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Concurso de Dibujo

Publicado el 31/05/2009
por Leonor Kuhn

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El Augurio

Publicado el 31/05/2009
por Leonor Kuhn

Aletargado por las horas de reclusión y penumbra estiró los brazos casi fingiendo desperezarse. Sus músculos no reaccionaban al pedido y los bostezos tampoco llegaron como cuando el descanso es bueno…

Las ligeras fisuras entre el cortinado roto resplandecían marcando una mañana avanzada y el latir callejero parecía acercarse paulatinamente a medida que sus sentidos despertaban desordenada y evasivamente.

 

 Buscando incorporarse, un agudo dolor en la espalda, entre la espina y el omóplato, comenzó a retorcer su memoria. Un repentino abrir de ojos mostró destellos viperinos tras las pupilas aún poco dilatadas para escudriñar las sombras entre los sucios rincones del paradero. Ojos y recuerdo febril combinaron como resorte y la velocidad desencadenó incómodas piruetas mal vistiendo y posándolo en unos segundos en un patio interior, piso y medio debajo de la guardilla del mal sueño…

Saltó las dos hiladas de alambre linderas de los patios encontrados y un par de ladridos echaron al ruedo la misma angustia que exhalara en caliente aliento por casi tres horas la madrugada anterior, cuando en dos oportunidades fuera descubierto y casi aprehendido.

Rodeó un bienoliente guayabal agazapándose para evitar las ramas bajas y luchando contra los dolores, enfilando velozmente tras la cerca de troncos podridos hacia el bajadón que lo metió de improviso entre las ruidosas y secas bananas de oro y después en el bañado…

———————————-

“-¿Estás sola?.. – la pregunta sonaba aún en sus oídos y ponía un bello y desconsolado retrato en su memoria, que las sombras del galpón no le habían dejado advertir a tiempo. Don Dalmo -y quién sabe quienes más- había disparado de inmediato y él solo había atinado a arrojarse al suelo y rodar por detrás de los bidones y damajuanas mientras el grito de María traducía los peores presagios.”

———————————–

A pesar de los repiqueteos sordos de sus pasos en el lodo y la lejanía de los mastines, la paranoia de quien más sabe de su infranqueable culpa  que de la implacable persecución, lo aturdía y empujaba con la fuerza de la desesperación, observando poco a sus espaldas y no más que de reojo.

Enseguida arribó al monte, que por encima del barro adherido a sus prendas que el calor húmedo hacía nauseabundo, imaginó fresco y preservador. Apenas penetró en un marañoso tacuapisal, jadeante trepó un quiebre rojizo plagado de boquetes de alimañas y enfiló orillando un angosto cauce que a los pocos metros se ofreció vertiente transparente…

Hundió la cabeza y las manos hasta que el alivio se tornó casi placidez, aunque su sofocamiento y aflicción irguieron y volvieron rápido su cabeza, entreviendo acuosos los árboles a contraluz del cielo soleado. Nada movedizo parecía inquietar la subyugante postal de la mitad del temor… Recordó la otra mitad del alejamiento y libertad en dirección contraria y hacia ella se internó con renovados brincos, zigzagueando entre el escabroso terreno selvático.

———————————–

“-¡Allá va!.. ¡Por el plantío de abajo!..-  Recordó que había oído voces iracundas entre las que había reconocido la de Samuel, cuyos celos enfermizos seguro lo llevaron a develarle el secreto al patrón…  Un impulso animal y la fatalidad lo habían colocado de huída en las cercanías del caserío de chacra y la certeza de su amor muerto lo desvió a la casa donde la bronca se descargó en esa lumbre incendiaria cuyo arrepentimiento se le acrecentaba ahora a cada minuto. Sin saber si Amanda o los hijos estaban, había sentido el detestable sabor de la venganza cuando las llamas se enroscaron rápido por las tablas, como retorciendo el viejo odio contra su rival de siempre que ya le había arrebatado su primer pretendida.”

—————————————-

Embotado por la fatiga no sentía los extensos rasguños en sus brazos ni los golpes en sus pies y rodillas, que seguían abriendo paso incesantes entre la agresiva fronda subtropical. Parecía seguir alejando los gritos y ladridos tras de sí, aunque temía que sus vencidos sentidos le jugaran una mala pasada…

Corrió un centenar de metros más mientras las entreluces del follaje desnudaban la testarudez del mediodía, hasta detenerse al pié de un cedro robusto cuya corteza aplanada de un lado le ofreció respaldo.

————————————–

“¿Porqué no la había convencido antes para escapar juntos?… ¿No había sido acaso obvia su desenfrenada pasión? -Peligrosa y advertida cuanto más pasaban los días y los encuentros furtivos ya sin escenarios se habían hecho más frecuentes-, dilucidó con los ojos cerrados pero sin sujetar aún el aire frenético en su pecho. Lamentó la parálisis en que solía sumir el puro amor a sus esclavos y la locura postrera de sus víctimas…

María lloraba seguido y adivinarlo en su rostro no habrá sido difícil, como tampoco su propia cara de preocupación habrá escapado a la desconfianza de Don Dalmo o de la misma cuadrilla en cada desmalezada.”

—————————————

El primer escape lo había bendecido con el pronto anochecer, que vuelto noche oscura lo ayudó a burlar a sus rastreadores. ¿Cómo saldría de esta, a plena luz del día y con el acostumbrado cerrojo entre la paisanada y los milicos cerrándose rápidamente en torno suyo?…

Lanzó a un costado el resto de raíces de tacuapí que ya no masticaría a pesar del hambre punzante y se levantó pesadamente diciéndose a sí mismo, como buscando convicción, que iría hasta El Pocito, porque en Mineral había un destacamento y lo pescarían tan fácil como casi ocurriera esa mañana en el pueblo.

El eco opaco de sus pasos transmitía cada vez más desaceleraciones, manifestando sus dedos sanguinolentos dentro de las alpargatas rotas y sus fibras cercanas a los calambres.

Un maizal grande en el cerril sector sur de la aldea lo llevó de rastras hasta el pinar, cuya blanda grava y libre extensión aplacaron su andar renqueante, mientras el brillo diurno comenzaba a declinar en esperada complicidad.

El  montecillo bajo le trajo pitangas y frutos aún verdosos de guembé ya cuando morían los últimos resplandores y el agua turbia del río refrescaron su garganta entumecida. Las voces y ruidos se habían apagado casi por completo y una guarida bien resguardada acogió su cuerpo que se desplomaba maquinalmente…

_ _ _

Cuando los primeros gallos practicaron sus desentonos, una ventisca húmeda combatió los débiles rayos de la aurora. Él se incorporó como de rutina pero un sudor copioso cubría su torso y su frente y un cansancio impensado le dificultó moverse.

El crujido del catre al incorporarse delató vacío y no necesitó volverse para situar a su compañera con su mente. Tras el dintel algo bajo que lo obligaba hace tantos años a agacharse un poco ya divisó el fuego y detrás de la pava una sonrisa grande le mostró sus dientes grandes  y sus ojos hermosos.

El ardor en sus antebrazos señalizaba varios acometimientos y sus muslos desfallecidos arrastraban unos pies que casi no reconoció como suyos por las extrañas llagas…   

-Buen día. No dormiste bien,  parece…- , susurró María extendiendo un espumoso mate caliente.

-Un mal sueño nomás…- , espetó Ramiro mientras terminaba de sentar su huesuda y ojerosa figura en el asiento ahuecado de cedro… -Sólo un mal sueño, María.-

Ella sonrió secretamente mientras ensayaba macerar unas bolas de harina en la olla de hierro, atrapando con cada rítmico gesto la hipnótica confusión del hombre que platicó menos que lo acostumbrado esa mañana.

Afuera la brisa sopló más pesada acompañando unos acechantes nubarrones que venían desde el norte con apuro, vaticinando un aguacero de pesadilla cuando se hundiera la luna que aún porfiaba poco visible en el poniente misionero, rojizo y gris.

Apenas reparó en las alpargatas más desgarradas y mugrientas que completaron su ropaje para la fajina, con la presión de la tardanza en sus desvariados ojos y en su andar raudo atravesando el corredor…

El beso breve dejó sin embargo un gusto tibio y especial en su boca, sacándolo solo un instante de su sombría somnolencia.

Cuando ya sus pasos zancudos bordeaban el recodo del caserío de chacra y las primeras gotas golpeaban su rostro queriendo despertarlo, tanteó la canana y se paró en seco como si nunca hubiera salido sin el revólver. Volteó de inmediato y su dificultosa carrera acompañó los sórdidos truenos que antecedían cada relámpago que latigueaba intimidante como una abominación sobre su sombrero.

Casi no pudo divisar la morada entre la tempestuosa precipitación y no alcanzó a posar los pies tras el portón cuando escuchó el pavoroso estruendo…

Retumbó en sus sienes larga, dolorosamente, empequeñeciendo la furia de la tronada mientras hincaba sus enjutas rodillas como cuchillos en el lodo más atroz de sus infiernos interiores.

 -“¿Porqué, María?.. ¿Porqué?”..- La pregunta retumbaba una y otra vez como estampidas de la conciencia, buscando en vano recordar la expresión de su mirada en el reciente beso del adiós.

Merni.
Enero 2005.

El Augurio

Publicado el 31/05/2009
por Leonor Kuhn

Aletargado por las horas de reclusión y penumbra estiró los brazos casi fingiendo desperezarse. Sus músculos no reaccionaban al pedido y los bostezos tampoco llegaron como cuando el descanso es bueno…

Las ligeras fisuras entre el cortinado roto resplandecían marcando una mañana avanzada y el latir callejero parecía acercarse paulatinamente a medida que sus sentidos despertaban desordenada y evasivamente.

 

 Buscando incorporarse, un agudo dolor en la espalda, entre la espina y el omóplato, comenzó a retorcer su memoria. Un repentino abrir de ojos mostró destellos viperinos tras las pupilas aún poco dilatadas para escudriñar las sombras entre los sucios rincones del paradero. Ojos y recuerdo febril combinaron como resorte y la velocidad desencadenó incómodas piruetas mal vistiendo y posándolo en unos segundos en un patio interior, piso y medio debajo de la guardilla del mal sueño…

Saltó las dos hiladas de alambre linderas de los patios encontrados y un par de ladridos echaron al ruedo la misma angustia que exhalara en caliente aliento por casi tres horas la madrugada anterior, cuando en dos oportunidades fuera descubierto y casi aprehendido.

Rodeó un bienoliente guayabal agazapándose para evitar las ramas bajas y luchando contra los dolores, enfilando velozmente tras la cerca de troncos podridos hacia el bajadón que lo metió de improviso entre las ruidosas y secas bananas de oro y después en el bañado…

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“-¿Estás sola?.. – la pregunta sonaba aún en sus oídos y ponía un bello y desconsolado retrato en su memoria, que las sombras del galpón no le habían dejado advertir a tiempo. Don Dalmo -y quién sabe quienes más- había disparado de inmediato y él solo había atinado a arrojarse al suelo y rodar por detrás de los bidones y damajuanas mientras el grito de María traducía los peores presagios.”

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A pesar de los repiqueteos sordos de sus pasos en el lodo y la lejanía de los mastines, la paranoia de quien más sabe de su infranqueable culpa  que de la implacable persecución, lo aturdía y empujaba con la fuerza de la desesperación, observando poco a sus espaldas y no más que de reojo.

Enseguida arribó al monte, que por encima del barro adherido a sus prendas que el calor húmedo hacía nauseabundo, imaginó fresco y preservador. Apenas penetró en un marañoso tacuapisal, jadeante trepó un quiebre rojizo plagado de boquetes de alimañas y enfiló orillando un angosto cauce que a los pocos metros se ofreció vertiente transparente…

Hundió la cabeza y las manos hasta que el alivio se tornó casi placidez, aunque su sofocamiento y aflicción irguieron y volvieron rápido su cabeza, entreviendo acuosos los árboles a contraluz del cielo soleado. Nada movedizo parecía inquietar la subyugante postal de la mitad del temor… Recordó la otra mitad del alejamiento y libertad en dirección contraria y hacia ella se internó con renovados brincos, zigzagueando entre el escabroso terreno selvático.

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“-¡Allá va!.. ¡Por el plantío de abajo!..-  Recordó que había oído voces iracundas entre las que había reconocido la de Samuel, cuyos celos enfermizos seguro lo llevaron a develarle el secreto al patrón…  Un impulso animal y la fatalidad lo habían colocado de huída en las cercanías del caserío de chacra y la certeza de su amor muerto lo desvió a la casa donde la bronca se descargó en esa lumbre incendiaria cuyo arrepentimiento se le acrecentaba ahora a cada minuto. Sin saber si Amanda o los hijos estaban, había sentido el detestable sabor de la venganza cuando las llamas se enroscaron rápido por las tablas, como retorciendo el viejo odio contra su rival de siempre que ya le había arrebatado su primer pretendida.”

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Embotado por la fatiga no sentía los extensos rasguños en sus brazos ni los golpes en sus pies y rodillas, que seguían abriendo paso incesantes entre la agresiva fronda subtropical. Parecía seguir alejando los gritos y ladridos tras de sí, aunque temía que sus vencidos sentidos le jugaran una mala pasada…

Corrió un centenar de metros más mientras las entreluces del follaje desnudaban la testarudez del mediodía, hasta detenerse al pié de un cedro robusto cuya corteza aplanada de un lado le ofreció respaldo.

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“¿Porqué no la había convencido antes para escapar juntos?… ¿No había sido acaso obvia su desenfrenada pasión? -Peligrosa y advertida cuanto más pasaban los días y los encuentros furtivos ya sin escenarios se habían hecho más frecuentes-, dilucidó con los ojos cerrados pero sin sujetar aún el aire frenético en su pecho. Lamentó la parálisis en que solía sumir el puro amor a sus esclavos y la locura postrera de sus víctimas…

María lloraba seguido y adivinarlo en su rostro no habrá sido difícil, como tampoco su propia cara de preocupación habrá escapado a la desconfianza de Don Dalmo o de la misma cuadrilla en cada desmalezada.”

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El primer escape lo había bendecido con el pronto anochecer, que vuelto noche oscura lo ayudó a burlar a sus rastreadores. ¿Cómo saldría de esta, a plena luz del día y con el acostumbrado cerrojo entre la paisanada y los milicos cerrándose rápidamente en torno suyo?…

Lanzó a un costado el resto de raíces de tacuapí que ya no masticaría a pesar del hambre punzante y se levantó pesadamente diciéndose a sí mismo, como buscando convicción, que iría hasta El Pocito, porque en Mineral había un destacamento y lo pescarían tan fácil como casi ocurriera esa mañana en el pueblo.

El eco opaco de sus pasos transmitía cada vez más desaceleraciones, manifestando sus dedos sanguinolentos dentro de las alpargatas rotas y sus fibras cercanas a los calambres.

Un maizal grande en el cerril sector sur de la aldea lo llevó de rastras hasta el pinar, cuya blanda grava y libre extensión aplacaron su andar renqueante, mientras el brillo diurno comenzaba a declinar en esperada complicidad.

El  montecillo bajo le trajo pitangas y frutos aún verdosos de guembé ya cuando morían los últimos resplandores y el agua turbia del río refrescaron su garganta entumecida. Las voces y ruidos se habían apagado casi por completo y una guarida bien resguardada acogió su cuerpo que se desplomaba maquinalmente…

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Cuando los primeros gallos practicaron sus desentonos, una ventisca húmeda combatió los débiles rayos de la aurora. Él se incorporó como de rutina pero un sudor copioso cubría su torso y su frente y un cansancio impensado le dificultó moverse.

El crujido del catre al incorporarse delató vacío y no necesitó volverse para situar a su compañera con su mente. Tras el dintel algo bajo que lo obligaba hace tantos años a agacharse un poco ya divisó el fuego y detrás de la pava una sonrisa grande le mostró sus dientes grandes  y sus ojos hermosos.

El ardor en sus antebrazos señalizaba varios acometimientos y sus muslos desfallecidos arrastraban unos pies que casi no reconoció como suyos por las extrañas llagas…   

-Buen día. No dormiste bien,  parece…- , susurró María extendiendo un espumoso mate caliente.

-Un mal sueño nomás…- , espetó Ramiro mientras terminaba de sentar su huesuda y ojerosa figura en el asiento ahuecado de cedro… -Sólo un mal sueño, María.-

Ella sonrió secretamente mientras ensayaba macerar unas bolas de harina en la olla de hierro, atrapando con cada rítmico gesto la hipnótica confusión del hombre que platicó menos que lo acostumbrado esa mañana.

Afuera la brisa sopló más pesada acompañando unos acechantes nubarrones que venían desde el norte con apuro, vaticinando un aguacero de pesadilla cuando se hundiera la luna que aún porfiaba poco visible en el poniente misionero, rojizo y gris.

Apenas reparó en las alpargatas más desgarradas y mugrientas que completaron su ropaje para la fajina, con la presión de la tardanza en sus desvariados ojos y en su andar raudo atravesando el corredor…

El beso breve dejó sin embargo un gusto tibio y especial en su boca, sacándolo solo un instante de su sombría somnolencia.

Cuando ya sus pasos zancudos bordeaban el recodo del caserío de chacra y las primeras gotas golpeaban su rostro queriendo despertarlo, tanteó la canana y se paró en seco como si nunca hubiera salido sin el revólver. Volteó de inmediato y su dificultosa carrera acompañó los sórdidos truenos que antecedían cada relámpago que latigueaba intimidante como una abominación sobre su sombrero.

Casi no pudo divisar la morada entre la tempestuosa precipitación y no alcanzó a posar los pies tras el portón cuando escuchó el pavoroso estruendo…

Retumbó en sus sienes larga, dolorosamente, empequeñeciendo la furia de la tronada mientras hincaba sus enjutas rodillas como cuchillos en el lodo más atroz de sus infiernos interiores.

 -“¿Porqué, María?.. ¿Porqué?”..- La pregunta retumbaba una y otra vez como estampidas de la conciencia, buscando en vano recordar la expresión de su mirada en el reciente beso del adiós.

Merni.
Enero 2005.

¿Reinventar la escuela?

Publicado el 29/05/2009
por Leonor Kuhn

En pleno tránsito por este nuevo siglo, puede ser útil el planteo de algunos interrogantes.

Por ejemplo

·        ¿dónde nos encuentra ?

·        ¿por qué se habla de la posmodernidad?

·        ¿qué conflictos plantea a la escuela?

·        Para qué y a quiénes debemos educar en el siglo 21?

Las ideas de algunos referentes del pensamiento contemporáneo, como Lyotard, Lipovetsky y Fukuyama (muy polémico) , apuntan al agotamiento del modelo moderno y sus proyectos.
Plantean una nueva dimensión donde predominan los valores de la llamada “posmodernidad individualista”: eficiente, consumista. Donde el consumo es sinónimo de éxito.

Interpretan que el ser humano está impulsado  a poseer el mundo, a tener, a ganar, y a gozar cada vez más. Así va construyendo un mundo referido a sus deseos. Desde ese enfoque no puede percibir al “otro”.Menos aún, las necesidades de los demás.

En una sociedad posmoderna, la educación también se modifica.

Así, al modelo autoritario, mecánico , predominante en la modernidad, le sucede una educación opcional, casi “ a la carta”.

Hoy se les hace creer a los jóvenes que hay que vivir lo que produce placer; y que lo verdadero y lo falso pasa por la subjetividad de cada uno: que no hay otros parámetros. En las relaciones personales predominan los sentimientos “espasmódicos”. Donde lo único “trascendente” es el momento.

¿Qué puede hacer la escuela?

Necesita ofrecer una pedagogía dialogante, frontal, como una alternativa válida porque los jóvenes demandan sentirse interlocutores.

Frente a tanta complejidad y diversidad, la escuela necesita ofrecer criterios de selección, de orientación, y de sentido crítico. Ellos demandan una pedagogía renovada, porque se van haciendo consumistas, en una era tecnocrática. Una pedagogía de la exigencia, porque nos piden límites. Y una pedagogía solidaria, porque tienden a la egolatría.

Estos planteos pueden ser algunos de los que, en este año muy particular, que culminará con los grandes festejos celebratorios de nada menos que cincuenta años ,de nuestra Escuela Normal; éstos ,repito, nos pueden movilizar para hacer balances .

Puede ayudarnos a revisar la trayectoria institucional desde el inicio , las marcas que fue dejando en todos los que, de alguna manera, fuimos parte.

Y, en proyección, es oportuno mirar hacia adelante para dibujar mentalmente un horizonte cada vez más cierto, cada vez más claro, en la búsqueda de su renovada identidad.

Desde adentro y desde afuera, necesitamos redefinir la escuela: reconstruirla como lugar de referencia y lugar de pertenencia.


S:M:G.

¿Reinventar la escuela?

Publicado el 29/05/2009
por Leonor Kuhn

En pleno tránsito por este nuevo siglo, puede ser útil el planteo de algunos interrogantes.

Por ejemplo

·        ¿dónde nos encuentra ?

·        ¿por qué se habla de la posmodernidad?

·        ¿qué conflictos plantea a la escuela?

·        Para qué y a quiénes debemos educar en el siglo 21?

Las ideas de algunos referentes del pensamiento contemporáneo, como Lyotard, Lipovetsky y Fukuyama (muy polémico) , apuntan al agotamiento del modelo moderno y sus proyectos.
Plantean una nueva dimensión donde predominan los valores de la llamada “posmodernidad individualista”: eficiente, consumista. Donde el consumo es sinónimo de éxito.

Interpretan que el ser humano está impulsado  a poseer el mundo, a tener, a ganar, y a gozar cada vez más. Así va construyendo un mundo referido a sus deseos. Desde ese enfoque no puede percibir al “otro”.Menos aún, las necesidades de los demás.

En una sociedad posmoderna, la educación también se modifica.

Así, al modelo autoritario, mecánico , predominante en la modernidad, le sucede una educación opcional, casi “ a la carta”.

Hoy se les hace creer a los jóvenes que hay que vivir lo que produce placer; y que lo verdadero y lo falso pasa por la subjetividad de cada uno: que no hay otros parámetros. En las relaciones personales predominan los sentimientos “espasmódicos”. Donde lo único “trascendente” es el momento.

¿Qué puede hacer la escuela?

Necesita ofrecer una pedagogía dialogante, frontal, como una alternativa válida porque los jóvenes demandan sentirse interlocutores.

Frente a tanta complejidad y diversidad, la escuela necesita ofrecer criterios de selección, de orientación, y de sentido crítico. Ellos demandan una pedagogía renovada, porque se van haciendo consumistas, en una era tecnocrática. Una pedagogía de la exigencia, porque nos piden límites. Y una pedagogía solidaria, porque tienden a la egolatría.

Estos planteos pueden ser algunos de los que, en este año muy particular, que culminará con los grandes festejos celebratorios de nada menos que cincuenta años ,de nuestra Escuela Normal; éstos ,repito, nos pueden movilizar para hacer balances .

Puede ayudarnos a revisar la trayectoria institucional desde el inicio , las marcas que fue dejando en todos los que, de alguna manera, fuimos parte.

Y, en proyección, es oportuno mirar hacia adelante para dibujar mentalmente un horizonte cada vez más cierto, cada vez más claro, en la búsqueda de su renovada identidad.

Desde adentro y desde afuera, necesitamos redefinir la escuela: reconstruirla como lugar de referencia y lugar de pertenencia.


S:M:G.

Reuniones de la Comisión Cincuentenario

Publicado el 25/05/2009
por Leonor Kuhn

La Comisión Cincuentenario de la E.N.S.N3 se reune todos los 1ros y 3ros miércoles de cada mes, desde las 20:30 en la escuela.

Las reuniones son ABIERTAS: están todos invitados!

 

Noticia gentileza de Puerto Rico al Día.

 

PUERTO RICO- Se iniciaron las actividades correspondientes a la Banda Municipal de Música, con la incorporación del maestro Danilo Santinelli en la parte formativa (taller de música y semillero de la banda) y del profesor Juan Carlos Melgarejo como director de la banda, informaron desde la Area Cultura de la Municipalidad. De esta manera se inicia una nueva etapa en la banda municipal, ya que tras el alejamiento del maestro Antonio Vestilleiro, se decidió establecer el nuevo mecanismo de formación y dirección conjunta, con el objeto de ampliar y potenciar los alcances del grupo.

 

 

Ambos docentes tienen una importante trayectoria, en especial Danilo Santinelli, quien además de su rica labor artística se desempeñó como maestro de música en los Estados Unidos. Por su parte Juan Carlos Melgarejo, es docente en el área de música y se destaca como intérprete de arpa.    

 

La noticia fue comunicada a los padres de los niños y jóvenes integrantes de la banda, durante una reunión realizada el pasado viernes, durante la cual se presentó oficialmente a los maestros y se definieron los aspectos básicos de la actividad para el presente año. 

 

Además se dispuso que las clases y ensayos se desarrollarán los días martes a viernes en horario de la tarde y se decidió hacer una convocatoria a personas de todas las edades, que tengan interés en sumarse a la banda, a acercarse y participar.

 

Sitio web de Danilo Santinelli: www.daniloideas.net

 

Concurso de Ajedrez

Publicado el 24/05/2009
por Leonor Kuhn

CONCURSO ESCOLAR DE

PROBLEMAS DE AJEDREZ

Las soluciones por escrito se entregarán a los docentes o directores de cada escuela, a los docentes del programa municipal de Ajedrez o se enviarán a contacto@somospuertorico.com.ar. Los datos necesarios son: Apellido y Nombres, fecha de nacimiento, escuela y grado/año que cursa.

NIVEL 1: hasta 4º grado. MATES EN POQUITAS JUGADAS…

 

Nº 1

Juegan Blancas

En la S de “SOMOS…” quedó atrapado un Rey Negro, que le tenía especial miedo a las Damas y Caballos Blancos.

 

Nº 2

En la P de “PUERTO…” quedó atrapado un Rey Blanco, que también le tenía pánico a las Damas y Caballos Negros.

Nº 3

 

En la R de “RICO…”quedó atrapado un Rey Negro, que le tenía especial miedo a los Caballos Blancos.

 

NIVEL 2: hasta 5º año de Secundaria.

 

 

MATES RECÍPROCOS CORTOS Y LARGOS…

 

Nº 4

A) Negras ganan rápidamente: ¿De cuántas maneras?

B) Blancas no tardan más de 3 jugadas en ganar…

En los laberintos de la S de “SOMOS…” practicamos atrapar Reyes con Caballos, Alfiles y Dama.

 

Nº 5

A) Negras ganan de corrido: ¿Te animás a apresar al Rey Blanco tanto en el borde como en el centro?

B) El Mate más corto de las Blancas comienza con una pieza menor… El más largo (en una de sus variantes) contiene un hermoso sacrificio de Caballo.

Desde el muelle de la P de “PUERTO…” atrapamos ‘peces gordos’, con ‘escaleras’ y ‘mates árabes’

 

Nº 6

A) Negras ganan fácil si descubren que pieza propia les molesta.

B) Las Blancas llevan al Rey Negro a conocer la séptima fila…

 

Enredados en la R de “RICO…” ambos Reyes sucumben con ‘despejes de casillas’, ‘descubiertos’ y ‘jaques interminables’.

 

 

 

 

 

 

 

PUERTO RICO, aguas profundas y lapachos

Publicado el 24/05/2009
por Leonor Kuhn

 

Puerto Rico, distante a 140 km. de Posadas, capital de la provincia, es una ciudad recostada en el margen izquierdo del río Paraná, que desde siempre formó un vínculo entrañable con el pueblo: antes, porque fue el inicio mismo del trazado urbano, único acceso de viajeros, mercaderías, correspondencia… y ahora, suministro de agua y fuente de solaz y esparcimiento.

 

Puerto Rico, como otras ciudades del Alto Paraná, irrumpe en la historia misionera, en las primeras décadas del siglo XX, cuando durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen se producen importantes movimientos de colonización privada en el entonces Territorio Nacional de Misiones. En este caso, bajo la dirección de don Carlos Culmey, ingeniero alemán que ya había fundado pueblos en el sur de Brasil, y que formaliza en Buenos Aires en mayo de 1919, la Compañía Colonizadora Alto Paraná Culmey, acompañado del sacerdote jesuita Max Von Lassberg, consejero espiritual de la naciente colonia. A fines de ese año se produce el desembarco sucesivo de inmigrantes brasileños de origen alemán, reclutados por Culmey, quien declara fundada la nueva colonia el 12 de noviembre de 1919.

 

Como la mayor parte de la provincia de Misiones, esta región, fue el hogar de los grupos nómades prehistóricos primero, de los Guaraníes después, y objeto de una intensa economía extractiva en las décadas previas a la fundación, recorrida entonces por obrajeros, capataces, mensúes, aventureros, que no formaron poblaciones estables, permitiendo instalar en el pensamiento de de los colonos traídos por Culmey, la fantasía de ser los “primeros”.

 

Muchos más siguieron llegando: europeos y gente de otras provincias que se sumaron a tantas generaciones que dieron lugar a una trama de interacciones conjugando sueños, trabajo, tensiones, cambios, avances y retrocesos, cuya expresión visible es una pintoresca ciudad de casi 20.000 habitantes.

 

Originalmente, Puerto Rico fue concebida como una colonia agrícola, cuyo primer emplazamiento estuvo algunos km. más al norte, en el paraje San Alberto, pero ante las dificultades que causaba la escasa profundidad de las aguas del Paraná en ese sitio, Culmey explora la costa y decide el traslado del asentamiento hacia el sur, al lugar que ocupa actualmente, por considerarlo “rico en aguas profundas”, circunstancia que plasmó para siempre la toponimia de la ciudad.

 

Años bravos llenos de dificultades en medio de la selva y del aislamiento, fueron las circunstancias de los primeros colonos, que sin embargo, poco a poco transformaron ese espacio prístino, en un mosaico de chacras, potreros, picadas, convergentes hacia el puerto, único portal de acceso por muchos años.

 

Y como todas las colonias agrícolas del Alto Paraná, aquí se plantó, yerba, tabaco, tung, maíz, mandioca, cítricos; se instalaron olerías [1], fábricas de almidón de mandioca, aserraderos, fábrica de esencias y jugos cítricos, laminadora, lo que al promediar la década del 60, ameritó el nombre de “capital de la industria”, que todavía se lee en el arco de acceso sobre la ruta nacional 12, pero poco tiene que ver con la realidad actual, donde las contra marchas de la economía desplazaron penosamente aquel dinamismo industrial.

 

Si bien los contingentes de los primeros inmigrantes fueron mayoritariamente brasileños de origen alemán, también se incorporaron europeos, especialmente alemanes y suizos, además de criollos y paraguayos que ya trabajaban en los obrajes de la zona, conjugando una sociedad con núcleos muy cerrados al comienzo, con marcado etnocentrismo, situación que comenzó a modificarse lentamente, que sumado a una importante migración desde otras provincias como Entre Ríos, Buenos Aires, Corrientes, etc., a partir de los 50 y 60 generó interesantes cambios, sobre todo en el ámbito de las mentalidades.

 

El proceso de urbanización de la antigua colonia de Puerto Rico, coloca el vínculo rural-urbano como elemento constitutivo de su personalidad. Las chacras más cercanas al primitivo núcleo céntrico, se fragmentan en lotes y manzanas en función de las construcciones ya existentes, que agregado a la topografía de la zona con pendiente general hacia el río, dio lugar a un trazado bastante irregular. Aún hoy, y a pesar de ser una ciudad con todos los servicios, no abandona la impronta de su origen campesino, que se aprecia en sus casas con jardines, plantas y flores, y un estilo de vida donde se mezclan los hábitos pueblerinos con lo más actual de la globalización.

 

A partir de la apertura de la ruta nacional 12, nuevos patrones de circulación se instalan. El centro experimenta un desplazamiento más próximo a la ruta, se abandona progresivamente el transporte fluvial, y con él, se gesta una inexplicable indiferencia hacia el río Paraná, que recién en estos últimos años recupera en parte la atención, con la construcción de una hermosa avenida costanera, muy frecuentada por los lugareños, y carta de presentación para los visitantes.

Puerto Rico hoy

Geográficamente nuestra ciudad posee una ubicación de privilegio, pues se encuentra casi en la mitad del recorrido Posadas-Iguazú, con enlaces cercanos a la mayoría de los atractivos turísticos de la provincia, situación que potencia la posibilidad de convertirla en un importante centro de servicios para el turismo internacional, atraído por las Cataratas del Iguazú. Asimismo integra junto a las localidades vecinas, la micro Región de las Flores, que le otorga identidad diferenciada según la nueva regionalización turística provincial.

 

Categorizar nuestra ciudad desde un criterio cuantitativo llevaría a considerarla una ciudad intermedia dentro del sistema urbano provincial, pero si la vemos desde parámetros cualitativos, donde se tiene en cuenta el modo de vida, podríamos decir que se trata de un centro urbano un tanto indefinido que alterna entre un pueblo provinciano donde priman las relaciones cara a cara de sus pobladores, y una ciudad con los servicios y patrones de consumo al mejor estilo de las grandes ciudades.

 

La ciudad se extiende entre dos avenidas principales, con una traza irregular donde predominan las viviendas unifamiliares de estilos arquitectónicos muy eclécticos, pero, en general, modernas construcciones, profusamente iluminadas con grandes ventanales, frentes de ladrillo “a la vista” de procedencia local, colocados con técnicas artesanales del dominio de los constructores de la zona.

 

Lo que confiere identidad paisajística a la ciudad son las calles arboladas especialmente con lapachos, sobre todo los de flores amarillas, si bien también los hay de flores rosadas y de blancas, que en algunas veredas se alternan, mientras que en otras predomina uno u otro color. La floración de los lapachos se produce a fines de julio o comienzos de agosto, anunciando la cada vez más temprana primavera de la tierra colorada. La gran mayoría de los vecinos celebra el colorido estallido de la naturaleza, organizando paseos y caminatas, sacando fotos, que capturan para siempre las marcas distintivas de cada calle de lapachos.

 

La pequeña aldea campesina transformada en ciudad en un constante proceso de crecimiento, trajo consigo la creación de más centros sociales y culturales, escuelas de todos los niveles y diferentes modalidades. Es así que Puerto Rico, cabecera del departamento Libertador General San Martín, tiene varios establecimientos escolares de Educación General Básica y en cuanto a la educación Secundaria existen las modalidades de Humanidades y Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Organización y Gestión, Bienes y Servicios. También hay ofertas de educación superior: Profesorado de Educación Especial, Profesorado de Educación Primaria, Instituto Superior Agroindustrial, Instituto Argentino de Estudios Superiores, con varias carreras, una extensión de la Universidad Nacional de Misiones, con la Tecnicatura en Comunicación Social además de otras opciones de estudios universitarios semi presenciales. Sin embargo consideramos que las alternativas para nuestros jóvenes aún son insuficientes, circunstancia que obliga al desarraigo tan común en el interior de las provincias.

 

Si miráramos a Puerto Rico a vuelo de pájaro veríamos un crecimiento urbanístico que “estiró” a la ciudad hacia el Sur y el Este, sobreimprimiéndose sobre la zona peri urbana, plural, abierta, atravesada por la ruta nacional 12 , dinámico vaivén que permite la llegada de lo nuevo.


[1] Las “olerías” son los establecimientos industriales donde se elabora los ladrillos. Son muy famosas las olerías de la zona, con tecnología traída por los inmigrantes teutobrasileños, cotizados por su acabado prolijo, con gran demanda en otras regiones del país.

Robo de Árboles Nativos en Monte Seguin

Publicado el 23/05/2009
por Leonor Kuhn

En el mes de abril miembros del «Grupo Monte Seguin» encontraron dos ejemplares de árboles nativos cortados y convertidos en tablas dentro de este predio destinado a Parque Turístico y Ecológico y Reserva Natural Municipal.

El hecho fue denunciado de inmediato ante la Dirección General de Bosques Nativos del Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones y el Honorable Concejo Deliberante de nuestra ciudad.

Robo de arboles en Monte Seguin

Miembros del denominado «Grupo Monte Seguin» de nuestra ciudad (ver www.monteseguin.org.ar) se encontraron ante este hecho y lo denunciaron ante el Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de la provincia y ante el Honorable Concejo Deliberante de Puerto Rico.

La propuesta presentada al Concejo Deliberante consta básicamente de la urgencia de la ncorporación de un guardaparque permamente en el predio ya que este no es el primer hecho delictivo detectado. Numerosos rosados ilegales y caza furtiva han venido ocurriendo cotidianamente en los últimos años.

Robo de arboles en Monte Seguin Robo de arboles en Monte Seguin

Según el portal ecológico «El Paranaense» :

La dirección general de Bosques Nativos del Ministerio de Ecología, Recursos Naturales Renovables y Turismo de Misiones constató en la reserva urbana Monte Seguín, de Puerto Rico, el apeo de al menos dos árboles nativos y convertidos en tablas en el mismo lugar, dispuestos para su extracción.

 

Robo de arboles en Monte Seguin

 

 

El propio director general de Bosques del Ministerio de Ecología, Rubén Baumgratz, inspeccionó el lugar a partir de una denuncia y en la recorrida detectó un rozado sin autorización, aledaño a la reserva.

 

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