mucho esfuerzo una asociación de aficionados a la Astronomía que tiene su sede en Capioví, y hoy a través de sus logros, gozan de un merecido prestigio en la región y  provincia.

SPR quiso compartir con sus lectores algo de información acerca de este interesante proyecto. Para ello  nos dirigimos directamente al Observatorio Astronómico ubicado en el Parque de la Ciudad de Capioví en horario nocturno. Allí justamente se encontraban reunidos los Sres. Roberto Soto, Renato Luft y Javier Balovier,  esperando la visita de una delegación escolar y en amable diálogo, evacuaron todas nuestras consultas.

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Prof. Renato Luft y Javier Balovier

Así fue como nos enteramos que la asociación ASTROCAP se constituyó como Asociación sin fines de lucro el 18 de Octubre del año 1990 con un grupo de aficionados  (socios fundadores: Prof. Renato Luft, Prof. Romano Luft, Sr. Roberto Soto, Sr. Julio Stang, Sr. Pedro Pedernera.) y con el propósito de hacer su aporte a este pueblo y toda la región, con la divulgación de la Astronomía.

A fin de poder lograr sus  objetivos, la primera tarea que encaró la Asociación fue la de conseguir el equipamiento óptico e instrumental  necesario. Se obtuvo así el apoyo del Gobierno de la Provincia de Misiones, de la Municipalidad de Capioví y del Instituto Nuestra Señora de Itatí que cedió una parte de las instalaciones para la sede de ASTROCAP.

En dicho instituto se fueron reuniendo todos los jueves los integrantes del grupo, acopiando información, estudiando, preparando material audiovisual y atendiendo al público visitante, con observación si el tiempo atmosférico lo permitía. En varias ocasiones realizaron charlas itinerantes, llevando el telescopio a diferentes lugares. Justamente recordamos una de esas visitas promediando la década de 1990,  donde fue instalado el telescopio en la terraza de la Escuela Normal y más de 150 alumnos tuvieron esa noche con la Luna en “cuarto creciente” la oportunidad de maravillarse y ver  con extraordinaria nitidez la superficie lunar.

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También por mucho tiempo el grupo se hizo cargo de publicar en el diario El Territorio las efemérides astronómicas con el mapa estelar del Hemisferio Sur correspondiente a cada mes e información sobre eventos especiales como lluvia de meteoros, eclipses, aparición de astros, etc.

Fue protagónico el rol de la asociación  con la difusión y preparativos para la observación del Eclipse de Sol ocurrido el 3 de noviembre de 1994, que tuvo la máxima posibilidad de ser observado  en la localidad de Wanda, donde de hecho se trasladaron varios de los integrantes, acompañando a estudiantes y particulares que masivamente se concentraron en el lugar para vivenciar el extraordinario evento.

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El grupo fue creciendo en experiencia lo que le permitió percibir la necesidad de contar con una instalación específica, un espacio propio con equipamiento adecuado para el mejor desenvolvimiento de sus actividades. Así surgió la idea de un Observatorio Astronómico, que perecía una utopía, que hoy  ya es una hermosa realidad.

El Observatorio Astronómico

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Comienzo de la obra en el Parque de la Ciudad

A partir de 1993, el grupo se concentró en la elaboración del ambicioso proyecto que requería de una inversión importante. Para ello  fue necesario convencer uno a uno a los diferentes estamentos públicos y privados, potenciales proveedores de recursos.

No fue fácil. Pero ayudó mucho la trayectoria de actividades realizada sumada a una clara explicación de la idea, sus fundamentos y objetivos. El resultado fue el otorgamiento de subsidios por parte del Gobierno Provincial y la Fundación Antorchas.

Un Observatorio Astronómico, no es una construcción cualquiera. Fue todo un desafío la planificación arquitectónica que debía adecuarse a las necesidades funcionales específicas. Para lograr un proyecto lo más acertado posible, el MMO. Oscar Ojeda viajó a La Plata para conocer el observatorio de esa ciudad e interiorizarse  de sus características. Por otra parte, varios integrantes de la Asociación, ya habían visitado otros observatorios en diferentes ciudades del país y cada cual aportó desde su experiencia.  Una vez consensuada la idea general, el Sr. Ojeda realizó el plano, mientras que el MMO Andrés Neis, hizo una maqueta de la futura obra.

Otro tema fue conseguir el lugar de emplazamiento  que fue resuelto con un contrato de comodato donde  la Municipalidad de Capioví, cede  un sector del Parque de la Ciudad donde se levantó la construcción que consta de:

Un Salón Auditorium  en la planta baja,  lugar de recepción de las delegaciones o público que reciben una charla introductoria previa a las observaciones. Al lado se encuentra  una pequeña oficina para tareas administrativas y archivo.

Mediante una escalera se accede a una terraza, lugar destinado a observaciones del cielo nocturno a simple vista, donde se orienta a los visitantes sobre qué van a observar en los telescopios.

Contigua a la terraza, se encuentra la oficina técnica destinada a tareas de mantenimiento del equipo óptico y también hay computadoras que procesan la información tomada por los telescopios.

Varios metros más arriba se encuentra la cúpula giratoria de un diámetro de 7.25 metros, semiesférica, de metal con abertura corrediza para enfocar hacia el cielo los telescopios allí instalados. El telescopio Schmidt-Cassegrain, marca Meade de 250 mm, está montado sobre un pilar con base en la planta baja, para evitar  las vibraciones del edificio, que deformarían notablemente los objetos observados.

Completan la instalación unos  sanitarios y una pequeña cocina para brindar las comodidades mínimas a las personas que realizan observaciones durante la noche.

Un hito importante en la Asociación fue conseguir la donación de una cámara SBIG ST7, un CCD (Dispositivo de Acoplo de Carga) para el telescopio Schmidt-Cassegrain de 10” destinada a realizar mediciones fotométricas de los objetos celestes. Se trata de una cámara usada, que permitirá avanzar en proyectos de investigación.

La misma fue enviada por el Dr. Amdt Latussekc, profesor de una Escuela Católica Secundaria en Hildesheim, Alemania a través del Sr. Michael Krambrock, Asistente Social y Productor de Cine que la trajo personalmente.

La gestión fue mérito del Prof. Celso Limberger que una vez más capitalizó los numerosos contactos que posee en beneficio de la comunidad.

 

Más actividades

 

Con un haber de más de 20 años ininterrumpidos de difusión de la Astronomía, es natural que en Capioví haya crecido el interés en el tema y las actividades que propone ASTROCAP, tengan siempre buena convocatoria.

Así por ejemplo, a partir del año 2001 se inicia el Curso de Nivelación sobre Astronomía Elemental. Este curso contiene los  módulos: El Universo, La esfera celeste, La radiación de los cuerpos celestes, Nuestra Galaxia, Galaxias, El Sistema Solar, Origen y Evolución del Universo y Astronáutica.

También se realizan talleres que proponen la intervención de actividades plásticas manuales que ayudan a una mejor representación de los fenómenos astronómicos.

Una actividad que atrapa sin lugar a dudas y que deja un recuerdo inolvidable en los participantes son los campamentos en las afueras de Capioví, en algún potrero de la colonia, para realizar observaciones del cielo nocturno, lejos de la contaminación lumínica de la ciudad. En la misma participan especialmente los jóvenes estudiantes acompañados por integrantes de la Asociación.

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 Observación  nocturna en las afueras de Capioví

¿Quiénes integran  la Asociación?

No queríamos dejar de mencionar a los que sostienen este proyecto desde la función  directiva y demás miembros que pusieron su tiempo personal y muchas veces su dinero, para solventar los gastos que implica el funcionamiento del Observatorio.

Comisión Directiva: presidente: Prof. Renato Luft, Secretario: Sr. Roberto Soto,
Tesorero: Sr. Javier Balovier,  Primer Vocal: Sr. Julio Stang, Segundo Vocal: Sr. Rodrigo Sandoval, Tercer Vocal: Dr. Alberto Mingotti.

Los demás integrantes se fueron agregando paulatinamente desde la fundación a la actualidad:

Vogel Camilo, Baumann Samuel, Rossin Alejandro Julián, Medina Félix Alberto,  Borgmann Nicolás Omar, Krein Diego Andrés, Ariosto Teresa Laura, Fleitas Javier A., Gómez Maximiliano G, Gómez Daniel Alexander, Gómez Guillermo A., Guerrero Maximiliano A., Fleitas Marco Antonio, Echarri Eduardo Daniel, Ortigoza Adrián M., Loch Rafael, Fleitas Atilio E., Mingotti Maximiliano Gabriel, Putkuri Cristina Ester,  González Palomeque Joaquín.

Cabe aclarar que es un trabajo voluntario, no se cobra entrada, (aunque las delegaciones suelen dejar algún aporte a  criterio),  con la única y poderosa motivación de la pasión por la Astronomía y la satisfacción de estar aportando a la divulgación del conocimiento, la cultura y el turismo de la zona.

 

 Este artículo fue publicado en la edición impresa de Somos Puerto Rico, noviembre 2014

  

 

 

 

Puerto Rico cumple 95 años

Publicado el 15/11/2014
por Leonor Kuhn

Es un momento propicio para recordar algunos aspectos de nuestra historia fundacional.

¿Quiénes y cómo abrieron la actual avenida San Martín y el camino que iba hasta Capioví?

El sigueinte artículo nos ilustra sobre el tema:

La “Picada Maestra” desde el puerto de Puerto Rico   hasta la actual Ruiz de   Montoya

         El 27 de enero de 1922 llega a Puerto Rico el Sr. Hugo Metzler, ciudadano brasilero residente en Porto Alegre, Brasil, quien estaba realizando un viaje de “turismo” desde su ciudad a Posadas en tren y desde la capital de Misiones hasta Foz do Iguassu, Brasil, en barco.

En la oportunidad, se queda durante tres días, los que aprovecha, entre otras, para conocer el grado de avance del proceso colonizador iniciado por Carlos Culmey y asiste a la ceremonia religiosa de un matrimonio celebrada por el Rdo. Von Lassberg en la hoy Capilla San Miguel.

         El 28 de enero de 1922 es invitado a recorrer la aún denominada “picada maestra”, que se extendía desde el puerto de Puerto Rico hasta Capioví y seguía luego hasta la actual Ruiz de Montoya, a bordo de un sulky, acompañado por el Administrador de la Compañía Colonizadora Culmey y Cia. SA.

         De regreso en Porto Alegre, escribe un opúsculo (pequeño libro) titulado “Impresiones de un Viaje”, que se edita en Hamburgo, Alemania, en 1924, y se imprime en Osnabrück, del país nombrado, escrito en alemán.

De ese pequeño libro, nos permitimos traducir y transcribir las siguientes líneas:

……”hasta una distancia de 28 kilómetros ya estaba abierta la calle principal de la colonización. “Repito: calle y no camino, ya que en un ancho de 20 metros se había tumbado el monte. ¡Y “que monte!…. La calle tenía una luz de 20 metros porque así lo prescribe y exige el “Reglamento Argentino de Colonización. La calle propiamente dicha estaba bien nivelada y “permitía que dos carruajes (sulkys) pudieran cruzarse. A la derecha y a la izquierda de la calle “todavía estaban los gruesos troncos caídos.”

… “Viajamos 20 kilómetros alejándonos del Paraná, hasta un arroyito denominado Capijovy, al que llegamos cerca del mediodía. Almorzamos en lo de una familia Graef (se refería a Enrique Graef, a cargo en ese lugar de la Proveeduría de la Cía. Colonizadora y que había llegado al lugar en 1920, junto a su esposa María Luisa Groth e hijos) y no seguimos los últimos 8 kilómetros dado que se avecinaba una tormenta. Emprendimos el regreso y volvimos algo más rápido, pero de cualquier forma empezaba a obscurecer cuando llegamos a Puerto Rico”.

         Ante lo descripto, cabe preguntarse: ¿quién realizó esta ciclópea obra sin máquinas y en tan corto tiempo? Recordemos que Puerto Rico inició su proceso colonizador a partir del 15 de noviembre de 1919 y este “turista” recorrió la “picada maestra” el 28 de enero de 1922, es decir, 804 días después. En la historia tradicional de nuestro Puerto Rico, no se hace mención a los nombres de quién y quiénes ejecutaron el trabajo de desmonte, desraizado, limpieza y nivelado de la calle principal aún llamada “picada maestra”. Es objetivo de los autores es reivindicar a esos hombres y que en un futuro, se les rinda el homenaje que se merecen.

Para entender el calificativo de “ciclópea obra” hay que tener presente que la calle principal arrancaba en el puerto, seguía lo que hoy es la Avenida San Martín hasta el 2.900, de allí continuaba por la actual calle Los Pioneros y sin solución de continuidad, tras cruzar el puente sobre el Aº León, llegaba a Mbopicuá, Capiovicinho, Capiovy, recorrido que luego se transformó en la terrada Ruta Nacional Nº 12, recorrido que fue abandonado parcialmente con la llegada del asfalto a la mencionada Ruta 12 en la década del 70.

         En la obra trabajaron sin lugar a dudas alemanes-brasileños recién llegados del Brasil, como también criollos (“hiesige”) que ya residían en la zona y que habían tenido relación laboral con el proyecto de la CIBA. En el Registro de las Personas de Puerto Piray se registraron durante 1919 el fallecimiento en San Alberto, de los siguientes criollos: Benítez Pablo; Silva Rosalino, Duarte Pedro, etc., todos adultos residentes en la zona, lo cual es una evidencia que ya existía allí mano de obra criolla. Pero, conociendo la idiosincrasia de Carlos Culmey, es improbable que a alguno de ellos se le haya conferido la responsabilidad direccional de la obra “picada maestra”, aunque con seguridad, varios de ellos han trabajado en la misma.

         En la búsqueda por establecer a “Alemanes de Alemania en los Inicios de la Colonización de Puerto Rico”, encontramos la siguiente perlita y que nos permitimos transcribir textualmente: “En 1920, Joseph Graef emigra a la Argentina y a instancias de Carlos Culmey opta por radicarse en Puerto Rico. …. El hijo mayor heredó el nombre del padre, José, y fue quien, ya en Puerto Rico, es contratado para que abriera la “picada “maestra” desde el puerto de Puerto Rico”… (el Contrato era con la Cía. Colonizadora C. Culmey y Cía. SA)

         José Graef abrió esta “picada” hasta el Arroyo Mbopicuá, donde “por divergencias económicas con Don Carlos Culmey, abandonó esta tarea, para volver al Brasil, radicándose definitivamente en Santa Cruz Do Sul, Brasil, donde fallece”.

Ahora bien: Quien fue José Graef?

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La familia de Joseph Graef y Francisca Bohnen con hijos, nueras y nietos, en el frente de su vivienda ubicada en la actualidad en calle Gendarme Trippepi 73. Foto tomada el 24.06.1926 en oportunidad de celebrar la pareja sus bodas de oro. Joseph hijo, ya había vuelto al Brasil.
Foto gentileza Gladis Brendler

Joseph GRAEF nació el 16 de febrero de 1852, en Dorweiler, hoy Dommerhausen, en el Municipio de Kestellaum, cerca de Koblenz (Coblenza), en el Rhein Gebiet, Alemania.

         Era hijo de Juan Johann Graef y de Ana Etges. Juan Johann era de profesión militar y llegó al grado de “Feldwebel” (sargento), fallece en acción en una de las tantas guerras entre principados de la Alemania previa a Bismarck, quien asumió el poder el 22 de septiembre de 1862.

         El hijo mayor de este Juan Johann Graef, con 19 años de edad, Joseph, llegó a Porto Alegre, Brasil, a bordo del Ms “Eleanore” el 12 de julio de 1871. En la travesía atlántica, a bordo del Eleanore, conoció a Francisca Bohnen, nacida el 28 de mayo de 1858 en la Westfalia, Alemania y se casa con ella el 28 de junio de 1876 en Santa Cruz do Sul, Brasil, se instala en cercanías de la actual ciudad de Venacio Aires, en la “Estancia Mariante” y trabaja allí como demarcador de límites entre propiedades. Es este Joseph Graef el que engendra a toda la rama de los Graef en América del Sur. De la unión nacen 10 hijos: José, Pedro, Jacobo, Ana María, Enrique, Juan, Alcira, Carlos, Guillermo y María.

         Joseph Graef, a instancias de Carlos Culmey emigra a la Argentina, y opta por establecerse en Puerto Rico, llegando a nuestros lares el 16 de junio de 1920. Lo hace en compañía de todos sus hijos y respectivas esposas. Tres de los hijos, Pedro, José y Guillermo poco después, deciden regresar al Brasil, radicándose definitivamente allí.

Joseph Graef fallece el 4 de agosto de l934, y su esposa Francisca Bohnen el 29 de septiembre de 1932, ambos en Puerto Rico, y sus restos descansan en el Cementerio Municipal de la localidad mencionada. Su domicilio era lo que hoy es la calle Gendarme Trippepi   73, en la vivienda que se conserva con escasas modificaciones, y que está actualmente habitada. Al enviudar en 1932, Joseph Graef se muda a la casa de su 5º hijo, Enrique, al que se considera el fundador de Capioví. Vive con él hasta su fallecimiento en 1934.

           El hijo mayor de este Joseph Graef hereda de su padre el nombre de Joseph (José) y es uno de los pioneros olvidados de nuestra ciudad de Puerto Rico. Estaba casado con Helena Hückmann, con la que tuvo 6 hijos. Al regresar al Brasil en 1921, vuelve con toda la familia y se radican en zonas aledañas a Sta. Cruz do Sul.

Abrir una “picada maestra” implica:

1) abrir los llamados “rumbos” pertinentes, respetando los espacios establecidos y amojonados de las llamadas “quintas”, entre las que discurría el “camino principal”, al que había que localizar en la intrincada selva paranaense, aún virgen, e ir ajustando el ancho de     la futura “calle principal” a la cartografía de las mensuras.

2) limpiar los espacios inter-arbóreos para facilitar el trabajo de los teodolitos manejados por los “demarcadores de límites de propiedades”.

4) derribar los árboles en todo el espacio previsto, en nuestro caso en un ancho de 20 metros, para la futura picada maestra, la que se transformará en calle en todo su recorrido al finalizar los trabajos. El derribo se realizaba con hachas manejadas en su casi totalidad, por criollos ya experimentados.

 

5) seccionar los troncos en largos pre-determinados para facilitar su transporte al aserradero, lo que se hacía con trozadoras. El acarreo se hacía en carros con tracción a sangre de bueyes.

6) retirar las raíces de los árboles derribados, a fuerza de liberarlas con pala y pico y seccionarlas con hacha y/o machetes.

7) rellenar los huecos resultantes con tierra, a fuerza de pala y pico.

8) nivelar el espacio desmontado para hacerlo transitable por carros y sulkys.

        Todo éste trabajo requería de un “demarcador de límites de propiedades” experimentado y de un gran número de colaboradores, los que como dijimos, en su mayoría era criollos. Ese “demarcador experimentado” fue Joseph (José) Graef, quien realizó la apertura de lo que Hugo Metzler ya en 1922 consideraba una calle y no un camino, hasta el Arroyo Mbopicuá. Por desavenencias económicas por el trabajo realizado y por realizar, con Carlos Culmey, decide renunciar y abandona Puerto Rico con toda su familia, para regresar al Brasil, en 1921.

         A pesar del triste final de esta relación contractual con Culmey, consideramos que el trabajo realizado por Joseph (José) Graef en Puerto Rico, y del que usufructuamos todos los días los que habitamos éste bendito suelo, merece un lugar en la historia de nuestra ciudad y su nombre debe ser rescatado del anonimato y honrado con la denominación de una plaza pública, calle, barrio o edificio público.

 

Agradecimiento:

Los autores agradecen muy especialmente a Guido Arnoldo Graef, actualmente residente en Eldorado, por haber autorizado el uso de la información aún no publicada y que es de su autoría: “Antecedentes Históricos y orígenes de la familia Graef.”

 

Bibliografía:

  • Graef Guido Arnoldo. Antecedentes históricos y orígenes de la familia Graef (Gräf) Joseph (José). 2012

  • Metzler Hugo. Alrededor del Paraná e Iguassu. Impresiones de un viaje. Asociación San Rafael. Hamburg 1. Bessenbindendorf 28, Impreso en Osnabrück, Alemania. 1924

  • Rauber Guido y Kuhn Leonor. Alemanes de Alemania en los inicios de la colonización de Puerto Rico, Ediciones Germania. Puerto Rico. 2012.

  • Revista Somos Puerto Rico. “Casas Nuestras”, Año 4, Nº 15, Julio de 2012, Pág. 23/24

  • Salvador Claudio Gustavo. Fundadores en Tierra Colorada. Editorial Universitaria de Misiones. UNaM. 2004

Tomado de “Historias Inéditas de Puerto Rico” de Guido Rauber y Leonor Kuhn. Ed Germania. Puerto Rico 2013

 

 

Una noche dedicada a la Historia

Publicado el 12/11/2014
por Leonor Kuhn

En el marco del agasajo y reconocimiento a personas mayores de la comunidad se presentará en sociedad un nuevo libro sobre una porción de la Historia de la zona: la II edición, ampliada y corregida de “Alemanes de Alemania en los inicios de la colonización de Puerto Rico” de Guido Rauber y Leonor Kuhn.Tapa Alemanes II - copiaPor otra parte, prestigiará el evento la presencia del joven investigador Felipe Kuhn Braun, que en esta oportunidad hablará de su décimo libro “Alemanes en Brasil” y de la situación de nuestros pioneros previa a llegada a nuestra región.

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Pionera de Puerto Rico cumple 99 años

Publicado el 05/10/2014
por Leonor Kuhn

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Francisca Edith Kuhn

Nació en Río Grande do Sul, un 5 de octubre de 1915. Emigró con sus padres Pedro Kuhn y Emma Catharina Alles, v varios hermanos mayores hacia San Alberto llegando el 18 de abril de 1920 en el vapor “Iberá” desde  Posadas.

Junto a  otras familia, se alojaron las primeras semanas en el viejo galpón convertido en  “hotel” hasta que papá Pedro pudo acceder a su parcela, desmontar y armar un rancho precario. La familia creció, trabajó y fue progresando a puro esfuerzo como todos en aquellos tiempos pioneros. En ese marco creció Edith. En la Escuela Nacional 114 aprendió lo básico del idioma castellano. A los 18 años, fue a Buenos Aires a un convento, donde bien pronto descubrió que la religiosa, no era su verdadera vocación.

Siempre trabajó en casas de familias acomodadas, que la valoraban muchísimo por su gran capacidad de trabajo y honestidad.

Se enamoró de un apuesto joven descendiente de italianos, Juan Bruno Serafini, con quien se casó y fueron a vivir como pioneros del Rincón de Mildberg, en Tigre. La pareja fue bendecida con una familia de 5 hijos y llegó a celebrar sus 60 años de casados.

Edith, continúa viviendo en esa casa, con la familia de su hija Lili llevando una vida increíble, cuidando sus amadas plantas, alternando entre labores de crochet y  mirar televisón, porque siempre le gustó estar bien informada.

Conserva una memoria de privilegio y no escatima esfuerzo cuando alguien quiere saber sobre la cada vez más lejana vida de los primeros tiempos de la colonia.

Su numerosa descendencia se siente orgullosa de esa abuela excepcional.

Somos Puerto Rico comparte ese orgullo y felicita a la que debe ser la última pionera de aquella primera generación.

 

                       

Cantoral Puerto Rico cumple 25 años

Publicado el 18/07/2014
por Leonor Kuhn

En homenaje a todos los coreutas que alguna vez prestigiaron esta modalidad de canto en Puerto Rico, ofrecemos esta nota tomada de la revista nº 23 de Somos Puerto Rico.

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CANTO CORAL

Tradición que permanece desde tiempos fundacionales

Cantar en familia, de noche, después de una intensa jornada de trabajo, fue una saludable costumbre en el seno de muchas familias pioneras. Viejas canciones populares en alemán, no sólo los conectaban con lugares queridos dejados atrás, sino que mitigaban la dureza del desarraigo.

Desde los primeros tiempos de vida de la colonia, la población asistía a Misa los domingos y días festivos, donde un grupo de fieles lideraba los cánticos religiosos.

Consta en el libro “Memorias” de don Benno Reckziegel, que el primer coro estaba integrado por: Lutvina Rauber, Federico Guillermo Rauber, José Alejo Rauber, Bruno Brod, Jacobo Vier, Carlos Reichert, Juan Baumgratz, Antonio Hillebrand, José Hillebrand, Matías Alles, Enrique Graef, Enrique Stoffel, y José Hentz.

En la colonia Mbopicuá, entre un grupo de vecinos, se formó también un conjunto coral, que integraban, entre otros, los hermanos Wilibaldo y Matías Alles, Arturo Baumgratz, Germán Heck, Karl Roth, Juan Reiser, Guillermo Deuckels, dirigido por Alex Pfeifer. Varios de ellos más tarde integraron el coro Santa Cecilia.

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En 1942, Pedro Albano Simon, hijo de Aloisio Simon, quien hacía poco había egresado del Seminario de Rafael Calzada (SVD), comienza a dirigir el coro bajo la denominación de “Santa Cecilia” hasta su fallecimiento en 1975. Hubo sin embargo un tiempo, que recuerda don Edgar Luft (entre 1949 y 1955 aproximadamente), donde la dirección del coro estaba a cargo del sr. Silvino Hahn de Línea Paraná, que además ejecutó el armonio del templo San Alberto Magno. Más adelante fue dirigido por Benedicto Alles, que ya anteriormente había dirigido un coro de niños, en su mayoría alumnos del Colegio San Alberto Magno.

La característica de este coro es que siempre se conformó con voces masculinas, polifónico, con el registro de bajo más increíble, del Sr. Cristian Vogel, envidia de todos los coros. También fueron muy notables las voces de los tenores Alfonso Kuhn y Benedicto Alles con los “solos”.

Los domingos durante la celebración de la Santa Misa, se ubicaba en el balcón situado en la parte posterior del templo San Alberto Magno, destinado a ese propósito. Acompañaba el oficio religioso con cantos en latín y alemán, con el armonio ejecutado por el Sr. Silvino Hahn, de Línea Paraná.

Los ensayos se realizaban una vez por semana, generalmente los sábados a la noche, en la parroquia y a veces en el domicilio del Sr. Juan Reiser. El repertorio de canciones litúrgicas se basaba en un libro que contenía letras y partituras “Gesangbuch für das Bistum Trier” (Cancionero Litúrgico para la Diócesis de Trier) de Alemania.

La mayoría de los cantores eran ex seminaristas que habían pasado por clases de canto, teoría y solfeo durante su formación. Pero los que se incorporaban sin ese conocimiento, recibían instrucción de los señores Juan Reiser y Silvino Hahn. Tanto Reiser como Pfeifer y Deukels, nacidos en Alemania, insistían mucho en la correcta pronunciación del alemán, dado que en la zona se hablaba un dialecto.

Es interesante mencionar el procedimiento utilizado por el director Pedro Simon para proveer de copias de las partituras a cada uno de los miembros del coro (tengamos en cuenta que no había fotocopias). La sra Melita Seidel, esposa de Pedro Simon, ayudaba trazando el pentagrama, copiando las notas y el texto sobre un papel especial, que luego se entintaba colocándolo sobre una bandeja con una sustancia gelatinosa que permitía reproducir varias copias (copiador hectográfico). Entre 1965 y 1967 aproximadamente una comisión de alemanes que visitó la ciudad, por gestión del P. José Puhl, regala un mimeógrafo al director, lo que facilitó enormemente la reproducción del material para los cantores.

Foto 3Coro Santa Cecilia dirigido por Benedicto Alles

Pronto el coro incorporó a su repertorio canciones populares y clásicas también en castellano. Cantaban en todo tipo de fiestas, (siempre presentes en las kermeses del Bosquecillo Parroquial) además en Misas de Réquiem y entierros. Aquí es donde cabe un reconocimiento especial a los integrantes del coro, la mayoría agricultores, que eventualmente abandonaban su trabajo para acompañar las ceremonias fúnebres, algunos de ellos trasladándose desde lejos, a pie, a caballo o en sulky, sin más recompensa que la satisfacción del deber cumplido.

Su fama trascendió los límites de la región, ya que fueron invitados a participar de encuentros corales en otras localidades de la provincia, del país, en Brasil y Paraguay.

Para trasladarse a los destinos de actuación generalmente se movilizaban en el camión de Lotario Nicolás Brandt. A la distancia se vuelve graciosa la anécdota de aquella vez que viajaron a un encuentro de coros en Montecarlo, todos vestidos para la ocasión, y como los sorprendió una lluvia torrencial en la ruta 12 todavía de tierra, no les quedó otra que bajarse y empujar el camión, con la consecuente salpicadura de barro en sus trajes.

En 1963 fue organizado en Puerto Rico, durante dos días un encuentro coral internacional con la participación de doce coros, con un total de 450 cantores de Argentina, Brasil y Paraguay el más exitoso jamás realizado hasta entonces en Misiones. Es importante recordar que gran parte de la comunidad se involucró en el evento que fue íntegramente financiado por los empresarios y comerciantes locales y con el trabajo voluntario de anfitriones y organizadores. Los almuerzos se realizaban al aire libre bajo un techo cubierto con hojas de pindó, al costado del Club Victoria (donde ahora está el tinglado). El asado y ensaladas para más de 1000 comensales los hacían grupos de colaboradores, al igual que mozos y mozas para servir. Centenares de visitantes fueron alojados en casas de familia, demostrando que si la comunidad une sus fuerzas en torno de un objetivo común, nada es imposible.

Foto 2Coro Santa Cecila

Los nombres de los integrantes del coro, que merecen un espacio en la historia del arte y cultura de nuestra zona, fueron recopilados a partir de un ejercicio de memoria de varias personas, algunos ex integrantes del coro y familiares, pero todos coinciden en que la lista puede estar incompleta y que no todos estuvieron en forma simultánea; se trata de un coro cuyos miembros fueron sucediéndose y renovándose a través de los años.

Coro Santa Cecilia: Alles Benedicto, Alles Klemente, Alles Wilibaldo, Alles Tarcisio, Baumgratz Arturo, Baumgratz Oscar, Baumgratz Silvestre, Deukels Guillermo, Hahn Arnoldo, Hahn Bernardo, Hahn Pedro, Hahn Silvino, Hahn Wunibaldo, Hillebrand Arnoldo, Hillebrand Edmundo, Hillebrand Ricardo, Hönle Luis, Kuhn Alfonso, Kuhn Hugo, Luft Edgar, Luft Rodolfo, Neis Gaspar, Neis José, Neis Pedro, Neis Ricardo, Reiser Juan, Scherf Harri, Seidel Félix, Simon Alfonso, Simon Clemente, Simon Fancisco, Simon Ignacio, Simon Mario, Simon Pedro, Vogel Cristian, Warken Albano, Warken Anselmo, Warken Isidoro, Weis Pedro…

(Esta nómina no respeta un orden cronológico).

El coro dirigido por Benedicto Alles se desintegró en 1985. Al poco tiempo, con varios de sus integrantes y otros nuevos, algunos alumnos de las escuelas secundarias, algunos docentes, surge un grupo coral mixto, sin nombre aún, dirigido por la profesora María Reckziegel:

Coro antecesor de Cantoral Puerto Rico, sus integrantes:

Alarcón Cecilia, Alarcón Hugo, Alles Alba, Alles Beata,   Alles Benedicto, Alles Carmen, Alles Wilibaldo, Ambrosino Eva, Baumgratz Jorge, Baumgratz Margarita, Baumgratz Mónica, Hillebrand Andrés, Hillebrand Cristina, Huber Érica, Rambo Estela, Rambo Jorge, Rambo Oscar, Reckziegel Nélida, Scherf Celia, Scherf Susana, Velázquez Adolfo…

(Esta lista fue realizada a partir de fotografías de la época, pero hay personas que no fueron reconocidas, por lo tanto, la misma está incompleta)

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Antecesores de Cantoral Puerto Rico. Gentileza María Reckziegel

Una constante en los diferentes grupos es el tránsito continuo de integrantes que por diferentes razones no pueden sostener la constancia que requieren los ensayos. Esta dificultad perjudica notablemente el buen funcionamiento de cualquier coro, y es una situación que no fue posible revertir hasta el momento.

Cantoral Puerto Rico

El 12 de marzo de 1989, surge “Cantoral Puerto Rico”, en base a algunos integrantes del coro mixto pre existente y otros integrantes nuevos. Su directora fue la Prof. María Reckziegel, con una sólida formación egresada del Profesorado del CON.SU.DEC (Bs. As), donde obtuvo el título de profesora de Música y Canto carrera de 7 años de duración que incluía en su itinerario formativo “Dirección de Coros”, lo cual le permitió desenvolverse con mucha solvencia.

Ya hacía un tiempo que funcionaba el coro y necesitaba un nombre. Hubo una lista con varias propuestas, entre las que el grupo elige “Cantoral Puerto Rico”. Puede parecer intrascendente, pero fue el paso a la formalidad del coro que a partir de entonces con todas las complicaciones de una actividad voluntaria, pero con el entusiasmo por el canto, logró sostener un camino de 20 años con muchísimas presentaciones en eventos locales, especialmente encuentros de coros en el templo San Alberto Magno, Salón Parroquial, club Victoria y numerosas participaciones en otras ciudades del país y de Paraguay y de Brasil.

Algunos integrantes están desde el primer momento, otros, entraron, salieron, volvieron… dinámica propia de un grupo en constante movimiento. Las personas que escribieron la historia del coro, (en orden alfabético):

Alles Beata, Alles Carmen, Alles Benedicto, Alles Wilibaldo, Auras Verónica, Baumgratz Silvestre, Chebel Laura, Dehle Érica, Duttweiler Anita, Freiberger Sonia, Geisler Crista, Gómez Gustavo, Gómez Sebastián, Hahn Isabel, Hahn Jorge, Heck Andrés, Hillebrand Arnoldo, Huber Érica, Irscik Heiner, Kleinübing Lorena, Luft Rodolfo, Martens Juan Carlos, Martens Karina, Michel Nicoletta, Melgarejo Juan Carlos, Morales Gladis, Neis Gaspar, Neis Julia, Neis Luisa, Neis Ricardo, Neumann Manuel Emilio, Olivera Victoriano, Pérez Natalia, Rambo Jorge, Reckziegel Susana, Ruiz Marcelino, Salguero Adriana, Sanabria Marcos, Simon Ignacio, Simon Francisco, Simon María, Simon Verónica, Strieder Olivia, Vier Benedicto, Vogel Angelina, Terlaak Juana, Terlaak Margarita, Terlaak Pedro, Züser Alejandra…

Integrantes del grupo recuerdan con afecto la participación temporaria de las jóvenes Emily, Anna y Helen, voluntarias alemanas.

Foto 5Cantoral Puerto Rico dirigido por la Prof. María Reckziegel. Gentileza María Laura Chebel

Coro Municipal de Puerto Rico

Después de haber dirigido durante 20 años el coro “Cantoral Puerto Rico” en carácter “ad honorem” se retira definitivamente la Prof. María Reckziegel, con mucho pesar de sus coreutas que reconocen en ella a una directora con grandes cualidades profesionales y humanas.

El grupo queda acéfalo un tiempo pero con el deseo de continuar se buscaron nuevas alternativas. Fue así que en agosto de 1999 pasa a ser el Coro Municipal de Puerto Rico por Resolución 175/99, bajo la dirección de la profesora Cristina Marosek de Jardín América.

Sus integrantes:

Tenores: Pedro Leonardo Terlaak, Victoriano Olivera, Miguel Angel Pedrozo

Sopranos: Gabriela Duarte, Yaquelin Heck, Luisa Neis de Reckziegel, Laura Chebel de Irschick, Juliana Graef, Luna Mikitiuk, Analia Lazzaro, Maria Hebe Montenegro, Daiana Stoffd, Teresa Christ, Beatriz Alles, Silvia Hillebrand, Julia Neis de Rambo,.

Bajos: Juan Mendez, Enrique Irschick, Ulises Campero, Alberto Turkienicz.

Contraltos: Julia Seewald, Margarita Terlaak, Verónica Simon, María Ester Hillebrand, Erika Klein, Bárbara Magalí Pfeifer, Elsa Gatica, Sabrina Torales Reichert.

En el año 2005, el músico Danilo Santinelli en un intento de reflotar el coro Santa Cecilia, reagrupa algunos de sus antiguos miembros, incorpora nuevos valores como Juan Hartmann, Gerardo Alles, Lorenzo Jungblut y bajo su dirección. Se  realizan varias presentaciones en diferentes lugares de la provincia, culminando esta nueva etapa con la grabación de un CD con el título  ” A pura voz”, a manera de homenaje a todos los que pasaron por este  grupo coral. Meses después se desintegró nuevamente el grupo.

Sin lugar a dudas los diferentes coros entre los que se destacan el  Santa Cecilia y Cantoral Puerto Rico por ser los de más larga permanencia, marcaron rumbo en la identidad cultural de la ciudad.

Hoy, los integrantes del Coro Municipal retoman el compromiso con nuevas metas. Por lo pronto se aprestan a celebrar tantos años de amor por la música y el canto, con un importante Encuentro de Coros los días 18, 19 y 20 de julio del presente año.

Que el eco invisible de los precursores se multiplique hoy como ayer para seguir aportando al quehacer cultural de la ciudad a través del canto que alegra y emociona.

                                                                                                                                      Leonor Kuhn

Agradecemos la información brindada por: Rodolfo Luft, Bernardo Hahn, Clemente, Francisco y Juan Simon, Laura Chebel y María Reckziegel.

 

Día de la Bandera

Publicado el 19/06/2014
por Leonor Kuhn

Alta en el cielo

 

Desde los albores de la Nación, batallas, triunfos, actos militares, gubernamentales, escolares, eventos de la más variada índole, son jerarquizados con la presencia de la Bandera. Forma parte de nuestra cultura cívica. La Bandera es el símbolo aglutinante de nuestro ser argentino.

En la agenda de efemérides nacionales, tiene este año 2012, un lugar destacado por conmemorarse el Bicentenario de su creación. En nuestra ciudad se encuentran guardadas dos banderas históricas, de trayectorias muy distintas y singulares. Hoy, las presentamos a nuestros lectores:

La Bandera Argentina izada por los pioneros

Coincidimos en que los símbolos desempeñan un papel vital en la identificación para el mundo entero de una nación y su pueblo. En ese sentido, cabe preguntarse: ¿Cómo se habrán identificado con ese símbolo, nuestros inmigrantes y sus familias que venían con una idea de “patria” muy diferente a la que podemos tener hoy en día? Es más, el grupo mayoritario, proveniente de Brasil, se sentía “alemán”, tan bien explicado con la metáfora “Con la patria a cuestas”, título del libro de la Dra. María Cecilia Gallero.

Sabemos que además de sus pocas pertenencias materiales traídas en la mudanza, tenían enormes expectativas y esperanzas en un futuro mejor. Ansiaban encontrar un país, con mejores oportunidades de desarrollo. También eran conscientes que debían someterse a sus leyes, a pesar de las diferencias culturales y la férrea voluntad de no renunciar a sus tradiciones. Eso incluía entre otras cosas, una respetuosa actitud hacia los nuevos símbolos nacionales, que fueron incorporando paulatinamente.

El primer acto patrio celebrado en Puerto Rico fue el 25 de mayo de 1921 en la costa del Paraná, en las inmediaciones del puerto, al frente del edificio de la entonces Administración (construcción ya demolida).

Allí, en medio de una tenaz neblina, el administrador de la colonia, don Federico Guillermo Rauber, al frente de un pequeño grupo de personas, invita a los señores a quitarse los sombreros en señal de respeto. Acto seguido, ceremoniosamente, se iza por primera vez la celeste y blanca, en estas latitudes, en un improvisado mástil de tacuaruzú.

Según el protocolo vigente, a continuación, hubo que entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, pero como nadie de los presentes conocía la melodía, las mismas fueron leídas.

Cuenta la tradición que se adelantó un joven de nombre José Candiyú e invitó a los presentes a dar un “viva” a la patria exclamando: ¡Viva el 25 de Mayo!

 

¿Qué destino tuvo esa bandera?

Don Federico Guillermo Rauber indudablemente tenía plena conciencia del valor que iba a tener ese paño con el correr del tiempo. En 1939, estando muy enfermo y a pocos meses de entrar en coma, se la entregó a su hijo José Alejo Rauber, con la recomendación que antes de morir la deje en manos del hijo mayor de éste, Arnoldo Alejo Rauber.

Quiso el destino que don Arnoldo, en ese momento Inspector Zonal del Banco de la Nación, en Córdoba, fallezca súbitamente, antes que su padre. Ante tal eventualidad, Efren Rauber, con la anuencia de sus hermanos, se hace cargo de la custodia de la bandera.

La enseña patria que presidió aquel primer 25 de mayo en la naciente colonia, y flameó durante años en nuestros mástiles, volvió a ser izada al conmemorarse el vigésimo segundo aniversario de la localidad, y por última vez, en ocasión del Cincuentenario de Puerto Rico, siendo Efren Rauber, intendente de Puerto Rico.

Al fallecer don Efren Rauber, inmediatamente su hijo Gregorio (Goyo) asume la guarda de la bandera, con un celo digno de admiración. (foto 1)Foto 1Primera Bandera Argentina izada en Puerto Rico. Custodiada por la familia de Gregorio Rauber

Es así como por esos designios de la vida, esta preciada reliquia histórica quedó definitivamente en Puerto Rico y no fue a Córdoba, por las circunstancias ya mencionadas.

Y mientras no contemos con un espacio institucional confiable y seguro, está muy bien cuidada en manos de una familia descendiente de pioneros.

Una bandera antártica

 

Quiso el destino que en nuestra ciudad descanse una bandera que en el transcurso de su tiempo útil, ondeó al tope del mástil del busque transporte “Bahía Aguirre” en numerosas campañas antárticas.

Este buque construido en astilleros canadienses llegó a Argentina el 12 de mayo de 1950 y participa de su primera campaña antártica en 1951/52. Entre medio realiza un viaje a Europa y luego continúa con viajes comerciales y algunas veces en conjunto con la flota de mar.

Foto 2Transporte A.R.A. Bahía Aguirre

Efectuó su último viaje en la temporada 1980/1981, siendo destinado a desguace en agosto de 1981, luego de acumular en su haber 660.000 millas navegadas, la mayoría en territorio antártico.

En aquel tiempo estaba muy activo en nuestra zona el Centro de Reservistas Navales “Anacleto Bernardy”, que contó con un grupo de niños y adolescentes, los “Grumetes Navales” que recibían una formación orientada hacia prácticas y habilidades náuticas que ayudaban a generar vivencias y experiencias únicas, resaltando además los valores religiosos, patrióticos y cívicos.

En 1981, el instructor Roque Raul Campero, integrante del Centro de Reservistas, acompaña a un grupo de Grumetes a un viaje a Bahía Blanca y Buenos Aires, promovido por la Armada. En el marco de la visita a diferentes puntos de interés náutico, el grupo realiza un recorrido guiado por el puerto de Buenos Aires y entre otros, accede al interior de la nave “Bahía Aguirre” que estaba a punto de ser enviada a desguace. El contramaestre de la misma brindó una atención inusual a los jovencitos misioneros, haciéndoles recorrer la misma, abundando en detalles explicativos. Antes de bajar, obsequia las dos banderas, la de gala y la de uso diario, al Centro de Reservistas Navales, en vez de incinerarlas como era la práctica en estos casos, no sin antes manifestar: “la entrego en custodia al Centro de Reservistas Navales de Puerto Rico, Misiones, por ser esta ciudad una zona de frontera, donde un grupo de reservistas planta la argentinidad a través de su accionar silencioso en pos de la defensa de nuestros valores nacionales”.

Foto 3Bandera de uso diario del buque Bahía Aguirre cuyos colores se encuentran totalmente opacados.

Fue así que las banderas citadas quedan en Puerto Rico, y en varias ocasiones fueron presentadas en las escuelas de nuestro medio para ser horadas en actos patrios o para ilustrar alguna charla alusiva. Oportunamente, la bandera de gala fue obsequiada a la escuela 177 de nuestra ciudad, mientras que la otra se encuentra en el domicilio de Roque Raul Campero, ya que el centro de Reservistas Navales, carece de edificio propio.

 Leonor Kuhn

 Nota publicada en la revista Somos Puerto Rico nº 15

 

 

Centro Ludoteca Ya-Ma-He

Publicado el 05/02/2014
por Leonor Kuhn

Espacio de propuestas en favor de la infancia

Foto 1

Un niño es como un ovillo,
va desovillándose poco a poco,
tomando forma,
creciendo, creando,
no lo aprietes
ni lo sueltes,
simplemente, ayúdalo a ser.

Estos versos encabezan una página virtual del espacio y sintetizan conceptos, propuestas y acciones de un proyecto con base  en Garuhapé.

Surge de la mano de la Iniciativa “Oportunidades Educativas Comunitarias” que hiciera su desembarco en el año 2005 en la región, propiciado por las fundaciones Arcor, Navarro Viola, Antorchas e Interamericana, a través de Celso Limberger, quien ya estaba trabajando con las mismas en otras líneas de proyectos.

Mucha agua pasó bajo el puente de Garuhapé, desde aquel entonces y no menos son las obras concretadas a través de la asociación de personas e instituciones, encolumnadas detrás de un objetivo común: trabajar en la búsqueda de mejoras, soluciones y nuevas oportunidades educativas para Niños y Niñas. Foto 2

Qué es en realidad “Ya Ma Hé”?

Para entender de qué se trata, nada mejor que su propia explicación:

“Somos un grupo de Instituciones y Personas de la localidad de Garuhapé, Misiones, República Argentina, que luego elaborar un informe o diagnóstico de la situación de la Infancia de nuestro pueblo se unieron para trabajar en la búsqueda de mejoras, soluciones y nuevas oportunidades educativas para Niños y Niñas.

En su génesis, fueron 14 instituciones las articuladas, hoy las  aun involucradas en mayor o en menor medida son las siguientes:

ü  Asociación Comunitaria Garuhapé.

ü   Asociación Familia Kolping de Garuhapé.

ü  Escuela Nº 714

ü  Escuela Nº 539

ü  Municipalidad de Garuhapé.

Entre todos hemos conformado un Espacio de Articulación Local, una mesa coordinadora (hasta 2007) donde todos estamos representados, que gestiona y promueve las distintas actividades que desarrollamos tanto en la ludoteca como en otros lugares donde así se lo solicite. Luego del primer empujón que significó el aporte monetario recibido por las fundaciones mencionadas, que dejó un interesante saldo de insumos materiales y recursos humanos capacitados, hubo que generar nuevos proyectos para

¿Qué tipo de actividades desarrollan?

La Ludoteca “Ya – Ma – Hé” es un Proyecto de Intervención Socioeducativo, tendiente a la Promoción de Derechos de los Niños y Niñas a nivel local con proyección regional, teniendo como eje central la participación activa y protagónica del niño en la generación de propuestas que contemplen sus demandas como ciudadano.

Si bien a lo largo del proceso de la actual propuesta se abordan y/o consideran todos los Derechos contemplados en la CIDN (Convención Internacional Derechos del Niño), pero por una cuestión operativa y que nos permite medir su impacto focalizamos, entre otros:
– El derecho a la Educación. Art. 28 CIDN-
– El derecho a la libertad de expresión y a buscar, recibir, y difundir informaciones e ideas por los medios que elija con las únicas limitaciones que la ley prevea. Art. 13 CIDN
– El derecho al descanso, al esparcimiento, al juego y a la participación en actividades culturales y artísticas. Art. 31 CIDN.
Todos estos derechos transversalizados por una activa y protagónica participación Infantil.

¿Cómo hacemos?

Se vienen desplegando una gama muy variada y diversa de estrategias socioeducativas entre las cuales merecen destacarse:

  •   Servicio Didáctico Ambulatorio (Recorrido de los baúles con recursos Lúdicos – Bibliográficos por las distintas Escuelas Rurales del Municipio de Garuhapé). (hasta 2010)

  • Talleres de Lectura Expresiva y Recreativa. (hasta 2011)

  • El Juego como herramienta de participación y socialización. (hasta 2011)

  •  Talleres de Expresión Artística (hasta 2010)

  • Apoyatura a Instituciones Escolares. (Continúa)

  • Creación y Promoción de Espacios Barriales, en los cuales se despliegan diversas actividades socioeducativas antes limitadas exclusivamente a las Escuelas.(Continúa)

  • Audiovisuales

Foto 3

Todas estas actividades/estrategias generadas en la ludoteca, tienen un objetivo central: promover al Niño como Sujeto de Derecho

Para ponerlo en palabras fáciles de entender, esta idea sobre la Infancia, cambia completamente la manera de ver y tratar a los chicos. Se promueve su participación a temprana edad para que crezcan en la posibilidad de decidir lo que  implica  un progresivo crecimiento como personas y ciudadanos.

Las estrategias de la ludoteca se basan esencialmente en el juego, con sus extraordinarias posibilidades formativas, a través de distintas actividades.

– Los que antes eran talleres específicos, hoy esos diferentes ejes, elementos y / o temas están nucleados en los contenidos de un mismo taller.

Con el taller de herramientas de la comunicación esos contenidos no se pierden y se enseñan de una forma diferente a la tradicional, poniendo la mirada en la opinión del niño y fundamentalmente poniendo en valor el conocimiento que los niños traen desde sus entornos.   Muchos contenidos que nosotros dábamos en aquello talleres son cosa de todos los días en las aulas. ¿Por qué más de lo mismo? Por qué no aprovechar esos conocimientos y plasmarlos en una fotografía, en un cuento, una anécdota, un cortometraje?

Numerosas son las actividades realizadas a través del tiempo, que le imprimen un dinamismo particular al quehacer cotidiano de Garuhapé. A modo de ejemplo:

Taller de Producción de programas y micro programas de Radio, Taller de Cuidado del Medio Ambiente, Talleres de Lectura Recreativa y Expresiva, Taller de Producción de Micro y Cortometrajes.(Cabe aclarar que participaron en este rubro en el evento “Oberá en Cortos” , en dos ocasiones fue mención de honor  del jurado, “Arroyo Portillo, Vivo pero enfermo” y “El Señor de la Oreja Verde” y el mejor video del certamen votado por el público con “Arroyo Portillo, Vivo pero enfermo”,  Charlas de Promoción de Derechos del Niño para alumnos de 5º, 6º y 7º grado en las escuelas de la región con Articulación con el Ministerio de Derechos Humanos de la Provincia de Misiones. (Donde llegamos a más de 5500 niñ@s en los municipios de P.to Rico, Garuhapé, Ruiz de Montoya, El Alcázar, Capioví, Caraguatay)

Foto 4

Otra actividad altamente motivadora y con un nivel de excelencia en los resultados fue  la muestra fotográfica: “DE – RE – OJO”, “Grandes Miradas de Pequeñas Manos”, (previo dictado de talleres) con más de  100 fotografías realizadas por niños y niñas de Garuhapé en las cuales muestran sus puntos de vista sobre su pueblo. (Esta es la 4° muestra fotográfica de la Ludo, pero es la primera donde el proceso fue distinto.  Gracias a la articulación con los estudiantes de Comunicación social de la UNaM, pudimos fortalecer los conocimientos adquiridos por los adolescentes de la ludo en fotografía, se los capacito para transferir esos conocimientos a los más chicos que, organizados en grupos, salieron a capturar imágenes de las cosas que les despertaban sensaciones como asco, alegría, tristeza, profesionalidad, y miedo.) Foto 5

Una simple enumeración taxativa de tantas actividades realizadas carece de sentido si se pretende transmitir el espíritu que anima a los que pensaron y siguen sosteniendo este espacio. Lo valioso en este sentido, más allá de las instituciones que conforman el espacio, son aquellas personas, referentes de las mismas a quienes se les debe la concreción y sostenimiento de la “Ludoteca Ya – Ma – Hé”:

Adriana Castro, Paola Fridman y Francesco Tonucci.

Celso Limberger, Miguel Ángel Ifran, Carolina Sánchez, Claudia Casales, Nino González, Adela Bueno de Reyes, Rosana Jost, Felipe Villar y Sra., Nancy Yess, Evelio González…

Actualmente, los adultos a cargo de la coordinación son dos. En la Coordinación de los talleres y actividades: Verónica Esther Miche, y Tony Ojeda en la Coordinación General. Cabe aclarar que el trabajo que realizan es totalmente voluntario, no existe financiamiento para los recursos humanos locales.

Hoy los esfuerzos de esas personas se transformó en un grupo de jóvenes comprometidos con este espacio: Gabriela, Daniela, Camila, Martin, Nico, Matías y Bryan… que crean nuevos espacios, nuevos talleres, nuevas miradas. Generan. Coordinan acciones. No solo para ellos. Sino para otros niños. Para otros pares.

Y lo que ayer era un proyecto creado por adultos para niños, hoy se ha convertido en un espacio de participación y desarrollo de niños, con niños, y para niños.

Foto 6

Volvemos  a sus propias palabras:

“Cuando se pensó este espacio lo soñábamos no solo como lugar de Juegos, sino también donde infancias, culturas, y las artes se “junten”, se manifiesten y puedan ser apropiados por niños, jóvenes y adultos…”

En pocas palabras, un espacio para jugar, reír, aprender y soñar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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