Carta a Stefan Szymula

Publicado el 21/06/2010

A modo de homenaje a todos los padres pioneros que dejaron esfuerzo, sudor y esperanza en este suelo misionero, para que hoy podamos disfrutar de una provincia hermosa, publicamos esta carta escrita por Claudio Szymula, extraida de su libro “Cartas Desnutridas”

Resistencia, 26 de noviembre de 2004

Querido Padre:

Cómo no volver a comunicarme contigo.

Lo poco que soy en la vida te lo debo a ti.

En todos lados quiero manifestar la mi admiración, incluso en estos libros.

Has sufrido hambre y desnutrición, por falta de padre y trabajos mal remunerados.

Te desmayabas en la escuela por comer poco, pero un alma caritativa te dio de comer y te ayudó a seguir adelante.

Estudiaste y con tu flamante título, diseñabas caminos en tu Polonia natal.

La guerra produjo la invasión de alemanes y rusos a tu país. Éstos últimos te llevaron prisionero a Liberia.

Hambre en el campo de concentración.

Hambre en el período de liberación y deambulación por varias hoy ex repúblicas soviéticas como Uzbequistán, Kazajstán, Kirgistán, Turkmenistán.

Ya enrolado en el ejército polaco bajo el mando inglés, comías bien. Irán, Irak, Jordania, Palestina y Egipto te vieron pasar.

Combatiste en Italia y por las batallas de Montecasino, Bologna y Ancona entre otras, ganaste medallas y condecoraciones.

Tu mayor triunfo fue conocer a esa joven y bella muchacha toscaza Silvia, con la que te casaste y compartiste tu vida durante 57 años.

Después de la post guerra emigraste a la Argentina, al principio tuviste duros momentos, sin pasar hambre no había lujos en el comer.

En unos 30 años de monte misionero, diseñaste más de 1000 km de caminos, abriendo nuevas vías de comunicación, por las que entre otras cosas se transportaban personas, producción y alimentos.

Fuiste dirigente agrícola y productor de yerba en la época de bajo precio para el que cultivaba.

También fuiste concejal, escritor de las memorias de tu vida, esposo ejemplar, extraordinario padre de dos hijos, amante abuelo.

Fuiste una persona insobornable, no te pudieron comprar para cambiar trazas de caminos.

Cómo no destacar el hecho de ser un trabajador de duras jornadas de 10 a 12 horas, incansable lector de unos 2.000 libros, excepcional consejero, gran amigo, leal y no obsecuente, fiel a tus principios, dueño de un humor original y espectacular.

Cultivabas hortalizas y frutales, criabas pollos.

Tu esposa, mi madre, cocinaba muy bien, hacía dulces, mermeladas, encurtidos, pan, cremas, mantecas y tantas cosas ricas.

Todo un ejemplo que debería ser seguido por tantos que hoy no tienen qué comer y tienen tierras.

Papá, padeciste hambre y desnutrición.

En la adultez tuviste exceso de peso.

Venciste al hambre.

Contribuiste al progreso de pueblos, y a tu modo no te dejaste vencer por la des nutrición, y luchaste indirectamente, para que a muchos les lleguen sus alimentos.

Quiero expresar mi admiración a tres grandes polacos, Juan Pablo II, Lech Walesa y tú, pudiendo sumarse a esa trilogía de grandes hombres en mi opinión a Federico Chopin y Enrique Sienkiewicz.

Muy agradecido por tanto

Tu hijo Claudio

 

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