Historia Local

Escuela nº 177, cuatro décadas en Puerto Rico

Publicado el 03/06/2016
por spr

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Corría el año 1975 a diez años de la creación del Departamento de Aplicación de la Escuela Normal nº 3. Puerto Rico asiste a un momento de gran crecimiento poblacional, atraído por las florecientes industrias del momento: Cítrex, Laminadora, Garumí, etc.  La consecuencia se hizo sentir en las escuelas con gran demanda  de aspirantes y aulas atestadas de alumnos.

Los padres de los niños del Departamento de Aplicación, preocupados por la situación de muchas familias que no conseguían matricular a sus hijos en escuela alguna, se pusieron en campaña para obtener la creación de una nueva. Para facilitar las cosas ante las autoridades educativas, se ofrecieron para construir un edificio provisorio en el mismo terreno de la Escuela Normal. Y así fue que por Resolución nº 652/75 del Consejo de Educación, se crea la Escuela nº 272 el 3 de junio, e inaugurada el 7 de junio con la presencia del Subsecretario de Educación Prof. Abel Rubleski, acompañado de su asesor el Prof. Herminio César Santiago, Inspectora General Delia E de Acasuso, y la Inspectora de Zona, Sra. De Krebs.

Foto 2                  Primer edificio de madera detrás de la Escuela Normal

Al frente de la nueva escuela, estaba el Director Héctor William Bazán, cuya gestión en años posteriores fue muy notable en la comunidad, por lo que a nivel popular, por mucho tiempo la escuela fue conocida como “La escuela de Bazán”

Como detalle anecdótico del día de la inauguración, cabe decir que el director Sr. Bazán y un miembro de la Asociación de Padres, Sr. Idalicio Domínguez  trabajan denodadamente colocando el mástil, para que todo esté a punto a la hora de llegada de las autoridades mencionadas.

Terminado el acto protocolar fueron servidas empanadas y gaseosas a los alumnos, en tanto las autoridades e invitados especiales fueron agasajados con un almuerzo criollo en el Club Juventud.

Así comenzó a andar en su camino de enseñanza primaria esta escuela hoy ya tradicional en la ciudad. El comienzo fue muy precario, en aquella construcción de madera, al lado de la Escuela Normal, sobre calle Uruguay, sin electricidad los primeros años, ventanas de madera. Al edificio  a la mañana concurrían los alumnos propios y a la tarde algunos grados del Departamento de Aplicación. Incluso hubo aulas compartidas con alumnos de la secundaria, ya que coincidentemente, se estaba levantando el nuevo edificio de la Escuela Normal.

El plantel docente del primer año de funcionamiento, entre titulares y suplentes,  estaba integrado por: Gregoria Cuba de Schütz, Ester Avendaño, Beatriz Wisner de Lasa, Elba Eve Silvestri de Graells,  Florencia F de Zelenko, Irma Cuba de Rosenberg y Alicia de Damus y la secretaria Benedicta W. de Bazán.

A pesar de las condiciones de extrema precariedad edilicia, se hacían cosas más allá de las obligaciones áulicas. Por ejemplo, en aquella primera primavera, la escuela participó con una carroza en el desfile, recordado por años, por haberse hecho bajo intensa lluvia. También cercano al fin de clases, los alumnos de 7º grado pudieron disfrutar de un viaje a Cataratas, acompañados de sus docentes.

El entusiasmo inicial se mantiene a pesar de las dificultades que ocasiona el constante aumento de matrícula. Por varios años consecutivos la escuela se presenta en el desfile de carrozas del pueblo, obteniendo el Primer Premio en la tercera participación.

Mientras tanto se consiguió comprar un terreno propio entre las actuales avenidas 9 de Julio y José Alejo Rauber, donde el Intendente Rolf Lillieskold hace colocar la piedra fundamental y el Intendente Silvinus Schoffen impulsa fuertemente la construcción de un moderno edificio de dos plantas, realizado por el prestigioso albañil Don Leo Caspari, e inaugurado el 15 de junio  de 1983, ya como Escuela nº177.

Nuevo edificio, renovado entusiasmo en la comunidad educativa. La matrícula crece a pasos agigantados. El ciclo lectivo 1984 arranca con 500 alumnos inscriptos. Para ese entonces se cuenta con 16 secciones de grado, 1 Pre Escolar y se inaugura el Jardín de Infantes.

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Edificio actual construido por el albañil Leo Caspari durante la gestioón del Intendente Silvinus Schoffen

A mediados del año 1986, la escuela despide a su  Director Fundador, el maestro Sr. Héctor Bazán, que le dio tal identidad a la institución, que la escuela muchos años fue conocida por su apellido.

En 1988, esta escuela se transforma en Escuela Cabecera de Pagos y Designaciones, lo que la convierte en espacio de alto tránsito de docentes.

Quizás por sus grandes necesidades iniciales, la escuela siempre contó con el apoyo importantísimo de los padres de alumnos agrupados en Asociación Cooperadora y Club de Madres. Ambos grupos fueron organizadores de rifas, asados, festivales y todo lo imaginable para recaudar fondos. Con esos medios contó la escuela para ir complementando tantas cosas y dependencias necesarias, además del edificio principal. Así por ejemplo se fue construyendo y equipando la cocina, el cerco y luego muro perimetral, refacción de sanitarios.

En 1996 se pudo lograr la construcción de las aulas del Nivel Inicial (Hoy NENI) en un cuerpo separado y específico adaptado a las necesidades de los más pequeños.

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El prestigio ganado por la escuela en nuestro medio es mérito básicamente de sus equipos docentes a lo largo de estas 4 décadas, que pese a seguir teniendo serios problemas de espacio físico, no privaron a sus alumnos de participar activamente en actividades extra áulicas como viajes de estudio, visitas educativas  a industrias y otros lugares de interés, participación en concursos, campeonatos deportivos, exposiciones, muestras,  ferias de ciencias, etc, es decir, todo aquello que permite mostrar a la comunidad el potencial de los alumnos.

Los directivos que estuvieron  a cargo de la dirección en diferentes momentos y condiciones  fueron: Héctor W. Bazán, Gregoria Cuba de Schütz, Blanca Sosa de Corti, Graciela Edith Bonfils,  Marta Flores de Sclepeck, Marina Báez de Labán, Mirta Gladis Reiser, Elva Beatríz Wisner de Lasa, Carmen Stockmanns, Elsa Mónica Argüello (actual)

Deseamos dejar registro de los docentes protagonistas del 40 aniversario,  algunos en uso de licencia o afectados a otras funciones:

Brodo María Beatriz, Brollo Francis Dora, Caballero Norma Mirian, Dumanzki Estela Yolanda, Figueredo Patricia Andrea, Franco  Claudia Beatriz, Giménez Ana Isabel, Guastavino Alba Patricia, Herrera Graciela Cristina, Kraus Delsi Dora, Parodi Hedid Mabel, Pereyra Norma Beatriz, Reiser  María Isabel, Richard  Viviana Elisabet, Romero  Gabriela Ester, Rotundo Claudia Liliana, Seidel Teresita, Ternowyk Ethel Marisa,

Barrios Roberto (Música), Grabovieski  Estela Rosa (informática), Heck  Daiana (psicopedagoga), Mendoza Nancy (inglés, )Reis Felipe (Educación Física), Techeira  Carmen Lucía (Educación Artística y Tecnología), X Silvia Beatríz (Música).

Personal de servicio: Stoelben Luis Plácido y Vogel María Luisa.

El 40 aniversario encuentra a una comunidad educativa orgullosa de la trayectoria realizada, y con renovadas esperanzas de que alguna vez, quien corresponda, se haga eco del insistente pedido de las dependencias faltantes, ya previstas en el plano original, pero hasta hoy, nunca concretadas: biblioteca, sala de computación, sala de maestros, laboratorio, sala de música, secretaría, tan indispensables para el normal desarrollo del trabajo de docentes y alumnos.

Leonor Kuhn

Publicado en la revista impresa Somos Puerto Rico n° 28

SPR agradece a la Directora Elsa Mónica Argüello haberrnos permitido el acceso al libro histórico de la escuela.

 

 

 

 

 

Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Ltda.

Publicado el 04/04/2016
por Leonor Kuhn

50 años apostando al desarrollo de la zona

Una trayectoria ininterrumpida de cincuenta años en la comunidad, con los altibajos propios de una organización por la que transitan y se renuevan permanentemente una multitud de personas, generadora de empleos para centenares de familias, además de su rol específico, producir fécula de mandioca para sus asociados, es motivo más que suficiente para una gran celebración.

vlcsnap-2015-12-13-10h30m04s75Una de las primeras asambleas foto archivo CAISADSC01863Bernardo Hahn, primer gerente,  Fernando Witzke, gerente actual y Silvius Schoffen, segundo gerente

La Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Ltda. es la primera y única en su género en nuestro país, si tenemos en cuenta su objetivo central de producir fécula de mandioca.

No es casual la presencia de esta cooperativa en la zona. El germen de la cooperación estuvo presente desde la etapa fundacional de nuestra comunidad donde había grandes desafíos y problemas a resolver. Faltaban brazos para desmontar, construir, mover grandes pesos y volúmenes. Entonces, por necesidad se recurrió a la ayuda entre vecinos y parientes cada vez que había que levantar una casa, un galpón,  el templo, escuelas, las primeras cosechas o la faena de animales. También hay que reconocer la profunda fe cristiana de los pioneros, que les permitió sobrellevar el aislamiento,  epidemias,  falta de médicos, desconocimiento del idioma nacional y tantas otras dificultades no previstas.

Había medio centenar de pequeñas fábricas que tenían un techo en su crecimiento: no podían dar el gran salto cualitativo para invertir en la tecnología necesaria para crecer porque su escaso capital apenas alcanzaba para financiar los costos de producción de cada año. El precio del almidón dependía de la oferta de los acopiadores y muchas veces, en vez de dinero en efectivo, el productor tenía habilitada una cuenta en el “almacén de ramos generales” del acopiador, donde podía comprar lo que necesitaba, pero era cautivo de la firma.

Un joven sacerdote, el Padre José Marx S.V.D recién llegado a la comunidad, comenzó a propagar la idea de formar una Cooperativa, pero, había una gran  desconfianza hacia el sistema cooperativo en virtud de la mala experiencia vivida en la década de 1940 con una cooperativa agrícola que tuvo graves problemas,  aún presentes en la memoria de los hijos de los afectados, actuales potenciales socios de la Cooperativa.

El P. José Marx mantuvo charlas con muchos agricultores y con un grupo de conocidos suyos, la mayoría cercanos a la Iglesia San Alberto Magno sobre la conveniencia de instalar una Cooperativa.

La idea parecía buena, el sacerdote generó confianza porque por primera vez un clérigo se tomaba el trabajo de recorrer las chacras con su vehículo “estanciera”, hablar con los colonos, no sólo de cuestiones espirituales, sino, interesándose en su situación económica, laboral y preocupado por el futuro de los niños y jóvenes del ambiente rural.

El Padre Marx, profundo conocedor del alma humana, a pesar de su juventud (32 años) supo desplegar una estrategia inteligente para convencer a los agricultores, acerca de los beneficios de una Cooperativa. Así fue como convocó a una primera reunión en el Salón Parroquial de Puerto Rico el día 28 de marzo de 1966 donde quedó conformada la Comisión Provisional  encargada de los pasos previos a la Asamblea Constitutiva. Los Señores que integraron esta comisión organizativa fueron: Alfredo Guillermo Caspary, Alfonso Graef, Arnoldo Hillebrand, José Gaspar Steffens, Enrique Reiser, Bernardo Hahn, Baldomiro Hippler, Elof Alf Abrahamsson y P. José Marx.

Apenas formada la Comisión Provisional,  trabajó arduamente en la preparación de la Asamblea Constitutiva, que tuvo lugar el 4 de abril de 1966 en el Salón Parroquial de la Parroquia San Alberto Magno de Puerto Rico.

En esa primera Asamblea también fueron electos los miembros del primer Consejo de Administración que se volvieron a reunir al día siguiente para la distribución de cargos que quedó de la siguiente manera:

Presidente: Alfonso Graef

Vicepresidente: Enrique Reiser

Secretario: Bernardo Hahn

Tesorero: José Gaspar Steffen

Vocales: Alfredo Guillermo Caspary

              Leopoldo Klemente Alles

              Lotario Nicolás Brandt

Suplentes: Orlando Seidel

                 José Willibaldo Alles

                 Helmut Isidoro Wegert

Síndico Titular: Elof Alf Abrahamsson

Síndico Suplente: Francisco Antonio Caspary

El flamante Consejo de Administración recién constituido se abocó de inmediato a las cuestiones burocráticas administrativas necesarias para la puesta en marcha de la Cooperativa. Desde el inicio  contó con la eficaz colaboración del Sr. Pedro Hahn como primer secretario administrativo.

El primer gran trabajo de los consejeros, fue acopiar y vender el almidón de los asociados a un precio justo en los grandes consumidores, y al mismo tiempo fue proyectada y construída la fábrica propia en un terreno de 2 hectáreas en Garuhapé sobre la Ruta  Nacional 12, del señor Alberto Witzke

Los vaivenes de gestión generalmente sin resultados positivos inmediatos, influían en el ánimo de los consejeros y asociados tentados de abandonar el proyecto ante las dificultades crecientes.

Entonces, ahí estaba el P. José Marx, presente en todas las reuniones y asambleas, recordándoles los fines y beneficios del cooperativismo, instándolos a la unión y a no dejarse vencer por las dificultades.

El invierno de 1969 será por siempre recordado como la coronación de las más fervientes expectativas en cuanto al objetivo central de los productores de almidón de mandioca asociados a la Cooperativa: la puesta en marcha de la fábrica.

A 50 años de esos comienzos esforzados, llenos de problemas a resolver, nuestra zona se encuentra hoy con una  Cooperativa que tiene una capacidad instalada para procesar 250 toneladas de mandioca por día, que equivalen a unas 60 toneladas de fécula; produciéndose más de 5.000 toneladas por año, de fécula nativa, fécula modificadas y adhesivos.

Varios de sus primeros asociados siguieron desarrollando sus propias industrias de fécula de mandioca y hoy poseen modernísimas plantas fabriles, que suman al quehacer y desarrollo industrial de la región. Es probablemente un mérito más de la Cooperativa, haber sido un incentivo para competir en calidad, para beneficio de todos los consumidores.

 

La Cooperativa posee una doble dimensión: En su esfera política funciona como asociación, presta servicios a sus asociados y es gobernada democráticamente. Como entidad de bien público, debe actuar en defensa de los asociados con la promoción del desarrollo económico, social, cultural y bregar por el bienestar colectivo de sus asociados.

En su esfera operativa funciona como una empresa, donde debe ser eficiente, lograr una buena gestión para competir en el mercado y lograr excedentes.

En ese sentido, la Cooperativa fue un factor preponderante para el desarrollo económico y social de Puerto Rico y sus alrededores, aún con sus etapas de auge y retroceso.

Nuevos desafíos plantea la realidad a los dirigentes actuales que tendrán que  capitalizar la experiencia de las generaciones precedentes, rica en obstáculos y dificultades, sin embargo vencidas, una a una, con la confianza puesta en el sistema cooperativo.

941740_1036064039800479_152359919423222535_nFoto Julio Stang

Con motivo de tan relevante Aniversario, el Consejo de Administración ha organizado una serie de eventos conmemorativos que comenzaron el día de ayer, 3 de abril con un emotivo acto de descubrimiento de placas ubicadas al pie del mástil frente a la sede del Supermercado, donde constan sendos homenajes y la nómina, además del ideólogo de la institución, Padre José Marx SVD, los primeros socios y consejeros. A continuación se desalló un festival artístico en el playón anexo al Supermercado CAISA, con sorteo de premios.

El próximo domingo, 10 de abril, tendrá lugar un almuerzo de socios e invitados, en el Club Victoria, con entrega de distinciones a personas meritorias de la institución, con animación musical. También será presentado un libro que recopila la historia de CAISA de estos primeros 50 años.

Leonor Kuhn

 

Aniversario Escuela Especial 8

Publicado el 12/05/2012
por Leonor Kuhn

El 10 de mayo de 1972 abría sus puertas a la comunidad de Puerto Rico, la Escuela Especial n° 8. Hoy hace 30 años que viene realizando tareas en pos de una mejor calidad de vida, de tantos niños y jóvenes de nuestra ciudad y alrededores.

 

El distinguido acontecimiento due celebrado el viernes pasado en una amable tarde compartida entre directivos, docentes, padres y niños.

 

 

 

Puerto Rico cumple 92 años

Publicado el 15/11/2011
por Leonor Kuhn

Mudanza de Pioneros

Artículo publicado en la revista impresa Somos Puerto Rico n° 11

Estamos frente a un nuevo aniversario de la fundación de Puerto Rico. Tiempo que nos predispone a la conmemoración y nos remite  invariablemente a los primeros años de la colonia. Nos pareció interesante recuperar a través de  relatos de pioneros lo que fue un hito en la memoria colectiva de cada familia: la mudanza.

Foto: album familiar familia Botz

Ya es historia conocida que la gran mayoría de inmigrantes de la primera etapa fundacional de Puerto Rico, fueron reclutados del estado brasileño de Río Grande do Sul, en la zona de las antiguas colonias, al Este. Nombres como São Sebastião do Caí, Montenegro, Bom Principio, Harmonía, Dois Hirmãos, Nova Petrópolis, se repiten una y otra vez, en referencia a los orígenes de las familias.

Una vez tomada la drástica decisión de emigrar, cuyas causas exceden el propósito de esta nota, había que pensar cómo encarar el largo viaje, en tiempos donde los medios de transporte y caminos eran muy precarios y además costosos.

Estamos hablando de un promedio de 850 Km. teniendo en cuenta el camino más frecuentado. ¿Cómo quedó grabada en la memoria de los protagonistas esa larga travesía? (más…)

Carnavales de otros tiempos

Publicado el 07/03/2011
por Leonor Kuhn

Es conocido el origen pagano de esta celebración, que según algunos historiadores se remonta a la antigua Mesopotamia asiática y pasa por diferentes épocas y culturas.
Sería durante el Imperio Romano (Bacanales) que se difundió por toda Europa y a través de los conquistadores españoles y portugueses, su propagación en América.
Lo cierto es  que el Carnaval está fuertemente asociado al catolicismo, tanto es así que su fecha es variable pues depende del calendario litúrgico y la celebración se concentra los tres días que preceden al “Miércoles de Ceniza” donde comienza la Cuaresma.
El Carnaval es una fiesta popular, alegre, colorida, marcada por un viso de permisividad y desenfreno, en oposición al severo recogimiento de la Cuaresma.
En nuestra ciudad en base a fotografías muy antiguas, el grupo de pioneros concentrados en la adyacencia del puerto, ya celebraban el Carnaval, como no podía ser de otro modo, con máscaras y atuendos artesanales, pero con una actitud genuinamente festiva.


Baile de carnaval en la casa de Bogorni (esta casa estaba frente a
la hoy Capilla San Miguel) El señor del acordeón era Balduino Reichert.
Año 1925
(Foto archivo Nelsi Reichert de Prutcher)

A partir de 194 9 en el primer local del Club Victoria (donde hoy funciona el Club 90) se hacían los clásicos bailes de Carnaval, con presencia de murgas espontáneas que ponían su cuota de humor y alegría a la fiesta.

Primer local del cluv Victoria (donde hoy funciona el club 90)

Estos bailes fueron característicos en el Club Victoria hasta la década de 1970. Se bailaba domingo, lunes y martes. Pero finalizaba estrictamente el martes a la hora 0, donde la música y algarabía se cortaba abruptamente, dando paso al tiempo cuaresmal.

Con el tiempo, algunos particulares comenzaron a congregarse sobre la avenida San Martín, entre amigos para jugar con agua y “farrear” con alguna pasada con disfraces o algo humorístico. Son recordadas las pasadas en carros, bueyes o caballos del sr. Abdón Vier con sus amigos, con el propósito de generar un momento de diversión.

Abdón Vier, a la derecha

En nuestra ciudad comienzan las comparsas tímidamente a fines de los años 70, y comienzo de los 80, por ejemplo Carlos Martens con un grupo de jóvenes y la Escuela de Danzas de la profesora Mausi Baumgarten
.
Un fuerte impulso al Carnaval local lo dio el inolvidable “Lorito” con la comparsa “Yarará” en el club Juventud, muy apoyado por don Andrés Salguero. A partir de 1980 dirige la comparsa “Copacabana” donde centenares de niños y jóvenes  pudieron experimentar la disciplina de los ensayos y la satisfacción del protagonismo de un buen espectáculo.

Mario González con su batucada

Hoy, el Carnaval es una celebración ausente en la agenda de actividades locales nos queda el recuerdo de los “viejos buenos tiempos” con la ilusión  de un resurgimiento renovado y fortalecido.

Génesis de una plaza

Publicado el 21/01/2011
por Leonor Kuhn

Por Omar Cabral

A  un ritmo sostenido avanza la transformación de un predio, antes parte de un potrero, donde pronto la población de Puerto Rico podrá hacer uso de un nuevo espacio público: la  PLAZA DE LA COOPERACIÓN.

Este proyecto surge a partir del interés de las entidades cooperativas del municipio de poder contar con un espacio físico que represente y simbolice el valor fundamental que el movimiento cooperativo tiene para el desarrollo socio económico de nuestro pueblo y de las localidades vecinas. Tiene por objeto además, testimoniar un reconocimiento a la labor desarrollada por  innumerables hombres y mujeres, a lo largo de los años que conforman la rica historia del asociativismo local.

El proyecto se emplaza sobre la calle Estrada (frente a Vialidad Provincial)  corresponde a un espacio verde de un loteo efectuado en ese lugar. El dueño del loteo es el Sr. Erhard que al hacer el fraccionamiento, destinó ese terreno y otro más anexo al mismo, como espacio verde y al aprobarse la mensura, ambos lotes pasaron a formar parte del espacio público.

La iniciativa contó rápidamente con el apoyo de la Municipalidad de Puerto Rico, la cual a través del Concejo Deliberante, determinó el uso del  lugar específico.

El proyecto fue por el Arq.Miguel Echezárraga y la financiación de la obra está a cargo, en forma conjunta, de la Cooperativa de Luz y Fuerza Ldor. Gral. San Martín, la Cooperativa Aguas Puras Puerto Rico, Ltda., la Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto y la Cooperativa de Cooperativas MISCOOPGAS, que si bien está conformada por nueve cooperativas de distintos puntos de Misiones, tiene su sede en Puerto Rico y participa de las acciones del movimiento cooperativo local.

Por otra parte, la Municipalidad de Puerto Rico se ha encargado de tareas fundamentales e importantes como el movimiento de suelos y la construcción de la infraestructura vial correspondiente.

Los trabajos ( a cargo de una constructora local) dieron inicio en el  mes de mayo del presente año y avanzan a buen ritmo, por lo que se estima que en el segundo semestre del año estará disponible para que la comunidad disfrute de este paseo.

La originalidad de esta plaza consiste en que está ubicada al borde de un arroyo y se pretende   revalorizar y resguardar  lo máximo posible de las especies vegetales existentes; y se construirá una pista de salud como circuito aeróbico. También está prevista la construcción de un anfiteatro con capacidad para unas 700 personas y contará con sectores de juegos infantiles, veredas y sendas para el tránsito peatonal.

Se busca también efectuar un aporte a la generación de áreas de esparcimiento para la comunidad y la suma a la infraestructura urbana de Puerto Rico, de un espacio que conjugue estructuras constructivas con lo natural, con el empeño de una  fuerte acción de conservación .

El proyecto fue presentado ante las autoridades de la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR), como una nueva muestra de la acción mancomunada de las entidades del interior del país en beneficio de sus comunidades y como reafirmación del compromiso que el movimiento tiene para seguir generando acciones y obras que lleguen en forma directa a todos los miembros de sus sociedades.

 

 

Suizos y alemanes en San Alberto

Publicado el 20/01/2011
por Leonor Kuhn

 

El hito  geográfico que marca el comienzo de la historia de nuestra ciudad es San Alberto.

Allí desembarcaron las primeras familias desde fines de 1919, se alojaron en un galpón que había quedado de un proyecto fallido de la CIBA (Compañía Introductora de Buenos Aires). El lugar perdió protagonismo  unos meses después cuando Culmey traslada la Administración de la Compañía  Alto Paraná, unos km aguas abajo, hoy Puerto Rico.

El mapa de San Alberto nos refleja una extensa superficie que se extiende desde el río Paraná al norte, en una sucesión de secciones que arman un diseño casi rectangular muy alargado, que avanza bordeando Puerto Rico, Línea León, Mbopicuá, Capioví y Línea Cuchilla al oeste y sur; al este limita con Garuhapé.

El fraccionamiento de los lotes de San Alberto es muy particular: en las adyacencias del río Paraná se encuentra “San Alberto Pueblo” que originalmente fue planificado para ciudad con cuadrículas perfectas del modelo “damero”, hoy conocemos esa parte como “San Alberto Puerto”. Seguido a la anterior, se desarrollan dos secciones de quintas y finalmente tres secciones de lotes muy regulares y más grandes que las anteriores, lo que hoy se conoce como “Colonia San Alberto”.

La disponibilidad de tierras agrícolas se agotó rápidamente en Puerto Rico. Las familias de agricultores por lo general, numerosas, no podían seguir subdividiendo sus chacras: a medida que sus hijos se emancipaban, cada vez debían ir más lejos para conseguir una parcela de tierra. Fue así que con el tiempo la colonia San Alberto se fue poblando con casas dispersas en las chacras, generalmente a lo largo de los caminos.

Algunos de los primeros descendientes de los alemanes brasileros, compraron tierras ahí. Pero, desde la década de 1930, aproximadamente, coincidente con la difícil etapa de la post guerra en Europa,  comienza el arribo a la zona de alemanes y suizos, directamente llegados de Europa. Llamativamente la mayoría de estas familias se ubicaron desde la parte de quintas a lo largo de un camino perpendicular a la ruta 12 y que llega hasta Picada Libertad (todavía parte de San Alberto) y Capioví. Casi todos se dedicaron a la agricultura a pesar de que varios tenían oficios altamente calificados, que eran difíciles de ejercer comercialmente en la colonia.  El señor Guldimann, por ejemplo, era confitero profesional, instaló un horno y se dedicó a la panadería hasta donde los precarios medios de la época lo permitían. Sus hijos recuerdan cómo se trasladaban hasta  Oro Verde para llevar pan y masas; también tenían un almacén de ramos generales y uno de sus hijos luego transformó un galpón de tabaco en salón de baile, muy frecuentado por los vecinos de Puerto Rico.

Las familias eran casi todas evangélicas,  en algún momento levantaron el templo de la Iglesia Evangélica Suiza, al comienzo con grandes dificultades porque no tenían pastor, dependían de la asistencia espiritual de pastores de Eldorado o Montecarlo, hasta que en 1944 llega a la zona el pastor Gottfried Rohner que vivía en Puerto Rico y se trasladaba periódicamente a San Alberto.

Iglesia Evangélica Suiza en San Alberto

Algunas familias  llegadas directamente de Europa (Suiza, Alemania, Austria)  que se instalaron en San Alberto fueron: Bader, Basler, Bichsel, Botz, Deltik, Dippmann, Gamper, Guldimann, Haffliger, Heymann, Hübbner, Jetter, John, Qués, Manser, Müller, Nedenberg, Neuman,  Nieslony, Schweitzer-Müller, Unger,  Weidmann, Wendt, Zuber…

Este grupo de familias, especialmente las de origen suizo, se relacionaban mucho con amigos y conocidos del mismo origen de Ruiz de Montoya, Oro Verde y Santo Pipó, a donde se trasladaban e intercambiaban visitas y fiestas en ocasiones especiales.


Las distancias en aquel tiempo eran muy significativas, teniendo en cuenta las condiciones de los caminos, estar rodeados de selva y el transporte automotor de escaso desarrollo. Para llegar a Puerto Rico donde podían satisfacer sus necesidades de atención médica, bancos, trámites, se dirigían hasta la ruta 12, en la esquina del almacén de Hillebrand donde podían tomar algún colectivo, o bien se trasladaban a caballo, sulky o bicicleta. Para asistir a la escuela, unos concurrían a la escuela nacional nº 222 y otros a la escuela nacional nº 170 de Mbopicuá, dependiendo de la ubicación de la familia.


Las condiciones de distancia y aislamiento de este grupo de pobladores y teniendo la mayoría rasgos culturales comunes, hizo que entre ellos se formaran lazos de vecindad muy estrechos, de ayuda mutua  en situaciones adversas.


Con el tiempo, sus descendientes fueron emigrando hacia centros urbanos, algunos jóvenes fueron a vivir a Suiza o Alemania, casi siempre por razones de estudio o trabajo.

Hoy quedan muy pocas de estas familias en la chacra. El antiguo camino troncal hacia la colonia tan solo modificado con el nuevo cruce de la ruta 12, sigue exactamente en el mismo lugar.

De tanto en tanto, entre chacras y pinares aparecen algunas casas antiguas, que evocan con nostalgia a sus viejos pobladores como queriendo traer de vuelta a este mundo a los que se nos adelantaron.

 

Semana Santa, convergencia de tradiciones

Publicado el 28/03/2010
por Leonor Kuhn

Por Leonor Kuhn

Para las iglesias cristianas en general, la Pascua es la celebración más importante del año litúrgico. Desde su concepción, en Semana Santa se evoca la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Ahora bien, la pregunta es ¿qué relación tienen los íconos de la

Pascua que hoy conocemos, tales como los huevos, roscas, conejos, masitas, chipa, sopa paraguaya, etc, con esta celebración? ¿Verdaderamente, se otorga hoy el mismo sentido religioso a este acontecimiento como en la antigüedad?

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha observado distintas festividades, consideradas sagradas para muchos feligreses. Sin embargo, con frecuencia ocurre que lo sagrado se mezcla con lo profano, formando un sincretismo de múltiples culturas. Muchas observancias paganas fueron cambiando de fecha, hasta coincidir finalmente, con la celebración de la Pascua.

 

 

El verdadero origen de la Pascua se remonta al año 1513 antes de Cristo, cuando el pueblo judío emprendió su éxodo desde Egipto, hacia la Tierra Prometida. Se celebraba cada año, como recordatorio de la liberación del pueblo hebreo.

Por su parte, para los cristianos, la Pascua es la fiesta instituida en memoria de la resurrección de Cristo.

Según la Biblia, la noche anterior a su muerte, Jesús se reunió con sus discípulos para celebrar la Pascua judía. Posteriormente, instituyó lo que se conoce como la “Cena del Señor”, y dijo a sus apóstoles “Sigan haciendo esto, en memoria mía” (Lucas 22:19). La Cena del Señor debía celebrarse una vez al año; con ella se conmemoraba la muerte de Cristo.

Según la Wikipedia se explica que al principio había en la cristiandad una gran confusión sobre cuándo había de celebrarse la Pascua cristiana o día de Pascua de Resurrección, con motivo del aniversario de la resurrección de Jesús de Nazaret. Es en el Concilio de Nicea (en el año 325) donde se llega finalmente a una solución para este asunto.

En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:

•    Que la Pascua se celebrase en domingo.

•    Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).

•    Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol)

De manera que la Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, (hemisferio Norte) equinoccio de otoño (hemisferio Sur). Por ello puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril.

Celebración de Semana Santa en el ámbito local

Para nuestra cultura occidental y cristiana, heredada de  las diferentes corrientes inmigratorias a esta zona, la Semana Santa  pone de manifiesto hoy un conjunto de ritos,  celebraciones y costumbres culinarias.

Para comprender ese acervo de tradiciones, es preciso remontarnos a las primeras décadas de vida de la colonia, donde el calendario litúrgico marcaba fuertemente la vida de la comunidad, con algunas variantes según se trate de familias de alemanes-brasileros o criollas-paraguayas, dos de nuestras vertientes más numerosas. Sin pretender agotar  el repertorio costumbrista, veamos cómo se vivía la Semana Santa:

La preparación a la fiesta de Pascua  comenzaba el Miércoles de Ceniza, que marcaba el término del  Carnaval, desde la hora 0 de dicho día y a partir de entonces estaban vedadas todas las   demostraciones de júbilo. No se celebraban bodas, ni se permitían bailes o cualquier otro  evento festivo. Todos los viernes de Cuaresma eran días de ayuno y abstinencia

La Semana Santa se iniciaba con la celebración solemne del Domingo de Ramos, donde la Iglesia recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La gente asistía a una Misa especial en la  que se enmarcaba una procesión que si el tiempo lo permitía se hacia en los alrededores del   templo o dentro de en caso de lluvia. Durante esta celebración tenia lugar la “bendición de los  ramos”, hojas de palma que todas las familias procuraban conseguir para esa fecha. Estas  hojas se quemaban durante las tormentas, como un conjuro contra rayos, truenos y  amenazantes vientos. La Misa del Jueves Santo, que evoca la última Cena de Jesús, también era muy solemne destacándose el “lavatorio de los pies”.

Viernes Santo, día de riguroso ayuno, todos hablaban lo menos posible y en voz baja, sin atreverse a ningún tipo de manifestación ruidosa. En ese día las horas transcurrían monótonas, lentas, imponiéndose nítidamente los sonidos de la naturaleza, como si fueran los únicos posibles en un mundo triste   y vacío de presencia humana.

El “Vía Crucis”, ceremonia central en la liturgia, era simplemente conmovedor. Contemplar los cuadros que lo representaban tan bien, escuchar los relatos de la  Pasi6n de Jesús a cargo de distintas personas de la comunidad, dejarían impresiones   imborrables en los concurrentes.

La jubilosa celebración de la Resurrección de Jesús, dogma  central en la religión católica, comenzaba el sábado por la noche, donde a partir del momento  del “Gloria” estallaban unánimes los cánticos del coro, los feligreses y las campanas de la   iglesia, anunciando la Pascua de Resurrección. También se sumaban las campanillas de bronce de los monaguillos y se encendían todas las luces como símbolo de triunfo de la vida sobre la muerte, rito renovado año tras año.

 

A nivel familiar se celebraba la Pascua el    día   domingo con algún almuerzo especial. Pero lo que daba una nota realmente festiva era la  tradición del “Conejo de Pascua” personaje invisible pero real en la fantasía de los niños, que  con algunas variantes familiares, colocaba en nidos, platos o canastos dispuestos la noche   anterior, huevos de gallinas previamente ahuecados, pintados o decorados con distintas  técnicas rellenos con maní azucarado. También recibían caramelos chocolates, etc. La alegría  que proporcionaba a los niños este agasajo con golosinas, es  difícilmente imaginable hoy en  día, ya que era una de las pocas oportunidades en el año, donde los chicos accedían a ellas.

Sabemos que esta tradición es, originaria del centro de Europa, y que sufrió algunas adaptaciones, en el sur del Brasil. En su origen, se consumían huevos duros decorados para el  desayuno pascual, que simbolizaban la fuerza y el poder de Cristo en la resurrección (Como el  pollito que rompe el cascarón para nacer) La Pascua europea coincide con la primavera del hemisferio norte, época de abundante producción de huevos,

mientras que en el hemisferio   sur, promedia el otoño y escasean los huevos. Esto llevó a que alguien tuviera la suficiente  imaginación y creatividad como para con tiempo, guardar las cáscaras de huevo y utilizarlas en  Pascua, pero con la novedad del relleno de maní, producto abundante en el sur del Brasil. Esta  costumbre trascendió hasta los días de hoy, otorgando una nota peculiar a nuestra zona.

Tradiciones  criollas o paraguayas

Para la Misa de Ramos preparaban importantes arreglos con hojas de pindó artísticamente trenzadas, acompañadas de un ramillete de hierbas medicinales (marcela, ka’ar?, ruda, etc)

Asimismo, para las familias de tradición paraguaya, a partir del lunes santo, se observaba  un gran recogimiento interior, hablar en voz baja,  los niños no podían correr, jugar a la pelota, gritar…   Según testimonios recogidos “patear la pelota, que es redonda como el mundo, es como agredir a ese mundo creado por Dios.”

El día de Jueves Santo era de mucho trabajo para las mujeres. Había que prepara todas las comidas típicas (sopa paraguaya, chipa, chipa guazú, en el mejor e los casos, asado de cerdo) ya que al día siguiente no se podía prender fuego, en señal de duelo por la muerte de Jesús.

Otra tradición paraguaya era el baño de inmersión de las doncellas muy de madrugada, sin atuendos, con el pelo suelto en alguna vertiente o arroyo, como expresión de purificación y para no contraer  enfermedades durante ese año. Existe la creencia que si ese día no se ve reflejada la cabeza al asomarse o meterse en el agua, es el año que va a dejar de existir. Ese día se destinaba a recoger la marcela del campo, antes de salir el sol, para que realmente hagan efecto sus  propiedades medicinales.

Mientras tanto, al amanecer el domingo de Pascua, los niños esperaban ansiosos el despertar de la madre para caer de rodillas ante ella y pedir su bendición. El primero que lo lograba se ganaba “la cruz de oro” con el perdón de todas las maldades cometidas en el año. Después se iban presurosos a visitar a sus padrinos, les llevaban “figuras de lagarto con la boca abierta hechas con masa de chipa, con un huevo hervido dentro”, y recibían a cambio algunos regales como golosinas, alguna prenda o juguete.

Semana Santa hoy

La Semana Santa en la actualidad, sigue siendo un acontecimiento altamente convocante en nuestra comunidad. Prueba de ello es la masiva concurrencia a los diferentes oficios religiosos que tienen lugar a lo largo de la Cuaresma, aunque ya no se registran las vivencias rigurosas y austeras de otros tiempos.

También es cierto que vivimos una  cierta desnaturalización del sentido profundo y genuino de la Pascua  y  su entorno litúrgico de Semana Santa, por obra y gracia de la lógica del mercado que incita al consumo de toda clase de productos como huevos de chocolate, comidas impuestas como propias de la festividad, hasta el mini turismo de Semana Santa.

Con el paso del tiempo en nuestra ciudad se van reproduciendo y re-creando tradiciones,  independientemente de su origen, constituyendo un auténtico sincretismo que nos habla de permanencias y cambios propios de una sociedad dinámica y en crecimiento.

 

Cuando Puerto Rico cambió de nombre

Publicado el 26/01/2010
por Leonor Kuhn

¿Sabía usted que nuestra ciudad y colonia por un lapso de casi 15 años no se llamaba Puerto Rico? Efectivamente, todos los nacidos en nuestra ciudad entre 1950 y 1965 pueden observar en su partida de nacimiento que figura “Libertador General San Martín”. De igual manera, así se encabezaba la correspondencia, notas oficiales y todo tipo de documentación.
¿Qué había pasado?

Para entender este hecho debemos retroceder a 1950. Nuestro país conmemoraba el Centenario de la muerte de San Martín. Múltiples actos y homenajes al “Padre  de la Patria”   se desarrollaron a lo largo y ancho del territorio. Numerosos pueblos y ciudades exteriorizaron su honra denominando calles, plazas, edificios, instituciones con el nombre de nuestro emblemático héroe.
Misiones por aquel entones era  “Territorio Nacional”, es decir todavía no había alcanzado el status de provincia. Nuestra ciudad ya había sido ascendida a la categoría de “municipio” en ese entonces a cargo del Comisionado Municipal  Rafael Mañas Perduomo, quien  elevó  la propuesta del cambio de nombre en forma arbitraria, en contra de la voluntad de los vecinos de Puerto Rico.
En 1955 después de la Revolución Libertadora, se envió una solicitud  al entonces gobierno de la provincia, suscripta por las fuerzas vivas de la localidad, en la que se pedía el reintegro del nombre de PUERTO RICO. Esta gestión inició el expedienten nº 290 -v- 1956 GM
Pasado un tiempo y ante la falta de respuesta por parte del gobierno provincial, se constituye una asamblea de vecinos que delibera sobre los pasos a seguir. En primer lugar elige una Comisión Pro Monumento al Libertador General San Martín, encabezada por Benno Reckziegel como presidente y Pedro Albano Simon como secretario. La constitución de  esta comisión fue en realidad el resultado de la estrategia pensada para el logro del objetivo. Es decir, la comisión entiende que no será sencillo quitar el nombre de San Martín, nada menos, había que ofrecer una contra propuesta compensadora y convincente. Es así como a cambio de la restitución del nombre PUERTO RICO, ofrece, ante la inminencia de una nueva reorganización de los departamentos de la provincia como consecuencia de  su reciente “provincialización” (1953), que el departamento correspondiente reciba el nombre Libertador General San Martín. (Recordemos que hasta ese momento formábamos parte del departamento Cainguás) Además propone que la calle principal del pueblo, se llame avenida San Martín, como también proyecta la construcción de una plaza  en un punto estratégico, donde sería erigido un monumento al prócer.
Una vez elevada la propuesta al gobierno provincial encabezado por el interventor Adolfo J. Pomar, se inicia un nuevo expediente, esta vez con el nº 5924-C-1956. La comisión recibe una respuesta del ministro de gobierno quien expresa su conformidad y promete que será tenida  en cuenta la propuesta del nombre del departamento al momento de la nueva reestructuración territorial.
En 1958 se produce efectivamente la nueva división departamental de la provincia y se designa Libertador General San Martín a nuestro departamento y Puerto Rico como cabecera del mismo. Pero todo queda ahí, no hay ninguna resolución o comunicación oficial a los organismos públicos y privados, que siguen usando el nombre Libertador General San Martín  en todo tipo de documentos.
Mientras tanto, a poco de constituirse la comisión ya mencionada, ésta moviliza a la población para conseguir los fondos necesarios para la compra de la estatua del prócer. Aquí comienza un largo y sinuoso camino burocrático de notas, idas y vueltas entre la comisión, el Ministerio del Interior, el Instituto Sanmartiniano y las firmas Sarubi & Barili S.R.L, Bronces Abbiali y Fundición Humberto Radaelli dedicadas a la fundición de estatuas en bronce.
En el trayecto de la gestión hubo que asimilar nuevos aprendizajes, por ejemplo,  que no era cuestión de elegir cualquier modelo de San Martín para poner en un espacio público, el tema estaba rigurosamente pautado por un decreto del presidente Farell del año 1946 en virtud del cual todo monumento de San Martín debía contar con la autorización del Instituto Nacional Sanmartiniano. En ese sentido los modelos usuales recomendados por el INS eran: la Estatua Ecuestre (San Martín a caballo), Busto del General San Martín en tamaño natural diseñado a partir de un óleo hecho por su hija, Estatua del General San Martín de cuerpo entero con uniforme y sable y Busto de San Martín anciano hecho en base a un daguerrotipo realizado en París el año 1848.
Las firmas mencionadas envían sus respectivos presupuestos a la comisión que elige el busto de San Martín, aunque debió pedir varias veces actualización de los presupuestos por el tiempo transcurrido y la inflación, que siempre estuvo presente en nuestra historia. El último presupuesto enviado para la obra elegida fue de $ 120.000.- moneda nacional.
Así se llega al año 1960, el nombre del departamento ya estaba, la calle, futura avenida también, pero el objetivo central seguía incumplido.
La comisión sigue firme en la lucha y el 19 de noviembre de 1960 envía una extensa y enfática nota al Ministerio del Interior  donde reseña la gestión realizada. En uno de sus párrafos manifiesta: “PUERTO RICO”  bajo esta denominación fue fundada esta localidad, hoy pujante Pueblo y Colonia del Alto Paraná, en el año 1919.  A consecuencia de la inmigración multilateral, así es conocida la población en todo el mundo. Hace exactamente diez años, Centenario de la muerte de San Martín, “Puerto Rico”  fue cambiado arbitrariamente por “Libertador General  san Martín”, como si no hubiesen existido suficientes lugares con ese nombre, o como si al héroe inmortal  se le hubiese podido agregar honra con esta designación. Y termina la nota con otro argumento contundente: “Demás está decir que el nombre de “Libertador General San Martín” no se asimiló ni en la población de la localidad ni en toda la Provincia, donde sigue diciéndose “Puerto Rico” pues creemos que si después de diez años no se olvidó a PUERTO RICO, que se le deje el nombre y se le restituya también oficialmente.
                                                                                                                 SERÁ JUSTICIA
Y se cumplirá el deseo unánime de toda la población.

Desconocemos cual fue la respuesta del Ministerio, pero lo cierto es que hubo que esperar cuatro años y medio más hasta que fue aprobado un proyecto en la Cámara de Diputados presentado en forma conjunta por los diputados Osvaldo Mario Rey y Alfonso Kuhn, que aunque de partidos políticos diferentes, para esta oportunidad se pusieron la camiseta de Puerto Rico. Como corolario se sanciona la ley nº207 el 31.07.64  promulgada por Decreto nº 1562 con fecha 10 de agosto de 1964 por el Poder Ejecutivo Provincial, que establece a Puerto Rico como cabecera del Dpto. Libertador General San Martín restituyendo oficialmente el nombre original y bien querido: PUERTO RICO.

Toda esa movida de la población en favor de la recuperación del nombre del pueblo, tiene directa relación con la génesis de nuestra plaza San Martín. Precisamente en el acto en homenaje al Libertador Gral San Martín, en la plaza homónima, el 17 de agosto de 1964, don José Ignacio Simon, entonces presidente del Concejo Deliberante local, en un sentido discurso expresa su complacencia por la restitución del nombre. 

          José Ignacio simon presidente del HCD coloca una ofrenda floral al pie del mástil de la plaza San Martín. Agosto de 1964       
 
José Ignacio Simon presidente del HCD coloca una ofrenda floral al pie del mástil de la plaza San Martín

¿Por quién doblan las campanas?

Publicado el 18/06/2009
por Leonor Kuhn

 

La emblemática torre del templo San Alberto Magno, larga y alta, no sólo es el punto de referencia más notable de la ciudad, visible a gran distancia, sino que alberga en su interior tres magníficas campanas, cuyo código de comunicación formó parte del cotidiano de la gente de nuestra ciudad y colonia, por mucho tiempo.

Puerto Rico, desde los albores de su creación oficializada por Carlos Culmey en noviembre de 1919,  fue una población eminentemente católica, guiada espiritualmente por el Padre Max Von Lassberg, sacerdote jesuita, co protagonista en la empresa colonizadora.
La relevancia de la parte espiritual, canalizada a través de la religión, la fe en Dios de nuestros pioneros,  se manifiesta con la temprana construcción de la primera iglesia San Alberto Magno, cercana al puerto, hoy capilla San Miguel. Esa iglesia tenía un campanario construido en gruesas vigas de madera, ubicado en la parte más elevada del terreno (actualmente plaza San Martín). Un tiempo después fue desarmado y trasladado al lado del templo.
La campana de 167 kg había sido traída de Buenos Aires en 1921 y en 1948, cuando el nuevo edificio de la iglesia San Alberto Magno ya se encontraba casi listo, también se traslada la campana.

Desde la etapa fundacional de la colonia, la campana de la iglesia estuvo cargada de significado en el imaginario colectivo de la comunidad, desde constituirse en la “voz de la conciencia” que recuerda con sus toques en distintos momentos del día, ya sea la llamada a oración, el medio día, como el cumplimiento de otras obligaciones, especialmente la Misa dominical hasta acontecimientos como bodas, fallecimientos o la llegada del Año Nuevo.

En tiempos de la primer campana (que permaneció los 10 primeros años de funcionamiento del templo), la población de Puerto Rico podía oir sus tañidos a las 6 de la mañana, como saludando al nuevo día. En realidad, era un llamado a la oración así como a las 12 del mediodía y el “Angelus” de las 18hs, marcando el fin de la jornada e invitando al recogimiento en la intimidad del hogar.
La rutina de los días domingos y “fiestas de guardar” era un tanto diferente, ya que las campanadas eran más frecuentes tocando la “llamada” a Misa ½ hora antes, y la “entrada” al inicio.

En el año 1956, el entonces cura párroco rvdo. Padre José Phul encarga la construcción de tres campanas nuevas a un taller de fundición de Bochum (Alemania) especialmente para nuestra comunidad. De distintos tamaños y preciosos sonidos cada una con su nombre grabado en relieve, la más pequeña “Ave María”, la mediana “San José” y la mayor “San Alberto”.
En 1958, arribaron al frente de la iglesia montadas en el camión de Alfonso Rambo, recibidas por la comunidad y el novel obispo Monseñor Jorge Kemerer quien las bendijo en esa ocasión.

Cada campana tenía sus padrinos que fueron seleccionados en sendos remates “al mejor postor”  para el financiamiento de las mismas. Así de la campana San Alberto fueron padrinos José Sockmanns  e Hilda Rosenbach, de la San José, Antonio Rosenbach y Frida Seewald de Baumgratz y de la Ave María,  Ricardo Radins e Isabel Flores de Rauber
Es de imaginarse el desafío que representó montar las pesadas campanas en la torre, cuando no se conocían los elevadores mecánicos.
La vieja campana  tuvo como destino la capilla San Roque de la colonia San Alberto

Parafraseando al famoso escritor Ernest Hemingway con su obra “¿Por quién doblan las campanas?”  recordamos el código de comunicación que constituían estas campanas durante mucho tiempo para la comunidad. Además de tocar llamadas y entradas a los diferentes oficios religiosos, era costumbre anunciar los fallecimientos. Así, cuando morían niños  o  jóvenes tocaba la campana menor; la muerte de una señora era anunciada con la campana mediana, mientras que para los varones adultos, tocaba la mayor. Sin teléfono ni emisoras de radio locales, esos mensajes eran captados de inmediato. La población entendía, que en algún hogar del pueblo o de la colonia, la muerte se había presentado.
Al finalizar las Misas de Réquiem de “cuerpo presente”, que eran tan habituales en otros tiempos, el toque de campanas despedía al difunto mientras se iniciaba la caravana hacia el cementerio.

Los repiques se daban en  grupos de tres a intervalos regulares, luego en forma continuada durante algunos minutos. La importancia de la persona fallecida en relación a la iglesia, se notaba en la duración de las campanadas. Así por ejemplo, el 8 de octubre de 1958, una vez conocida en esta parte del mundo la muerte del Papa Pío XII, se escuchó por largos minutos el estremecedor sonido e la campana mayor. A nadie escapaba que alguien muy importante había fallecido.

El equipo electrónico para poner en funcionamiento el repique automático de las campanas procedente de Alemania, fue instalado a principios de 1962  para reemplazar la tradicional soga tirada a tracción humana.
En 1999 el técnico electrónico Pedro Terlaack instaló la automatización parcial de las campanas de manera que suena la San José todos los mediodías y el “Angelus” a las 19 hs.

Si bien las campanas pertenecen a un ámbito específico que es el templo y tienen en origen una función asociada al quehacer religioso, sus bellísimos  sonidos que el viento esparce hacia los cuatro puntos cardinales a kilómetros a la redonda,  constituyen una marca identitaria que enorgullece al conjunto de  los portorriqueños.

Parroquia San Alberto Magno

 

 

 

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