Templo San Alberto Magno, 75 años

Publicado el 21/09/2017
por spr

Un día como hoy, en 1942, se colocaba la piedra fundamental del nuevo templo San Alberto Magno.

Pasaron 75 años y su majestuosa figura sigue siendo un ícono de las postales urbanas de Puerto Rico.

Como homenaje a los a los que en esforzada y silenciosa entrega lo levantaron, compartimos su historia:

Templo San Alberto Magno

Patrimonio Cultural de Puerto Rico

Es como un ícono de Puerto Rico, visible a gran distancia y hasta el momento el templo católico de mayor tamaño en la provincia
Posee además, una gran significatividad social, ya que responde a la idiosincrasia general de una parte importante de la población, herencia cultural de los inmigrantes, de fuerte raigambre católica.

Desde el punto de vista histórico, el análisis de los usos y funciones que desempeñó el templo a lo largo del tiempo, y el proceso de construcción, como las distintas mejoras y reformas de que fue objeto, nos permiten reconstruir buena parte de la historia política, religiosa, social y económica de la comunidad.

Teniendo en cuenta la definición que propone la UNESCO para categorizar los bienes culturales, el templo San Alberto Magno de Puerto Rico, es un patrimonio tangible, de valor histórico, cultural y estético que tiene una estrecha ligazón con el proceso de desarrollo de la comunidad de Puerto Rico.

Proceso de construcción

Al finalizar la década de 1930, Puerto Rico se había afianzado bastante en su economía, la población aumentaba y la iglesia provisoria, cercana al puerto (hoy capilla San Miguel) ya resultaba pequeña y muy alejada de las chacras que se expandían alejándose del río. La gente anhelaba un templo más amplio y cómodo.
En 1940 el Padre Francisco Behres, cura párroco, convoca al religioso Hno. Meinrad Magg de la Congregación del Verbo Divino, dedicado al trabajo de carpintería, especializado en construcción de iglesias y colegios, para diseñar el plano del futuro templo parroquial.
Mientras tanto, se aboca a encontrar un sitio adecuado para el nuevo emplazamiento y encuentra dos terrenos consecutivos que le parecieron óptimos para ubicar el nuevo templo. Es así que compra las propiedades de Pedro Strieder y Juan Wagner y podemos decir que el P. Behres fue un visionario en este sentido, ya que estos terrenos en lo alto de una colina, y con acceso a la Ruta Nacional 12 recién abierta en ese entonces, se constituyen en el sitio ideal que daría un marco imponente a la obra. Es donde hoy encontramos todo el conjunto de construcciones vinculadas a la iglesia Católica: Templo, Casa Parroquial, Salón Parroquial, Colegio San Alberto Magno (primaria) Casa de las Hnas. Siervas del Espíritu Santo, Instituto San Alberto Magno (secundaria), Hogar de Ancianos San Antonio y Complejo Polideportivo del ISAM.
El templo está ubicado entre la avenida San Martín, al oeste, el Parque y Casa Parroquial al norte, éstos a su vez, lindantes con la calle Max von Lassberg, el Salón Parroquial al este, y la calle Pío XII al sur.

El Hno. Meinrado Magg carecía de título profesional, pero su saber experto en herrería y carpintería, le permitía cumplir con holgura el trabajo encomendado, que una vez finalizado conformó plenamente al sacerdote quien envió el proyecto a la sede de la SVD, de Rafael Calzada (Bs. As.) para que fuera refrendado por el arquitecto Vogeler, quien lo devolvió sin enmiendas, y así, rápidamente se pudo comenzar con la construcción de la iglesia. Mientras tanto se celebraban las misas dominicales en el patio y o aulas del colegio San Alberto Magno, a pocos metros de la nueva construcción.

El trabajo de construcción del templo respondió a un sistema cooperativo perfectamente organizado. Existía una Comisión Pro Construcción del Templo, encabezada por su presidente don Felipe Schardong, secundado por el maestro principal de obras, Sr. Juan Reiser que estaban al mando de siete jefes de grupos: señores Huberto Kunrath, Antonio Rosenbach, Raimundo Krindges, Juan Vier, Juan Aloisio Wolfart, Serafín Vogt y Juan Otto Seidel. Estos jefes de grupo a su vez estaban a cargo de una cuadrilla de operarios que eran generalmente vecinos de una línea de la colonia. Cada grupo iba alternando en turnos semanales organizados, siempre dependiendo de la existencia de materiales y de las condiciones climáticas. Cada grupo de hombres acampaba junto a la construcción, ya que se aprovechaba desde la primera claridad matinal, hasta que la sombra de la noche se aproximaba, y entonces, ya era tarde para trasladarse hasta sus casas a muchos kilómetros en la colonia.

En un papel escrito a máquina por Silvinus Schoffen aparecen datos interesantes en referencia a la construcción de la iglesia:
Comienzo de la construcción: noviembre de 1941.
Colocación de la piedra fundamental: 20.09.1942.
Además proporciona un listado de nombres bajo el título “Familias que desde el comienzo ayudaron en la construcción de la Iglesia:
(el ordenado alfabético es de la autora)

Alles Matías
AllesWilibaldo (padre),
Bader Walter (albañil)
Baumgratz Arturo
Baumgratz Juan
Borgmann Arturo (albañil)
Brandt Leopoldo Osvaldo
Caspari Alberto
Dapper Pablo (albañil),
EngelsinWaldemar (carpintero)
Fank Francisco
Feldmann Pablo
Freiberger Alberto
Freiberger Alfonso
Freiberger Augusto
Freiberger Godofredo
Freiberger José Aloisio
Freiberger Rodolfo
Führ Walter (albañil)
GosslerAloisio
Graef Carlos
Graef Enrique
Graef Juan
Groth Arnoldo
Hahn José Alfonso
Hahn José Martín
Hahn Silvino
Hansen Leopoldo
Heck Claudio
Heck Germano
Heck Gilberto
Hentz José
Hillebrand Alfonso
Hillebrandt Otto
Hillebrand Rodolfo
Hippler Alvisius
Hippler Jacobo
Johann José
Klein Alfredo
Klein Otto Clemente
Kleinübing Guillermo
Krindges Alfonso
Krindges Raimundo (jefe de grupo)
Kuhn Pedro
Kunrath Huberto (jefe de grupo)
Loch Pedro (carpintero)
Luft Fridolino (carpintero)
Luft Raimundo
Rauber José Alejo
Lunkes Julio
Meier José (albañil),
Nedel Leopoldo,
Neis Roberto
Pfeifer Alex
Rambo Lorenzo
Rambo Valentín (carpintero)
Radins Ricardo
Rauber José Alejo
Reckziegel Alfonso
Reckziegel Armindo
Reckziegel Benno
Reckziegel Edwino (carpintero)
Reichert Carlos
Reiser Juan (maestro principal de obra)
Reiser Pablo (albañil)
Rockenbach Pedro Ignacio
Rohde Reynaldo (información de Marta Rohde)
Rosenbach Antonio (jefe de grupo)
Rosenbach Enrique
Schardong Felipe (presidente de la Comisión)
Scherf Eugenio
Scherf Fernando
Scherf Ignacio
Schmädecke José
Schoffen Edmundo
Seewald Alberto
Seewald Edwino
Seewald Leopoldo
Seidel Juan (Jefe de grupo)
Seidel Ottmar
SimonBenno
Simon Pedro Albano
Sommer Carlos
Stockmanns José
Steffens Pedro Jacobo
Stockmanns Zeno
Stoffel Enrique
Stoffel Nicolás
Vier Aloisio
Vier Bertoldo
Vier Ignacio
Vier Juan (jefe de grupo)
Vier Willi
Vogel Balduino
Vogt José Moisés
Vogt Serafín (jefe de grupo)
Warken Ferdinando
Weber Vicente
Weidmann Ernesto (cálculo de materiales) información de Silvia Weidmann
Welchen Benno
Welchen Ignacio
Welter Clemente
Wimmer Manuel (albañil)
Wolfart Juan (jefe de grupo)
Zang Edmundo

Madrinas: Sra. Leopoldina Schmädecke de Rauber
Sra. Elizabeth Junges de Hahn

Cabe destacar la participación temprana de jóvenes constructores como Leo Seidel y Leo Caspari, que luego fueron reconocidos profesionales de la construcción en Puerto Rico.
Para comprender la envergadura de esta obra colectiva, debemos situarnos en la época donde las técnicas de construcción eran sumamente artesanales, todo se hacía a mano: por ejemplo para obtener el maderamen para andamios y encofrados había que ir a sacar del monte. Las excavaciones y movimientos de tierra se hacían con picos y palas.
Toda la comunidad estaba involucrada de alguna manera, ya que muchas familias hacían donaciones de materiales como maderas, ladrillos, arena, mano de obra o dinero, a pesar de llevar en la mayoría de los casos una vida muy austera. Mientras tanto, la comisión además organizaba kermeses y fiestas para recaudar fondos.
Los ladrillos del templo fueron fabricados en las olerías de Pedro Kuhn y Miguel Freiberger, quienes donaron la mayor parte.
Sólo la fe en Dios, el convencimiento de estar realizando algo trascendente para la comunidad y la adhesión incondicional hacia el cura párroco, pueden explicar el esfuerzo que hacían para apoyar económicamente esta magnífica obra.
El señor Benno Reckziegel que integraba uno de los grupos de trabajo recuerda con gran admiración la capacidad organizativa y de gestión de don Felipe Schardong, quien recorría a lomo de burro grandes distancias para resolver tantos detalles inherentes a tamaña obra.
La señora Ofelia Kleinübing tiene presente un comentario de su padre quien también integraba una cuadrilla de trabajo, y nos dice que la grava y arenisca utilizada para el relleno de las columnas interiores del templo, fue sacada del cauce del arroyo Garuhapé y desde allí transportada en carro y camión hasta el sitio de la construcción. Otra zona del arroyo Garuhapé donde fue recogida grava y arena fue en El Bolsón. En esos trabajos participó el Sr. Martín Hahn, entre otros, quienes tenían que acarrear manualmente las bolsas por una pendiente pronunciada de 200 mts. hasta donde estacionaba el carro.
La Sra. Ofelia también nos aporta el dato de que la primera puerta principal (que luego fue remplazada) fue realizada en la carpintería del señor Otelo Diesel, donde trabajaba su esposo Don A. Reckziegel. Allí también se fabricaron los confesionarios, uno de ellos lo hizo el Sr. Oswaldo Blöhsel.
Para construir la base, el fundamento, fueron traídas piedras basálticas de varias improvisadas canteras de la zona, todas a base de pala, pico y dinamita. Así, la familia Nedel comenzó con la cantera que hoy es una de las más conocidas y explotadas de la zona, donando las piedras para el templo y realizando el transporte en carro tirado por bueyes. De igual manera lo hizo la familia de Aloysio Gossler sacando las piedras del terreno de su propiedad.
Las primeras chapas de cinc fueron donadas en gran parte por el Sr. Enrique Graef, quien las sacó del techo de su propia olería, techando ésta con tablillas.

Según expresiones de José Reiser, su padre Juan Reiser, vino de Alemania con la especialización de “frentista” y aquí trabajó con los diseños de los capiteles y otros detalles ornamentales, previamente tallados en moldes de madera, cortada por don José Hentz, reconocido por su exactitud en los cortes. El tallado y posterior fraguado de las piezas fue realizado en la carpintería de Luis Hoenle.

Los sucesivos curas párrocos fueron piezas claves en la continuidad de la obra, ya que ejercían un liderazgo indiscutido en la población, especialmente el grupo de católicos, ya que se encargaban de levantar el ánimo o resolver conflictos que podían entorpecer la buena marcha de los trabajos. Por otra parte también las autoridades políticas municipales, en términos generales, siempre han apoyado las iniciativas de la parroquia, entendiendo el sentir de una gran parte de la comunidad.
El Padre Behres por ejemplo, no solo exhortaba a los feligreses en las misas dominicales a la colaboración hacia la obra, sino que supervisaba personalmente a los obreros y en los recreos del colegio, convocaba a los varones más grandes para que ayuden a transportar arena, pedregullo o tierra con las carretillas. De esto dio fe, el Sr. Félix Seidel.
En 1946, estando aún todos los puntales que sostenían el encofrado, fue celebrado el primer casamiento en la iglesia, entre Ottmar Baumgratz y Elvira Huf.

La base del antiguo altar principal y los laterales, fueron construidos por el Sr. Warken en base al diseño realizado por el Hno. Lucas Bruder, quien también realizó las pinturas.

En el año 1948 el Padre Huberto Walter se hace cargo de la parroquia, y es él quien descubre que la imagen de San Alberto no es auténtica. Previa consulta a sus superiores, manda tallar una imagen nueva, luego otra, más pequeña para las procesiones Es en la estancia de este sacerdote como párroco de Puerto Rico cuando se termina y habilita la Casa Parroquial.

En el paso a paso del proceso constructivo vale recordar algunos detalles, que para la época fueron faraónicos: la construcción de la torre y el montaje de la cruz.
En éstos términos lo describe Benno Reckziegel, testigo presencial: “El encofrado de la parte superior cónica de la torre fue diseñado y armado por el maestro constructor Juan Reiser y Felipe Schardong y la colocación de los hierros de refuerzo y sostén, así como los tejidos metálicos desplegables fueron colocados por los jóvenes albañiles Leo Caspari, Leo Seidel y Hebert Werle, secundados por los ayudantes Wendelino Kober, Vitus Alles, Adolfo Neis y Hugo Neis, mientras que el joven Ignacio Warken hacía subir mediante una roldana y larga soga los baldes de argamasa-mezcla, cemento armado, con su fiel caballo, que conocía perfectamente el ritmo del paso que tenía que hacer y la distancia exacta a recorrer para que los baldes lleguen a las manos de los ayudantes y viceversa para la bajada de los mismos.
En tanto la cruz de hierro fue forjada en los talleres de Andrés Pigerl de Posadas y trasladada en barco hasta Puerto Rico. Tiene 3 metros de altura y fue ubicada en el ápice de la torre por tres albañiles jóvenes que trabajaban a las órdenes de Juan Reiser: José (Pepe) Reiser, Leo Caspari y Leo Seidel, desde un andamio construido ad-hoc y que presentaba una roldana, la que mediante un juego de poleas permitió levantar y alzar la cruz hasta su inserción en el agujero apical. La cruz a su vez, remata en un pararrayos de tres puntas.
Fue elevada a su sitial actual el 28 de septiembre del año 1949.
Durante la gestión del P. Walter se inaugura la torre, siendo el padrino de la misma el Sr Balduino Vogel. Ese día se hizo una gran fiesta en el bosquecillo parroquial que fue interrumpida por una tormenta. (Así lo recuerda el Sr. Silvinus Schoffen).
En 1953 llega a esta comunidad el Padre José Phul, sacerdote sumamente activo que se dedica con verdadera pasión a terminar el templo. Trae del Brasil a tres constructores especialistas en hacer los revoques y bóvedas, organiza colectas y otras diversas actividades para juntar fondos, coloca el piso y manda construir las campanas.
Otra tarea que debemos a su gestión es la hermosa pintura al óleo de la cúpula del altar principal, donde un pintor santafecino de apellido Calzada plasmara una imagen poco conocida de la Santísima Trinidad, que representa el instante en que Dios Padre decide encarnarse a través de la persona de su Hijo, para salvar a la humanidad; el mismo artista dibujó representaciones simbólicas de los Sacramentos, en cada uno de los siete arcos marcados en relieve en la pared semicircular del ábside. Durante los meses que duró el trabajo, a fines de la década del 50, hubo que acostumbrarse a la presencia de los andamios que entorpecían un tanto la funcionalidad del templo. Pero valió la pena, ya que finalizada la obra, impactó por su fuerza expresiva, modificando la austeridad de las paredes. En la década de 1970, estos dibujos fueron tapados por varias manos de pintura, sin conocerse hasta ahora la verdadera causa; probablemente como respuesta a a las reformas post conciliares que imponían mayor sencillez y sobriedad a los arreglos en las iglesias. Lo cierto es que ese hecho despertó sentimientos de disconformidad en muchas personas.
En la misma época se suprime la celebración de la Santa Misa a espaldas del pueblo, y, en consecuencia desaparece completamente el altar principal, como también el comulgatorio, siendo reemplazado por una sencilla mesa sobre la cual se coloca los utensilios propios del rito de la Misa, y a partir de entonces, el sacerdote oficia el culto de frente al pueblo.
Según el sentir de algunas personas, se pasó demasiado rápido de un extremo a otro, por ejemplo ocultando imágenes muy caras a la devoción de la gente. Hubo frecuentes reclamos al respecto.
En la misma época se suprime la celebración de la Santa Misa de espaldas al pueblo, y en consecuencia, desaparece completamente el altar principal, como también el comulgatorio, y poco después, los altares que encabezaban las respectivas naves laterales.

Una vez finalizados los trabajos principales en el interior del templo, las sucesivas Comisiones Parroquiales, tradición que persiste desde el inicio, se encargan de efectuar todo tipo de mejoras, tanto en lo funcional como en lo estético, de manera que cada vez el templo y el espacio circundante crecen en comodidad y belleza.
Un gran logro para mejorar la acústica fue la instalación de un sistema de micrófonos y parlantes convenientemente ubicados. De igual manera se hizo importantes mejoras en la iluminación y ventilación.
En 1999 se inició un importante proyecto de embellecimiento del templo: la reposición de la pintura de la Santísima Trinidad en la cúpula del altar principal La tarea estuvo a cargo de los artistas plásticos Carmen Mabel Dieminger y Claudio Szulczewski quienes luego del raspado de la pintura que tapaba la original, que fortuna no se había adherido totalmente sobre el óleo, la restauraron con gran fidelidad, utilizando para ello pintura al aceite. Comparando ambas pinturas se puede decir que la más reciente tiene tonalidades más fuertes y contornos más definidos.
En cuanto a los dibujos de los sacramentos, se optó por hacerlos de nuevo, de lo que se ocupó el artista plástico Gustavo Maidana, que trabajó con la técnica de repujado en cuero tratamiento de colores. Las piezas de cucon los dibujos fueron colocados sobre placas de madera en forma de arcos realizadas por el ebanistero Federico Kleinübing, cuyas formas armonizan con los arcos en relieve de la pared del ábside donde fueron colocados, o sea, en el mismo sitio que tenía las pinturas originales.
El descubrimiento de las nuevas pinturas del templo se realizó el domingo 11 de noviembre de 2001, en el marco de la Semana Aniversario de Puert Rico. Fue una ceremonia muy emotiva, ya que las personas encargadas de descubrir los paños, fueron elegidas entre quienes representaban cada sacramento. Por ejemplo, en el Orden Sagrado, le tocó al Padre Alfredo Rosenbach, que fue el primer sacerdote que celebró su Primera Misa en esta iglesia, y casualmente se encontraba de vacaciones en Puerto Rico, procedente de Chile donde ejerce su ministerio. En el Sacramento del Matrimonio, también fue coincidente que los esposos Benno Reckziegel y Olivia Rambo, celebren ese día sus “bodas de diamante”, por lo tanto, legítimos representantes para ese protocolo.

En cuanto a las funciones que históricamente desarrolló el templo, cabe destacar que siempre fue un espacio de socialización y encuentro. Numerosas familias provenientes de la colonia recorrían grandes distancias para cumplir con el culto de la Misa dominical, y al finalizar era el momento de saludos y amenas charlas entre conocidos y parientes. A pesar de sus grandes dimensiones, en muchas oportunidades faltó y sigue faltando lugar, ya que la concurrencia es multitudinaria, especialmente en ocasiones como Semana Santa, Navidad, Primera Comunión, Ordenaciones Sacerdotales, etc.
Además de su función religiosa específica, de tanto en tanto se utilizó como recinto de presentaciones de coros, espectáculo que goza de mucha aceptación, en determinada franja de público.
Otra costumbre relacionada con el uso del templo, desde el comienzo hasta hace muy poco tiempo, fue la ceremonia de bendición de los féretros, como coronación del proceso de velatorio de los difuntos, o la “Misa de cuerpo presente” antes de su inhumación. A partir de noviembre de 2001, (salvo contadas excepciones) esta ceremonia se realiza en la capilla del cementerio, habilitada para ese fin.

Aspecto arquitectónico

Vista desde el exterior es una construcción de ladrillos, obtenida de las olerías de la zona. En la fachada y paredes laterales aún se puede observar el detalle de la marca de los dedos de los operarios; esto da cuenta de la tecnología de la época, donde los adobes recién cortados eran manipulados sin mucha atención a las marcas de las manos, en el momento que eran transportados en carretillas para después apilarlos para su oreado. Actualmente en la mayoría de las fábricas se utilizan cintas transportadoras, o bien se cuida de no tocarlos en los bordes que quedarán “a la vista”. Según testimonios recogidos, también los niños participaban de estos trabajos, lo que explica la presencia de huellas de manos muy pequeñas.
El edificio cuenta con una nave central de 45 metros de largo y dos laterales, con orientación oeste-este; junto con el ábside donde antiguamente se encontraba el altar principal. El techo a dos aguas es de chapa común acanalada. El cuerpo de la nave sobresale en altura con respecto a las naves laterales y en sus paredes se encuentran seis ventanales de cada lado, en grupos de tres, con vidrios esmerilados de colores, lo que proporciona mayor luz natural al interior del templo. Las naves laterales están cubiertas con techo a “media agua”
La fachada con ladrillos “a la vista” es de suma sencillez, con un gran pórtico trabajado en madera en forma de arco y tanto las puertas laterales como los ventanales siempre simétricos, repiten el diseño. Asimismo, otros detalles ornamentales como doseles y cornisas armonizan con el conjunto.
Desde el último plano de la fachada arranca la estructura de la única y altísima torre que tiene la iglesia. Precisamente la torre es la parte más llamativa y observable a gran distancia, ya que el edificio se encuentra en la parte alta de de una colina. Esta circunstancia hizo que don Benno Reckziegel en sus “Memorias” la denomine “dedo de Dios”. El mismo autor nos cuenta que en realidad estaba prevista la construcción de otras dos torres, a ambos lados de la existente, lo que disimularía su desproporción. Cabe acotar que hasta el momento, no se completaron las torres menores previstas originalmente en el proyecto.
La torre tiene un desarrollo en tres tramos rectangulares en perímetro decreciente, con dos ventanales terminados en arco, de cada lado. El último tramo cubierto de un pináculo hexagonal, rematado por una cruz de tres metros de altura se asienta sobre una bocha de 0,80 cm. De diámetro y 116 kg. De peso. La cruz posee una bellísima ornamentación de hierro forjado, lamentablemente no hemos podido averiguar el nombre del artista que la hizo.
La torre en su conjunto mide 48 mts. .En su interior se encuentran las campanas.

La planta forma un diseño en cruz. En el interior del templo la separación de las naves se resuelve con seis pares de columnas, con una base o zapata octogonal, un fuste cilíndrico, macizo, revestido con un revoque muy pulido de aspecto granítico, con capiteles adornados al estilo corintio con hojas y volutas. Desde los ábacos de los capiteles arrancan los arcos de medio punto, que unen a las columnas entre sí, y se prolongan simétricamente formando aristas hacia el centro de las distintas secciones de las bóvedas: dichas aristas están cubiertas de listones de madera, que convergen en un punto rematando con una roseta de madera torneada. El piso es de mosaico granítico. Todo el interior del edificio tiene excelente iluminación natural a través de ventanales en forma de arcos alargados, con vidrios de distintos colores. (Cabe mencionar que los ventanales fueron ampliados en el marco de un trabajo de reforma).
En el fondo como un entrepiso o balcón, se encuentra el lugar destinado al coro, desde donde se accede a las escaleras que llevan a la torre.
El interior del templo está íntegramente revocado y pintado en tonos suaves, y completan la decoración los cuadros del Vía Crucis, un crucifijo que pende del techo en el ábside y las pinturas recientemente restauradas en la bóveda principal.
En ambos frentes de las naves laterales, los antiguos altares secundarios fueron reemplazados por sencillos pedestales que sostienen sendas imágenes, en el lateral izquierdo la estatua de San Alberto Magno, y en la nave derecha, la imagen de la Virgen Inmaculada.
A un costado del templo, entre la Casa Parroquial y la iglesia fue levantada una Gruta donde se encuentra entronizada la Virgen de Guadalupe. El trabajo fue realizado por los jóvenes “Marianos” una agrupación religiosa de varones que funcionó varios años en la parroquia. La gruta fue inaugurada el 8 de diciembre de 1954.

Las campanas

Están dotadas de una gran carga de significado en el imaginario colectivo de la comunidad, desde constituirse en la “voz de la conciencia” que recordaba con sus toques en distintos momentos del día, ya sea la llamada a oración, el medio día, como al cumplimiento de otras obligaciones, especialmente la Misa dominical hasta acontecimientos como bodas, fallecimientos o la llegada del Año Nuevo.
Originalmente la iglesia tuvo la campana de la primera iglesia San Alberto Magno, hoy capilla San Miguel, y en el año 1956, el entonces cura párroco Rvdo. Padre José Phul encarga la construcción de tres campanas nuevas a un taller de fundición de Bochum (Alemania) especialmente para nuestra comunidad. De distinto tamaños y bellísimos sonidos cada una con su nombre grabado en relieve, la más pequeña “Ave María”, la mediana “San José” y la mayor “San Alberto”.
En 1958 arribaron al frente del templo montadas en el camión de Alfonso Rambo, recibidas por la comunidad y el novel obispo Jorge Kemerer, quien las bendijo en esa ocasión.
Cada campana tenía sus padrinos que fueron seleccionados en sendos remates “al mejor postor” para el financiamiento de las mismas. Así de la campana San Alberto fueron padrinos José Stockmanns e Hilda Rosenbach, de la San José, Antonio Rosenbach y Frida Seewald de Baumgratz y de la Ave María, Ricardo Radins e Isabel Flores de Rauber.
Es de imaginarse el desafío que representó montar las pesadas campanas en la torre, cuando no se conocían los elevadores automáticos.
La vieja campana tuvo como destino la capilla San Roque de la colonia San Alberto. Esta decisión, no fue bien recibida por los feligreses allegados a la capilla San Miguel, que esperaban la devolución de la campana.

Sobre el traslado de las campanas hay más de una versión: hay quienes afirman que entraron vía Paraguay y los descendientes de Don Héctor Zarza cuentan que debido a problemas burocráticos en la aduana, no se obtuvo permiso para seguir trasladándolas a destino. Por esa razón fueron cargadas en el barco “María Elena” de bandera paraguaya, propiedad del Sr. Héctor Marcelino Zarza, conducido por él mismo hasta el puerto local. De allí en más, fueron subidas al camión del Sr. Alfonso Rambo, quien las acercó hasta el frente de la iglesia.
Otra versión sostiene que fueron traídas vía terrestre desde Buenos Aires.

El equipo electrónico para poner en funcionamiento el repique automático de las campanas fue instalado a principios de 1962, y procede de HEW Bokelmann y Khulo (Alemania).
Lo más interesante tal vez sea el peculiar código de comunicación que constituían estas campanas durante mucho tiempo para la comunidad. Además de tocar llamadas y entradas a los diferentes oficios religiosos, era costumbre anunciar los fallecimientos. Así, cuando moría un niño o chicos jóvenes tocaba la campana menor; la muerte de una señora era anunciada con la campana mediana, mientras que para los varones adultos, tocaba la mayor.
Los repiques se daban en grupos de tres a intervalos regulares, luego en forma continuada durante algunos minutos. La importancia de la persona fallecida en relación a la iglesia, se notaba en la duración de las campanadas.

La construcción del Templo San Alberto Magno marca un punto de inflexión en el devenir histórico de nuestra ciudad. Hoy su imagen recortada en el paisaje, muy cerca de la Ruta 12, en frente del edificio Municipal, aun para los no católicos es un emblema de Puerto Rico.

Es importante dejar registro de la historia de esta magnífica obra, no sólo por su aspecto arquitectónico, sino por el extraordinario proceso cooperativo de su construcción, en tiempos más que difíciles, donde sólo la fuerza de la fe pudo movilizar tantas voluntades en torno a un objetivo.
Por todo ello:

– Al templo San Alberto Magno, a pesar de su relativa escasa antigüedad lo podemos considerar un patrimonio cultural, un bien material tangible, con referencia espiritual, que le otorga un valor, una fuerte carga simbólica, que refleja la idiosincrasia de una amplia franja de población de Puerto Rico, donde los ritos y ceremonias religiosas ocupan un lugar destacado.
– En él se plasmó la percepción de las personas de la comunidad a partir de su relación con el entorno geográfico. Las piedras, la arena de los arroyos, el barro y arcilla de los bañados de la colonia transformados en ladrillos, las vigas sacadas de árboles centenarios, conforman los materiales usados en su construcción que otorgan a este producto arquitectónico, una identidad particular.

Fuentes consultadas

Álbum de Fotografías del Colegio San Alberto Magno

Misioneros del Verbo Divino. La Congregación del Verbo Divino en la Argentina 1889-1939. Libro de Oro. Bs. As. 1939

Piojan Historia del Arte. Tomo II Editorial Salvat. Barcelona 1969

Rauber Cleto Cuadernillos Sexagésimo Aniversario de Puerto Rico. 1979

Rauber Guido y Kuhn Leonor. Historias Inéditas de Puerto Rico. Ediciones Germania. Puerto Rico. 2013

Reckziegel Benno. Memorias de Puerto Rico. Municipalidad de Puerto Rico. 1999

Entrevistados que aportaron información:

Baumgratz Rodolfo (2009)
Blöhsel Oswaldo (2008)
Caspari Leo (2007)
Kleinübing Ofelia (2005)
Kuhn Olivia (1998)
Maidana Gustavo (2003)
Neis Victoria(2005)
Schardong Lucía (2004)
Schoffen Silvinus (2006)
Simon Ignacio (2005)
Reckziegel Benno (2003)
Reiser José (2009)
Werle Teresa (2009)
Zarza María Elena (2009)

Leonor Kuhn

Encuentro Coral “Puerto Rico canta 2.017”

Publicado el 03/07/2017
por spr

 

Este sábado 8 de Julio se realizará el Encuentro Coral “Puerto Rico canta 2.017”

Será a partir de las 20:30 horas en la Parroquia San Alberto Magno. Se presentarán tres coros invitados y el Coro Municipal Cantoral Puerto Rico:
 
CORO CRISOL DE VOCES
DE CAPIOVÍ  –  MISIONES 
DIRECCIÓN: MATÍAS HÄSER
 
CORO ARMONÍA 
DE HOHENAU  – PARAGUAY 
DIRECCIÓN: PROF. ANDREA MARGARITA WEBER
 
CORO MASCULINO SANTA CECILIA 
DE SANTO CRISTO  –  BRASIL
DIRECCIÓN: GUIDO STEIN
 
CORO MUNICIPAL CANTORAL PUERTO RICO
DE PUERTO RICO  –  MISIONES 
DIRECCIÓN: PROF. CRISTINA HAYDÉE MAROSEK
La Municipalidad de Puerto Rico invit

Con la presencia del actor Adrián Navarro se inaugura el Cine San Martín como Sala del Programa Mercosur Audiovisual y Sala CINE.AR

Será mañana jueves 29 de junio. Por la mañana, a las 10 horas habrá una Conferencia de Prensa con el actor Adrián Navarro,  al Intendente de Puerto Rico, Federico Neis, Axel Monsú, coordinador del IAAViM –  Instituto de Artes  Audiovisuales de Misiones,  Marcelo Landro, de la Coordinación de Espacios INCAA y Programas Especiales  y funcionarios. A las 14 horas se hará la actividad “Pre-Foros Consultivos de Políticas Audiovisuales” en el Salón de Cultura. Y desde las 20 horas habrá dos proyecciones con la presencia del actor, con entrada gratuita, en el Cine San Martín.

Cabe destacar que la Sala del Cine San Martín, es la primera del Programa Mercosur Audiovisual (PMA) que se inaugura en  la  Argentina,  no  sólo  como Sala  PMA  sino  también  como Sala  CINE.AR. La película      a proyectarse es una comedia,         “Decime que se     siente.    La Venganza” del Director Fernando Fraiha, coproducción Brasil/Argentina, donde también participan actores Paraguayos

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14 de Mayo independencia de Paraguay

Publicado el 13/05/2017
por spr

En nuestra ciudad y zonas vecinas se instalaron centeneres de familias paraguayas a lo largo de nuestra historia casi centenaria. Aún antes de la etapa fundacional de la colonia ya había obrajeros paraguayos trabajando en estas tierras.

Sus aportes al desarrollo socioeconómico y cultural son innegables y contribuyen a la formación de nuestro perfil multiétnico actual. Somos Puerto Rico  celebra junto a nuestros inmigrantes paraguayos y sus descendientes la magna fecha que en este día se conmemora.

Como homenaje a todos ellos compartimos la historia de un vecino paraguayo de destacada actuación en nuestro medio:

Don Silvio Aquino

Amigo de los colonos

A mediados de la década de 1960, llega a Puerto Rico una de tantas familias paraguayas con la esperanza de un nuevo horizonte de paz y progreso. Progreso que efectivamente supo conquistar Don Silvio Aquino, conocido y recordado especialmente al frente de la Agencia de  Extención del INTA en nuestra ciudad.

Nació en  Acahay, Departamento de Paraguarí, Paraguay, un 31 de julio de 1923. Sus recuerdos muy claros de una infancia intensamente vivida en contacto con la naturaleza prístina de su amado Acahay pintan un maravilloso paisaje que nos transporta con la imaginación: “En mi zona hay un cerro del mismo nombre que el pueblo,  uno de los más altos de Paraguay. Del lado del pueblo se podía subir a pie hasta la cumbre, pero del otro lado era inaccesible. Allí había un monte natural de ivapurú, una fruta que sale por todo el tallo (yabuticaba). Nosotros vivíamos en un ángulo formado por dos arroyos: El arroyo Verde y el Itapitacuá. Lindos, de agua limpia y cristalina, rodeados de monte donde teníamos un piquete de 30 hectáreas que papá hizo alambrar.”

No es de extrañar entonces el amor y el conocimiento sobre plantas y animales que desde chico se fue desarrollando en Don Aquino,  que después lo inclinaría hacia esa dirección.

 “En  el potrero de casa paraban los troperos que eran los que conducían el ganado vacuno para los carniceros. Esos pobres  se iban a caballo y a veces les agarraba lluvia en el camino, se mojaban todo y  papá hizo un galpón exclusivamente para ellos;  y una piecita al costado. En la parte abierta cuando llegaban los troperos siempre  había leña. Papá era muy bueno con el hacha y ahí llegaban, hacían el fuego, su mate, cocinaban y  dormían. Después papá hizo esos catres tramados con cuero, no se conocía las carpas como se usa hoy en día. En casa paraba toda esa gente que era  muy buena. También estaba  el acopiador que le decíamos” itapucú”,  un señor enorme,  alzaba a los chicos en el caballo  y ahí en el piquete nomás  sacaba su maleta y sobre el recado contaba su plata,  nunca pasó nada. Gente de palabra era.”

Con gran admiración y respeto hacia los docentes, recuerda su tránsito por la escuela: “Hice la escuela primaria hasta 5° grado, me iba 1 km y medio más o menos hasta el pueblo. Teníamos una escuela muy buena. Yo siempre  rindo mi admiración a esa directora que teníamos ¡muy buena! En 4° y 5° grado mi maestra fue una señorita chiquita pero profesora normal, era una maravilla para enseñar.

Papá trabajaba de gerente en el negocio de un turco que era acopiador de los “frutos del país”, tenía muchísima plata porque mi pueblo era muy agrícola. Esa casa compraba tabaco, algodón, maíz, almidón, poroto, ¡lo que raye!  Papá era contador, y ese turco árabe tenía su casa en Asunción,  donde vivía su señora e hijos donde fui a quedar  para continuar estudios. Yo era el de los mandados. A todas partes me iba y volvía rápido rindiendo hasta el último centavo. Me querían mucho.

En realidad mis padres me mandaron a Asunción para hacer la secundaria en el Colegio Nacional. Pero cuando fue la señora a anotarme, no había más lugar. Como se sintió responsable de no haberse apurado con el trámite, me anotó en el Colegio San José, haciéndose cargo de las cuotas.

El San José es palabra mayor. Yo hasta ahora me acuerdo de los que fueron mis profesores. Hace poco tiempo se jubiló un cura que se llama Alonso Banderas, era doctor en Gramática Castellana,  vino de España, y él era nuestro profesor. Yo en el 39/ 40 hice primero y segundo curso.

 En el 1941 presté mi servicio militar obligatorio, un año nomás porque era estudiante. Cuando me presenté al distrito militar n° 18 de Kití,  tenía un jefe  que  se llamaba David Laguardia, era un lisiado de la Guerra del Chaco. La Guerra del Chaco había terminado recién en Paraguay, mucha gente quedó, algunos paralíticos, otros muertos. Los que quedaron mutilados seguían luchando.

El jefe me dijo “usted me viene como anillo al dedo”. Yo necesito un muchacho que me haga las inscripciones de los reclutas. Te voy a mandar a Acahay, a tu casa y te venís al cuartel todas las mañanas.”

Cuando terminó el servicio militar en su pueblo se trasladó a San Lorenzo, a la Escuela Nacional de Agronomía “Mariscal Estigarribia”. En ese tiempo no había Facultad de Agronomía en Paraguay, pero esta escuela tenía un programa de alta calidad académica con un plantel de docentes, casi todos ingenieros, que brindaba una base sólida a los futuros agrónomos.

“Para los exámenes finales ¡había que estudiar! No es como ahora que los estudiantes se arreglan con fotocopias e información que bajan de internet, imprimen y listo. Nosotros elaborábamos nuestros apuntes. Yo era el encargado de copiar Álgebra y Trigonometría. Cuando llegaba el examen pedíamos a la dirección que nos considere las clases, de día y de noche estudiábamos para el examen.

En 1946  me recibí y enseguida hicimos un cursillo de 4 meses   en el Instituto Agronómico de Caá Cupé, teórico y práctico, para la formación de agentes de extensión rural para el CAD A (similar al INTA nuestro).En ese lugar se hacían ensayos experimentales de cultivos. Yo estuve un tiempo ahí para hacer pasantía. En aquel tiempo, cosa que admiro mucho ahora, las enseñanzas profesionales eran teórico prácticos. Uno tenía que ensuciarse las manos.”

Once años después, mi escuela pasó a ser la Facultad de Agronomía .El  Instituto Nacional de Agronomía  fue creado por el gobierno y apoyado por el servicio técnico Interamericano de Cooperación Agrícola (ICA). A caballo vinieron de Caazapá dos días de viaje, a  invitarme para ir a la nueva facultad, pero yo ya no vivía en Asunción, estaba casado, ya tenía hijos y trabajo.”

 Se recibió de Agente de Extensión Rural  y de inmediato  inicia su vida laboral. Bien pronto supo ganarse la confianza de sus superiores: “los jefes me apreciaban porque  tenía una capacidad especial para conversar con los campesinos. Mi papá era maestro de escuela, y él me enseñó mucho para tratar con la gente.”

Trabajé y después vino la política, lamentablemente. Mi papá era liberal, y cuando no le parecían bien las cosas lo decía. Yo nunca me metí en política, sólo me interesaba mi trabajo, pero igual, con esos antecedentes familiares, las cosas se complicaron y decidimos buscar nuevos horizontes en Argentina. A mí me dolió mucho tener que dejar  Paraguay.

Llegamos a  Posadas con algo de plata y armé un ranchito en el barrio Tacurú, y empecé a buscar trabajo. Para entrar al  INTA  un amigo me presentó al entonces director,  el ingeniero agrónomo Santiago Ricardo Laserre,  un francés, casado con  una francesa también y los dos hicieron prácticamente el INTA en Misiones. Él estaba instalado en la Estación Experimental del INTA en Cerro Azul.  Fui citado  un lunes a la 1 de la tarde, en el Zaimán, una institución también del INTA. Llevé todos los papeles que tenía y me aceptó de inmediato. Tenía la ventaja  de hablar en guaraní.”

Después de trabajar y aprende varios años junto al ingeniero Laserre,  Don Aquino se inscribe en  1969  en el concurso para ocupar la jefatura de la Agencia de Extensión Rural  Puerto Rico del INTA. Se presentaron muchos,  yo tenía un poco de miedo por los títulos universitarios, hay gente de mucha capacidad y el director Laserre me dijo: Aquino no se preocupe, el que va a decidir soy yo,  yo a usted lo conozco.”

Así fue que aparece Don Aquino en nuestra ciudad,  en ese momento con la misión de mejorar  la calidad y productividad del tabaco “Criollo Misionero”, especialmente para los pequeños productores.

Con su don de gentes y carácter afable, muy pronto tuvo una buena aceptación con los colonos. “Nuestros colonos son muy buena gente, pero son muy cerrados, desconfiados”, comenta.

Lo que más le gustaba era visitar las chacras y conversar con la gente, brindando todo tipo de asesoramiento, fruto de su gran experiencia.  Su trabajo de oficina consistía básicamente en organizar las carpetas para las solicitudes de créditos para el cultivo de tabaco. En ese aspecto, supo lograr la captación de numerosos créditos para pequeños productores.

También tuvo un rol importante en la experimentación del cultivo de mandioca para la Cooperativa Agrícola Industrial San Alberto, haciéndose cargo del control de una plantación de 10 variedades de mandioca, donde al cabo de cuatro años elevó un detallado informe con la  descripción de cada variedad, sus características y rendimiento. Con esa información, los directivos de CAISA, pudieron decidir qué variedades de mandioca  recomendar a los socios.

Don Silvio Aquino no sólo se dedicaba a su trabajo específico, sino que colaboraba como ciudadano en otras instituciones en beneficio del desarrollo de la zona. Por ejemplo, integró el Consejo de la Cooperativa Aguas Puras, de los primeros tiempos en la función de secretario de actas. De esa época  rescata el recuerdo del Sr. Juan Martín Tadín. “Tenía un conocimiento muy vasto y  fuerte de la importancia del agua potabilizada para una ciudad. Y el luchó mucho para que el proyecto se concrete. Recuerdo que un día varios de la comisión nos trasladamos a la Gendarmería donde había una pérdida de agua.   Formamos la fila ahí al lado de la Gendarmería y Don Tadín lo llevó al jefe  del brazo al patio donde  el agua estaba chorreando, y¡ hacía  tiempo! haciendo el reclamo de forma imperativa.”

Para entender el perfil sensible y humano de Don Aquino mencionamos las dos cosas que según él, fueron los que más dolor le causaron en la vida: Primero, la muerte de su hijo primogénito, de 19 años, que se había trasladado a Buenos Aires a trabajar y falleció al poco tiempo en un accidente.  Después, la pérdida de sus amados libros. Luego de jubilarse se trasladó un tiempo a Paraguay, dejando su casa del Barrio Mirador en alquiler. Esa casa sufrió un incendio, destrozando totalmente su biblioteca con verdaderos tesoros  científicos y literarios que con gran esfuerzo logró reunir a lo largo de su vida. Eran su fuente permanente de consulta o lectura placentera.

 Al momento de realizar la entrevista (agosto de  2012) cuenta con 89 años, casado hace 63 años con Doña Justina Sosa Reyes, oriunda de Itá, Paraguay, con la que tuvo 7 hijos.

Reconoce que fue muy grande el sufrimiento por el desarraigo, pero está profundamente agradecido a este país que le dio trabajo, posibilidades de crecimiento y hoy siente que su conducta marcada por la honradez y el respeto le devuelve como un boomerang el afecto y reconocimiento de la gente.

Entrevista: Stella Maris Guibaudo, Leonor kuhn. Agosto de 2012.

Redacción: Leonor Kuhn

 

 

Día del Mecánico

Publicado el 24/02/2017
por spr

En honor a todos los mecánicos de nuestra zona, reproducimos el registro realizado por SPR, sobre las primeras Fiestas del Mecánico de nuestra ciudad.

Fiesta del Mecánico

Homenaje merecido

24 de febrero de 2012. El Salón Parroquial decorado con esmero y buen gusto sorprendió con su espléndido arreglo a los concurrentes aquella noche que por primera vez en Puerto Rico iban a participar de una Fiesta del Mecánico.

 

Iniciativa a la que se prendió muy fuerte un grupo de mujeres, todas esposas de mecánicos que decidieron sorprender a sus maridos con una celebración inusual en nuestro medio.

 

El calendario propone muchas efemérides durante el año que son motivaciones interesantes para destacar  un hecho o sector laboral de manera especial.

En ese sentido  desde  1947 se estableció la jornada del 24 de febrero, a pedido del entonces Secretario General del SMATA, Adolfo García, con carácter de franco y pago, como el Día del Trabajador Mecánico del Transporte Automotor.

 

Para que la primera fiesta sea realmente una sorpresa, el grupo de mujeres organizadoras tuvo que recurrir a todo tipo de estrategias para despistar a los futuros agasajados. Algunas “mentiras piadosas” para encontrar el pretexto de las inevitables reuniones de organización, originaron más de una anécdota graciosa  en el  entorno familiar. Se reunían periódicamente en alguna casa del equipo para planificar los pasos a seguir. Con gran entusiasmo se pusieron a trabajar buscando auspicios y aportando cada una de ellas una cuota mensual a voluntad en dinero para afrontar los gastos. Así lograron juntar casi $3.000.

 

Llegó el momento que se hizo muy difícil seguir trabajando en la “clandestinidad”. Entonces se les ocurrió organizar una cena en el Club de Pesca, allá por noviembre de 2011 e invitar a los maridos. Para ese entonces ya tenían impresas las tarjetas de invitación, que les fueron entregadas esa noche y la sorpresa manifiesta por los muchachos fue el mayor premio al esfuerzo realizado.

 

Así llegó el 24 de febrero de 2012, todo listo para la gran fiesta. La celebración comenzó con una Misa preparada con delicados detalles afines al motivo del festejo. Por ejemplo, se recordó a los mecánicos fallecidos, los homenajeados fueron convocados al altar y bendecidos por el P. Carlos, etc.

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Después siguió la cena con una gran convocatoria de familiares y amigos en un clima de verdadera alegría seguida de baile con la música de El Trébol. Entre medio fueron sorteados numerosos premios recolectados en comercios por las dinámicas mujeres.

 

En el marco de esta fiesta fueron entregados diplomas de reconocimiento a los mecánicos de la zona y se hizo una distinción especial a los mayores de 60 años.

 

Cabe destacar el valioso trabajo del equipo organizador al armar un registro de los mecánicos de Puerto Rico y alrededores:

 

Aegerter Marcelo, Aegerter Ramón, Alvez Roberto,  Anchau, Arnold Marcelino (Capioví), Arnold Teodoro,  Benítez Miguel, Blöhsel Alberto, Bluztberig Cristian,  Boder Alfredo (Garuhape),  Borgmann “Pichon”, Borgmann  Enrique (fallecido), Borgmann Eugenio,  Borgmann Néstor “PACA”, Braum Arcenio, Burgos Oscar, Cabaleiro Oscar,  Centeno Oscar,  Dreguer Guillermo, Fank Andrés, Fank  Reinaldo (fallecido), Feldmann Cristian, Flach Ricardo (Capioví),Freddy, Freiberger Ernesto(Capioví),Freiberger Héctor, Freiberger Juan Carlos, Freiberger Luciano, Freiberger Oscar(Capioví), Freiberger Rodolfo, Graef Marcelo, Graumann Claudio (Garuhapé),Graumann Jorge, Guimarais “Tati”(Capioví),Hartmann Santiago, Haser Javier Emilio, Haser Juan, Haser Roque, Heck “Beto”, Heck Armindo, Heck Rubén, Heck Silvano, Heck Tealmo, Huber Jorge (R. Montoya), Jedlicka Horst, Kaspari Fabián, Krein Tito, Martens “Toni”, Martens Hansi, Martens Juan, Hnos. Matty, Mendoza Reinaldo (fallecido), Nedel Poldi, Papini Eliseo, Pichaka Demetrio (fallecido), Portillo, Prestes Alberto, Prestes Fernando, Prutcher Sergio, Rambo Diego, Rodriguez Roberto, Sachser Remigio, Sr. Sánchez (fallecido), Sandoval, Scherf Gustavo, Schimdt “Chulo”, Schimdt Carlos, Schimdt Marcelo, Schrank Ricardo, Schumacher “Neco”, Seewald Adolfo Rubén, Seewald Edmundo (fallecido), Seewald Eugenio, Seewald Hugo Cesar,   Seewald Sergio Humberto, Seewald Tito, Seidel Pepe, Texeira Jorge, Torrente Rodolfo (Mbopicuá),Traid “Chiquito”, Traid Alberto, Traid “Quique” (fallecido), Traid Walter, Vier Lauro S. (fallecido), Vier Alejandro, Vier Berni, Vier Dealmo (fallecido), Vogel René, Vonda (Garuhapé),Wagner Jorge (Garuhapé),Weber Camilo, Weber Sergio, Weber Walter, Widla Roberto A.,  Zimmermann Alberto, Zuber Marcelo Juan (Garuhapé)Zuber Ricardo  (Garuhapé).

 

Además de este  listado de casi un centenar, probablemente  incompleto aún, merecen destacarse los pioneros en el rubro,  que marcaron rumbo en la historia de la mecánica local:

 

Uno de los primeros que se recuerda, es don Alberto Seewald, verdadero puntal en todos los aspectos del  transporte automotor.

Desde 1941 se comenzó a otorgar el “Carnet de Conductor” en nuestro municipio. En los  libros de registro figuran los profesionales mecánicos que tomaban el examen y extendían los certificados. Allí encontramos a los señores Alberto Seewald, Hartmut Leyh, Eugenio Seewald, Arno Seewald, Francisco Nedel, Arturo Borgmann y Fortunato Ayala. (Entre 1941 y 1963)

 

Es notable cómo hay familias con varios  integrantes que abrazaron esta profesión. Así podemos armar una especie de ranking de familias de mecánicos: Seewald, Borgmann, Heck, Freiberger y Traid.

 

Siguiendo con la celebración, la satisfacción por la experiencia vivida sirvió de estímulo a las organizadoras para darle continuidad a la fiesta preparando el evento nuevamente  este año, el sábado 23 de febrero.

 

Algunas variantes en la programación, hicieron de esta segunda fiesta una ocasión renovada de sorpresas y alegría. Pero esta vez, las sorprendidas fueron las “chicas” cuando a los postres los maridos les entregaron a cada una un ramo de flores. Ellas lucían uniformadas con remeras donadas por Gabriel “Peta” Borgmann y así los presentes podían reconocer fácilmente a las autoras de la impecable organización.

 

La Misa de la 2° edición, tuvo su toque especial con la participación de Juan Carlos Melgarejo, ejecutando el arpa con su habitual maestría. En tanto, el show ofrecido por el prestigioso  ballet “Raíces Nuevas” de El Alcázar, le puso el brillo merecido al festejo.

 

Nos pareció oportuno agregar a esta crónica de ambas fiestas, un texto que descubrimos en un diario digital de La Pampa, donde con calidez y humor se describe la rutina del mecánico:

Cerca de nuestra casa siempre hay un mecánico que arregla coches en la calle, con una remera que alguna vez fue azul, aunque su color real nunca nadie lo ha sabido. Presume que para él no hay falla que no pueda arreglar y opina que todos los que tocaron nuestro vehículo antes, son unos ineptos que nos robaron.
Y uno le lleva el auto, se encariña con ese personaje desenfadado que se limpia las manchas con un trapo que está más sucio que él, mientras nos explica cuál es el problema -que por supuesto- en nuestra segunda visita a pié, todavía no arregló.
Mientras uno arriesga a que se fije, porque quizá el ruidito sea nada más que la rueda, él opina que es la caja y que hay que bajar el motor a riesgo de tener que cambiar millones de cosas.
Ni hablar si uno es hombre y el mecánico nos da una explicación más técnica. Hay que asentir con la cabeza como que uno entendió, porque si no,  todos los del taller piensan que sos trolo.
No obstante, a veces lo peor viene en el sentido contrario, por aquellos que son tan atentos y serviciales que te convidan con café, o algo fresco y hasta “te hacen caso” en tus sugerencias. A uno se le ocurre decir ¿no será la bomba de agua?, e inmediatamente la sacan, la cambian, te la cobran y cuando todo sigue igual te dicen “Vaya tranquilo, vamos a seguir desarmando. Cualquier cosita le avisamos…”

Y para cerrar esta dedicatoria, están los “talleres software” muy bien equipados, que cuando uno llega, casi no te dejan hablar y todo lo que decís lo anotan en la computadora. Mientras uno más habla, más caro te sale. Te dan café y te mandan a sentar en una salita donde hay revistas y musiquita de Richard Clayderman. Ahí encontrás a otras personas con caras asustadas igual que uno. Cuando te llega el turno te avisan como cuando vas al dentista y uno se encamina hasta el taller, donde ves que los mecánicos alrededor de tu auto compiten a ver quién tiene el mameluco más limpio, y te corre frío por la espalda, porque te la ves venir y vas pensando: “mejor lo tiro y me compro otro”…
A los mecánicos les jode que el cliente esté allí mientras ellos arreglan tu auto, entre ellos hay una consigna, que “las únicas personas que trabajan con el cliente encima son las chicas de la calle”.

En fin, un poco de humor para recordar a nuestros amigos mecánicos, ¡No se la tomen a mal muchachos la próxima vez que vayamos a visitarlos!, si ustedes saben que somos jodones…

(http://www.region.com.ar)

Ojalá el éxito de estas fiestas sea una garantía de continuidad para que año tras año, los mecánicos y operarios de talleres, tengan un merecido día especial de diversión y reconocimiento.

 

Revista Somos Puerto Rico marzo de 2013.

 

 

 

 

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                                     Foto Agatha Krill

En la madrugada del día de la fecha fue reducido por las llamas de un  incendio estructural, el local del “Club 90”, de gran significado histórico en el ámbito social y deportivo de la ciudad.

Foto Julio Stang

Foto Agustín Cantero

Ese edificio se comenzó a construir a mediados de 1947 para que sirviera como sede social del Club Victoria, fundado en 1934 y que hasta entonces carecía de lugar para sus actividades. El constructor fue Don Juan Otto Seidel, que emplazó el local en el potrero de su propiedad. La construcción sólida y robusta fue realizada con maderas de ley. Los tirantes utilizados en la estructura fueron de incienso, obtenidos de un enorme ejemplar, volteado por Don Juan, cuyo retoño todavía está en pie en la vereda de la actual calle Facundo Quiroga cercano al comercio Electro Tecniref. El encastre de los tirantes fue realizado con la técnica “Fachwerk”, (no utiliza clavos), tan característica en aquella época.

Aspecto original. Foto álbum familiar de Ignacio Kuhn

La flamante sede del club  fue inaugurada con un baile el 31 de diciembre de 1948. A partir de entonces no cesaron allí las actividades sociales y deportivas. Una de las principales eran los bailes.  Para los bailes de gala alusivos a las fiestas patrias,  en vísperas del 25 de Mayo y 9 de Julio había exigencia de estricta etiqueta: trajes y corbata para los varones mientras que las damas usaban vestidos, zapatos con tacos altos y tapados ya que siempre hacía mucho frío en esas fechas. A las 24.00 Hs la orquesta irrumpía con los acordes del Himno Nacional Argentino; de inmediato todos se paraban y acompañaban con el canto.

 Fueron muy famosos los bailes de Carnaval con concurso de disfraces y gran algarabía. También produjo conflictos cuando los partidarios de observar estrictamente las normas religiosas en tiempos de Cuaresma, que exigían el cese de todo mundanal ruido desde el primer minuto del Miércoles de Ceniza, se enfrentaban con los entusiasmados por seguir el baile hasta la madrugada.

 

Foto Walter Friedrich

Como el club llegó a ser un punto de reunión frecuente de socios con atractivos para todas las edades y gustos, fue necesario implementar una cantina permanente. Durante un par de años se desempeñó como cantinero el Sr. José Graef y después la familia de Walter Klein por varios años más, atendiendo el buffet y el mantenimiento del local.

Otras actividades que hicieron famoso al club en toda la región fueron las “veladas”, generalmente organizadas por el Colegio San Alberto Magno con obras de teatro, poesías, cantos, esquemas gimnásticos, etc. También el Coro Santa Cecilia se apropió del escenario para sus actuaciones.

Velada artística del Colegio San Alberto Magno. Foto archivo ISAM

En la cancha detrás de local, se desarrollaban los partidos domingueros de fútbol, eventos muy concurridos por los amantes de ese deporte.

El Club Victoria permaneció en las instalaciones construidas por Juan Otto Seidel en su propiedad hasta octubre de 1962, fecha en que fue inaugurado el local propio (donde se encuentra actualmente el club).

La buena calidad de la construcción permitió que fuera utilizado muchos años más para diferentes fines: depósito de mercaderías, comercio mayorista, salón de la Escuela de Títeres “Giraluna”, espacio para eventos como “Alterarte” y desde hace varios años el local bailable “Club 90”.

Muchas generaciones de puertorriqueños conservan un vínculo entrañable con el emblemático edificio, escenario de tantas porciones de historias vividas.

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Segunda edición del Festival Arahakú

Publicado el 12/01/2017
por spr

ARAHAKU

El domingo 29 de enero se realizará la segunda edición del Festival Arahakú 
Será en la Costanera de Puerto Rico desde las 18 horas. Con un interesante programa se presenta esta propuesta variada, organizada por la Dirección de Cultura, Turismo y Educación con la colaboración de personas e instituciones de la comunidad.
Programa tentativo (Desde las 18 horas)
– Master de zumba
– Actuación con tambores a cargo de la Asociación Japonesa Ryujin Taiko
– Megashow Mbya Guaraní de Caacupé
– Malentendidos
– La Guitarreada
– Sonkoy
– Caramba
Exposición y venta de artesanías. Barra de jugos y licuados. Sorteos varios.
Se invita a los vecinos a traer reposeras para disfrutar del evento.
A los artesanos interesados en participar se los espera en la Dirección de Cultura, Turismo y Educación ubicada en el Paseo Mi Solar de lunes a viernes de 7 a 12 horas y de 15 a 19 horas para la inscripción.
Fuente: Prensa MPR
Publicado el 09/01/2017
por spr
El 11 y de 12 de febrero se realizarán los carnavales en Puerto Rico 
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Será desde las 21 horas sobre Avenida Carlos Culmey entre Avenida 9 de Julio y Avenida San Martín. Se realizará la edición 2017 de los Carnavales de Puerto Rico, organizados en conjunto entre la Comisión de Corsos y la Municipalidad.
Participarán las comparsas locales Lambada Tropical, Dominic, Los Halcones y Ara Yeví. Habrá cantinas de estas comparsas e Itaberá y Embrujo. Además habrá comparsas invitadas.
Se venderán entradas anticipadas para mayores de 12 años.
En caso de lluvia se pasa para el fin de semana siguiente.

Cursos de educación vial enero 2017

Publicado el 26/12/2016
por spr

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La Municipalidad de Puerto Rico comunica a la ciudadanía en general que en cumplimiento de la Ley 24.449 LEY DE TRÁNSITO, Artículo 13 y la Ley 26.363 LEY TRÁNSITO Y SEGURIDAD VIAL, Artículo 26, sobre requisitos para la obtención de la Licencia Nacional de Conducir, las fechas y horarios ofrecidos son:

CURSOS DE CAPACITACIÓN TEÓRICA, EXÁMEN Y PRUEBA IDONEIDAD – ENERO 2017

MIÉRCOLES 11/01/2017, 20:00 horas, TEÓRICO, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

JUEVES 12/01/2017, 20:00 horas, TEÓRICO y EXÁMEN, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

VIERNES 13/01/2017, 16:00 horas, PRUEBA IDONEIDAD para exámenes aprobados en Pista Práctica de idoneidad para Motos y Autos.

MIÉRCOLES 25/01/2017, 20:00 horas, TEÓRICO, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

JUEVES 26/01/2017, 20:00 horas, TEÓRICO y EXÁMEN, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

VIERNES 27/01/2017, 16:00 horas, PRUEBA IDONEIDAD para exámenes aprobados en Pista Práctica de idoneidad para Motos y Autos.

CURSOS DE CAPACITACIÓN TEÓRICA, EXÁMEN Y PRUEBA IDONEIDAD – FEBRERO 2017

MIÉRCOLES 08/02/2017, 20:00 horas, TEÓRICO, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

JUEVES 09/02/2017, 20:00 horas, TEÓRICO y EXÁMEN, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

VIERNES 10/02/2017, 16:00 horas, PRUEBA IDONEIDAD para exámenes aprobados en Pista Práctica de idoneidad para Motos y Autos.

MIÉRCOLES 22/02/2017, 20:00 horas, TEÓRICO, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

JUEVES 23/02/2017, 20:00 horas, TEÓRICO y EXÁMEN, Aula Educación Vial, Edificio Anexo Municipalidad de Puerto Rico. (Cupo 60 conductores)

VIERNES 24/02/2017, 16:00 horas, PRUEBA IDONEIDAD para exámenes aprobados en Pista Práctica de idoneidad para Motos y Autos.

Importante: inscribirse con anterioridad a las fechas designadas La duración del curso Teórico y Evaluación es de 5 horas reloj.

Las inscripciones se realizarán en el Centro Emisor de Licencia de Conducir de la Municipalidad de Puerto Rico, en el horario de 7 a 12 horas, donde se asignará al aspirante al primer curso disponible hasta completar el cupo limitado por clase, pasando la inscripción a la siguiente oportunidad.

Fuente: Prensa MPR

Tecniatura universitaria en Celulosa y Papel

Publicado el 26/12/2016
por spr

Se celebrará un convenio para el dictado de la Tecnicatura Universitaria en Celulosa y Papel en la sede Puerto Rico de la UNAM 

El próximo martes 27 de Diciembre se celebrará un convenio específico de colaboración, para el dictado de la Tecnicatura Universitaria en Celulosa y Papel, en el marco del programa de EXPANSIÓN TERRITORIAL de la UNaM.

Participan del mismo el Sr. Decano Dr. Dardo Andrea Martí, representando en este acto a la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), el Sr. Intendente Don Federico Neis representando a  la Municipalidad de Puerto Rico, el representante legal de la empresa PAPEL MISIONERO SAIFC , el  Dr. Eduardo Luft y la Lic. Rocío Lourdes Pérez.

La celebración del convenio se realizará en el aula superior de la Sede Universitaria Puerto Rico que se encuentra en el edificio del Paseo Mi Solar a las 9.00 horas.

Además del Sr decano Dardo Andrea Martí,  estarán presentes la  Dra. María Cristina Área, Representante Institucional de la Carrera Tecnicatura Universitaria en Celulosa y Papel, y el Magister – Ingeniero Sergio Alejandro Surkan, secretario de Extensión y Vinculación Tecnológica de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales.

Fuente Prensa MPR

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