“Somos Puerto Rico” no se conforma solamente con los habitantes actuales de la ciudad que viven, aman, sufren y sueñan el aquí y ahora de nuestro cotidiano devenir, sino con muchos otros que alguna vez habitaron este pueblo y las circunstancias de la vida los llevaron a otros sitios, donde encontraron nuevas posibilidades para forjar su destino. Algunos con trayectorias exitosas que nos enorgullecen. Queremos conocerlos, integrarlos a nuestro presente, recuperar sus historias.

Hoy iniciamos nuestra galería de “profetas” con la doctora Beatriz Rauber, nacida en nuestra ciudad, hija de Arnoldo Rauber  e Isabel Flores. Es la mayor de la familia, seguida por sus hermanos Miguel Ángel, María Isabel, Jorge Alejo, Carlos Alberto, Gisela y Mónica Adriana.

Es miembro de una tradicional familia de Puerto Rico, muy relacionada con la etapa fundacional,  la vida institucional y política de Puerto Rico, ya que su bisabuelo  Federico Rauber fue la mano derecha de Culmey y primer administrador de la colonia. Su abuelo Alejo Rauber fue el primer presidente de la Comisión de Fomento y sus tíos Efrén Rauber, ex intendente,  Dr.Cleto Rauber diputado nacional, y el Dr Guido Rauber, funcionario provincial del área de Salud.

Su padre fue empleado del Banco Nación, y toda la familia se trasladó a Córdoba en el año 1980 aproximadamente.

Consultada sobre los recuerdos sobresalientes en relación a Puerto Rico, señala: “Recuerdo aun, la escuelita nacional donde trabajaba mi madre como maestra, en el predio frente al actual Banco Nación. Cito esto porque en aquel entonces, iba yo al nivel primario, en el colegio San Alberto Magno y se construía la Escuela Normal, donde yo haría luego mi secundario. En efecto, egresé de allí con el título de maestra normal, en diciembre de 1968.”

También nos relata cómo fue su vida de estudiante en Córdoba, y su desarrollo profesional
“Inmediatamente salí con mi padre para Córdoba, porque debía estar para inscribirme en medicina y asistir al cursillo de ingreso, durante todo el verano. No viene al caso entrar en detalles, pero allí comenzó una época en mi vida, donde tuve que hacer gala de toda mi fuerza de voluntad. Me casé, tuve cinco hijos y buscando siempre el punto de equilibrio entre ser una buena madre, buena esposa y buena estudiante..
El sacrificio para terminar, fue enorme, pero la voluntad férrea, la constancia y la perseverancia, unidas a la claridad de objetivos y una vocación muy marcada, me mostraron el camino. (Desde los 5 años sabía que quería ser médica).
Subí a recibir mi deseado diploma, acompañada de mis cinco hijos, porque a ellos se lo dedicaba.
Inmediatamente ingresé en el post grado de Pediatría, que terminé cuatro años después. En 1995 partí hacia La Habana (Cuba) a especializarme en Terapia Intensiva y para ello me exigieron la renuncia en el hospital, pues no me permitían el viaje. Lo hice con mucho dolor, pero tenía claro mi objetivo. Al regresar decidí tener mi propio centro, compré un terreno, edifiqué y lo organicé, pero no calculé los grandes cambios que yo sufriría.
Nuevamente fui a Cuba y conocí el Ozono, me enamoré de él y sigo enamorada. Luego la Terapia Celular y en el 2003 viajé a México, aprendí Quelación Arterial (limpieza arterial)
Con el cambio total de pensamiento, entro en la corriente de la Medicina Natural, Biológica y Medicina del Alma y no solamente la practico, sino que doy conferencias y trato de que más médicos se den cuenta como yo de que lo que nos enseñaron en la facultad no es la única verdad.
En julio del 2008 participo con dos temas en el Congreso de Medicina Natural y Bioenergética, en Holguín (Cuba) (Ozonoterapia y Medicina del alma). Luego fui a Ecuador, trabajé tres meses allí, y después  en México participé en el  Congreso Mundial de Ozonoterapia. Y siguiendo mis investigaciones me fui a Europa para tener una visión global de la medicina en el mundo y poder seguir apostando a todo lo que mi experiencia recogió.
Beatriz nos explica brevemente los conceptos básicos que nutren sus nuevas visiones de la Medicina:
“Entendemos  por Medicina Biológica  todo método que permite o ayuda al cuerpo a curarse poniendo en juego sus medios naturales y fisiológicos. Creemos en la perfección de la naturaleza y no utilizamos drogas químicas que intoxican y agregan enfermedades a la ya existente.
En cuanto la Medicina del Alma,  consiste  básicamente en  que nuestro espíritu nos habla a través del cuerpo, y mediante la enfermedad nos muestra qué debemos cambiar en nuestro interior para ser mejores personas y acercarnos más a Dios. Aprendiendo ese idioma, llegamos a la sanación que no es lo mismo que curación (curación es solo del cuerpo)”.

Ella reconoce haber evolucionado en la concepción de la medicina que aprendió en la facultad y al respecto, tiene sueños…  …” que los médicos nuevos hagan una medicina más  humana, desde el corazón y dejen el mercantilismo que ha cambiado, el propósito verdadero de “ser medico” como nos enseñaron  Hipócrates, Paracelso y muchos más.”

 

 

 

 

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