Historia y Geografía Regional

Templo San Alberto Magno, 75 años

Publicado el 21/09/2017
por spr

Un día como hoy, en 1942, se colocaba la piedra fundamental del nuevo templo San Alberto Magno.

Pasaron 75 años y su majestuosa figura sigue siendo un ícono de las postales urbanas de Puerto Rico.

Como homenaje a los a los que en esforzada y silenciosa entrega lo levantaron, compartimos su historia:

Templo San Alberto Magno

Patrimonio Cultural de Puerto Rico

Es como un ícono de Puerto Rico, visible a gran distancia y hasta el momento el templo católico de mayor tamaño en la provincia
Posee además, una gran significatividad social, ya que responde a la idiosincrasia general de una parte importante de la población, herencia cultural de los inmigrantes, de fuerte raigambre católica.

Desde el punto de vista histórico, el análisis de los usos y funciones que desempeñó el templo a lo largo del tiempo, y el proceso de construcción, como las distintas mejoras y reformas de que fue objeto, nos permiten reconstruir buena parte de la historia política, religiosa, social y económica de la comunidad.

Teniendo en cuenta la definición que propone la UNESCO para categorizar los bienes culturales, el templo San Alberto Magno de Puerto Rico, es un patrimonio tangible, de valor histórico, cultural y estético que tiene una estrecha ligazón con el proceso de desarrollo de la comunidad de Puerto Rico.

Proceso de construcción

Al finalizar la década de 1930, Puerto Rico se había afianzado bastante en su economía, la población aumentaba y la iglesia provisoria, cercana al puerto (hoy capilla San Miguel) ya resultaba pequeña y muy alejada de las chacras que se expandían alejándose del río. La gente anhelaba un templo más amplio y cómodo.
En 1940 el Padre Francisco Behres, cura párroco, convoca al religioso Hno. Meinrad Magg de la Congregación del Verbo Divino, dedicado al trabajo de carpintería, especializado en construcción de iglesias y colegios, para diseñar el plano del futuro templo parroquial.
Mientras tanto, se aboca a encontrar un sitio adecuado para el nuevo emplazamiento y encuentra dos terrenos consecutivos que le parecieron óptimos para ubicar el nuevo templo. Es así que compra las propiedades de Pedro Strieder y Juan Wagner y podemos decir que el P. Behres fue un visionario en este sentido, ya que estos terrenos en lo alto de una colina, y con acceso a la Ruta Nacional 12 recién abierta en ese entonces, se constituyen en el sitio ideal que daría un marco imponente a la obra. Es donde hoy encontramos todo el conjunto de construcciones vinculadas a la iglesia Católica: Templo, Casa Parroquial, Salón Parroquial, Colegio San Alberto Magno (primaria) Casa de las Hnas. Siervas del Espíritu Santo, Instituto San Alberto Magno (secundaria), Hogar de Ancianos San Antonio y Complejo Polideportivo del ISAM.
El templo está ubicado entre la avenida San Martín, al oeste, el Parque y Casa Parroquial al norte, éstos a su vez, lindantes con la calle Max von Lassberg, el Salón Parroquial al este, y la calle Pío XII al sur.

El Hno. Meinrado Magg carecía de título profesional, pero su saber experto en herrería y carpintería, le permitía cumplir con holgura el trabajo encomendado, que una vez finalizado conformó plenamente al sacerdote quien envió el proyecto a la sede de la SVD, de Rafael Calzada (Bs. As.) para que fuera refrendado por el arquitecto Vogeler, quien lo devolvió sin enmiendas, y así, rápidamente se pudo comenzar con la construcción de la iglesia. Mientras tanto se celebraban las misas dominicales en el patio y o aulas del colegio San Alberto Magno, a pocos metros de la nueva construcción.

El trabajo de construcción del templo respondió a un sistema cooperativo perfectamente organizado. Existía una Comisión Pro Construcción del Templo, encabezada por su presidente don Felipe Schardong, secundado por el maestro principal de obras, Sr. Juan Reiser que estaban al mando de siete jefes de grupos: señores Huberto Kunrath, Antonio Rosenbach, Raimundo Krindges, Juan Vier, Juan Aloisio Wolfart, Serafín Vogt y Juan Otto Seidel. Estos jefes de grupo a su vez estaban a cargo de una cuadrilla de operarios que eran generalmente vecinos de una línea de la colonia. Cada grupo iba alternando en turnos semanales organizados, siempre dependiendo de la existencia de materiales y de las condiciones climáticas. Cada grupo de hombres acampaba junto a la construcción, ya que se aprovechaba desde la primera claridad matinal, hasta que la sombra de la noche se aproximaba, y entonces, ya era tarde para trasladarse hasta sus casas a muchos kilómetros en la colonia.

En un papel escrito a máquina por Silvinus Schoffen aparecen datos interesantes en referencia a la construcción de la iglesia:
Comienzo de la construcción: noviembre de 1941.
Colocación de la piedra fundamental: 20.09.1942.
Además proporciona un listado de nombres bajo el título “Familias que desde el comienzo ayudaron en la construcción de la Iglesia:
(el ordenado alfabético es de la autora)

Alles Matías
AllesWilibaldo (padre),
Bader Walter (albañil)
Baumgratz Arturo
Baumgratz Juan
Borgmann Arturo (albañil)
Brandt Leopoldo Osvaldo
Caspari Alberto
Dapper Pablo (albañil),
EngelsinWaldemar (carpintero)
Fank Francisco
Feldmann Pablo
Freiberger Alberto
Freiberger Alfonso
Freiberger Augusto
Freiberger Godofredo
Freiberger José Aloisio
Freiberger Rodolfo
Führ Walter (albañil)
GosslerAloisio
Graef Carlos
Graef Enrique
Graef Juan
Groth Arnoldo
Hahn José Alfonso
Hahn José Martín
Hahn Silvino
Hansen Leopoldo
Heck Claudio
Heck Germano
Heck Gilberto
Hentz José
Hillebrand Alfonso
Hillebrandt Otto
Hillebrand Rodolfo
Hippler Alvisius
Hippler Jacobo
Johann José
Klein Alfredo
Klein Otto Clemente
Kleinübing Guillermo
Krindges Alfonso
Krindges Raimundo (jefe de grupo)
Kuhn Pedro
Kunrath Huberto (jefe de grupo)
Loch Pedro (carpintero)
Luft Fridolino (carpintero)
Luft Raimundo
Rauber José Alejo
Lunkes Julio
Meier José (albañil),
Nedel Leopoldo,
Neis Roberto
Pfeifer Alex
Rambo Lorenzo
Rambo Valentín (carpintero)
Radins Ricardo
Rauber José Alejo
Reckziegel Alfonso
Reckziegel Armindo
Reckziegel Benno
Reckziegel Edwino (carpintero)
Reichert Carlos
Reiser Juan (maestro principal de obra)
Reiser Pablo (albañil)
Rockenbach Pedro Ignacio
Rohde Reynaldo (información de Marta Rohde)
Rosenbach Antonio (jefe de grupo)
Rosenbach Enrique
Schardong Felipe (presidente de la Comisión)
Scherf Eugenio
Scherf Fernando
Scherf Ignacio
Schmädecke José
Schoffen Edmundo
Seewald Alberto
Seewald Edwino
Seewald Leopoldo
Seidel Juan (Jefe de grupo)
Seidel Ottmar
SimonBenno
Simon Pedro Albano
Sommer Carlos
Stockmanns José
Steffens Pedro Jacobo
Stockmanns Zeno
Stoffel Enrique
Stoffel Nicolás
Vier Aloisio
Vier Bertoldo
Vier Ignacio
Vier Juan (jefe de grupo)
Vier Willi
Vogel Balduino
Vogt José Moisés
Vogt Serafín (jefe de grupo)
Warken Ferdinando
Weber Vicente
Weidmann Ernesto (cálculo de materiales) información de Silvia Weidmann
Welchen Benno
Welchen Ignacio
Welter Clemente
Wimmer Manuel (albañil)
Wolfart Juan (jefe de grupo)
Zang Edmundo

Madrinas: Sra. Leopoldina Schmädecke de Rauber
Sra. Elizabeth Junges de Hahn

Cabe destacar la participación temprana de jóvenes constructores como Leo Seidel y Leo Caspari, que luego fueron reconocidos profesionales de la construcción en Puerto Rico.
Para comprender la envergadura de esta obra colectiva, debemos situarnos en la época donde las técnicas de construcción eran sumamente artesanales, todo se hacía a mano: por ejemplo para obtener el maderamen para andamios y encofrados había que ir a sacar del monte. Las excavaciones y movimientos de tierra se hacían con picos y palas.
Toda la comunidad estaba involucrada de alguna manera, ya que muchas familias hacían donaciones de materiales como maderas, ladrillos, arena, mano de obra o dinero, a pesar de llevar en la mayoría de los casos una vida muy austera. Mientras tanto, la comisión además organizaba kermeses y fiestas para recaudar fondos.
Los ladrillos del templo fueron fabricados en las olerías de Pedro Kuhn y Miguel Freiberger, quienes donaron la mayor parte.
Sólo la fe en Dios, el convencimiento de estar realizando algo trascendente para la comunidad y la adhesión incondicional hacia el cura párroco, pueden explicar el esfuerzo que hacían para apoyar económicamente esta magnífica obra.
El señor Benno Reckziegel que integraba uno de los grupos de trabajo recuerda con gran admiración la capacidad organizativa y de gestión de don Felipe Schardong, quien recorría a lomo de burro grandes distancias para resolver tantos detalles inherentes a tamaña obra.
La señora Ofelia Kleinübing tiene presente un comentario de su padre quien también integraba una cuadrilla de trabajo, y nos dice que la grava y arenisca utilizada para el relleno de las columnas interiores del templo, fue sacada del cauce del arroyo Garuhapé y desde allí transportada en carro y camión hasta el sitio de la construcción. Otra zona del arroyo Garuhapé donde fue recogida grava y arena fue en El Bolsón. En esos trabajos participó el Sr. Martín Hahn, entre otros, quienes tenían que acarrear manualmente las bolsas por una pendiente pronunciada de 200 mts. hasta donde estacionaba el carro.
La Sra. Ofelia también nos aporta el dato de que la primera puerta principal (que luego fue remplazada) fue realizada en la carpintería del señor Otelo Diesel, donde trabajaba su esposo Don A. Reckziegel. Allí también se fabricaron los confesionarios, uno de ellos lo hizo el Sr. Oswaldo Blöhsel.
Para construir la base, el fundamento, fueron traídas piedras basálticas de varias improvisadas canteras de la zona, todas a base de pala, pico y dinamita. Así, la familia Nedel comenzó con la cantera que hoy es una de las más conocidas y explotadas de la zona, donando las piedras para el templo y realizando el transporte en carro tirado por bueyes. De igual manera lo hizo la familia de Aloysio Gossler sacando las piedras del terreno de su propiedad.
Las primeras chapas de cinc fueron donadas en gran parte por el Sr. Enrique Graef, quien las sacó del techo de su propia olería, techando ésta con tablillas.

Según expresiones de José Reiser, su padre Juan Reiser, vino de Alemania con la especialización de “frentista” y aquí trabajó con los diseños de los capiteles y otros detalles ornamentales, previamente tallados en moldes de madera, cortada por don José Hentz, reconocido por su exactitud en los cortes. El tallado y posterior fraguado de las piezas fue realizado en la carpintería de Luis Hoenle.

Los sucesivos curas párrocos fueron piezas claves en la continuidad de la obra, ya que ejercían un liderazgo indiscutido en la población, especialmente el grupo de católicos, ya que se encargaban de levantar el ánimo o resolver conflictos que podían entorpecer la buena marcha de los trabajos. Por otra parte también las autoridades políticas municipales, en términos generales, siempre han apoyado las iniciativas de la parroquia, entendiendo el sentir de una gran parte de la comunidad.
El Padre Behres por ejemplo, no solo exhortaba a los feligreses en las misas dominicales a la colaboración hacia la obra, sino que supervisaba personalmente a los obreros y en los recreos del colegio, convocaba a los varones más grandes para que ayuden a transportar arena, pedregullo o tierra con las carretillas. De esto dio fe, el Sr. Félix Seidel.
En 1946, estando aún todos los puntales que sostenían el encofrado, fue celebrado el primer casamiento en la iglesia, entre Ottmar Baumgratz y Elvira Huf.

La base del antiguo altar principal y los laterales, fueron construidos por el Sr. Warken en base al diseño realizado por el Hno. Lucas Bruder, quien también realizó las pinturas.

En el año 1948 el Padre Huberto Walter se hace cargo de la parroquia, y es él quien descubre que la imagen de San Alberto no es auténtica. Previa consulta a sus superiores, manda tallar una imagen nueva, luego otra, más pequeña para las procesiones Es en la estancia de este sacerdote como párroco de Puerto Rico cuando se termina y habilita la Casa Parroquial.

En el paso a paso del proceso constructivo vale recordar algunos detalles, que para la época fueron faraónicos: la construcción de la torre y el montaje de la cruz.
En éstos términos lo describe Benno Reckziegel, testigo presencial: “El encofrado de la parte superior cónica de la torre fue diseñado y armado por el maestro constructor Juan Reiser y Felipe Schardong y la colocación de los hierros de refuerzo y sostén, así como los tejidos metálicos desplegables fueron colocados por los jóvenes albañiles Leo Caspari, Leo Seidel y Hebert Werle, secundados por los ayudantes Wendelino Kober, Vitus Alles, Adolfo Neis y Hugo Neis, mientras que el joven Ignacio Warken hacía subir mediante una roldana y larga soga los baldes de argamasa-mezcla, cemento armado, con su fiel caballo, que conocía perfectamente el ritmo del paso que tenía que hacer y la distancia exacta a recorrer para que los baldes lleguen a las manos de los ayudantes y viceversa para la bajada de los mismos.
En tanto la cruz de hierro fue forjada en los talleres de Andrés Pigerl de Posadas y trasladada en barco hasta Puerto Rico. Tiene 3 metros de altura y fue ubicada en el ápice de la torre por tres albañiles jóvenes que trabajaban a las órdenes de Juan Reiser: José (Pepe) Reiser, Leo Caspari y Leo Seidel, desde un andamio construido ad-hoc y que presentaba una roldana, la que mediante un juego de poleas permitió levantar y alzar la cruz hasta su inserción en el agujero apical. La cruz a su vez, remata en un pararrayos de tres puntas.
Fue elevada a su sitial actual el 28 de septiembre del año 1949.
Durante la gestión del P. Walter se inaugura la torre, siendo el padrino de la misma el Sr Balduino Vogel. Ese día se hizo una gran fiesta en el bosquecillo parroquial que fue interrumpida por una tormenta. (Así lo recuerda el Sr. Silvinus Schoffen).
En 1953 llega a esta comunidad el Padre José Phul, sacerdote sumamente activo que se dedica con verdadera pasión a terminar el templo. Trae del Brasil a tres constructores especialistas en hacer los revoques y bóvedas, organiza colectas y otras diversas actividades para juntar fondos, coloca el piso y manda construir las campanas.
Otra tarea que debemos a su gestión es la hermosa pintura al óleo de la cúpula del altar principal, donde un pintor santafecino de apellido Calzada plasmara una imagen poco conocida de la Santísima Trinidad, que representa el instante en que Dios Padre decide encarnarse a través de la persona de su Hijo, para salvar a la humanidad; el mismo artista dibujó representaciones simbólicas de los Sacramentos, en cada uno de los siete arcos marcados en relieve en la pared semicircular del ábside. Durante los meses que duró el trabajo, a fines de la década del 50, hubo que acostumbrarse a la presencia de los andamios que entorpecían un tanto la funcionalidad del templo. Pero valió la pena, ya que finalizada la obra, impactó por su fuerza expresiva, modificando la austeridad de las paredes. En la década de 1970, estos dibujos fueron tapados por varias manos de pintura, sin conocerse hasta ahora la verdadera causa; probablemente como respuesta a a las reformas post conciliares que imponían mayor sencillez y sobriedad a los arreglos en las iglesias. Lo cierto es que ese hecho despertó sentimientos de disconformidad en muchas personas.
En la misma época se suprime la celebración de la Santa Misa a espaldas del pueblo, y, en consecuencia desaparece completamente el altar principal, como también el comulgatorio, siendo reemplazado por una sencilla mesa sobre la cual se coloca los utensilios propios del rito de la Misa, y a partir de entonces, el sacerdote oficia el culto de frente al pueblo.
Según el sentir de algunas personas, se pasó demasiado rápido de un extremo a otro, por ejemplo ocultando imágenes muy caras a la devoción de la gente. Hubo frecuentes reclamos al respecto.
En la misma época se suprime la celebración de la Santa Misa de espaldas al pueblo, y en consecuencia, desaparece completamente el altar principal, como también el comulgatorio, y poco después, los altares que encabezaban las respectivas naves laterales.

Una vez finalizados los trabajos principales en el interior del templo, las sucesivas Comisiones Parroquiales, tradición que persiste desde el inicio, se encargan de efectuar todo tipo de mejoras, tanto en lo funcional como en lo estético, de manera que cada vez el templo y el espacio circundante crecen en comodidad y belleza.
Un gran logro para mejorar la acústica fue la instalación de un sistema de micrófonos y parlantes convenientemente ubicados. De igual manera se hizo importantes mejoras en la iluminación y ventilación.
En 1999 se inició un importante proyecto de embellecimiento del templo: la reposición de la pintura de la Santísima Trinidad en la cúpula del altar principal La tarea estuvo a cargo de los artistas plásticos Carmen Mabel Dieminger y Claudio Szulczewski quienes luego del raspado de la pintura que tapaba la original, que fortuna no se había adherido totalmente sobre el óleo, la restauraron con gran fidelidad, utilizando para ello pintura al aceite. Comparando ambas pinturas se puede decir que la más reciente tiene tonalidades más fuertes y contornos más definidos.
En cuanto a los dibujos de los sacramentos, se optó por hacerlos de nuevo, de lo que se ocupó el artista plástico Gustavo Maidana, que trabajó con la técnica de repujado en cuero tratamiento de colores. Las piezas de cucon los dibujos fueron colocados sobre placas de madera en forma de arcos realizadas por el ebanistero Federico Kleinübing, cuyas formas armonizan con los arcos en relieve de la pared del ábside donde fueron colocados, o sea, en el mismo sitio que tenía las pinturas originales.
El descubrimiento de las nuevas pinturas del templo se realizó el domingo 11 de noviembre de 2001, en el marco de la Semana Aniversario de Puert Rico. Fue una ceremonia muy emotiva, ya que las personas encargadas de descubrir los paños, fueron elegidas entre quienes representaban cada sacramento. Por ejemplo, en el Orden Sagrado, le tocó al Padre Alfredo Rosenbach, que fue el primer sacerdote que celebró su Primera Misa en esta iglesia, y casualmente se encontraba de vacaciones en Puerto Rico, procedente de Chile donde ejerce su ministerio. En el Sacramento del Matrimonio, también fue coincidente que los esposos Benno Reckziegel y Olivia Rambo, celebren ese día sus “bodas de diamante”, por lo tanto, legítimos representantes para ese protocolo.

En cuanto a las funciones que históricamente desarrolló el templo, cabe destacar que siempre fue un espacio de socialización y encuentro. Numerosas familias provenientes de la colonia recorrían grandes distancias para cumplir con el culto de la Misa dominical, y al finalizar era el momento de saludos y amenas charlas entre conocidos y parientes. A pesar de sus grandes dimensiones, en muchas oportunidades faltó y sigue faltando lugar, ya que la concurrencia es multitudinaria, especialmente en ocasiones como Semana Santa, Navidad, Primera Comunión, Ordenaciones Sacerdotales, etc.
Además de su función religiosa específica, de tanto en tanto se utilizó como recinto de presentaciones de coros, espectáculo que goza de mucha aceptación, en determinada franja de público.
Otra costumbre relacionada con el uso del templo, desde el comienzo hasta hace muy poco tiempo, fue la ceremonia de bendición de los féretros, como coronación del proceso de velatorio de los difuntos, o la “Misa de cuerpo presente” antes de su inhumación. A partir de noviembre de 2001, (salvo contadas excepciones) esta ceremonia se realiza en la capilla del cementerio, habilitada para ese fin.

Aspecto arquitectónico

Vista desde el exterior es una construcción de ladrillos, obtenida de las olerías de la zona. En la fachada y paredes laterales aún se puede observar el detalle de la marca de los dedos de los operarios; esto da cuenta de la tecnología de la época, donde los adobes recién cortados eran manipulados sin mucha atención a las marcas de las manos, en el momento que eran transportados en carretillas para después apilarlos para su oreado. Actualmente en la mayoría de las fábricas se utilizan cintas transportadoras, o bien se cuida de no tocarlos en los bordes que quedarán “a la vista”. Según testimonios recogidos, también los niños participaban de estos trabajos, lo que explica la presencia de huellas de manos muy pequeñas.
El edificio cuenta con una nave central de 45 metros de largo y dos laterales, con orientación oeste-este; junto con el ábside donde antiguamente se encontraba el altar principal. El techo a dos aguas es de chapa común acanalada. El cuerpo de la nave sobresale en altura con respecto a las naves laterales y en sus paredes se encuentran seis ventanales de cada lado, en grupos de tres, con vidrios esmerilados de colores, lo que proporciona mayor luz natural al interior del templo. Las naves laterales están cubiertas con techo a “media agua”
La fachada con ladrillos “a la vista” es de suma sencillez, con un gran pórtico trabajado en madera en forma de arco y tanto las puertas laterales como los ventanales siempre simétricos, repiten el diseño. Asimismo, otros detalles ornamentales como doseles y cornisas armonizan con el conjunto.
Desde el último plano de la fachada arranca la estructura de la única y altísima torre que tiene la iglesia. Precisamente la torre es la parte más llamativa y observable a gran distancia, ya que el edificio se encuentra en la parte alta de de una colina. Esta circunstancia hizo que don Benno Reckziegel en sus “Memorias” la denomine “dedo de Dios”. El mismo autor nos cuenta que en realidad estaba prevista la construcción de otras dos torres, a ambos lados de la existente, lo que disimularía su desproporción. Cabe acotar que hasta el momento, no se completaron las torres menores previstas originalmente en el proyecto.
La torre tiene un desarrollo en tres tramos rectangulares en perímetro decreciente, con dos ventanales terminados en arco, de cada lado. El último tramo cubierto de un pináculo hexagonal, rematado por una cruz de tres metros de altura se asienta sobre una bocha de 0,80 cm. De diámetro y 116 kg. De peso. La cruz posee una bellísima ornamentación de hierro forjado, lamentablemente no hemos podido averiguar el nombre del artista que la hizo.
La torre en su conjunto mide 48 mts. .En su interior se encuentran las campanas.

La planta forma un diseño en cruz. En el interior del templo la separación de las naves se resuelve con seis pares de columnas, con una base o zapata octogonal, un fuste cilíndrico, macizo, revestido con un revoque muy pulido de aspecto granítico, con capiteles adornados al estilo corintio con hojas y volutas. Desde los ábacos de los capiteles arrancan los arcos de medio punto, que unen a las columnas entre sí, y se prolongan simétricamente formando aristas hacia el centro de las distintas secciones de las bóvedas: dichas aristas están cubiertas de listones de madera, que convergen en un punto rematando con una roseta de madera torneada. El piso es de mosaico granítico. Todo el interior del edificio tiene excelente iluminación natural a través de ventanales en forma de arcos alargados, con vidrios de distintos colores. (Cabe mencionar que los ventanales fueron ampliados en el marco de un trabajo de reforma).
En el fondo como un entrepiso o balcón, se encuentra el lugar destinado al coro, desde donde se accede a las escaleras que llevan a la torre.
El interior del templo está íntegramente revocado y pintado en tonos suaves, y completan la decoración los cuadros del Vía Crucis, un crucifijo que pende del techo en el ábside y las pinturas recientemente restauradas en la bóveda principal.
En ambos frentes de las naves laterales, los antiguos altares secundarios fueron reemplazados por sencillos pedestales que sostienen sendas imágenes, en el lateral izquierdo la estatua de San Alberto Magno, y en la nave derecha, la imagen de la Virgen Inmaculada.
A un costado del templo, entre la Casa Parroquial y la iglesia fue levantada una Gruta donde se encuentra entronizada la Virgen de Guadalupe. El trabajo fue realizado por los jóvenes “Marianos” una agrupación religiosa de varones que funcionó varios años en la parroquia. La gruta fue inaugurada el 8 de diciembre de 1954.

Las campanas

Están dotadas de una gran carga de significado en el imaginario colectivo de la comunidad, desde constituirse en la “voz de la conciencia” que recordaba con sus toques en distintos momentos del día, ya sea la llamada a oración, el medio día, como al cumplimiento de otras obligaciones, especialmente la Misa dominical hasta acontecimientos como bodas, fallecimientos o la llegada del Año Nuevo.
Originalmente la iglesia tuvo la campana de la primera iglesia San Alberto Magno, hoy capilla San Miguel, y en el año 1956, el entonces cura párroco Rvdo. Padre José Phul encarga la construcción de tres campanas nuevas a un taller de fundición de Bochum (Alemania) especialmente para nuestra comunidad. De distinto tamaños y bellísimos sonidos cada una con su nombre grabado en relieve, la más pequeña “Ave María”, la mediana “San José” y la mayor “San Alberto”.
En 1958 arribaron al frente del templo montadas en el camión de Alfonso Rambo, recibidas por la comunidad y el novel obispo Jorge Kemerer, quien las bendijo en esa ocasión.
Cada campana tenía sus padrinos que fueron seleccionados en sendos remates “al mejor postor” para el financiamiento de las mismas. Así de la campana San Alberto fueron padrinos José Stockmanns e Hilda Rosenbach, de la San José, Antonio Rosenbach y Frida Seewald de Baumgratz y de la Ave María, Ricardo Radins e Isabel Flores de Rauber.
Es de imaginarse el desafío que representó montar las pesadas campanas en la torre, cuando no se conocían los elevadores automáticos.
La vieja campana tuvo como destino la capilla San Roque de la colonia San Alberto. Esta decisión, no fue bien recibida por los feligreses allegados a la capilla San Miguel, que esperaban la devolución de la campana.

Sobre el traslado de las campanas hay más de una versión: hay quienes afirman que entraron vía Paraguay y los descendientes de Don Héctor Zarza cuentan que debido a problemas burocráticos en la aduana, no se obtuvo permiso para seguir trasladándolas a destino. Por esa razón fueron cargadas en el barco “María Elena” de bandera paraguaya, propiedad del Sr. Héctor Marcelino Zarza, conducido por él mismo hasta el puerto local. De allí en más, fueron subidas al camión del Sr. Alfonso Rambo, quien las acercó hasta el frente de la iglesia.
Otra versión sostiene que fueron traídas vía terrestre desde Buenos Aires.

El equipo electrónico para poner en funcionamiento el repique automático de las campanas fue instalado a principios de 1962, y procede de HEW Bokelmann y Khulo (Alemania).
Lo más interesante tal vez sea el peculiar código de comunicación que constituían estas campanas durante mucho tiempo para la comunidad. Además de tocar llamadas y entradas a los diferentes oficios religiosos, era costumbre anunciar los fallecimientos. Así, cuando moría un niño o chicos jóvenes tocaba la campana menor; la muerte de una señora era anunciada con la campana mediana, mientras que para los varones adultos, tocaba la mayor.
Los repiques se daban en grupos de tres a intervalos regulares, luego en forma continuada durante algunos minutos. La importancia de la persona fallecida en relación a la iglesia, se notaba en la duración de las campanadas.

La construcción del Templo San Alberto Magno marca un punto de inflexión en el devenir histórico de nuestra ciudad. Hoy su imagen recortada en el paisaje, muy cerca de la Ruta 12, en frente del edificio Municipal, aun para los no católicos es un emblema de Puerto Rico.

Es importante dejar registro de la historia de esta magnífica obra, no sólo por su aspecto arquitectónico, sino por el extraordinario proceso cooperativo de su construcción, en tiempos más que difíciles, donde sólo la fuerza de la fe pudo movilizar tantas voluntades en torno a un objetivo.
Por todo ello:

– Al templo San Alberto Magno, a pesar de su relativa escasa antigüedad lo podemos considerar un patrimonio cultural, un bien material tangible, con referencia espiritual, que le otorga un valor, una fuerte carga simbólica, que refleja la idiosincrasia de una amplia franja de población de Puerto Rico, donde los ritos y ceremonias religiosas ocupan un lugar destacado.
– En él se plasmó la percepción de las personas de la comunidad a partir de su relación con el entorno geográfico. Las piedras, la arena de los arroyos, el barro y arcilla de los bañados de la colonia transformados en ladrillos, las vigas sacadas de árboles centenarios, conforman los materiales usados en su construcción que otorgan a este producto arquitectónico, una identidad particular.

Fuentes consultadas

Álbum de Fotografías del Colegio San Alberto Magno

Misioneros del Verbo Divino. La Congregación del Verbo Divino en la Argentina 1889-1939. Libro de Oro. Bs. As. 1939

Piojan Historia del Arte. Tomo II Editorial Salvat. Barcelona 1969

Rauber Cleto Cuadernillos Sexagésimo Aniversario de Puerto Rico. 1979

Rauber Guido y Kuhn Leonor. Historias Inéditas de Puerto Rico. Ediciones Germania. Puerto Rico. 2013

Reckziegel Benno. Memorias de Puerto Rico. Municipalidad de Puerto Rico. 1999

Entrevistados que aportaron información:

Baumgratz Rodolfo (2009)
Blöhsel Oswaldo (2008)
Caspari Leo (2007)
Kleinübing Ofelia (2005)
Kuhn Olivia (1998)
Maidana Gustavo (2003)
Neis Victoria(2005)
Schardong Lucía (2004)
Schoffen Silvinus (2006)
Simon Ignacio (2005)
Reckziegel Benno (2003)
Reiser José (2009)
Werle Teresa (2009)
Zarza María Elena (2009)

Leonor Kuhn

Día del Mecánico

Publicado el 24/02/2017
por spr

En honor a todos los mecánicos de nuestra zona, reproducimos el registro realizado por SPR, sobre las primeras Fiestas del Mecánico de nuestra ciudad.

Fiesta del Mecánico

Homenaje merecido

24 de febrero de 2012. El Salón Parroquial decorado con esmero y buen gusto sorprendió con su espléndido arreglo a los concurrentes aquella noche que por primera vez en Puerto Rico iban a participar de una Fiesta del Mecánico.

 

Iniciativa a la que se prendió muy fuerte un grupo de mujeres, todas esposas de mecánicos que decidieron sorprender a sus maridos con una celebración inusual en nuestro medio.

 

El calendario propone muchas efemérides durante el año que son motivaciones interesantes para destacar  un hecho o sector laboral de manera especial.

En ese sentido  desde  1947 se estableció la jornada del 24 de febrero, a pedido del entonces Secretario General del SMATA, Adolfo García, con carácter de franco y pago, como el Día del Trabajador Mecánico del Transporte Automotor.

 

Para que la primera fiesta sea realmente una sorpresa, el grupo de mujeres organizadoras tuvo que recurrir a todo tipo de estrategias para despistar a los futuros agasajados. Algunas “mentiras piadosas” para encontrar el pretexto de las inevitables reuniones de organización, originaron más de una anécdota graciosa  en el  entorno familiar. Se reunían periódicamente en alguna casa del equipo para planificar los pasos a seguir. Con gran entusiasmo se pusieron a trabajar buscando auspicios y aportando cada una de ellas una cuota mensual a voluntad en dinero para afrontar los gastos. Así lograron juntar casi $3.000.

 

Llegó el momento que se hizo muy difícil seguir trabajando en la “clandestinidad”. Entonces se les ocurrió organizar una cena en el Club de Pesca, allá por noviembre de 2011 e invitar a los maridos. Para ese entonces ya tenían impresas las tarjetas de invitación, que les fueron entregadas esa noche y la sorpresa manifiesta por los muchachos fue el mayor premio al esfuerzo realizado.

 

Así llegó el 24 de febrero de 2012, todo listo para la gran fiesta. La celebración comenzó con una Misa preparada con delicados detalles afines al motivo del festejo. Por ejemplo, se recordó a los mecánicos fallecidos, los homenajeados fueron convocados al altar y bendecidos por el P. Carlos, etc.

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Después siguió la cena con una gran convocatoria de familiares y amigos en un clima de verdadera alegría seguida de baile con la música de El Trébol. Entre medio fueron sorteados numerosos premios recolectados en comercios por las dinámicas mujeres.

 

En el marco de esta fiesta fueron entregados diplomas de reconocimiento a los mecánicos de la zona y se hizo una distinción especial a los mayores de 60 años.

 

Cabe destacar el valioso trabajo del equipo organizador al armar un registro de los mecánicos de Puerto Rico y alrededores:

 

Aegerter Marcelo, Aegerter Ramón, Alvez Roberto,  Anchau, Arnold Marcelino (Capioví), Arnold Teodoro,  Benítez Miguel, Blöhsel Alberto, Bluztberig Cristian,  Boder Alfredo (Garuhape),  Borgmann “Pichon”, Borgmann  Enrique (fallecido), Borgmann Eugenio,  Borgmann Néstor “PACA”, Braum Arcenio, Burgos Oscar, Cabaleiro Oscar,  Centeno Oscar,  Dreguer Guillermo, Fank Andrés, Fank  Reinaldo (fallecido), Feldmann Cristian, Flach Ricardo (Capioví),Freddy, Freiberger Ernesto(Capioví),Freiberger Héctor, Freiberger Juan Carlos, Freiberger Luciano, Freiberger Oscar(Capioví), Freiberger Rodolfo, Graef Marcelo, Graumann Claudio (Garuhapé),Graumann Jorge, Guimarais “Tati”(Capioví),Hartmann Santiago, Haser Javier Emilio, Haser Juan, Haser Roque, Heck “Beto”, Heck Armindo, Heck Rubén, Heck Silvano, Heck Tealmo, Huber Jorge (R. Montoya), Jedlicka Horst, Kaspari Fabián, Krein Tito, Martens “Toni”, Martens Hansi, Martens Juan, Hnos. Matty, Mendoza Reinaldo (fallecido), Nedel Poldi, Papini Eliseo, Pichaka Demetrio (fallecido), Portillo, Prestes Alberto, Prestes Fernando, Prutcher Sergio, Rambo Diego, Rodriguez Roberto, Sachser Remigio, Sr. Sánchez (fallecido), Sandoval, Scherf Gustavo, Schimdt “Chulo”, Schimdt Carlos, Schimdt Marcelo, Schrank Ricardo, Schumacher “Neco”, Seewald Adolfo Rubén, Seewald Edmundo (fallecido), Seewald Eugenio, Seewald Hugo Cesar,   Seewald Sergio Humberto, Seewald Tito, Seidel Pepe, Texeira Jorge, Torrente Rodolfo (Mbopicuá),Traid “Chiquito”, Traid Alberto, Traid “Quique” (fallecido), Traid Walter, Vier Lauro S. (fallecido), Vier Alejandro, Vier Berni, Vier Dealmo (fallecido), Vogel René, Vonda (Garuhapé),Wagner Jorge (Garuhapé),Weber Camilo, Weber Sergio, Weber Walter, Widla Roberto A.,  Zimmermann Alberto, Zuber Marcelo Juan (Garuhapé)Zuber Ricardo  (Garuhapé).

 

Además de este  listado de casi un centenar, probablemente  incompleto aún, merecen destacarse los pioneros en el rubro,  que marcaron rumbo en la historia de la mecánica local:

 

Uno de los primeros que se recuerda, es don Alberto Seewald, verdadero puntal en todos los aspectos del  transporte automotor.

Desde 1941 se comenzó a otorgar el “Carnet de Conductor” en nuestro municipio. En los  libros de registro figuran los profesionales mecánicos que tomaban el examen y extendían los certificados. Allí encontramos a los señores Alberto Seewald, Hartmut Leyh, Eugenio Seewald, Arno Seewald, Francisco Nedel, Arturo Borgmann y Fortunato Ayala. (Entre 1941 y 1963)

 

Es notable cómo hay familias con varios  integrantes que abrazaron esta profesión. Así podemos armar una especie de ranking de familias de mecánicos: Seewald, Borgmann, Heck, Freiberger y Traid.

 

Siguiendo con la celebración, la satisfacción por la experiencia vivida sirvió de estímulo a las organizadoras para darle continuidad a la fiesta preparando el evento nuevamente  este año, el sábado 23 de febrero.

 

Algunas variantes en la programación, hicieron de esta segunda fiesta una ocasión renovada de sorpresas y alegría. Pero esta vez, las sorprendidas fueron las “chicas” cuando a los postres los maridos les entregaron a cada una un ramo de flores. Ellas lucían uniformadas con remeras donadas por Gabriel “Peta” Borgmann y así los presentes podían reconocer fácilmente a las autoras de la impecable organización.

 

La Misa de la 2° edición, tuvo su toque especial con la participación de Juan Carlos Melgarejo, ejecutando el arpa con su habitual maestría. En tanto, el show ofrecido por el prestigioso  ballet “Raíces Nuevas” de El Alcázar, le puso el brillo merecido al festejo.

 

Nos pareció oportuno agregar a esta crónica de ambas fiestas, un texto que descubrimos en un diario digital de La Pampa, donde con calidez y humor se describe la rutina del mecánico:

Cerca de nuestra casa siempre hay un mecánico que arregla coches en la calle, con una remera que alguna vez fue azul, aunque su color real nunca nadie lo ha sabido. Presume que para él no hay falla que no pueda arreglar y opina que todos los que tocaron nuestro vehículo antes, son unos ineptos que nos robaron.
Y uno le lleva el auto, se encariña con ese personaje desenfadado que se limpia las manchas con un trapo que está más sucio que él, mientras nos explica cuál es el problema -que por supuesto- en nuestra segunda visita a pié, todavía no arregló.
Mientras uno arriesga a que se fije, porque quizá el ruidito sea nada más que la rueda, él opina que es la caja y que hay que bajar el motor a riesgo de tener que cambiar millones de cosas.
Ni hablar si uno es hombre y el mecánico nos da una explicación más técnica. Hay que asentir con la cabeza como que uno entendió, porque si no,  todos los del taller piensan que sos trolo.
No obstante, a veces lo peor viene en el sentido contrario, por aquellos que son tan atentos y serviciales que te convidan con café, o algo fresco y hasta “te hacen caso” en tus sugerencias. A uno se le ocurre decir ¿no será la bomba de agua?, e inmediatamente la sacan, la cambian, te la cobran y cuando todo sigue igual te dicen “Vaya tranquilo, vamos a seguir desarmando. Cualquier cosita le avisamos…”

Y para cerrar esta dedicatoria, están los “talleres software” muy bien equipados, que cuando uno llega, casi no te dejan hablar y todo lo que decís lo anotan en la computadora. Mientras uno más habla, más caro te sale. Te dan café y te mandan a sentar en una salita donde hay revistas y musiquita de Richard Clayderman. Ahí encontrás a otras personas con caras asustadas igual que uno. Cuando te llega el turno te avisan como cuando vas al dentista y uno se encamina hasta el taller, donde ves que los mecánicos alrededor de tu auto compiten a ver quién tiene el mameluco más limpio, y te corre frío por la espalda, porque te la ves venir y vas pensando: “mejor lo tiro y me compro otro”…
A los mecánicos les jode que el cliente esté allí mientras ellos arreglan tu auto, entre ellos hay una consigna, que “las únicas personas que trabajan con el cliente encima son las chicas de la calle”.

En fin, un poco de humor para recordar a nuestros amigos mecánicos, ¡No se la tomen a mal muchachos la próxima vez que vayamos a visitarlos!, si ustedes saben que somos jodones…

(http://www.region.com.ar)

Ojalá el éxito de estas fiestas sea una garantía de continuidad para que año tras año, los mecánicos y operarios de talleres, tengan un merecido día especial de diversión y reconocimiento.

 

Revista Somos Puerto Rico marzo de 2013.

 

 

 

 

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90 años de la capilla Santa Rosa de Lima

Publicado el 30/08/2016
por spr

Andrea Schardong 7                                                                                 Foto: Andrea  Schardong

A partir de 1920, varias familias  inmigrantes,  provenientes de diferentes colonias de RGS, Brasil, fueron asentándose en los lotes agrícolas de Línea Paraná.

La gran mayoría de fe católica,  se preocupó desde el comienzo por contar con su lugar de culto. Fue así que emprendieron la construcción de la capilla que fue inaugurada el 30 de agosto de 1926, bajo la advocación de Santa Rosa de Lima, cuya festividad se celebra el mismo día.

El templo fue levantado con la generosa colaboración de todos los vecinos. Los memoriosos recuerdan a los Sres. Felipe Schardong (que luego participó activamente como organizador de los grupos de trabajo del templo San Alberto Magno), Juan Seidel y Fridolino Luft, entre otros.

La técnica constructiva empleada es la ”Fachwerk” tan común entre los descendientes europeos, en base a saberes transmitidos de padres a hijos. Es de destacar que esta bella casa de culto, hoy con sus 90 años, es junto al Museo Raíces la única muestra local que nos queda de ese particular estilo de construcción.

SAM_0715                                                     Detalle del encastre de los gruesos tirantes. Foto: Leonor Kuhn

Como las iglesias  de su tiempo, ésta funcionó como sede de la Escuela Alemana. En los años previos, los niños de Línea Paraná, asistieron a clases en el domicilio particular del Sr. Pedro Hahn, que oficiaba de maestro. Luego, ya en la iglesia, los docentes de alemán, básicamente para enseñar catequesis, canto, lectura, escritura y matemáticas fueron: Teresa Dietrich, José Backes, Juan Kuchenbrot e Ida Schardong.

00030                                                             Niños de Línea Paraná con el maestro José Backes

 

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Ida Schardong con sus alumnos frente a la capilla

Por la Ordenanza n° 42 del año 2001, esta capilla fue declarada “Monumento Histórico” pasando a ser el primero en su género de nuestro municipio.

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Foto: Andrea Schardong

SAM_0701Paisaje Rural frente a la capilla. Foto: Leonor Kuhn

Esta breve nota pretende ser un reconocimiento a los esforzados colonos de Línea Paraná.

Leonor Kuhn

 

Fuentes:

CRONICA DE LA COMUNIDAD CATÓLICA DE PUERTO RICO, escrita por los sacerdotes Max Von Lassberg S.J. y Federico Vormann S.V.D, traducida por Benno Reckziegel.

Luft, Edgar José, LINEA PARANÁ. Puerto Rico, 2010.

 

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En el año 2006 un grupo de profesores comenzó con el proyecto de “Centros de Educación Física Especial”, abierto a toda la comunidad, diseñado en base a las necesidades que presentaba un sector de la sociedad que no tiene acceso a dicha cobertura. Comenzó en Posadas y luego se extendió a varias localidades del interior.

Los CEFEs como se los conoce, dependen del Consejo General de Educación y se plantea como un abordaje no formal porque no se alfabetiza. El servicio que brinda es gratuito y no tiene límites de edad. Así se trabaja con bebitos hasta adultos mayores en un sinnúmero de actividades. El cambio de paradigma busca mejorar la calidad de vida de los alumnos en un plano integral donde no solamente intervienen los profesores sino también médicos, terapeutas, psicólogos, abogados y otros profesionales que hacen al sello distintivo que les da su identidad única.

El Centro de Educación Física N° 3 de Puerto Rico, es un establecimiento educativo que propicia la realización de actividades deportivas, recreativas, culturales, y sociales dirigidas a niños, jóvenes y adultos con discapacidades o enfermedades discapacitantes, provenientes  y egresados de las escuelas de educación especial y alumnos del sistema educativo, así como los excluidos de los sistemas educativos o no escolarizados.

Esta institución fue creada el 14 de junio del año 2010 por Resolución  N| 2974 del Consejo de Educación como escuela de nivel medio de tercera categoría, pero se está trabajando voluntariamente desde el año 2008. Este centro cuenta con personal directivo, docentes (4 profesores de educación física)  y equipo psicotécnico (6 profesionales de varias disciplinas), con una matrícula de 155 alumnos. Dicha  institución funciona  en las instalaciones de la Municipalidad de Puerto Rico, cedido en forma de préstamo, cuya dirección es Pionero Alberto Seewald N°26.

Funciona durante el calendario escolar y brinda además del servicio específico, numerosas actividades como atletismo especial, taller recreativo y de estimulación cognitiva, juegos adaptados o especiales, Integración social, actividad física adaptada (para adultos mayores tercera y cuarta edad).

Agradecemos a la Prof. Mirta Zir, los datos aportados

Publicado en la revista impresa Somos Puerto Rico, noviembre 2015

Escuela nº 177, cuatro décadas en Puerto Rico

Publicado el 03/06/2016
por spr

Foto 1

Corría el año 1975 a diez años de la creación del Departamento de Aplicación de la Escuela Normal nº 3. Puerto Rico asiste a un momento de gran crecimiento poblacional, atraído por las florecientes industrias del momento: Cítrex, Laminadora, Garumí, etc.  La consecuencia se hizo sentir en las escuelas con gran demanda  de aspirantes y aulas atestadas de alumnos.

Los padres de los niños del Departamento de Aplicación, preocupados por la situación de muchas familias que no conseguían matricular a sus hijos en escuela alguna, se pusieron en campaña para obtener la creación de una nueva. Para facilitar las cosas ante las autoridades educativas, se ofrecieron para construir un edificio provisorio en el mismo terreno de la Escuela Normal. Y así fue que por Resolución nº 652/75 del Consejo de Educación, se crea la Escuela nº 272 el 3 de junio, e inaugurada el 7 de junio con la presencia del Subsecretario de Educación Prof. Abel Rubleski, acompañado de su asesor el Prof. Herminio César Santiago, Inspectora General Delia E de Acasuso, y la Inspectora de Zona, Sra. De Krebs.

Foto 2                  Primer edificio de madera detrás de la Escuela Normal

Al frente de la nueva escuela, estaba el Director Héctor William Bazán, cuya gestión en años posteriores fue muy notable en la comunidad, por lo que a nivel popular, por mucho tiempo la escuela fue conocida como “La escuela de Bazán”

Como detalle anecdótico del día de la inauguración, cabe decir que el director Sr. Bazán y un miembro de la Asociación de Padres, Sr. Idalicio Domínguez  trabajan denodadamente colocando el mástil, para que todo esté a punto a la hora de llegada de las autoridades mencionadas.

Terminado el acto protocolar fueron servidas empanadas y gaseosas a los alumnos, en tanto las autoridades e invitados especiales fueron agasajados con un almuerzo criollo en el Club Juventud.

Así comenzó a andar en su camino de enseñanza primaria esta escuela hoy ya tradicional en la ciudad. El comienzo fue muy precario, en aquella construcción de madera, al lado de la Escuela Normal, sobre calle Uruguay, sin electricidad los primeros años, ventanas de madera. Al edificio  a la mañana concurrían los alumnos propios y a la tarde algunos grados del Departamento de Aplicación. Incluso hubo aulas compartidas con alumnos de la secundaria, ya que coincidentemente, se estaba levantando el nuevo edificio de la Escuela Normal.

El plantel docente del primer año de funcionamiento, entre titulares y suplentes,  estaba integrado por: Gregoria Cuba de Schütz, Ester Avendaño, Beatriz Wisner de Lasa, Elba Eve Silvestri de Graells,  Florencia F de Zelenko, Irma Cuba de Rosenberg y Alicia de Damus y la secretaria Benedicta W. de Bazán.

A pesar de las condiciones de extrema precariedad edilicia, se hacían cosas más allá de las obligaciones áulicas. Por ejemplo, en aquella primera primavera, la escuela participó con una carroza en el desfile, recordado por años, por haberse hecho bajo intensa lluvia. También cercano al fin de clases, los alumnos de 7º grado pudieron disfrutar de un viaje a Cataratas, acompañados de sus docentes.

El entusiasmo inicial se mantiene a pesar de las dificultades que ocasiona el constante aumento de matrícula. Por varios años consecutivos la escuela se presenta en el desfile de carrozas del pueblo, obteniendo el Primer Premio en la tercera participación.

Mientras tanto se consiguió comprar un terreno propio entre las actuales avenidas 9 de Julio y José Alejo Rauber, donde el Intendente Rolf Lillieskold hace colocar la piedra fundamental y el Intendente Silvinus Schoffen impulsa fuertemente la construcción de un moderno edificio de dos plantas, realizado por el prestigioso albañil Don Leo Caspari, e inaugurado el 15 de junio  de 1983, ya como Escuela nº177.

Nuevo edificio, renovado entusiasmo en la comunidad educativa. La matrícula crece a pasos agigantados. El ciclo lectivo 1984 arranca con 500 alumnos inscriptos. Para ese entonces se cuenta con 16 secciones de grado, 1 Pre Escolar y se inaugura el Jardín de Infantes.

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Edificio actual construido por el albañil Leo Caspari durante la gestioón del Intendente Silvinus Schoffen

A mediados del año 1986, la escuela despide a su  Director Fundador, el maestro Sr. Héctor Bazán, que le dio tal identidad a la institución, que la escuela muchos años fue conocida por su apellido.

En 1988, esta escuela se transforma en Escuela Cabecera de Pagos y Designaciones, lo que la convierte en espacio de alto tránsito de docentes.

Quizás por sus grandes necesidades iniciales, la escuela siempre contó con el apoyo importantísimo de los padres de alumnos agrupados en Asociación Cooperadora y Club de Madres. Ambos grupos fueron organizadores de rifas, asados, festivales y todo lo imaginable para recaudar fondos. Con esos medios contó la escuela para ir complementando tantas cosas y dependencias necesarias, además del edificio principal. Así por ejemplo se fue construyendo y equipando la cocina, el cerco y luego muro perimetral, refacción de sanitarios.

En 1996 se pudo lograr la construcción de las aulas del Nivel Inicial (Hoy NENI) en un cuerpo separado y específico adaptado a las necesidades de los más pequeños.

Foto 4

El prestigio ganado por la escuela en nuestro medio es mérito básicamente de sus equipos docentes a lo largo de estas 4 décadas, que pese a seguir teniendo serios problemas de espacio físico, no privaron a sus alumnos de participar activamente en actividades extra áulicas como viajes de estudio, visitas educativas  a industrias y otros lugares de interés, participación en concursos, campeonatos deportivos, exposiciones, muestras,  ferias de ciencias, etc, es decir, todo aquello que permite mostrar a la comunidad el potencial de los alumnos.

Los directivos que estuvieron  a cargo de la dirección en diferentes momentos y condiciones  fueron: Héctor W. Bazán, Gregoria Cuba de Schütz, Blanca Sosa de Corti, Graciela Edith Bonfils,  Marta Flores de Sclepeck, Marina Báez de Labán, Mirta Gladis Reiser, Elva Beatríz Wisner de Lasa, Carmen Stockmanns, Elsa Mónica Argüello (actual)

Deseamos dejar registro de los docentes protagonistas del 40 aniversario,  algunos en uso de licencia o afectados a otras funciones:

Brodo María Beatriz, Brollo Francis Dora, Caballero Norma Mirian, Dumanzki Estela Yolanda, Figueredo Patricia Andrea, Franco  Claudia Beatriz, Giménez Ana Isabel, Guastavino Alba Patricia, Herrera Graciela Cristina, Kraus Delsi Dora, Parodi Hedid Mabel, Pereyra Norma Beatriz, Reiser  María Isabel, Richard  Viviana Elisabet, Romero  Gabriela Ester, Rotundo Claudia Liliana, Seidel Teresita, Ternowyk Ethel Marisa,

Barrios Roberto (Música), Grabovieski  Estela Rosa (informática), Heck  Daiana (psicopedagoga), Mendoza Nancy (inglés, )Reis Felipe (Educación Física), Techeira  Carmen Lucía (Educación Artística y Tecnología), X Silvia Beatríz (Música).

Personal de servicio: Stoelben Luis Plácido y Vogel María Luisa.

El 40 aniversario encuentra a una comunidad educativa orgullosa de la trayectoria realizada, y con renovadas esperanzas de que alguna vez, quien corresponda, se haga eco del insistente pedido de las dependencias faltantes, ya previstas en el plano original, pero hasta hoy, nunca concretadas: biblioteca, sala de computación, sala de maestros, laboratorio, sala de música, secretaría, tan indispensables para el normal desarrollo del trabajo de docentes y alumnos.

Leonor Kuhn

Publicado en la revista impresa Somos Puerto Rico n° 28

SPR agradece a la Directora Elsa Mónica Argüello haberrnos permitido el acceso al libro histórico de la escuela.

 

 

 

 

 

Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Ltda.

Publicado el 04/04/2016
por Leonor Kuhn

50 años apostando al desarrollo de la zona

Una trayectoria ininterrumpida de cincuenta años en la comunidad, con los altibajos propios de una organización por la que transitan y se renuevan permanentemente una multitud de personas, generadora de empleos para centenares de familias, además de su rol específico, producir fécula de mandioca para sus asociados, es motivo más que suficiente para una gran celebración.

vlcsnap-2015-12-13-10h30m04s75Una de las primeras asambleas foto archivo CAISADSC01863Bernardo Hahn, primer gerente,  Fernando Witzke, gerente actual y Silvius Schoffen, segundo gerente

La Cooperativa Agrícola e Industrial San Alberto Ltda. es la primera y única en su género en nuestro país, si tenemos en cuenta su objetivo central de producir fécula de mandioca.

No es casual la presencia de esta cooperativa en la zona. El germen de la cooperación estuvo presente desde la etapa fundacional de nuestra comunidad donde había grandes desafíos y problemas a resolver. Faltaban brazos para desmontar, construir, mover grandes pesos y volúmenes. Entonces, por necesidad se recurrió a la ayuda entre vecinos y parientes cada vez que había que levantar una casa, un galpón,  el templo, escuelas, las primeras cosechas o la faena de animales. También hay que reconocer la profunda fe cristiana de los pioneros, que les permitió sobrellevar el aislamiento,  epidemias,  falta de médicos, desconocimiento del idioma nacional y tantas otras dificultades no previstas.

Había medio centenar de pequeñas fábricas que tenían un techo en su crecimiento: no podían dar el gran salto cualitativo para invertir en la tecnología necesaria para crecer porque su escaso capital apenas alcanzaba para financiar los costos de producción de cada año. El precio del almidón dependía de la oferta de los acopiadores y muchas veces, en vez de dinero en efectivo, el productor tenía habilitada una cuenta en el “almacén de ramos generales” del acopiador, donde podía comprar lo que necesitaba, pero era cautivo de la firma.

Un joven sacerdote, el Padre José Marx S.V.D recién llegado a la comunidad, comenzó a propagar la idea de formar una Cooperativa, pero, había una gran  desconfianza hacia el sistema cooperativo en virtud de la mala experiencia vivida en la década de 1940 con una cooperativa agrícola que tuvo graves problemas,  aún presentes en la memoria de los hijos de los afectados, actuales potenciales socios de la Cooperativa.

El P. José Marx mantuvo charlas con muchos agricultores y con un grupo de conocidos suyos, la mayoría cercanos a la Iglesia San Alberto Magno sobre la conveniencia de instalar una Cooperativa.

La idea parecía buena, el sacerdote generó confianza porque por primera vez un clérigo se tomaba el trabajo de recorrer las chacras con su vehículo “estanciera”, hablar con los colonos, no sólo de cuestiones espirituales, sino, interesándose en su situación económica, laboral y preocupado por el futuro de los niños y jóvenes del ambiente rural.

El Padre Marx, profundo conocedor del alma humana, a pesar de su juventud (32 años) supo desplegar una estrategia inteligente para convencer a los agricultores, acerca de los beneficios de una Cooperativa. Así fue como convocó a una primera reunión en el Salón Parroquial de Puerto Rico el día 28 de marzo de 1966 donde quedó conformada la Comisión Provisional  encargada de los pasos previos a la Asamblea Constitutiva. Los Señores que integraron esta comisión organizativa fueron: Alfredo Guillermo Caspary, Alfonso Graef, Arnoldo Hillebrand, José Gaspar Steffens, Enrique Reiser, Bernardo Hahn, Baldomiro Hippler, Elof Alf Abrahamsson y P. José Marx.

Apenas formada la Comisión Provisional,  trabajó arduamente en la preparación de la Asamblea Constitutiva, que tuvo lugar el 4 de abril de 1966 en el Salón Parroquial de la Parroquia San Alberto Magno de Puerto Rico.

En esa primera Asamblea también fueron electos los miembros del primer Consejo de Administración que se volvieron a reunir al día siguiente para la distribución de cargos que quedó de la siguiente manera:

Presidente: Alfonso Graef

Vicepresidente: Enrique Reiser

Secretario: Bernardo Hahn

Tesorero: José Gaspar Steffen

Vocales: Alfredo Guillermo Caspary

              Leopoldo Klemente Alles

              Lotario Nicolás Brandt

Suplentes: Orlando Seidel

                 José Willibaldo Alles

                 Helmut Isidoro Wegert

Síndico Titular: Elof Alf Abrahamsson

Síndico Suplente: Francisco Antonio Caspary

El flamante Consejo de Administración recién constituido se abocó de inmediato a las cuestiones burocráticas administrativas necesarias para la puesta en marcha de la Cooperativa. Desde el inicio  contó con la eficaz colaboración del Sr. Pedro Hahn como primer secretario administrativo.

El primer gran trabajo de los consejeros, fue acopiar y vender el almidón de los asociados a un precio justo en los grandes consumidores, y al mismo tiempo fue proyectada y construída la fábrica propia en un terreno de 2 hectáreas en Garuhapé sobre la Ruta  Nacional 12, del señor Alberto Witzke

Los vaivenes de gestión generalmente sin resultados positivos inmediatos, influían en el ánimo de los consejeros y asociados tentados de abandonar el proyecto ante las dificultades crecientes.

Entonces, ahí estaba el P. José Marx, presente en todas las reuniones y asambleas, recordándoles los fines y beneficios del cooperativismo, instándolos a la unión y a no dejarse vencer por las dificultades.

El invierno de 1969 será por siempre recordado como la coronación de las más fervientes expectativas en cuanto al objetivo central de los productores de almidón de mandioca asociados a la Cooperativa: la puesta en marcha de la fábrica.

A 50 años de esos comienzos esforzados, llenos de problemas a resolver, nuestra zona se encuentra hoy con una  Cooperativa que tiene una capacidad instalada para procesar 250 toneladas de mandioca por día, que equivalen a unas 60 toneladas de fécula; produciéndose más de 5.000 toneladas por año, de fécula nativa, fécula modificadas y adhesivos.

Varios de sus primeros asociados siguieron desarrollando sus propias industrias de fécula de mandioca y hoy poseen modernísimas plantas fabriles, que suman al quehacer y desarrollo industrial de la región. Es probablemente un mérito más de la Cooperativa, haber sido un incentivo para competir en calidad, para beneficio de todos los consumidores.

 

La Cooperativa posee una doble dimensión: En su esfera política funciona como asociación, presta servicios a sus asociados y es gobernada democráticamente. Como entidad de bien público, debe actuar en defensa de los asociados con la promoción del desarrollo económico, social, cultural y bregar por el bienestar colectivo de sus asociados.

En su esfera operativa funciona como una empresa, donde debe ser eficiente, lograr una buena gestión para competir en el mercado y lograr excedentes.

En ese sentido, la Cooperativa fue un factor preponderante para el desarrollo económico y social de Puerto Rico y sus alrededores, aún con sus etapas de auge y retroceso.

Nuevos desafíos plantea la realidad a los dirigentes actuales que tendrán que  capitalizar la experiencia de las generaciones precedentes, rica en obstáculos y dificultades, sin embargo vencidas, una a una, con la confianza puesta en el sistema cooperativo.

941740_1036064039800479_152359919423222535_nFoto Julio Stang

Con motivo de tan relevante Aniversario, el Consejo de Administración ha organizado una serie de eventos conmemorativos que comenzaron el día de ayer, 3 de abril con un emotivo acto de descubrimiento de placas ubicadas al pie del mástil frente a la sede del Supermercado, donde constan sendos homenajes y la nómina, además del ideólogo de la institución, Padre José Marx SVD, los primeros socios y consejeros. A continuación se desalló un festival artístico en el playón anexo al Supermercado CAISA, con sorteo de premios.

El próximo domingo, 10 de abril, tendrá lugar un almuerzo de socios e invitados, en el Club Victoria, con entrega de distinciones a personas meritorias de la institución, con animación musical. También será presentado un libro que recopila la historia de CAISA de estos primeros 50 años.

Leonor Kuhn

 

Puerto Rico cumple 96 años

Publicado el 15/11/2015
por Leonor Kuhn

P. Rico febrero 2015                                                                                     Vista  aérea de la cidad de Puerto Rico, febrero 2015. Foto: Julio Stang

 

En este nuevo aniversario de la ciudad compartimos un artículo histórico sobre nuestros símbolos:

Símbolos de Puerto Rico

En 1969, Puerto Rico se disponía a celebrar el Cincuentenario de su fundación. El entonces intendente de la ciudad Don Efren Rauber convoca a dirigentes de instituciones, empresas, comercios, y fuerzas vivas para encarar la organización de actividades alusivas. Fue así que se conforma un organigrama con varias subcomisiones de trabajo: Espectáculos, Deportes, Cultura, etc. En el seno de estas subcomisiones surgen diferentes propuestas afines a su perfil, que a lo largo del año del Cincuentenario, ponen de relieve la capacidad creadora de la población local.

Hasta ese momento, la ciudad carecía de Himno y Escudo.

Fue tarea de la subcomisión de Cultura organizar el concurso correspondiente para dotar a Puerto Rico de sus símbolos representativos aprovechando la motivación generada por tan importante evento.

Himno:

El concurso para el Himno, cuya convocatoria se hizo meses antesdel acto central, se limitó en un primer momento a encontrar una letra adecuada. El trabajo seleccionado fue el de Benicio Silvestre Szymula, un joven estudiante de la Escuela Normal, oriundo de Paranay, que en ese momento estaba cursando el 5º año de la secundaria. Juana Teerlaak015                                                                                       Benicio Silvestre Szymula

 

La letra que surge como ganadora fue:

Naciste en la selva virgen

Creciste como río en lluvia

¡Puerto Rico! ¡Puerto Rico!

Cantan tus montes y tus valles

Cantan tus hijos la gloria

De sus padres tus creadores

Estribillo:

Siempre vivirás en nuestros pechos

Tu impulso vas proyectando hacia adelante

Hundes tus garras en la historia

Movidos por el germen de lo eterno.

Canta tu cielo generoso

Canta tu suelo tan fecundo

¡Puerto Rico! ¡Puerto Rico!

.

Para la musicalización fue convocado el sr. Benedicto Alles, (ya fallecido),un talentoso solista del coro Santa Cecilia, más adelante, su director.

Carmen Alles 011 - copia                                                                                                                                   Benedicto Alles

El flamante Himno fue estrenado durante el acto central del Cincuentenario, interpretado por el Coro Santa Cecilia de voces masculinas, dirigido por Pedro Simon.

Durante muchos años el himno cayó en el olvido hasta que en el año 2008 emerge a través de su puesta en valor por medio de la Ordenanza nº 147/08, que lo oficializa y ordena su uso en todo acto público oficial de la Municipalidad.

Para facilitar su interpretación por parte de la Banda de Música Infanto-juvenil Municipal y el acompañamiento de la población, fue objeto de unos mínimos arreglos por el reconocido músico Danilo Santinelli, medida autorizada por la ordenanza en cuestión.

Escudo:

En forma simultánea aparece el concurso para el escudo. Las bases fueron muy amplias en cuanto a las posibilidades de participación. No hubo prácticamente límite de edad y cada concursante podía presentar más de un trabajo. De hecho, se presentaron varios jóvenes y personas mayores. El trabajo seleccionado fue de otro alumno de la Escuela Normal, Víctor Kuhn de 17 años de edad.

Juana Teerlaak006 - copia                                                                                                                          Víctor Kuhn

El mismo había presentado dos modelos, uno de los cuales fue seleccionado pero con una observación de parte de algunos miembros del jurado, a quienes no les convenció el símbolo de la cruz en el ángulo superior derecho, sugiriendo un cambio al autor.

El diseño elegido por el jurado fue descubierto en el marco del acto central de festejos del Cincuentenario. Al igual que el himno, el escudo fue olvidado con el paso del tiempo hasta que en 1986, el Intendente Carlos Koth pide autorización al Concejo Deliberante para realizar un concurso público para la creación de una bandera y modificar el escudo existente, lo que genera la Ordenanza nº 22/86. Ignoramos los motivos pero esta ordenanza nunca fue ejecutada.

En octubre del año 2008 por la Declaración nº 42/08, firmada por el Dr. Jorge Mario Vercelli, el H.C.D realiza un reconocimiento al autor del escudo.

Víctor Kuhn hace añosresidente en Eldorado, al observar el escudo que se encuentra actualmente en la Plaza del Colono, varias veces retocado manifiesta: “ese no es mi escudo”. Fue así que le pedimos que nos comente detalles del concurso y una re-creación de los modelos presentados:

Meses antes del cincuentenario, 15 de noviembre de 1969, se llamó a concurso para proveer de escudo a nuestra ciudad.

Decidí participar con dos modelos, no había límites en este sentido. Ahora bien, faltando un par de semanas para el cierre del concurso y tras unas reflexiones, llegué a la conclusión que debía intentar otra idea: pensé en el hecho de que la población pionera era casi totalmente extranjera; o brasileña (alemán brasileña) o paraguaya, algunos alemanes y suizos, y en menor número, argentinos, la patria anfitriona.

Esa población sentía un profundo respeto hacia la patria adoptiva. Esto se podía constatar hasta bien entrados los años sesentas, al pasar frente a un edificio público al momento de izar o arriar la bandera, estas personas se paraban y de llevar puesto un sombrero, se lo quitaban, además de forma masiva concurrían a las fiestas cívicas, munidos de los colores de su país de origen junto a la celeste y blanca.

Y es en ese sentido que pensé que rodeando la parte principal del símbolo debía haber una cinta nacional que refiera al sentido de pertenencia.

Otro aspecto que ocupó mis pensamientos era el lugar físico en el que se asentó la población, topografía ondulada, vegetación exuberante, suelo feraz. Por lo tanto dividí el plano principal en dos campos por medio de una franja de selva nativa, arriba el firmamento, abajo el suelo recién roturado.

Desde mi infancia había visto cómo en el seno de muchas familias la gente trataba de adquirir conocimiento, principalmente a través de la lectura de diarios, almanaque del Alto Paraná, libros específicos sobre oficios, etc., es decir la búsqueda del conocimiento a través de la lectura, hábito que nuestros mayores nos supieron inculcar con su ejemplo.

Por eso, en el ángulo superior izquierdo ubiqué un libro abierto, alumbrado por una antorcha que significa el conocimiento iluminado por la libertad.

A medida que dibujaba y reflexionaba, penetraba más en la idiosincrasia portorriqueña y por supuesto no fue difícil percibir claramente a la fe como rasgo local. Si no¿cómo explicar la fuerza requerida para superar las situaciones de infortunio? Aún desde una postura agnóstica hay que reconocer este hecho; como mínimo la fe actuó y sigue actuando como efecto disparador de la fuerza de voluntadque hizo y sigue haciendo falta para superar muchas dificultades. Por eso, en el ángulo superior derecho, la cruz.

En mi deambular mental pensaba en el enorme problema logístico que era proveerse de alimentos en los orígenes. La solución permanente más inmediata fueron los cultivos anuales, que también generaron los primeros ingresos. Es ahí donde la mandioca cumplió y sigue cumpliendo un rol importante, porque se transformó en materia prima de una próspera industria local. Por lo tanto, en el medio del campo inferior, una planta de mandiocaa raíz descubierta como representación doble de alimento y materia prima.

Todos estos pensamientos me fueron llevando a la virtud portorriqueña por excelencia: ¡La cultura del trabajo productivo! De ahí el arado de madera. Cuando niño me fascinaba ver arar a los agricultores y bastante pronto me percaté del enorme esfuerzo físico que requiere esa tarea. Y si alguna actividad merece llamarse “trabajo productivo” es arar. Por esa razón creí quelo que mejor representaba esa virtud, casi estigma local “el trabajo productivo”, era el arado.

Para completar el símbolo faltaba la actividad económica más importante, la industria, graficada por la rueda dentada en la esquina inferior izquierda.

Y aquí la aclaración más importante: el trabajo ganador fue el arriba descripto.

Cuando me comunicaron que se había optado por ese trabajo, me sugirieron sustituir la cruz por algún otro emblema que reforzara el carácter industrial. Ubiqué entonces en el lugar de la cruz una naranja precedida por una silueta diente de sierra y chimenea en representación de la agroindustria.

Al saberlo la profesora de dibujo de la escuela me manifestó “estoy orgullosa de que haya ganado, pero un autor no claudica en sus principios”

¡Es verdad! Desde ese mismo momento y por 44años lamenté ese abandono. Sería bueno que alguien recoja el guante y vuelva a la idea original, creo que representa mejor el “espíritu de Puerto Rico”.”

 

Víctor Kuhn

 Arnoldo Hillebrand 003

Momento en que los jóves autores del Himno y del Escudo reciben sus respectivas medallas, de manos del intendente Efrén Rauber.

 

 

 

 

 

 

Homenaje a la Colectividad Paraguaya

Publicado el 14/05/2015
por Leonor Kuhn

Hoy, día de la fiesta patria de nuestro vecino país, Paraguay y teniendo en cuenta  la gran cantidad de sangre paraguaya que fluye en los habitantes de nuestra ciudad, SPR rinde un sentido homenaje, a través de esta historia, de una ciudadana paraguaya, que vivió muchos años entre nosotros, dejando profundas huellas de solidaridad.

Doña Loly

Una vida hecha oración

Concejo 001

1º de septiembre de 2005. Mientras las últimas flores de lapacho tapizaban de rosa y amarillo las veredas de Puerto Rico, en la iglesia San Alberto Magno, repleta de gente, se celebraba una Misa sumamente especial. Era la despedida de doña Loly, fallecida esa misma madrugada en Posadas, quién de “cuerpo presente”,  recibía en  ese lugar tan significativo en su vida, el merecido homenaje y adiós de familiares, amigos y conocidos.

Esta historia tan singular tiene su inicio en San Pedro del Paraná, Paraguay, el 28 de marzo de 1925. Quedó huérfana de muy joven, pero la personalidad de su madre fue sin duda muy marcada, ya que constantemente se refería a ella, repetía sus enseñanzas y se las transmitía a sus hijos. Hasta hoy las hijas recuerdan los comentarios de doña Loly: “era una doctora, sabía curar todo tipo de enfermedades con medicinas naturales” Al respecto recuerdan una anécdota “… cuando mamá tenía nueve años, se le cayó un gajo de un árbol encima quedando medio cuerpo paralizado. La abuela le preparó remedios naturales y ella se recuperó totalmente en pocos meses, sin quedarle secuelas de ningún tipo, solo con yuyos la curó”.

Su madre también supo inculcar en ella una profunda fe en Dios que llevó a la práctica durante toda su vida. Es sorprendente escuchar el relato transmitido a las hijas y amigos de un suceso ocurrido durante su infancia, interpretado por ella, como un milagro: “cruzaba a caballo un arroyo. De pronto vino una gran correntada, el caballo se asustó y me tiró al agua. Fui arrastrada por la corriente, me sentí morir. Me encomendé a María y misteriosamente “alguien”, un “ángel” me salvó la vida.

Estudió magisterio y ejerció la docencia en su país. Se conoció con Juan Bareiro, un joven hijo de un estanciero de aquella zona, con el que formó su familia.

Años bravos de intolerancia política azotaron al Paraguay en las décadas del 40, 50 y más, por lo que muchos no tuvieron otra salida que escaparse hacia la Argentina, teniendo que abandonar sus propiedades, casas, pertenencias, familias… Los Bareiro no fueron la excepción. Es así que llegan a nuestro país en 1947. Don Juan consigue trabajo en un obraje de colonia Victoria. Aquí nacen sus hijas: Berna, Gladis, Celia. Una nena, fallecida, había nacido en Paraguay. Regresan un tiempo a su patria, pero ven que no mejoran las condiciones; se les hacía muy difícil trabajar y vivir en paz, por lo que deciden regresar, lo que acontece en 1956, y desde entonces se radican definitivamente en Puerto Rico. Aquí nacen los demás hijos: Manuela, Juan Carlos, Julio, Miguel y Carmen Beatriz. Comentan sus hijas que en realidad hubo 13 hijos, contando los bebés fallecidos.

Durante su permanencia en el obraje Victoria, la empresa le propone enseñar a los niños del lugar, y así doña Loly crea la primera escuela que años más tarde es re-fundada como escuela nacional.

Para radicarse de manera permanente, en Puerto Rico, compraron la casa de don Andino, ubicada en la calle Méjico: sencilla, espaciosa, tan grande como la generosidad de doña Loly, que no sólo albergaba a su numerosa familia sino que en muchas oportunidades cobijaba y daba de comer a los familiares de enfermos que venían de lejos al hospital, donde la mayoría de las veces no había lugar. Las enfermeras ya ni consultaban, daban por sentado que siempre había un lugarcito en la casa de doña Loly, y le enviaban las personas necesitadas. También en esa casa iban chicos de los alrededores a recibir apoyo escolar para las tareas. Ella, con firmeza pero con mucho amor les enseñaba, y no faltaban las ocasiones donde les invitaba chipa amasada o reviro.

En 1969, a pocos días de recibir el título de maestras, sus hijas Berna Gladis y Celia,  don Juan sufre una picadura de serpiente en Paraguay, donde por falta de medios y atención oportuna, no sobrelleva la situación y fallece al día siguiente, dejando a doña Loly, sola con nueve hijos a cargo, con la más chiquita de apenas dos años de edad.

Tiempos duros, de mucho sacrificio, siguieron para esta familia. Pero la firmeza de carácter sumado a la fe de doña Loly, fueron salvando uno a uno todos los obstáculos. Hacía maravillas con el escaso presupuesto, cultivaba una huerta, plantaba maíz, recuerdan las hijas que siempre tuvieron la producción más temprana de choclos en el vecindario. Durante mucho tiempo, iba a buscar leche a la colonia, a caballo, que luego los chicos distribuían a domicilio en las casas del centro. Una de ellas recuerda otra de las actividades que hacían para mantenerse: ”cuando iba a la secundaria, nos levantábamos muy temprano, mamá siempre se levantaba temprano, haga frío, calor, lluvia, verano, invierno, siempre se levantaba a las cinco de la mañana, y hacíamos empanadas para vender”

El día de su despedida en la iglesia, la bioquímica Griselda Oberti, su ahijada de confirmación, leyó un emotivo texto, que traza perfectamente el ser de doña Loly: “… Cada día entregaba su familia a Dios, pidiendo y agradeciendo por ellos.

Los tiempos importantes eran: oración personal, de intersección, lectura y meditación de la palabra de Dios, rezo del Santo Rosario.

Desde el amanecer hasta la noche, en cualquier lugar: en la casa, la huerta, con sus animales, con las plantas, los vecinos, amigos, la familia…cuando iba caminando por las calles…o iba a pie o a caballo a buscar y repartir la leche…rezaba, rezaba, cantaba, servía…amaba…

Se integró a la Iglesia, participando de la Legión de María, el grupo AMES, la Renovación Carismática de la que fue integrante de la Coordinadora Diocesana.

Recorría el pueblo casa por casa, llevando la imagen de María Santísima, compartiendo la palabra de Dios, rezando el Santo Rosario. Visitaba familias, ancianos, enfermos, necesitados…

Tenía también el carisma de la hospitalidad, ofreciendo una sombra, una silla, un vaso de agua fresca, unos mates…hasta un techo para pasar la noche, al que venía de lejos…””…Les cuento que ella, después de la primera operación que tuve, durante años, cada día, con  frío, calor, viento o lluvia me traía a casa y compartía su poca o mucha comida. Era riquísima, y la preparaba con mucho amor. Lo hacía sin ningún interés, ni esperaba recompensa…”

Como éste, muchos otros testimonios dan cuenta del respeto y admiración que provoca  su recuerdo entre los que la conocieron, que no fueron pocos. A unas semanas de su partida, la periodista Norma Traid le dedica un espacio en su programa “Ser Mujer”, del canal de TV. local, presentando una hermosa reseña de su vida, como homenaje y ejemplo a imitar.

Uno de los grandes logros, difíciles de entender, dadas las privaciones que debió sobrellevar esta mujer en su vida,  es el hecho que  sus hijos accedieron  a la educación secundaria, terciaria, y hasta universitaria, logrando los títulos que hoy los habilita a desempeñarse en diferentes profesiones.

Cuentan sus hijas, que en más de una oportunidad intentaron ofrecerle una mejor calidad de vida, ubicándola en viviendas más confortables, mejor equipadas, pero ella, finalmente decidía regresar a su antigua casa, grande y sencilla con su jardín, su huerta, donde había lugar  para su numerosa familia, alegre y festiva, que no dejaba pasar ningún evento para celebrar en su compañía.

Nunca dejó de trabajar y rezar. Siempre había alguien necesitado,  destinatario de sus oraciones. La gente del barrio la recuerda llevando la imagen de la Virgen María de casa en casa, liderando las oraciones y cantos. Tanta fe debió calar indudablemente en sus familiares. Una hermosa herencia, que adoptaron sus hijas, es reunirse una vez por semana y rezar el rosario.

Los últimos meses de vida, debió pasarlos en silla de ruedas; sin embargo, su carácter fuerte no se debilitó. Sus nietos coinciden que siempre cuando la visitaban, les aconsejaba y con amor, pero con firmeza, les advertía cuando se equivocaban.

Doña Loly ya pasó a la historia de Puerto Rico. Nunca firmó cheques, tampoco fue funcionaria, ni ostentó cargos. Pero su figura se agiganta en el recuerdo desde la sencillez, la grandeza de espíritu, la generosidad y la fe. Todos estos atributos perdurarán en la memoria de quienes la conocimos, y se proyectarán sin duda, a las generaciones venideras.

Texto elaborado en base a una entrevista realizada a sus hijas por Stella Maris Guibaudo y Leonor Kuhn el 16/05/07, y publicado en la revista Somos Puerto Rico nº 8.

 

 

Antecedentes del Escudo de Puerto Rico

Publicado el 30/04/2015
por Leonor Kuhn

 

 

En 1969, Puerto Rico se disponía a celebrar el Cincuentenario de su fundación. El entonces intendente de la ciudad Don Efren Rauber convoca a dirigentes de instituciones, empresas, comercios, y fuerzas vivas para encarar la organización de actividades alusivas. Fue así que se conforma un organigrama con varias subcomisiones de trabajo: Espectáculos, Deportes, Cultura, etc. En el seno de estas subcomisiones surgen diferentes propuestas afines a su perfil, que a lo largo del año del Cincuentenario, ponen de relieve la capacidad creadora de la población local.

Hasta ese momento, la ciudad carecía de Himno y Escudo.

Fue tarea de la subcomisión de Cultura organizar el  concurso correspondiente para dotar a Puerto Rico de sus símbolos representativos aprovechando la motivación generada por tan importante evento.

En forma simultánea aparece el concurso para el escudo. Las bases fueron muy amplias en cuanto a las posibilidades de participación. No hubo prácticamente límite de edad y cada concursante podía presentar más de un trabajo. De hecho, se presentaron varios jóvenes y personas mayores. El trabajo seleccionado fue de otro alumno de la Escuela Normal, Víctor Kuhn de 17 años de edad.

Arnoldo Hillebrand 003

Momento en que el ganador del concurso recibe el premio (medalla de oro y diploma), de manos del intendente Efren Rauber. A su lado, el autor de la letra del Himno a Puerto Rico, el joven Benicio Szymula. 1969. Gentileza Arnoldo Hillebrand

El mismo había presentado dos modelos, uno de los cuales fue seleccionado pero con una observación de parte de algunos miembros del jurado, a quienes no les convenció el símbolo de la cruz en el ángulo superior derecho, sugiriendo un cambio al autor.

El diseño elegido por el jurado fue descubierto en el marco del acto central de festejos del Cincuentenario. Al igual que el himno, el escudo fue olvidado con el paso del tiempo hasta que en 1986, el Intendente Carlos Koth pide autorización al Concejo Deliberante  para realizar un concurso público  para la creación de una bandera y modificar el escudo existente, lo que genera la Ordenanza nº 22/86. Ignoramos los motivos pero esta ordenanza nunca fue ejecutada.

En octubre del año 2008 por la Declaración nº 42/08, firmada por el Dr. Jorge Mario Vercelli, el H.C.D realiza un reconocimiento al autor del escudo.

Víctor Kuhn hace añosresidente en Eldorado, al observar el escudo que se encuentra actualmente en la Plaza del Colono, varias veces retocado manifiesta: “ese no es mi escudo”. Fue así que le pedimos que nos comente detalles del concurso y una re-creación de los modelos presentados:

Meses antes del cincuentenario, 15 de noviembre de 1969, se llamó a concurso para proveer de escudo a nuestra ciudad.

Decidí participar con dos modelos, no había límites en este sentido. Ahora bien, faltando un par de semanas para el cierre del concurso y tras unas reflexiones, llegué a la conclusión que debía intentar otra idea: pensé en el hecho de que la población pionera era casi totalmente extranjera; o brasileña (alemán brasileña) o paraguaya, algunos alemanes y suizos, y en menor número, argentinos, la patria anfitriona.

Esa población sentía un profundo respeto hacia la patria adoptiva. Esto se podía constatar hasta bien entrados los años sesentas, al pasar frente a un edificio público al momento de izar o arriar la bandera, estas personas se paraban y de llevar puesto un sombrero, se lo quitaban, además de  forma masiva  concurrían a las fiestas cívicas, munidos de los colores de su país de origen junto a la celeste y blanca.

 Y es en ese sentido que pensé que rodeando la parte principal del símbolo debía haber una cinta nacional que refiera al sentido de pertenencia.

Otro aspecto que ocupó mis pensamientos era el lugar físico en el que se asentó la población, topografía ondulada, vegetación exuberante, suelo feraz. Por lo tanto dividí el plano principal en dos campos por medio de una franja de selva nativa, arriba el firmamento, abajo el suelo recién roturado.

Desde mi infancia había visto cómo en el seno de muchas familias la gente trataba de adquirir conocimiento, principalmente a través de la lectura de diarios, almanaque del Alto Paraná, libros específicos sobre oficios, etc., es decir la búsqueda del conocimiento a través de la lectura, hábito que nuestros mayores nos supieron inculcar con su ejemplo.

Por eso, en el ángulo superior izquierdo ubiqué un libro abierto, alumbrado por una antorcha que significa el conocimiento iluminado por la libertad.

A medida que dibujaba y reflexionaba, penetraba más en la idiosincrasia portorriqueña y por supuesto no fue difícil percibir claramente a la fe como rasgo local. Si no¿cómo explicar la fuerza requerida para superar las situaciones de infortunio? Aún desde una postura agnóstica hay que reconocer este hecho; como mínimo la fe actuó y sigue actuando como  efecto disparador de la fuerza de voluntadque hizo y sigue haciendo falta para superar muchas dificultades. Por eso, en el ángulo superior derecho, la cruz.

En mi deambular mental pensaba en el enorme problema logístico que era proveerse de alimentos en los orígenes. La solución permanente más inmediata fueron los cultivos anuales, que también generaron los primeros ingresos. Es ahí donde la mandioca cumplió y sigue cumpliendo un rol importante, porque se transformó en materia prima de una próspera industria local. Por lo tanto, en el medio del campo inferior, una planta de mandiocaa raíz descubierta como representación doble de alimento y materia prima.

Todos estos pensamientos me fueron llevando a la virtud portorriqueña por excelencia: ¡La cultura del trabajo productivo! De ahí el arado de madera. Cuando niño me fascinaba ver arar a los agricultores y bastante pronto me percaté del enorme esfuerzo físico que requiere esa tarea. Y si alguna actividad merece llamarse “trabajo productivo” es arar. Por esa razón  creí quelo que mejor representaba esa virtud, casi estigma local “el trabajo productivo”, era el arado.

Para completar el símbolo faltaba la actividad económica más importante, la industria, graficada por la rueda dentada en la esquina inferior izquierda.

Y aquí la aclaración más importante: el trabajo ganador fue el arriba descripto.

Cuando me comunicaron que se había optado por ese trabajo, me sugirieron sustituir la cruz por algún otro emblema que reforzara el carácter industrial. Ubiqué entonces en el lugar de la cruz una naranja precedida por una silueta diente de sierra y chimenea en representación de la agroindustria.

Al saberlo la profesora de dibujo de la escuela me manifestó “estoy orgullosa de que haya ganado, pero un autor no claudica en sus principios”

¡Es verdad! Desde ese mismo momento y por 44años lamenté ese abandono. Sería bueno que alguien recoja el guante y  vuelva a la idea original, creo que representa mejor el “espíritu de Puerto Rico”.”

 

Víctor Kuhn

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 Modelo seleccionado por el jurado

                                           Escudo080

Modelo retocado con el remplazo de la cruz

Parte del texto publicado en el libro Historias Inéditas de Puerto Rico I, de Guido Rauber y Leonor Kuhn. 2013
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Profesora Alicia Stempel y sus alumnos preparando un mural artístico conmemorativo del evento

Medio siglo al servicio de la Formación Docente

En el mes del Cincuentenario del Departamento de Aplicación, su comunidad educativa está desarrollando diversas actividades alusivas con el siguiente programa:

08/04/-10/04-Pinto Mi Escuela 4º-5º
18/04- Misa acción de Gracias 19:30hs
23/04- Exposición “Historia del Jardín”
23/04- Exposición de fotos 6º”A”,”B” y “C”
23/04- Presentación del Mural
23/04-Acto Aniversario 20hs.
24/04-Intercambio “Copa aniversario”-Complejo Municipal (6º-7º)
24/04- Festejamos el cumple de la Escuela Primer ciclo.
27/04- 28/04- 29/04 – Programa Radial 5º 6ºy 7º
30/04 Cena Show Club Victoria -22hs

Algo de su fecunda historia

 

El 1º de abril de 1965 comienza a funcionar el Departamento de Aplicación de la entonces Escuela Normal nº3 de nuestra ciudad. Foto 3

Primer grupo de docentes de la institución

Para entender la necesidad del momento y la proyección que fue tomando este centro educativo en la comunidad local, debemos remitirnos al contexto político-institucional-social de la época.

En ese sentido, nos ubicamos en los tiempos en que Misiones se constituye en provincia.

Luego de 72 años de vida territorial bajo la égida de la Nación, el Congreso sanciona la Ley 14.294, que en 1953 provincializa Misiones. Esto produce una serie de transformaciones de gran impacto en distintas áreas, incluida la educación.

Para dar cumplimiento a la citada ley se organiza la Asamblea Constituyente que da a la provincia su primera Constitución. (1954).

Se convoca a elecciones de gobernador y vice, y diputados para la naciente Legislatura.

Se consagra la fórmula de Claudio Arrechea y Francisco de Haro del Partido Peronista.

Su mandato es muy breve ya que a nivel país, una revolución militar derriba el gobierno constitucional del presidente Juan Domingo Perón, quien es reemplazado por el General Eduardo Lonardi y el Contraalmirante Isaac Rojas, como Vicepresidente.

En Misiones asume como Interventor Federal el ingeniero civil Adolfo Pomar (1956-58). Entre sus gestiones cabe destacar la convocatoria a elecciones constituyentes (1957) para dictar una nueva Constitución en remplazo de la anterior, derogada. Y en el ámbito que nos interesa, crea la Dirección General de Educación, Cultura y Deportes de la Provincia.

Luego del fallecimiento del ingeniero Pomar, se suceden todavía varios cambios de mandatarios hasta que el 15 de marzo de 1959, el Presidente Dr. Arturo Frondizi designa como Interventor en Misiones, al Dr. César Napoleón Ayrault, medida bien recibida por la población, por tratarse de un ciudadano misionero.

Éste, un tiempo antes de las elecciones de 1960, renuncia para presentarse como candidato a gobernador por la Unión Cívica Radical Intransigente, que triunfa en los comicios, es decir, queda como gobernador el Dr. Ayrault y su compañero de fórmula, Dr. Atilio César  Errecaborde, quienes asumen el 1º de mayo de 1960.

El gobernador Ayrault, en el mensaje que pronuncia ante la Honorable Cámara de Representantes al asumir sus funciones manifiesta en cuanto al área  educativo:…”que desde la Intervención Federal ha puesto su acción al servicio de la ampliación de la cultura de todos los misioneros…”.

Pero, a pesar de este reconocimiento del gobierno, la empresa no era sencilla: la mayoría de las escuelas seguía bajo la administración de la Nación. La joven provincia continuaría sufriendo los efectos de muchos años de aislamiento.

¿Qué pasaba en Puerto Rico en ese momento?

En esa época, nuestra ciudad, cuyo nombre original fue modificado en virtud del Año Sanmartiniano, estaba en pleno despegue económico y camino a una mayor apertura en lo social, por la persistente llegada desde otras localidades y provincias, de personas portadoras de diferentes estilos de vida, costumbres e idiosincrasia: docentes, profesionales, comerciantes, empresarios, dando paso a un mayor pluralismo en su seno.

En l959 el pueblo asiste a un verdadero hito de progreso: la construcción de una usina generadora de electricidad, fruto del esfuerzo de los vecinos asociados a una cooperativa.

En ese momento ejerce el cargo de intendente el Sr. José María Suanno, quien logra cambiar la fisonomía del pueblo al trazar las primeras cuadras del casco urbano.

La pequeña ciudad y colonia dan muestras de evolución en todos los órdenes. Surgen importantes industrias como  Citrex, Óleo Tung, Laminadora, además de las ya existentes fábricas de almidón de mandioca, olerías y aserraderos.

En lo social y deportivo la actividad se reparte entre los clubes Victoria, 25 de Mayo, y el recién creado Club de Pesca.

En el aspecto religioso, sobresale la parroquia San Alberto Magno que congrega a un importante sector de la población.

Los habitantes de este lugar se mantienen informados a través del diario “El Territorio” que a veces llega con días de retraso por el mal estado de los caminos.                También es muy popular escuchar radio, con receptores a pila o batería, con elevadas antenas para captar las ondas. Durante el día se podía escuchar LT4, ZP5 Radio Encarnación de Paraguay o alguna  emisora brasileña. Todas en AM.  De noche se recibían buenas señales de emisoras de Bs As como Radio El Mundo, Splendid o Excelsior, además de emisoras transcontinentales en onda corta.

Otra manifestación cultural de la época  era el cine Ipiranga, (hoy Cine Teatro San Martín), donde semanalmente se “pasaban” películas mejicanas o de otra procedencia, en blanco y negro. Antes de la proyección o en su intermedio se podía ver una suerte de documentales: el noticiero nacional, antecedente de los actuales noticieros televisivos.

En lo educativo, dos establecimientos atienden la demanda de la población. La Escuela Nacional 114 y el Colegio San Alberto Magno. Ambos con nivel primario hasta sexto grado.

La Escuela Normal Provincial nº3 (era la tercera creada en la joven provincia después de las de Alem y Montecarlo,  de ahí su número) cursaba su sexto año de funcionamiento y estaba abocada a formar maestros. Las chicas/os ingresaban a Primer Año y hasta Tercero cursaban el Ciclo Básico, un programa uniforme en todo el país. A partir de Cuarto Año, además de las materias convencionales,  comenzaba la formación específica de Magisterio, con la incorporación de asignaturas como Pedagogía, Didáctica, Filosofía, Psicología, etc. En Cuarto Año los alumnos/as comenzaban a hacer observaciones de clases en el turno opuesto del cursado y en Quinto Año, se hacían las prácticas con los niños en los distintos grados inclusive en Jardín de Infantes. Y así  se recibían de “Maestros Normales” con la finalización de la escuela secundaria.

En nuestro país, la escuela base del normalismo argentino, fue la Escuela Normal creada en la ciudad de Paraná, E. Ríos, en 1870, por el entonces Presidente de la Nación, Domingo F. Sarmiento y su Ministro Nicolás Avellaneda.

El decreto de creación establece que la institución tiene el designio de formar maestros competentes para las escuelas comunes  y se constituye  sobre la base de un curso en el que se aprende el arte de enseñar y de “una escuela modelo de aplicación que servirá para dar la instrucción primaria graduada a niños de ambos sexos y para amaestrar a los alumnos del Curso Normal en la práctica de los buenos métodos de enseñanza y en el manejo de las escuelas”.

Así surge, organizadamente en nuestro país, el llamado Departamento de Aplicación de las Escuelas Normales, que es básicamente una escuela primaria común anexa al ciclo del magisterio y que cumple dentro de la estructura del establecimiento donde actúa, una doble finalidad: por un lado imparte la enseñanza primaria completa y por otro sirve de campo de estudio y experimentación psicopedagógica a los alumnos que aspiran egresar como maestros.

El Departamento de Aplicación de la Escuela Normal 3 se creó por Resolución 600/63 del Consejo General de Educación, e inicia sus actividades el 1º de abril de 1965, en el mismo edificio de madera que ocupaba el Nivel Medio.

Inicialmente contó con siete secciones de grado.

Su primer Regente fue el Escribano Luis Angel Ripoll, que se desempeñaba como profesor en el Nivel Medio.

Foto 2

                                        Escribano Luis Ángel Ripoll, primer regente

Más tarde, por Resolución 304/75 se creó el cargo de Subregente y se desempeñó como tal la Sra. Elva T Neumann de Pereira Da Silva.

Los primeros maestros del Departamento de Aplicación fueron: Elva T. Neumann de Pereira Silva, Elvia Sosa de Kraupl, Ercilia Rodríguez  de Ojeda, Marina Olga Vásquez  de Casco, Nidia M. de Lamarque, Lucía Johann y Julio Lovera. (Foto 3)

A partir de 1966 se incorporan las materias “especiales” con los siguientes docentes:

Música: María Teresa B. de Rodríguez

Educación Física: Víctor Ángel Pierotti

Actividades Prácticas: Roberto Luis Toresani

Y también funciona por primera vez el Jardín de Infantes con la maestra Beatriz Reyes de Mecking.

Desde el comienzo y como un destino que pareciera estar marcado para la mayoría de nuestras escuelas, la falta de espacio fue uno de los escollos más difíciles de resolver. La matrícula del Nivel Medio había crecido notablemente y el  edificio de madera, ni siquiera tan antiguo, construido con  una concepción de la distribución espacial de avanzada, sin embargo las condiciones climáticas de nuestro medio, produjeron su rápido deterioro.

Al sumarse de pronto siete divisiones de grado, además la falta de bancos, se produjo una situación tal que en un solo salón funcionaba la dirección del nivel medio, la biblioteca, secretaría, sala de profesores, regencia, mapoteca, etc

Fueron años donde el personal trabajó en condiciones de extrema precariedad, y en 1971 el problema de falta de bancos y espacio era tan alarmante que se trató de paliar la situación con la implementación de tres turnos, uno matutino hasta las 11h., otro intermedio de 11,30 a 14,30 hs. (Departamento de Aplicación) y el vespertino hasta las 18 hs.

Mientras se estaba construyendo el edificio actual de la Escuela Normal, los cursos secundarios y grados del Departamento de Aplicación, fueron ubicados en diferentes dependencias: el bloque de aulas antiguas de techo parabólico, otro grupo de aulas nuevas construidas en el sector Este del predio, en la escuelita 177 de madera, con acceso desde la actual calle Uruguay, un galpón de la firma Johann y Cía. ubicado entre Estrada y Avellaneda y el salón del Museo del Sr. Abdón Vier, ex Casa de la Cultura “Benito Quinquela Martín”.

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     Alumnos frente a una de las aulas de techo parabólico. Maestra Elva Neumann de Pereyra Da Silva

Este caótico estado de situación fue sobrellevado estoicamente por alumnos, docentes y padres hasta la anhelada inauguración del nuevo edificio en 1978.

El gran mérito de esta escuela es que siempre tuvo que ser pedagógicamente un modelo donde centenares de maestros egresados de la Escuela Normal tuvieron la oportunidad de aproximarse  a la realidad del aula, antes de emprender la carrera docente. (Foto 5)

Comunidad educativa del Departamento de Aplicación

Estamos acostumbrados a identificar las escuelas o lugares de enseñanza con la imagen que proyecta su edificio. Sin embargo, lo que les otorga verdadero sentido, su esencia,  son las personas, en este caso, los alumnos, docentes, administrativos, personal de maestranza.

Un rol protagónico en el sistema les cabe a los directivos. En el Departamento de Aplicación, esa figura recae en el “regente” y “subregente”. Los que desempeñaron esa función, en orden cronológico son: escribano Luis Ángel Ripoll, regente fundador, Marina Olga Vázquez de Casco, Susana Castellano, Beatriz Vaianella, Clorinda Cáceres, y Zulema Scherf.

Son miles los alumnos que pasaron por esta escuela singular, que fue creada a nivel país como campo de práctica para los estudiantes-docentes. Pero aquellos alumnos que comenzaron su trayectoria escolar desde el inicio, por siempre serán recordados como “fundadores”. Los que cursaron el Primer Grado en 1965 fueron:

Apodaca Manuel Antonio, Bareiro Julio César, Barrios Alberto, Barrios Felipe Oscar, Basler Doris Luisa,  Bindschadler Juan José, Bizzózzero Catalino, Cabañas Faustino, Cabañas Yolanda, Cabral Luis Alberto, Cabral Pedro Roque, Careaga María Agustina Chatic Héctor Ramón, Chatich Elina Graciela, Cuba Susana, De La Cruz Graciela, Dornelles Carlos Alberto, Figueredo Ramón A., González Oscar, Hillebrand Ana de J., Hillebrand José, Hillebrand María D., Kleinubing María Ester, Loffler Gladys Ester, López maría del C., López Osvaldo Benigno, Melgarejo Neri Rubén, Núñez julio Ignacio, Ortellado Olga Beatriz, Pereira Da Silva Enrique A., Pereira Da Silva Rita Elva, Ramírez María Ester, Ramos Anildo, Ramos Bromilda, Ramos Logildo, Ríos Norma Irene, Rodríguez Ramón Jorge, Valdéz María Florencia y Vier Camilo Alfredo,

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Uno de los primeros jardineritos

Panorama actual

El festejo del Cincuentenario del Departamento de Aplicación encuentra a la escuela nuevamente con una incómoda situación de falta de espacio, mientras se espera la concreción de las nuevas aulas en pleno proceso de construcción. El crecimiento de matrícula en  los últimos años empujó la creación de nuevas divisiones tal que actualmente hay 3 divisiones de cada grado y Nivel Inicial.

Sin entrar en mayores detalles queremos dejar constancia de los docentes que formaron parte del Departamento de Aplicación, en los últimos años. Algunos de ellos, hoy ya están jubilados.

Regente: Zulema Carmen Scherf.

Subregente: Clorinda Elizabeth Cáceres,  Miriam Quintana,

Docentes de los diferentes grados:  Juana Valdéz, Teresita Seidel, Brodo María Beatríz, Mercedes Bogado, Norma Oviedo, Liliab Raquel Melo, Ana María Ezpeleta, Érica Cristina Seidel, Mariela Analía Gini, Norma Graciela Seidel, Blanca Estela Esteche, Hursola Widmann, Clara Angélica Casales, Inés Scherf, Sonia Mabel Vera, Irma Cuba, Angélica Maschke, Carmen Noemí Valenzuela, María Isabel Reiser, Juana Silvina Villar, María Celia Lezcano, Claudia Beatriz Franco, Silvestre Elva Eve, Ramón Villamayor, Úrsula Heymann,  Mirta Graciela Camacho, Adelia Zulema Viera, Nidia Elena Gallardo, Ema Mabel Zimmerli,.

Informática: Lucía Raquel Casales y Maximiliano Cuba.

Tecnología: Juan Riedmaier,  Perla Sandra Leites y Selva Eliana López.

 Expresión artística música: Susana Chemes, Lorena Kleinübing y Silvia Beatríz X. Expresión Artística Plástica: Alicia Eugenia Stempel,

Educación Física: Noelia Portillo, Mónica Liliana Marchi, Ebertz Marisabel, Daniel Esteban Insfrain, Celso Luis Paniagua.

Inglés: Lilian Miérez

 Directora de Jardín de Infantes: Alejandra María Koth

Docentes actuales Departamento de Aplicación

                                                      Plantel docente actual

Profesoras Jardineras y de Nivel Inicial: Mirtha Gladis Aguilar, Susana Patricia Engler, Paula Mariana Griss, Bibiana Rosanela Rhode y  Ramona Graciela Molina.

Es posible que haya alguna omisión involuntaria, pero es lo que encontramos al escribir la presente nota.

Medio siglo de permanencia en las más difíciles y variadas condiciones no fueron obstáculo para que miles de alumnos y centenares de docentes  hayan elegido esta escuela como su espacio de formación o de trabajo y hoy pueden compartir con orgullo esta celebración tan relevante.

¡Feliz Aniversario de Oro Departamento de Aplicación!

Leonor Kuhn

SPR agradece a:
Kunka Molet de Pierotti por haber activado su memoria privilegiada esclareciendo dudas.
Mirtha Camacho por cedernos el fruto de su minucioso trabajo de archivo y base de datos.
Docentes del Nivel Medio y Departamento de Aplicación por los distintos aportes realizados.

Parte del artículo publicado en la versión impresa de la revista Somos Puerto Rico, marzo – abril 2015

 

 

 

 

 

 

 

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