Día de la Bandera

Publicado el 19/06/2014

Alta en el cielo

 

Desde los albores de la Nación, batallas, triunfos, actos militares, gubernamentales, escolares, eventos de la más variada índole, son jerarquizados con la presencia de la Bandera. Forma parte de nuestra cultura cívica. La Bandera es el símbolo aglutinante de nuestro ser argentino.

En la agenda de efemérides nacionales, tiene este año 2012, un lugar destacado por conmemorarse el Bicentenario de su creación. En nuestra ciudad se encuentran guardadas dos banderas históricas, de trayectorias muy distintas y singulares. Hoy, las presentamos a nuestros lectores:

La Bandera Argentina izada por los pioneros

Coincidimos en que los símbolos desempeñan un papel vital en la identificación para el mundo entero de una nación y su pueblo. En ese sentido, cabe preguntarse: ¿Cómo se habrán identificado con ese símbolo, nuestros inmigrantes y sus familias que venían con una idea de “patria” muy diferente a la que podemos tener hoy en día? Es más, el grupo mayoritario, proveniente de Brasil, se sentía “alemán”, tan bien explicado con la metáfora “Con la patria a cuestas”, título del libro de la Dra. María Cecilia Gallero.

Sabemos que además de sus pocas pertenencias materiales traídas en la mudanza, tenían enormes expectativas y esperanzas en un futuro mejor. Ansiaban encontrar un país, con mejores oportunidades de desarrollo. También eran conscientes que debían someterse a sus leyes, a pesar de las diferencias culturales y la férrea voluntad de no renunciar a sus tradiciones. Eso incluía entre otras cosas, una respetuosa actitud hacia los nuevos símbolos nacionales, que fueron incorporando paulatinamente.

El primer acto patrio celebrado en Puerto Rico fue el 25 de mayo de 1921 en la costa del Paraná, en las inmediaciones del puerto, al frente del edificio de la entonces Administración (construcción ya demolida).

Allí, en medio de una tenaz neblina, el administrador de la colonia, don Federico Guillermo Rauber, al frente de un pequeño grupo de personas, invita a los señores a quitarse los sombreros en señal de respeto. Acto seguido, ceremoniosamente, se iza por primera vez la celeste y blanca, en estas latitudes, en un improvisado mástil de tacuaruzú.

Según el protocolo vigente, a continuación, hubo que entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino, pero como nadie de los presentes conocía la melodía, las mismas fueron leídas.

Cuenta la tradición que se adelantó un joven de nombre José Candiyú e invitó a los presentes a dar un “viva” a la patria exclamando: ¡Viva el 25 de Mayo!

 

¿Qué destino tuvo esa bandera?

Don Federico Guillermo Rauber indudablemente tenía plena conciencia del valor que iba a tener ese paño con el correr del tiempo. En 1939, estando muy enfermo y a pocos meses de entrar en coma, se la entregó a su hijo José Alejo Rauber, con la recomendación que antes de morir la deje en manos del hijo mayor de éste, Arnoldo Alejo Rauber.

Quiso el destino que don Arnoldo, en ese momento Inspector Zonal del Banco de la Nación, en Córdoba, fallezca súbitamente, antes que su padre. Ante tal eventualidad, Efren Rauber, con la anuencia de sus hermanos, se hace cargo de la custodia de la bandera.

La enseña patria que presidió aquel primer 25 de mayo en la naciente colonia, y flameó durante años en nuestros mástiles, volvió a ser izada al conmemorarse el vigésimo segundo aniversario de la localidad, y por última vez, en ocasión del Cincuentenario de Puerto Rico, siendo Efren Rauber, intendente de Puerto Rico.

Al fallecer don Efren Rauber, inmediatamente su hijo Gregorio (Goyo) asume la guarda de la bandera, con un celo digno de admiración. (foto 1)Foto 1Primera Bandera Argentina izada en Puerto Rico. Custodiada por la familia de Gregorio Rauber

Es así como por esos designios de la vida, esta preciada reliquia histórica quedó definitivamente en Puerto Rico y no fue a Córdoba, por las circunstancias ya mencionadas.

Y mientras no contemos con un espacio institucional confiable y seguro, está muy bien cuidada en manos de una familia descendiente de pioneros.

Una bandera antártica

 

Quiso el destino que en nuestra ciudad descanse una bandera que en el transcurso de su tiempo útil, ondeó al tope del mástil del busque transporte “Bahía Aguirre” en numerosas campañas antárticas.

Este buque construido en astilleros canadienses llegó a Argentina el 12 de mayo de 1950 y participa de su primera campaña antártica en 1951/52. Entre medio realiza un viaje a Europa y luego continúa con viajes comerciales y algunas veces en conjunto con la flota de mar.

Foto 2Transporte A.R.A. Bahía Aguirre

Efectuó su último viaje en la temporada 1980/1981, siendo destinado a desguace en agosto de 1981, luego de acumular en su haber 660.000 millas navegadas, la mayoría en territorio antártico.

En aquel tiempo estaba muy activo en nuestra zona el Centro de Reservistas Navales “Anacleto Bernardy”, que contó con un grupo de niños y adolescentes, los “Grumetes Navales” que recibían una formación orientada hacia prácticas y habilidades náuticas que ayudaban a generar vivencias y experiencias únicas, resaltando además los valores religiosos, patrióticos y cívicos.

En 1981, el instructor Roque Raul Campero, integrante del Centro de Reservistas, acompaña a un grupo de Grumetes a un viaje a Bahía Blanca y Buenos Aires, promovido por la Armada. En el marco de la visita a diferentes puntos de interés náutico, el grupo realiza un recorrido guiado por el puerto de Buenos Aires y entre otros, accede al interior de la nave “Bahía Aguirre” que estaba a punto de ser enviada a desguace. El contramaestre de la misma brindó una atención inusual a los jovencitos misioneros, haciéndoles recorrer la misma, abundando en detalles explicativos. Antes de bajar, obsequia las dos banderas, la de gala y la de uso diario, al Centro de Reservistas Navales, en vez de incinerarlas como era la práctica en estos casos, no sin antes manifestar: “la entrego en custodia al Centro de Reservistas Navales de Puerto Rico, Misiones, por ser esta ciudad una zona de frontera, donde un grupo de reservistas planta la argentinidad a través de su accionar silencioso en pos de la defensa de nuestros valores nacionales”.

Foto 3Bandera de uso diario del buque Bahía Aguirre cuyos colores se encuentran totalmente opacados.

Fue así que las banderas citadas quedan en Puerto Rico, y en varias ocasiones fueron presentadas en las escuelas de nuestro medio para ser horadas en actos patrios o para ilustrar alguna charla alusiva. Oportunamente, la bandera de gala fue obsequiada a la escuela 177 de nuestra ciudad, mientras que la otra se encuentra en el domicilio de Roque Raul Campero, ya que el centro de Reservistas Navales, carece de edificio propio.

 Leonor Kuhn

 Nota publicada en la revista Somos Puerto Rico nº 15

 

 

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