Asesinaron a mi amado Guille frente a mí y a nuestros hijos de 3 y 5 años la noche del 26 de marzo pasado.
No pude permitirme el duelo, tirarme días en una cama a llorar, enfermarme o deprimirme frente a ellos.


Mis chicos ya tuvieron demasiado cuando vieron cómo le explotaban la cabeza a su papá.

Sin dejar de sentir el dolor infinito de cada día y de cada noche, tuve que apretar los dientes, exprimirme los ojos y enfrentar, sin quejas, las innumerables cargas que trae una tragedia sin razón.

Esas cargas diarias y cotidianas de tantos trámites, reclamos reiterados, agónicas esperas más la latente preocupación por saber cómo voy a seguir en el día a dia.

Guille era nuestro único sostén en todo sentido.

Me quedé sola con mis chicos en El Bolsón. SOLA.

Fuí entendiendo, a fuerza de frustración, que si no me involucraba en cuerpo y alma en la investigación poco se lograría.

Sabíendo el inmenso esfuerzo emocional que iba a sufrir, hace un mes decidí ser la parte querellante en el expediente judicial que investiga su muerte, representando también a mis chicos. Soy y seré la única querellante en esta causa.

Conozco cada letra de cada declaración que se tomó, cada una de las medidas y pruebas agregadas, cada nombre, cada lugar, cada pericia. En medio de mi atragantado dolor tuve que entender qué es un careo, un reconocimiento, una indagatoria.

Sé muy bien qué fue lo que se hizo y lo que todavía no se hizo en esta causa judicial.

Nadie puede decirme a mí una cosa por otra.  Tengo bien claro qué ha venido ocurriendo en estos dos meses y medio de investigación.

Estos tres días de audiencias tuve que escuchar, con el corazón roto, declaraciones en torno al asesinato de mi amado esposo.

Presencié cómo los testigos mienten, cómo se oculta información, cómo se descartan, con ligereza, hechos y detalles que pueden ser importantes,  presencié cómo la gente pone en riesgo su libertad al proteger a asesinos, ví cómo se desprecia la vida de una persona…

Después de todo esto ya no tengo 29 años. Tengo 100. 

Con mucha pena y sorpresa, he notado también que, salvo, algunos medios periodísticos de la localidad -y muy pocos de la región- en esta provincia parece importar  muy poco esta muerte y nuestra suerte. Y peor aún, hasta han dado información inexplicablemente errónea y hasta mal intencionada.

Será porque la viuda se niega a desnudar su dolor en entrevistas? O no es redituable en términos políticos?  Será porque involucrándonos con tanta determinación ponemos en riesgo algún adormecido sistema? O será porque no tenemos amigos poderosos? O son sólo simples mezquindades que están por encima del elemental sentido común?

Tampoco toleraré ninguna difamación hacia mi persona, porque eso significa la difamación también de Guillermo. Y no lo toleraré de parte de nadie.

No siento odio. Pero, sepan todos: tampoco sentiré compasión.

Ni el dolor ni la debilidad ni el tiempo me harán desistir de las decisiones que he tomado

Agradezco a todas las personas que esa terrible noche nos ayudaron, al personal del Hospital El Bolsón, a los Bomberos Voluntarios, a los amigos incondicionales, a los vecinos que me consuelan por las calles de nuestro pueblo, al personal de la Comisaria 12ª que se ha dedicado con esmero a esta investigación y que nos cuidan, porque jamás juzgaría a todos ellos por alguno que no hace las cosas bien.

Y finalmente agradezco a los innumerables desconocidos que, sabemos, rezan por nosotros en silencio

A todos ellos, en nombre de mis hijos y mío, por la memoria de Guillermo, muchas gracias desde el corazón

SANDRA SACHSER, viuda de Guillermo NEUMANN

DNI 27997539

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