Libros cuestionados

Publicado el 22/09/2013

Por Rosita Escalada Salvo

Desde hace más de un mes, por correo electrónico, recibimos las opiniones de gente de la cultura, de docentes, de escritores, sobre los libros tan cuestionados que la Nación ha enviado a escuelas secundarias de todo el país.

Entre esos títulos, un ejemplar de “El Inspector Justo” de Sanyú, de historietas policiales con escenas de alto voltaje sexual, crímenes, drogas, etc. Otros cuestionables son Slot-Barr, Polenta con pajaritos y Peter Capusotto-El Libro.

En nuestra provincia, comienzan a alzarse algunas voces. Pero fue Mendoza la primera que “puso el grito en el cielo”. La televisión ha mostrado los dibujos, las imágenes consideradas muy eróticas o pornográficas que ilustran textos que irían a parar a manos de adolescentes y jóvenes. Córdoba también reaccionó.

El tema no es que en la tele ven escenas muy subidas de tono sobre sexo y violencia. O que hoy en día los jóvenes “ya lo saben todo”.

Una cosa es dar educación sexual mediante profesionales calificados, textos ilustrativos científicamente, para una concientización de una vida plena, sin riesgos de enfermedades ni procreación irresponsable y otra muy distinta es el “todo está permitido”.

Nuestros estudiantes están en su etapa formativa; y la moral, las buenas costumbres, el respeto hacia el otro, son valores inalterables.

No se ha tenido en cuenta, por quienes debieron evaluar el envío, que en las zonas rurales las costumbres son muy tradicionales y que algunos padres aun se resisten a que sus hijos vayan a la secundaria, alegando riesgos, razones de trabajo o, simplemente, que no es necesario. Libros como estos, tendrían un efecto muy negativo.

Ya algunas escuelas -que tenían inventariado el material recibido- están alertas y esperando que les den la orden de devolver “todo”. Pero en las cajas, hay muchos títulos que sí deben permanecer en las bibliotecas. No pongamos todos los libros en la misma bolsa. Creo que los que deberían devolverse son apenas ocho.

Transcribo la opinión de un miembro de la Academia Argentina de Literatura Infantil, Horacio Semeraro:

“Fuera de toda moralina -que nadie apoya porque la moral no es función de la literatura- es la cuestión de lo chabacano, de lo vulgar lo que se discute. ¿Qué dirían si los docentes, comenzasen a hablar en el idioma de la calle para acercarse a los alumnos?, y muchos temas más, cercanos ya a la función de las Academias. No a sus funciones, que las tenemos claras, sino a su transparencia y ejemplo. Creo que una mesa redonda en la próxima reunión es imprescindible.

Como hijo y hermano de docentes fallecidas y profesoras de letras, esposo de docente y padre de profesora de nivel inicial, lejos de toda moralina, siento que no me agrada lo que pasó, este clima; temo que se politice la educación, que seamos rehenes de intereses de uno u otro lado. Tampoco me asusta ni me alarma. Pero la indiferencia es lo peor que nos puede pasar. Opinando nos enriqueceremos mutuamente y llegaremos a crecer.”

A todo esto, ignoro cual fue la respuesta del organismo que realizó la selección y el envío. Y evidentemente, las autoridades educacionales deben tomar cartas en el asunto.

Tomado del diario Primera Edición

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